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Cómo nos afecta la Mediocracia


Y mientras se satanizan gobiernos como el sirio, el iraní, el venezolano o el cubano, se aplauden el paquistaní, el jordano o el marroquí.
Hay que construir un nuevo orden socialista mundial de la comunicación y la información
Para ello, hay que garantizar el control de la información. Cuando el imperialismo toma la decisión de aniquilar la soberanía de los pueblos, también aniquila sus medios de comunicación, o los medios independientes. Durante la Guerra contra Yugoslavia, bombardearon TV de Serbia; en Irak, asesinaron a periodistas y expulsaron a través del gobierno de ocupación a Al Jazeera; en Líbano, bombardearon la sede de TV Al Manar.
Venezuela: mediocracia y libertad de expresión
Época de desastres: la mediocracia
Para Pensar más allá de los medios.
Estructura y función de la comunicación en la sociedad
El estudio científico del proceso de comunicación tiende a concentrarse en una u otra de tales preguntas. Los eruditos que estudian el «quién», el comunicador, contemplan los factores que inician y guían el acto de la comunicación. Llamamos a esta subdivisión del campo de investigación análisis de control. Los especialistas que enfocan el «dice qué» hacen análisis de contenido. Aquellos que contemplan principalmente la radio, la prensa, las películas y otros canales de comunicación, están haciendo análisis de medios. Cuando la preocupación primordial se encuentra en las personas a las que llegan los medios, hablamos de análisis de audiencia. Y si lo que interesa es el impacto sobre las audiencias, el problema es el del análisis de los efectos.
La utilidad de estas distinciones depende, por completo, del grado de refinamiento que se considere apropiado para un objetivo científico o administrativo dado. A menudo, es más sencillo combinar el análisis de audiencia y el de efecto, por ejemplo, que mantenerlos separados. Por otra parte, puede interesar concentrarse en el análisis de contenido, y con este fin subdividir el campo en dos zonas distintas: el estudio de los datos, centrado en el mensaje, y el estudio del estilo centrado sobre la organización de los elementos que componen el mensaje.
Estructura y función
A pesar del atractivo que pueda ofrecer tratar estas categorías con mayor detalle, el presente comentario tiene un objetivo diferente. No nos interesa tanto dividir el acto de comunicación como contemplar el acto en su totalidad, en relación con todo el proceso social. Todo proceso puede ser examinado bajo dos marcos dc referencia, a saber, estructura y función, y nuestro análisis de comunicación versará sobre las especializaciones que comportan ciertas funciones, entre las cuales cabe distinguir claramente las siguientes: 1) la supervisión o vigilancia del entorno, 2) la correlación de las distintas partes de la sociedad en su respuesta al entorno, y 3) la transmisión de la herencia social de una generación a la siguiente.
Equivalencias biológicas
A riesgo de suscitar falsas analogías, podemos lograr una adecuada perspectiva de cualquier sociedad humana cuando estudiamos la comunicación como una característica de la vida en todos sus niveles. Un ente vivo, ya esté relativamente aislado o bien en asociación, tiene procedimientos especializados en cuanto a la recepción de estímulos a partir del entorno. Tanto el organismo monocelular como el grupo de múltiples miembros tienden a conservar un equilibrio interno y a responder a los cambios que se produzcan en el entorno a fin de mantener dicho equilibrio. El proceso de respuesta exige maneras especializadas a las partes del todo para conseguir una acción armoniosa. Los animales multicelulares especializan sus células para la función del contacto externo y para la correlación interna. Así, entre los primates, la especialización viene ejemplificada por órganos tales como el oído y el ojo, y el propio sistema nervioso. Cuando las pautas de recepción y diseminación de estímulos funcionan de manera adecuada, las diversas partes del animal actúan concertadamente con respecto al medio ambiente («alimentarse», «huir», «atacar»).
En algunas sociedades animales, ciertos miembros desempeñan misiones especializadas y vigilan el entorno. Los individuos actúan como «centinelas», separados del rebaño o manada y creando un estado de alarma cada vez que ocurre un cambio alarmante en los alrededores. El trompeteo, cacareo o chillido del centinela basta para poner a todo el grupo en movimiento. Entre las actividades emprendidas por «líderes» especializados se cuenta la estimulación interna de «seguidores» para adaptarse ordenadamente a las circunstancias pregonadas por los centinelas.
En un organismo individual, altamente diferenciado, los impulsos que llegan y los que salen de él son transmitidos a lo largo de fibras que establecen una conexión sináptica con otras fibras. Los puntos críticos en el proceso se encuentran en las «estaciones de relevo», donde el impulso que llega puede ser demasiado débil para alcanzar el umbral que hace entrar en acción el vínculo siguiente. En los centros superiores, corrientes separadas se modifican unas a otras, produciendo resultados que difieren en numerosos aspectos del resultado final, cuando cada una puede continuar por un camino propio. En toda estación de relevo hay carencia de conductibilidad, conductibilidad total o conductibilidad intermedia. Las mismas categorías se aplican a lo que ocurre entre miembros de una sociedad animal. El astuto zorro puede acercarse al gallinero de tal modo que procure unos estímulos demasiado leves para inducir al centinela a dar la alarma, o bien cabe que el animal atacante elimine al centinela antes de que éste pueda proferir más que un leve gemido. Evidentemente, existen todas las gradaciones posibles entre conductibilidad total y ausencia de conductibilidad.
El caso de la sociedad humana
Cuando examinamos el proceso de comunicación de cualquier lugar o estado de la comunidad mundial, observamos tres categorías de especialistas. Un grupo vigila el entorno político del estado como un todo, otro correlaciona la respuesta de todo el estado al entorno, y un tercero transmite ciertas pautas de respuesta de los viejos a los jóvenes. Diplomáticos, agregados y corresponsales extranjeros representan a quienes se especializan en el entorno. Editores, periodistas y locutores son correlatores de la respuesta interna. Los pedagogos, en familia y en la escuela, transmiten el legado social.
Las comunicaciones que se originan fuera pasan a través de secuencias en las que diversos emisores y receptores están vinculados entre sí. Supeditados a modificación en cada punto de relevo en la cadena, los mensajes originados a partir de un diplomático o de un corresponsal en el extranjero pueden pasar a través de despachos editoriales y llegar finalmente a muy amplias audiencias.
Si nos imaginamos el proceso de información a nivel mundial como una serie de marcos de atención, es posible describir la frecuencia con la que un contenido es puesto en conocimiento de individuos y grupos. Podemos investigar el punto en el que deja de haber «conductibilidad», y podemos examinar la gama entre «conductibilidad total» y «conductibilida mínima». Los centros metropolitanos y políticos del mundo tienen mucho en común con la interdependencia, diferenciación y actividad de los centros corticales y subcorticales de un organismo individual. Por tanto, los marcos de observación hallados en tales puntos son los más variables, refinados e interactivos entre todos los marcos de la comunidad mundial.
En el otro extremo se encuentran los marcos de observación de los habitantes de regiones aisladas. En general no se da el caso de que las culturas primitivas estén totalmente vírgenes de la civilización industrial. Tanto si nos lanzamos en paracaídas sobre el interior de Nueva Guinea, como si aterrizamos en las vertientes del Himalaya, no encontraremos una tribu totalmente desconectada del mundo. Los largos hilos del comercio, del cielo misionero, de la exploración aventurera y del estudio científico, así como los de la guerra a escala mundial, llegan a los puntos más distantes. Nadie se encuentra totalmente al margen de este mundo.
Entre los primitivos, la forma final asumida por la comunicación es la balada o el cuento. Sucesos lejanos al mundo moderno, sucesos que llegan en forma de noticia a las audiencias metropolitanas, quedan reflejados, por débilmente que sea, en el material temático de cantantes y recitadores de baladas. En estas creaciones, remotos líderes políticos pueden aparecer repartiendo tierras entre los campesinos o restableciendo la abundancia de la caza en las montañas.
Cuando remamos agua arriba en el flujo de la comunicación, observamos que la función de relevo para los nómadas y los tribeños más alejados es realizada a veces por los habitantes de poblados sedentarios con los que aquéllos entran en contacto. El agente del relevo puede ser el maestro de escuela, el médico, el juez, el recaudador de impuestos, el policía, el soldado, el vendedor ambulante, el vagabundo, el misionero o el estudiante, y en cualquier caso es un nudo en la red de noticias y comentarios.


Estratificación social en EE.UU.
1ª Parte: Clases sociales y su historia
En la última década, los Estados Unidos de América vuelven a ser la potencia económica y militar dominante en el planeta; sin embargo ha aumentado considerablemente su nivel de desigualdad social. Esta circunstancia no impide que la idea que se tiene dentro y fuera del país sea que la igualdad es la nota dominante.
En relación con esta idea de igualdad, fue Tocqueville ( La democracia en América) el primero en manifestarla; quizá por contraste con la rigidez de clase y la desigualdad económica que conoció en Europa, le sorprendió la informalidad del trato y el alto grado de igualdad y democracia que encontró en las ex colonias. No obstante, ya existía entonces un alto grado de desigualdad en cuanto a poder y riqueza. La esclavitud y los privilegios estaban sancionados por leyes. Existe otra corriente de pensamiento, la marxista, que denuncia el desarrollo de "una aristocracia de los negocios" que formaba un grupo relativamente pequeño en el siglo XIX y que prosperaba a costa de un proletariado creciente. La crítica marxista pasa por alto la formación de una clase media entre ambos, lo que unido a la relativa ausencia de una conciencia de clase entre los trabajadores, hace que el funcionamiento de la sociedad norteamericana haya sido distinto al de las sociedades europeas.
Historia del sistema de clases en Norteamérica.
Las colonias de Norteamérica fueron fundadas por refugiados religiosos, protestantes que creían en la independencia personal y el individualismo; como sabemos, dos condiciones importantes del protestantismo son el "libre examen" y la "salvación por las obras". La expansión hacia el Oeste reforzó el individualismo, ya que los colonos tuvieron que romper con sus lazos anteriores y valerse por sí mismos en los territorios de frontera en igualdad de oportunidades. El resultado de este proceso histórico llegaría a recogerse en el "Credo americano" cuyos valores son la libertad, el igualitarismo, el individualismo, el populismo y el" laissez faire". Estos dos últimos valores se orientan a objetivos políticos: la población tiene que ser una fuerza que controle al gobierno y este debe influir en el menor grado posible sobre la vida de la población.
Estudios comparados con otras naciones actuales muestran que los norteamericanos siguen teniendo en el individualismo y el lassez faire. De los países estudiados, es la población americana la que menos apoya acciones del gobierno para solucionar los problemas sociales o para reducir la desigualdad.
El igualitarismo americano contempla una igualdad de oportunidades: todos los ciudadanos pueden competir en igualdad de condiciones, y los que tienen más talento tienen el derecho a destacar por encima del resto; esta idea permite a la elites justificar las diferencias sociales.
El sistema de clases norteamericano se puede desglosar del siguiente modo:
Clase alta
Se trata de grupos familiares que descienden de individuos que tuvieron éxito hace varias generaciones. Están en la cúspide de la jerarquía social y llevan un estilo de vida particular: clubes privados y comportamientos definidos. Los individuos mantienen relaciones endogámicas y tienen una clara conciencia de clase.
En relación con la economía, ocupan los cargos directivos de las grandes empresas y los altos cargos de la administración.
Dentro de las clases altas, la clase corporativa se define como un grupo de personas que ocupan posiciones clave de autoridad en las principales corporaciones. Son ricos, pero su influencia no se basa en la riqueza sino en el control de los recursos corporativos. Los individuos están unidos por intereses económicos comunes y pueden reconocer dichos intereses (tienen conciencia de clase). Suelen formar parte de varios consejos de administración de empresas y han ocupado altos cargos en el Estado. Sus intereses se encuentran en todo el sistema empresarial. Aunque sus rangos son accesibles, forman parte, como el resto de la clase alta, de clubes y escuelas exclusivas.
La concentración económica que favorece a esta clase social presenta los siguientes rasgos:
- El gran tamaño de las principales corporaciones y su capacidad de dominio en el mercado.
- Concentración del control de unas corporaciones por otras.
- Una red de consejos directivos interrelacionados que une a los miembros de esta clase. Quizá el dato más relevante a este respecto es que en EE.UU. hay más de doscientas mil corporaciones, el 75% de las acciones de estas corporaciones se encuentra en manos de unas cien empresas.
Un estudio del senado norteamericano de 1980 revela que todas las grandes empresas, bancos y compañías de seguros están vinculados de alguna manera a través de sus consejos de administración. El comité del senado encargado de esta investigación concluye que estos vínculos limitan la competencia, aumentan la concentración económica y la influencia en el gobierno.
La elite de esta clase es denominado "grupo interno de la clase corporativa"; los miembros de este grupo se caracterizan por tener más puestos dentro de los consejos de administración; suelen representar a los grandes bancos en estos consejos y representan los intereses corporativos en instituciones como las universidades y el gobierno.
Clase media y clase trabajadora
En los últimos cien años se han producido importantes cambios en la estructura de clases norteamericana y se están volviendo a producir en su parte intermedia. Mientras a principio del S. XX el 18% de los trabajadores eran de "cuello blanco" y el resto de "cuello azul", en 1970 el porcentaje había pasado a ser de 50 y 50. El aumento de la desigualdad en este sector se debe a los cambios en la estructura ocupacional. Se ha producido una fuerte disminución de puestos de trabajo cualificados y un aumento de trabajos de escasa cualificación y bajos salarios. También se produce un aumento en las posiciones de autoridad desde 1960.
La nueva clase media
A pesar de las críticas recibidas, la obra de W. Mills sobre la nueva clase media se la puede considerar como la más relevante que se ha producido hasta la fecha.
La vieja clase media se caracterizaba por la libertad de que gozaban sus miembros, ya que estos solían sus propios jefes, por el pequeño tamaño de sus empresas y por ser propietarios de los medios de producción.
Si a principios del S. XX el 80% de los trabajadores tenían propiedades y estaba muy extendida la pequeña empresa, este tipo de sociedad de pequeña empresa casi ha desaparecido a causa de las grandes concentraciones empresariales y del aumento de la economía a escala.
La nueva clase media está formada por especialistas, técnicos, organizadores y oficinistas que manejan la burocracia empresarial en esta economía compleja y masificada. Salvo excepciones, son todos asalariados de grandes empresas.
2ªParte: Consecuencias de la estratificación por clases.
Estabilidad y cambio en la clase trabajadora.
Con la aparición del capitalismo agrario durante la revolución industrial, los campesinos abandonaron sus tierras para formar parte de la mano de obra de la industria.
Gran parte de la fuerza de trabajo la formaron mujeres y niños hasta que el aumento del desempleo masculino obligó a crear leyes sobre el trabajo infantil y a crear otros tipos de industrias, con lo que la mano de obra pasa a ser mayoritariamente masculina.
Se desarrolla un fenómeno denominado economía dual o mercado de trabajo dual; en él las industrias se dividen en centrales -La industria petrolera, acererías etc- y periféricas - como grandes almacenes, cadenas de restaurantes, etc.- Las industrias centrales se caracterizan por tener mayores beneficios, productividad más alta, concentración corporativa, producción intensiva en capital y menor competencia económica. Las industrias periféricas tienen las características opuestas.
Las consecuencias para los trabajadores son que en las industrias centrales los salarios son más altos y las condiciones de trabajo son mejores y otras ventajas complementarias respecto a las periféricas.
Sin embargo, a causa del aumento de la competencia comercial extranjera y del descenso de la economía norteamericana en los años setenta y ochenta, las diferencias de ingrasos entre trabajadores centrales y periféricos se han ido nivelando a la baja.
En las últimas décadas se reducen los trabajos cualificados en las industrias centrales y aumentan los trabajos poco cualificados en el área de servicios de la industria periférica. Aumentan los empleos de profesionales y directivos en industrias de tecnología punta que requieren alta especialización. Disminuyen los sueldos medios al tiempo que han aumentado en un 50% los trabajadores cuyos sueldos están por debajo del umbral de pobreza. Las causas de esta situación se encuentran en un aumento de la competencia económica de otras potencias, aumento de estos países en alta tecnología, reducciones de plantilla y producción ligera.
Consecuencias de la posición de clase.
Ha aumentado la desigualdad de rentas debido al incremento de puestos de trabajo con salarios altos y la disminución de salarios en los estratos bajos, a esto hay que añadir las diferencias de renta dentro de una misma clase en caso de que el trabajador pertenezca a una industria central o periférica. Por otra parte, un estudio de Parcel descubrió que los sueldos de las industrias periféricas dentro del área de una industria central (proveedores de una petrolera, por ejemplo) son superiores a las de otros sectores periféricos.
La alineación (Marx) de los trabajadores aumenta a medida que se desciende en las posiciones ocupacionales. Este fenómeno se produce en diversos países estudiados incluidos los EE.UU.
En relación con las condiciones físicas del trabajo, obviamente la diferencia se establece entre trabajo manual y no manual. Aunque los trabajadores de cuello azul y los de cuello blanco pueden estar sometidos a las mismas condiciones psíquicas, los trabajos de cuello blanco son generalmente más seguros, a excepción de los que realizan los técnicos y científicos que trabajan con altas energías o sustancias peligrosas.
Socialización infantil.
La socialización de los niños varía dependiendo de la clase a que pertenecen, está orientada a la reproducción social. Así, los padres de clase media fomentan la confianza de los niños en si mismos, razonando los mandatos, explicando el por qué de estos. Los padres de clase trabajadora suelen fomentar la obediencia, dándoles órdenes sin explicaciones. Donde más se aprecia le diferencia es precisamente en el propio sistema educativo.
Participación política.
Cuanto más baja es la clase social, menor es el porcentaje de votantes, aunque se ha apreciado un aumento de voto en las minorías. Las razones de esta desidia son varias: imposibilidad de faltar al trabajo para votar, ya que las elecciones se suelen realizar en días laborables, sentimiento de alineación de las clases bajas y, sobre todo, el desinterés de las elites políticas por captar el voto de los trabajadores, ya que implicaría prometer mayor igualdad, mejoras sociales y aumento de impuestos a las clases altas (que son las que pagan las campañas)
Los sindicatos.
En comparación con otros países, la afiliación sindical en EE.UU. es muy baja, entre otras razones están la doctrina individualista, que hace que las personas busquen sus mejoras laborales por su cuenta y riesgo en lugar de hacerlo colectivamente, también influyen las divisiones étnicas de los trabajadores, y sobre todo el apoyo que recibe la clase capitalista del estado frente las reivindicaciones sindicales..
La pobreza en los EE.UU.
El nivel de pobreza en Estados Unidos es muy superior al del resto de los países desarrollados. La Oficina del Censo utiliza una definición de pobreza, para esto realiza una estimación de lo que le cuesta a una familia la compra de los productos básicos. Para 1998 el umbral de pobreza se estimó en 16.050 $ para una familia de cuatro miembros. Para esa fecha el nivel de pobreza es de un 13% (más de treinta y dos millones de personas). Las familias que viven de un trabajo no cualificado cobrando el salario mínimo se encuentran por debajo de dicho nivel de pobreza. Se da la paradoja de que, pese a no haber apenas desempleo, una parte de los trabajadores es pobre.
Las ayudas estatales para los pobres se han ido recortando hasta un 50% a principios de los años noventa. Desde la IIª Guerra Mundial, la pobreza en Estados Unidos se redujo paulatinamente hasta solo un 11% en la década de los 70´, para de nuevo aumentar a un 15% durante la era Reagan, debido sobre todo a los recortes en materia asistencial.
Otro dato a tener en cuenta es el aumento de la pobreza en hogares monoparentales encabezados por mujeres y el aumento de la pobreza infantil; en 1980 el 38% aproximadamente de estos hogares vivía en la pobreza; en 1992 ya era el 48% de los hogares de este tipo. Para esas fechas, la pobreza infantil representaba el 18% y el 22% respectivamente. Entre los niños la pobreza es mucho más grave, ya que deja secuelas físicas permanentes que se pueden transmitir a la siguiente generación.
Entre los más pobres, la pobreza ha aumentado entre 1975 y1990 en un 10% en la población que se encuentra por debajo del 50% del umbral de pobreza.
Finalmente, la población norteamericana que pasa hambre aumenta de 20 millones de personas para finales de los 80´ a 30 millones a mediados de los 90´, Una de las razones se encuentra en el recorte de los vales de comida entregados por el Estado a los más desfavorecidos durante la era Reagan; un vale de comida no llega a valer 50 ctvs.
3ªParte: Estratificación por raza, etnia y género
Estados Unidos es una de las naciones con mayor diversidad étnica y racial del mundo. Es una amalgama de euroamericanos, asiáticoamericanos, latinoamericanos, además de amerindios.
Los nativos americanos
Llegaron de Asia y ocuparon América hace unos diez mil años. Cuando los europeos llegaron al continente, las relaciones con los nativos fueron al principio relativamente cordiales, pero se deterioraron paulatinamente debido a guerras, servidumbres impuestas y otros motivos. La situación llegó al paroxismo con la política de exterminio más o menos sistemático realizada por el gobierno para facilitar a los colonos la ocupación de nuevas tierras en su marcha hacia el Oeste. En 1850 los blancos ya ocupaban los territorios al Este del Missisipi; hacia 1890 llegan al Pacífico. En esta fecha ocurre la batalla más importante entre blancos y nativos, en ella se masacra a unos trescientos sioux. Se estima que cuando llegaron los blancos a Norte América vivían allí unos 850.000 amerindios; en 1860 apenas quedaban unos 250.000. Hoy la mayoría de los nativos que quedan pertenecen a las minorías más pobres del país.
Afroamericanos
Llegaron a América como esclavos, en un número aproximado de 8.000.000. En EE.UU. fueron vendidos unos 400.000, reproduciéndose hasta alcanzar la cifra de 4.000.000, todos esclavos. Fueron utilizados como mano de obra agrícola; a diferencia de los esclavos de la antigüedad, o de los que estaban en la América hispano-lusa, carecían completamente de derechos, no podían emanciparse ni casarse con quién eligieran Etc. Para justificar este sistema esclavista los blancos desarrollaron una serie de creencias racistas sobre la base teórica de que los individuos de raza negra eran "infrahumanos".
Alcanzaron la plena emancipación después de la guerra civil, sin embargo en los estados del Sur se estableció una legislación (Jim Crow) que promulgaba la segregación, negaba el derecho al voto y el acceso a los tribunales a la población de raza negra.
A principios del siglo XX se inician los primeros movimientos pro-derechos civiles, que culmina en la década de los 60 con el Movimiento Por los Derechos Civiles. Algunos factores que aceleraron este proceso fueron la inmigración de la población de color del Sur hacia el Norte y de áreas rurales a urbanas, que propiciaron la concentración, organización y publicidad del movimiento. Otros factores fueron las iglesias negras (Luther King era pastor religioso), y la necesidad de votos por parte de los políticos.
Hispanos
Es la minoría que aumenta con mayor rapidez. Por naciones, los más numerosos son los mexicanos, que en buena parte viven desde siempre en los territorios usurpados por EE.UU. a México en la Guerra de 1848. El resto son inmigrantes actuales en buena parte ilegales (los llamados "espaldas mojadas"). Otros grupos son exiliados de naciones en guerra civil o con dictaduras, al margen de exiliados económicos.
Asiáticos
El mayor contingente lo forman ciudadanos chinos, muchos de ellos descendientes de los inmigrantes que llegaron para trabajar en el ferrocarril a finales del s. XIX. A partir de 1890 comienzan a llegar japoneses. Estos, aunque disponian de mayor riqueza que los chinos fueron igualmente discriminados. Se les negó el derecho a tener tierras y el de ciudadanía y en 1920 se aprobaron leyes que prohibían en la práctica la inmigración de asiáticos. En la IIª guerra mundial los japoneses fueron internados es campos de concentración. Los asiáticos que llegaron posteriormente a Norteamérica fueron camboyanos y vietnamitas que huían de las guerras del Sudeste asiático. Los primeros en llegar de estas poblaciones eran de clase media y formación cualificada; a finales de los años 70 llegaron poblaciones de clase baja y sin cualificación que no huir al principio.
Euroamericanos
Hasta 1860 los grupos de raza blanca fueron bastante homogéneos; en su mayor parte los inmigrantes eran ingleses, irlandeses y alemanes, que se integraron bastante bien con los ya establecidos. Después de la guerra civil y hasta 1920 entran en EE.UU. unos treinta millones de inmigrantes procedentes del centro y del Este de Europa que son en principio discriminados por los otros blancos, aunque los descendientes de estos se acaban integrando, sin embargo, aun quedan comunidades cerradas de polacos e italianos en las ciudades.
El grupo más poderoso lo forman anglosajones protestantes (WASP) que predomina en las elites corporativas, licenciados en universidades de prestigio y altos cargos políticos.
La comunidad judía tiene menos poder de lo que se suele pensar; solo destacan en las elites de los medios de comunicación, con un 25% de participación.



Introducción
Primero: La Comunicación
¿Qué es la Comunicación?
Todavía los pensadores modernos se están dando “totes” en la cabeza para intentar explicar qué es la Comunicación, y por supuesto son muchos los puntos de vista desde los cuales se puede enfocar la cuestión. Abraham Moles en su Teoría Estructural de la Comunicación y la Sociedad[i] nos dice: “Para enmarcar el acto de la Comunicación partimos del hombre individual, aislando la mente en una especie de esfera personal a través de la cual pasan los estímulos del medio ambiente; ahí se sitúa para él “la frontera de su ser”.
Dentro de esta esfera el individuo recibirá los mensajes del mundo exterior que contribuirán a determinar su comportamiento y a suscitar reacciones. Estos mensajes - estímulos que golpean sus sentidos provienen de lugares distintos y se presentan bajo distintas formas.
El hombre construye su destino, su conocimiento del mundo, sus sentidos, sus significados y su cultura a partir de esa “mirada en perspectiva” acerca del medio que lo rodea.
Consideremos ahora a otro individuo que también tiene su esfera personal de sensaciones y acontecimientos. La Comunicación consistirá en el establecimiento de una concordancia entre las esferas de los dos seres, que se expresan el uno a otro mensajes que poseen un continente y un contenido”… hasta aquí esta muy bien. Nos estamos refiriendo a la vieja estructura donde se codifica y se decodifica, de emisor - perceptor, mensaje, perceptor - emisor, según la cual la Comunicación tiene entonces como raíz la idea de “poner en común”.
Sin embargo, podemos acudir a Lacán[ii] para demostrar que partiendo de la misma definición de Moles, la Comunicación como tal no existe.
Utilizando la misma estructura del signo lingüístico de Saussure, donde los códigos están compuestos por significante y significado, Lacán cambia el significado por el sentido: la experiencia de cada individuo, pues detrás de él está toda la formación histórica de ese individuo, su tradición y su inconsciente, entre otros; y al significante le da una orientación connotativa. Postulado con el que Carl Jung y Noan Chomsky están de acuerdo
La Comunicación no existe en cuanto en el campo de lo simbólico, de formación personal, no hay una concordancia exacta entre los significantes y los sentidos de dos individuos.
Pero si la Comunicación como tal no existe entonces en qué se fundamenta el “contacto” necesario para la construcción de sociedad?
Para comprender, o mejor, para responder esta pregunta empezaremos por decir que en razón de la supervivencia los hombres deben asociarse. Pero cómo se da esta asociación?
Para Juan Jacobo Rouseau[iii] es necesario que se elabore un “Contrato Social” en el cual los hombres nacidos libres renuncian a su libertad en pro de una voluntad general, haciendo cada cual su enajenación sin reservarse nada. La enajenación total de cada uno de los asociados con todos sus derechos, realizada a favor del bien común, porque en primer lugar, dándose cada uno en todas sus partes, la condición es la misma para todos y es la condición igual para todos... surge un pacto en el cual los asociados renuncian a sus libertades individuales a favor del conglomerado al cual pertenecen y éste delega en una persona elegida libremente. Cuando surge un contrato en estos términos, el hombre no sufre perjuicio alguno por cuanto “cada uno uniéndose a todos no obedece sino a sí mismo y queda tan libre como antes”
La unión es tan perfecta como puede serlo, sin que ningún socio tenga qué reclamar, pues si persistieren algunos derechos particulares, como no existiría un superior común que pueda fallar entre ellos y el público, siendo cada uno su propio juez en algún asunto, bien pronto pretendería serlo de todos, subsistiría el estado de la naturaleza y la asociación llegaría a ser tiránica o, o e, inútil.
Siendo que cada hombre renuncia por completo a su libertad, la obtiene pues asegura los mismos derechos y deberes del conglomerado al cual se ha asociado como parte indivisible de un todo.
Buena la teoría, aunque su gran falla es el exceso de racionalidad, los hombres no somos tan racionales, y que por supuesto ninguno de nosotros firma un contrato escrito, es un algo intangible impuesto por la sociedad y la cultura. La teoría de Rouseau, ni ninguna otra, sería posible, ni siquiera de pensar, por fuera del lenguaje, y es allí, en ese conglomerado donde se le realiza un encargo social a la Comunicación como expresión de ese lenguaje y como un elemento que nos junta, nos conecta - psicológicamente individuales - y nos sumerge dentro de un pacto colectivo que nos permite comprendernos y construir sociedad.
¿Entonces qué es la Comunicación? Es el elemento cohesionador que nos hace participes de una sociedad, de una cultura, de una civilización…
y es precisamente esa cultura la que le da vida a la comunicación, pues es ella la encargada de crear significados artificiales, que nos son comunes a todos los participantes de determinada y hace posible la interacción. Lo cual encierra un peligro en si mismo, y es que como los significados culturales son "creados" pueden ser destruidos y reemplazados por otros a imagen y semejanza de los intereses particulares, a través de los medios de comunicación.
Se debe observar también otro detalle, los seres humanos, a pesar de toda nuestra trayectoria, no nos hemos acostumbrado a la renuncia de la libertad como lo expone Rouseau; vivimos en un permanente duelo por la perdida y con la sospecha constante del deber ser de las cosas, lo cual nos pone en una situación de 50/50, a favor y en contra del sometimiento a las normas sociales. Esta situación realmente hace parte de la naturaleza del hombre y representa las lógicas posiciones contestatarias que configuran el dinamismo del sistema. Esto significa además que todos los aspectos de la rebeldía, aunque dolorosos y reprochables, según el punto de vista, son absolutamente necesarios para la continuidad de la sociedad.
¿Para qué sirve la Comunicación?
Nadie puede desconocer el valor el valor histórico y social que tiene el pensamiento de Rouseau. Pero tratémoslo visceralmente.
Desde que el hombre es hombre y por razones biológicas, empezó a vivir en pequeñas sociedades - familias, que compartían un mismo modo de expresarse, en un ambiente en el cual los recursos necesarios para la supervivencia eran muy difíciles de dominar y en ocasiones hasta escasos. La misma conformación agreste del entorno les obligó a juntarse para sobrevivir y satisfacer sus necesidades.
Tenemos allí dos elementos vitales y simultáneos. Nos juntamos para sobrevivir y sobrevivimos porque nos juntamos. (Aunque Freud nos ayuda diciendo que asociarse es una pulsión psicológica del hombre) La cosa no ha cambiado mucho durante toda la existencia de la humanidad.
Mencionemos, por ejemplo, algunas necesidades: Protección (casa y vestido), subsistencia (comer), trascendencia (la búsqueda de una fuerza superior), socialización (ser reconocido socialmente), ocio (recreación), trabajo, educación, salud, afecto y dinero. Estas necesidades nos demarcan la obligatoriedad de asociarnos con otros en un pacto que nos permita satisfacerlas y para lo cual debemos someternos a unos lineamientos y normas que pueden ser consuetudinarias o por escrito. Debemos llevar normas comunes, y para eso debemos conocerlas, aprehenderlas y aprenderlas. Para que exista esta educación debe haber contacto, comprensión, entendimiento, o sea Comunicación.
Pero este proceso nunca es fácil y encierra toda una construcción interactiva que como construye destruye: las relaciones de poder. Entendiendo poder como la capacidad de lograr que otros hagan lo que uno desea que hagan.
Relaciones de Poder
Toda persona en su interior esta formada a partir de diferentes factores a los cuales se han dedicado diferentes áreas del conocimiento. Nosotros los denominaremos filtros y son: La Historia, La Sociología, La Sociología, La Psicología, La Economía y La Política, con un campo macro que es La Cultura. Estos filtros dentro de la cabeza de cada persona (la esfera personal de Moles ) constituyen su lenguaje y se expresan mediante los códigos, los ritos y las costumbres, entre otros, y estos se materializan en el establecimiento de relaciones con sus semejantes. De estas nombraremos cinco por ser las más comunes:
1. De poder: la capacidad de demandar y obtener,
2. Afectiva: la capacidad de influir en otros mediante el afecto,
3. Económica: la capacidad de distribuir los recursos, no tiene que ver con su producción.
4. Política: la capacidad de defender las ideas, negociar las conveniencias y de participar.
5. Fuerza: la capacidad de tomar las cosas por encima de todos los demás, sin consentimiento y en ocasiones utilizando el terror y la violencia.
Es en estas relaciones entre el individuo y sus semejantes donde se materializa la Comunicación, dentro de un espacio y de un tiempo dado y desde las cuales se construye sociedad. Esta dinámica le da también un punto de partida, a la concepción de la Ética del hombre en su diario vivir y le da también un objeto de estudio a la Comunicación. Las relaciones entre el hombre y sus semejantes.
Reflejo de estas relaciones de poder se configuran, entre otras, tres dinámicas que movilizan desde la comunicación la reconstrucción permanente de la sociedad: El nivel de liderazgo, el nivel gregario y la escala de ambición.
En todo juego de poderes alguien gana y alguien pierde. Después de salir del regazo de nuestras madres, todos los seres humanos nos vemos enfrentados a nuestro entorno. El océano que representa la sociedad circundante. Ese enfrentamiento lo podemos asumir de dos maneras, tratar de dominar o encerrarnos en nosotros mismos para protegernos. Ambas posiciones no son otra cosa que fruto del miedo y el desasosiego involuntario por encontrarnos solos y sin más herramientas que nosotros mismos. Todo esto sucede, por supuesto, en nuestra consciencia. Aunque se conviva en familia nuestra mente es un recinto solitario.
Quien trata de dominarlo todo necesariamente esta abierto y expuesto a sucumbir frente a las fuerzas de la naturaleza cultural, pero su necesidad de hacer desaparecer la incertidumbre lo lleva constantemente a querer redefinir todas las realidades que le circundan, obviamente, esto sólo es posible mediante el lenguaje. Desarrolla para si la capacidad de influir sobre otros con sus visiones de mundo, y orienta cuanto puede para que "su mundo" se construya a "su manera".
Por otro lado, quien se encierra descubre pronto que debe moverse para subsistir, pero su mismo miedo ha coartado su iniciativa y se ve en la siempre perenne necesidad de ser guiado y de que constantemente le digan qué hacer para alcanzar su realización. También es aquel que cuando ve alterado su status quo reacciona, en ocasiones con violencia. Tan necesario es quien orienta como aquel a quien se orienta. Es necesario aclarar que en cada ser humano hay al tiempo porcentajes de ambas cosas, en mayor o menor grado, y que esta situación se puede modificar a consciencia.
Pero el subsistir por si sólo pocas veces basta. Como seres humanos somos perfectos inconformes, sobre todo en occidente, donde el reconocimiento y la superación está cifrada en el afán de acumular permanentemente, convirtiéndose en un juego diario donde además de existir deseamos más y más. Ambas cosas se ubican en una línea recta en la cual de un lado tenemos el ser y del otro encontramos el tener. A esto le denominamos la Escala de Ambición.
Todas la personas nos orientamos con un mayor porcentaje hacia uno o el otro lado de la línea y de acuerdo a esto generamos nuestros criterios, ética y forma de accionar en el diario vivir. Lo que se constituye en nuestra psiquis en una ideología, dándole a esto la profundidad del análisis de lo individual, tal como se le da a lo colectivo. Son formas de pensamiento, de modelos de mundo. Hasta aquí llega Jung cuando plantea el inconsciente colectivo.
1.1. Y se especifican:
a. El nivel de relevancia del mensaje para el sujeto (nivel cognoscitivo)
b. La Conducta a modificar.
c. La Conducta deseada.
d. Los Estímulos a aplicar. (Estos estímulos se encierran en muchas de las actividades del plan)
2. DISEÑAMOS DEL DISCURSO.
a. Una vez obtenida y analizada esta información, se cruzan los puntos 1 y 2 para dilucidar del resultado el contenido del discurso, no lo confunda con una exposición ante un público:
2.1. El discurso tiene las siguientes características:
a) Se estipula un dios, quien responde unas preguntas universales y a quien se le debe amor. Ese dios nos muestra una víctima y nos exige un sacrificio.
b) Es necesario reducir el discurso: 1) al nivel de un "credo" para que se grave en la mente de las personas con la reiteración, 2) a un tamaño manejable por los medios a utilizar.
En síntesis ¿para que sirve la Comunicación ?
En una palabra es para convivir, y convivir cómo? Éticamente.
Segundo: SUS PROFESIONALES
El Comunicador
La Comunicación como profesión se nutre de las innumerables relaciones que se establecen entre los distintos actores que componen una sociedad, pero siempre se queda en la superficie del intrincado tejido que supone una sociedad en la cual la diversidad es el único factor común.
El concepto de Comunicación, en su acepción más simple que es “poner en común”, es demasiado amplio pues parte de las relaciones en célula primaria como lo es la familia, hasta la conformación de una cultura transnacional en lo que Mc Luhan llama la “Aldea Global”. Esto ha causado que se inserten varias modalidades a la profesión diversificando el campo de acción profesional: La Comunicación Organizacional o Relaciones Públicas en las empresas, el Periodismo y los Medios de Comunicación y la llamada Comunicación Alternativa. Estos son sólo el simple ejercicio de la función comunicar.
Surgen entonces varias preguntas: ¿Quién es el Comunicador, qué hace y por qué lo hace? Y si pensamos en la definición de Comunicación que vimos al principio, nos preguntamos qué justifica la existencia de esta profesión como nos la plantean las Facultades de Comunicación del país.
Vimos que la Comunicación es el elemento cohesionador que nos hace participes de una sociedad. En este sentido no basta con que exista un contacto, es necesario también que haya un intercambio, pero qué se intercambia, la respuesta es simple: Información.
Desde aquí, desde el contrato de Rouseau, que nos iguala a todos que nos hace partícipes a todos, nos convierte a todos en Comunicadores, diferenciándonos sólo por el grado de destreza y por la preparación técnica en el manejo de la información y en los usos que de ella hacemos.
Esto nos convierte a quienes estudiamos esta carrera en profesionales de la información y nos establece una posición ética entre el deber ser de partiendo del punto de vista del concepto aquí mencionado de Comunicación, esto es, la construcción y la integración de la sociedad sin olvidar que partimos del individuo, logrando la convivencia de sus actores.
Pero bajémonos de la nube y veamos lo real. Por una parte se nos da el título de Comunicador Social, pero qué tanto hay de social en el Comunicador, para él qué significa y qué significa la existencia de este Comunicador para la sociedad. ¿Tiene lo social algo que ver con el concepto sociedad o es una simple nomenclatura para determinados grupos?
Es aquí donde el modelo de Rouseau ha perdido espacio entre los modelos de mundo y de sociedad que suponen la instauración de formas de orientación de los conglomerados como lo son el capitalismo y su expresión el imperialismo y el controvertido y aun no ausente el comunismo y su expresión el socialismo, cada cual estableciendo paradigmas para los proyectos de vida de cada persona.
Estamos hablando de la acumulación de riquezas a toda costa o de la supresión máxima de las “libertades humanas”(entendidas dentro del contexto Rousoniano) ambas atravesadas por un fenómeno del cual es muy difícil de escapar: EL CONSUMISMO.
Desde que se acuño la expresión “quien tiene la información tiene el conocimiento y quien tiene el conocimiento tiene el poder”, el ser humano está ávido de información, generando estructuras y generando políticas de mercado que exigían profesionales para hacerse cargo de dichas estructuras y para que obtener la información a como dé lugar, pero respondiendo más a sensaciones de placer, la perversión de la noticia (Freud) y de comodidad, o a la acumulación de capital dirigidos a la persuasión de “clientes”, a todo esto respondieron las universidades y sus currículos están orientados así.
Entonces qué es lo social para un Comunicador, es simplemente el espacio donde se producen informaciones que tienen la capacidad de generar algún poder (siempre para otros); y que es el Comunicador para la sociedad, es únicamente la persona que se UTILIZA para mediatizar una información de un estamento a otro.
El Periodista
Este es un caso bien interesante, puesto que está inmerso dentro de todas las concepciones que de Comunicación se tienen y casi que se piensa en él obligadamente cuando se habla de Comunicador.
Primero un Periodista es aquella persona que recoge y transmite una información dada, por un período de tiempo dado, de un lugar o hecho dado y por un medio de información colectiva. “si no hay noticias no hay periodistas” sentenció Arturo Giraldo, redactor del Periódico el Mundo de Medellín y profesor de la Universidad de Antioquia.
Pero vayamos un poco más allá. Si entramos en el campo de lo simbólico y de las estructuras urbanas y de la necesidad de intercambio de información para la conformación de referentes, para la circulación de imaginarios, indispensables para construir sociedad y por ende formar ciudadanía, en toda la expresión macrosocial sería casi imposible debido a los factores espacio tiempo, ante todo en las grandes urbes y con las nuevas generaciones. Esto hace que quienes son profesionales de la información a través de los Medios de Comunicación se conviertan en los sentidos de sus perceptores ( ojos y oídos) lo cual les permite, a estos perceptores, formar modelos de mundo y participar de la intrincada red que implica el tejido social. Muy ideal.
Pero no nos estrellemos otra vez. Primero revisemos el fondo histórico del asunto, lo concerniente al periodismo y más específicamente a los medios, en una sociedad como la nuestra, la colombiana. De donde nacieron estos medios y quiénes eran los periodistas.
Para nadie es un secreto que los periódicos, luego la radio y posteriormente la televisión han servido a los intereses de grupos políticos primero y económicos después. Desde sus inicios los Medios de Comunicación colombianos han sido los portavoces del pensamiento de unos cuantos que promulgaban por opacar lo social y lo cultural dentro del esquema político nacional.
Se había planteado ya el esquema de un periodismo nacional totalmente oficialista, en el cual la función de pensar la sociedad le fue castrada a los periodistas convirtiéndolos en simple repetidores de las fuentes oficiales, y dejando esta responsabilidad supuestamente a profesionales de otras áreas.
Se originó una mirada instrumentalista de la labor profesional desde el punto de vista de la sociedad: el Periodista debe escribir bien, redactar bien, preocuparse por la estética, la estructura, la gramática y la imagen de otros. Pero cuándo se le ha exigido al Periodista preocuparse por el contexto histórico, por las coyunturas sociales, por los efectos de las políticas en la sociedad, o, como mínimo, preocuparse por hacer respetar los derechos fundamentales del hombre.
Hasta se olvidó la propuesta de Shanon que no riñe con Lacán, acerca de la responsabilidad ética de la Comunicación de pensar en los efectos que sus mensajes producen en los perceptores.
Es por todo esto que debemos vigilar muy de cerca la proyección social del Periodista ( y también del Comunicador). El encargo social hecho a la Comunicación se cimienta en la persona, o mejor, en los contenidos que se meten en su personalidad a raíz de los mensajes reiterativos, de la influencia y de la presión que los demás, los Medios de Comunicación, ejercen sobre esta persona, por fuera de su esfera personal. Se está ante lo que Shanon denominó como los efectos del proceso comunicativo, es decir, en las modificaciones que un mensaje provoca en la formación de la personalidad del individuo. Contrario a la idea general de los Comunicadores y Periodistas, acerca de que la mayoría de los efectos que sus mensajes producen en las personas son conscientes. Nowcombe, Riso y Ascoagaz[iv] han demostrado que del cien por ciento de la información que llega a una persona, más o menos el 75 por ciento es procesada de manera inconsciente.
En conclusión, el manejo de la información, de los mensajes, necesarios para la formación de lo simbólico (personal), en el sentido macrosocial, y la formación de ciudadanía, es vital pues de estos dependen los efectos que ellos tengan en la personalidad de los humanos a quienes los profesionales de la información se dirigen.
LA CONFORMACIÓN SOCIAL DE LOS PROFESIONALES DE LA INFORMACIÓN.
Empecemos por decir de quien es tal o cual conformación social, pues cuando hablamos del Comunicador Social, el tópico se amplía notablemente, es decir: cuando hablamos del Periodista nos estamos refiriendo más a su trajinar por los Medios de Comunicación, mientras que cuando nos referimos al Comunicador, nos estamos adentrando en un ámbito que no es exclusivo de los Medios sino que su influencia se expande y va mucho más allá de todos los estamentos sociales, donde se desarrollan procesos comunicacionales y llega hasta la armonía con el universo. Este es también un punto de encuentro, lugar común que nos sirve para desarrollar el tema.
Son tres los aspectos más importantes a estudiarse en torno a la conformación social del profesional de la información.
La conformación conceptual y ética, la regulación de la labor a partir de los referentes colectivos y por último, la capacidad de visionar las consecuencias de su labor y, como resultado de las dos primeras, los criterios para las elecciones focales primarias en la ejecución de su trabajo. (desde dónde se mira tal cosa o tal otra).

LA CONFORMACIÓN CONCEPTUAL Y ÉTICA DEL PROFESIONAL DE LA INFORMACIÓN.
Si una cosa se ha discutido siempre es que al Periodista le hace mucha falta una estructuración humanística y teórica sobre aspectos referentes a su carrera. La información periodística tiene como característica la inmediatez y sólo se informa desde los hechos, olvidando todo el sustento universal que envuelve al ser humano; por eso la mayoría de las veces las noticias no tienen pasado ni futuro, sólo, quizá, tienen presente. Por supuesto aquí hacemos alusión a la labor de las universidades y su obligación de inculcar conocimientos mucho más allá de la técnica: consciencia de entorno, de universo, de humano, y de actitudes comprensivas de que la humanidad no se formó ayer, sino que tiene siglos de historia y de cultura y todos los eventos del hoy tienen mucho que ver con los ligamentos histórico - universales.
También es preciso volver a enunciar que la ética es universal - a pesar de su formación individual ( Rouseau) y que la moral es local, pero cuando se habla de la ética para los profesionales de la información nunca se realiza con la claridad conceptual necesaria.
La labor se viene practicando a partir de una moral individual inculcada con características culturales locales dejando de lado su objeto real de trabajo, el hombre y sus relaciones en la construcción de sociedad y todo lo que esto implica. Todo un universo de posibilidades enmarcadas en el Derecho Positivo.
LA REGULACIÓN DE LA LABOR A PARTIR DE LOS REFERENTES COLECTIVOS.
Para hablar de un caso concreto, en Colombia, hasta los años setenta, la práctica informativa tenía como ligadura insalvable las dos líneas políticas preponderantes en el país y el cambio se orientó hacia la dependencia de las potencias económicas; estas son verdades de perogrullo y que no se pueden negar. Se está partiendo siempre del interés privado dejando de lado toda la concepción social y sus implicaciones; por supuesto no vamos a decir que los Medios no se ocupan del acontecer diario en el cual las personas de todos los estamentos intervienen como protagonistas, pero son realmente pocas las veces en que un medio participa de las problemáticas sociales como fundamento de su función. De allí que una pregunta como ¿ Cual debe ser la función de un profesional de la información para influir en el rediseño de un nuevo proyecto de sociedad? O no tiene respuesta o se dicen cosas realmente inverosímiles.
Identifiquemos entonces el problema. Toda la labor de este profesional está mirada desde los Medios de Comunicación y no desde su función social. Es su labor en el medio lo que se evalúa y no sus posibles influencias y consecuencias, si es que la profundidad le alcanza.
Como dice María Teresa Herrán, se debe ejercer desde la sociedad, y más que desde la sociedad de las personas que la conforman. Todo un cúmulo de humanidad. Se debe orientar hacia la profundidad social.
la responsabilidad social del profesional de la información no debe ser entendida únicamente como las consecuencias de los que hace o dice sino desde la obligación de construir sociedad. Esto es también responsabilidad social.
LA CAPACIDAD DE VISIONAR LAS CONSECUENCIAS DE SU LABOR
Los criterios para las elecciones focales primarias.
Es en esta parte donde entra el criterio individual del profesional. a partir de los puntos anteriores, de su aplicación y hoy día a pesar de las circunstancias, los profesionales de la información deben estar en capacidad de prever los resultados de su intervención sobre la Opinión pública y la formación de Concepto Público; cuando se informa se debe elegir con un criterio adecuado la manera de abordar esta información, pero de dónde nacen estos criterios, de dónde se originan estos puntos de vista. Siempre lo debemos tener en cuenta. Esto más que responsabilidad social o ética es la simple consciencia de un trabajo bien hecho.
Esta capacidad de visionar va en íntima relación con el llamado paradigma de los Medios de Comunicación, del cual se dice que se trata de recrear, formar e informar, y por lo general todos se orientan a recrear pues es esto lo que vende.
UN UNIVERSO DE ILUSIONES
Sin embargo, si miramos desde la óptica de una proyección social constructora de sociedad en la cual es deber de la Comunicación ser un elemento conector y mediador entre los distintos sectores sociales, exige una revalidación de este paradigma en el sentido de que el profesional de la información ya no es un operador que recrea, informa y, si acaso, forma a un destinatario, sino que se amplía su campo de responsabilidad al hecho de dilucidar con el perceptor (el ciudadano) divulgar y fomentar los elementos y los instrumentos para la revaluación y reconstrucción de su propia realidad (la de ambos como pertenecientes a una sociedad) de manera que se conviertan tanto el profesional de la información como el ciudadano en verdaderos factores de construcción y de desarrollo de la sociedad[v].
Desde el punto de vista de la realidad, en el trabajo diario, sin soñar tanto y como propuesta práctica (esto no me lo estoy inventando yo), el aporte o la contribución que un profesional de la Comunicación puede hacer, se pueden resumir en unos pocos puntos:
· Dar a conocer al otro.
En una gran medida las fuertes diferencias sociales hacen que las personas sean contendientes anónimos operantes sobre supuestos estereotipos traídos o impuestos por agentes externos, por supuesto los Medios de Comunicación, y aunque muchas veces son basados en las estructuras sociales, pocas veces se compadecen con la realidad.
Por eso la mayoría de los problemas se dan por desconocimiento casi total de los distintos actores entre sí, inclusive en su interior ( Heidegger ), pues ni siquiera existen canales que les permitan un intercambio de realidades (los Medios de Comunicación no han servido por su labor fragmentaria). Nuestra sociedad está conformada por núcleos entrópicos que no admiten elementos de conformación diferente.
· Dilucidar con el perceptor, el ciudadano, las causas profundas de sus conflictos.
Aunque a simple vista, para cualquier persona, la mayoría de los problemas provienen de las deficiencias económicas y de las diferencias de clase, puede decirse, sólo para citar un ejemplo, que las confrontaciones se originan en las grandes incongruencias de los modelos de mundo correspondientes a cada sector social.
Modelos de mundo nacidos de los procesos históricos donde la acción política, social y económica, o la ausencia de ella, marcaron derroteros por los cuales se han movido varias generaciones. La labor del profesional de la información está en brindar los elementos de análisis de estos procesos históricos en sus manifestaciones diarias, para ayudar a comprender la realidad actual y así los ciudadanos puedan tomar las acciones necesarias para solucionar sus problemas.
· Dilucidar con el perceptor los elementos y los instrumentos para la revaluación y la reconstrucción de su propia realidad.
Un paso adelante del anterior, los elementos y los instrumentos para la revaluación y reconstrucción de su propia realidad, implica poderle llevar al ciudadano una visión científica de sí mismo, pero en los términos de la vida diaria. Es decir, poder ofrecer los elementos psicológicos, sociológicos y la comprensión de las lógicas comunicativas, por los cuales la sociedad se mueve y se puede convivir en ella, pero sin que se convierta en una emanación academista, respetando la cultura y la sabiduría popular pero orientando nuevas maneras de asumir la sociedad.
Todo esto significa estructurar toda una propuesta pedagógica desde la Comunicación y cubriendo toda la vida y todos los espacios del hombre, entendiendo que sin ella todo proceso educativo resulta una vil falacia, buscando “darle mucho más valor a los valores” para que así la dignidad, la ética y la convivencia humana estén por encima de todas las cosas, de todos los intereses.
· Divulgar los sentimientos y las expresiones de los distintos actores sociales.
En conformidad con los puntos anteriores, el desconocimiento del otro tiene origen, aparte del desconocimiento de sí mismo, en que quienes son los encargados de realizar la cohesión no logran concretar una mediación eficiente y comprensible para todos los puntos de vista. Es evidente que el profesional de la información debe ser un traductor entre los modelos de mundo.
Nuestra sociedad esta compuesta por núcleos cerrados que giran sobre sí mismos y los pocos intentos de Comunicación que se producen apenas si logran traspasar la barrera de su condición social y cuando esto sucede no presenta ningún interés para los demás sectores de la sociedad.
Al divulgar los sentimientos y la expresiones de un sector social, el profesional de la información debe tener en cuenta a quienes perciben el mensaje, no sólo para que les sea comprensible sino para que interactuen y propongan el diálogo.
· Promulgar el derecho a la diferencia y el respeto por el otro.
La nueva Constitución Colombiana hace un énfasis especial en la protección de los Derechos Humanos: “ La nueva Constitución se elaboró para que los Derechos Humanos no siguieran siendo un espejismo o una utopía. La Constitución proclamada el cuatro de julio de 1991 por la Asamblea Nacional Constituyente bien puede ser llamada con justicia la Constitución de la persona”[vi]. Entonces cuán importante es la labor de un profesional de la información para lograr una concepción ciudadana que permita que todas las personas se respeten y puedan de verdad ejercer el Derecho Positivo y, como mínimo, el libre desarrollo de la personalidad.
Realmente este es el gran punto donde todas las utopía parecen confluir. La aceptación de la diferencia podría ser la puerta de entrada a un mundo mejor donde cada uno pueda se él mismo.
Pero la realidad es otra, vivimos enfrascados en el tema de la tolerancia, la cual no es otra cosa que el grado máximo de aguante frente a algún fenómeno, y hemos desembocado a incrementar la apatía hacia el otro, reprimiendo las acciones de protesta que por lo menos se suscitaban. Vivimos en la sociedad del “no me importa lo que pase con el otro mientras no me suceda a mí” y cuando ya nos toca es demasiado tarde para mirar atrás.
Tan sólo con que los profesionales de la información se comprometieran a defender los Derechos Fundamentales instituidos en la Constitución, se lograría un cambio beneficioso en el acontecer público y por ende en los modelos de comportamiento de los ciudadanos. Esto como lo mínimo que se puede hacer.
· Propiciar los espacios de encuentro.
La verdad es que la profunda entropía de los núcleos ciudadanos, el individualismo como proyecto de vida y el sentido de competencia promovido por el sistema económico y social, ha logrado que cada ciudadano vaya por su lado sin preocuparse por el rumbo que pueda tomar una ciudad, pues esta perdió su carácter de comunidad y convirtió en un conglomerado en el cual apenas si se comparte el espacio.
Buscar nuevos espacios en los cuales la comunidad, cada individuo pueda cohesionarse e intercambiar con sus semejantes, es tarea no sólo de los arquitectos y urbanistas sino también de los profesionales de la información.
Encontrar nuevas maneras de vivir la ciudad y de orientar la praxis colectiva en los espacios referentes de encuentros y desencuentros es volverla a crear y por ende volver a redefinir la concepción de ciudadanía[vii].
Al propiciar estos espacios de encuentro se plantea la posibilidad de que los conflictos puedan ser superados y se pueda por fin lograr un acuerdo de ciudad comunicada.
· Servir de mediador - facilitador de los procesos de intercambio social.
No es sólo analizar el papel de los Medios de Comunicación en la resolución pacífica de conflictos[viii], es también pensar que el profesional de la información es un ciudadano y como tal está en la obligación de participar de los compromisos adquiridos por el hecho de pertenecer a una sociedad. Este punto de vista desborda los límites institucionales regularmente impuestos al ejercicio profesional y por supuesto pone por fuera del empleo los deberes adquiridos por un Comunicador Social.
Puede entonces el profesional, y es su obligación, embarcarse en los procesos sociales que estén dirigidos a conectar, concertar, entremezclar y lograr la convivencia y el diálogo de los diversos actores de la sociedad.
Entonces su labor sería la de servir como interprete de los diversos sentires y de las expresiones de todos los actores que intervienen, y que de uno u otro modo se verán afectados y movidos por el accionar de las estructuras comunicativas, lo cual conllevaría a lograr una ciudad comunicada.
Es muy difícil describir cuáles sería los momentos en que el profesional de la información sirva como mediador, pero no el es tanto prever el efecto que esto tendría.

Tercero: LA COMUNICACIÓN URBANA NO ES PARA PERIODISTAS.
No es mi idea, de ningún modo, realizar un texto científico para que a la gente, la que me interesa, le dé pereza leerlo. Intento poner en claro algunas ideas de las cuales partiré para orientar de aquí en adelante mi carrera profesional, en términos de la realidad.
LO URBANO.
Dentro del postulado “La Comunicación Urbana no es para Periodistas” sólo nos falta hablar del concepto de LO URBANO. Como dije arriba, no pretendo realizar un texto academicista y por eso me detendré muy poco a repasar los tópicos que lo urbano trae consigo. Además lo que me interesa es demostrar por qué la Comunicación que allí se da no es para Periodistas.
Consideramos lo urbano como las prácticas formadoras de civilidad y de ciudadanía y no solamente como un espacio físico[ix]. Al hablar de lo urbano estamos aludiendo a un término ideológico, producido y modificado por la historia social, política y económica de la “lucha de clases” y por la praxis cotidiana, enmarcado por una constante que se convierte en un criterio para mirar la cuestión. Observamos desde el punto de vista de la sociedad capitalista, de su estructura social y de su sistema político y económico, y desde las lógicas que esto implica. Manuel Castells[x] nos habla de tres fenómenos desde los cuales debemos mirar lo urbano.
· La especificidad de la estructura de clases, derivada de la dinámica del desarrollo desigual, consistente, sobre todo, en el proceso de sobrepoblación relativa, articulado estrechamente a la expansión del sector monopolista hegemónico ligado a la lógica del capital multinacional. “Tal es la problemática de la marginalidad”.
· Una especificidad del proceso de reproducción colectivo de la fuerza de trabajo, que determina la no exigencia estructural de la reproducción de parte de dicha fuerza, desde el punto de vista estricto de la acumulación de capital. La consecuencia es la urbanización salvaje” connotada por la marginalidad “biológica”.
· La asistencia pública, al nivel del consumo, para las masa populares de una estrategia populista de movilización social y originada por otros sectores, menos la comunidad.
Esto nos implica unas estructuras o unas lógicas por las cuales se movilizan las personas y se conforma lo que llamamos “”Sociedad Urbana”, definida ante todo como una cultura en el sentido antropológico del término, es decir, un sistema de valores, normas y de relaciones sociales que poseen una especificidad histórica y una lógica propia de organización y de transformación. Lo urbano se define entonces como un sistema de relaciones sociales, en la práctica, enmarcada por una concepción de mundo.
Es en ese sistema de relaciones sociales donde se inserta la Comunicación, desde el individuo en su diálogo interno, hasta las más altas tipologías de la sociedad.
LA COMUNICACIÓN URBANA
Como dice Ana María Miralles[xi]: “Para nosotros, la gran masa que comprende lo urbano nos envuelve como el aire, es tan macro su existencia que apenas si nos damos cuenta de ella”. El quehacer diario de una persona está enmarcado por lógicas comunicativas que le permiten vivir en sociedad; lógicas comunicativas que lo impregnan todo, desde la relación familiar hasta las calles y sus usos. Utilizando para ello todos los artificios que pueden constituirse como un medio de relación ( María Teresa Herrán).
Desde la estatua de la Gorda del Maestro Botero y los usos que la gente hace de ella (la dinámica de los referentes), hasta la configuración arquitectónica de las ciudades como proveniente y representativa de determinadas clases. Es a esto a lo que llamamos Comunicación Urbana.
No he querido hasta el momento hablar de “la ciudad”, por considerar que el término de lo urbano se entrelaza más por la civilidad que por el espacio físico, sin desconocer la obvia relación que se tiene con él, pues es allí donde se manifiestan las relaciones de comunicación o de incomunicación que se tengan: en las ciudades, el ciudadano , cada día más, se convierte en un anónimo público, pues empiezan a reducirse los reductos en los cuales podía ser reconocido sin perder su individualidad, lucha esta donde se enmarcan la mayoría de las dificultades: el proyecto occidental como un proyecto individualista en donde cada vez hay menos espacios y se manifiesta la transculturación. A pesar de lo extremadamente diferentes, tendemos a ser hegemónicos por categorías, esto implica la creación de submundos, subdimensiones que comparten el mismo espacio. Por lo general nos relacionamos con los de la misma “especie”.
EL PERIODISMO Y LO URBANO.
Como un gran elemento de la lógica periodística está el concepto de noticia: razón de ser de la existencia del Periodista, con todas las características que se pretende le son propias, las cuales nos son más que una falacia, sobre todo cuando hablamos del “interés general” y de su “importancia para la sociedad”[xii]. Esto es en realidad, y como lo es en la mayoría de las veces, el criterio de lo social para los Periodistas, es simplemente una mediatización y superposición de los intereses particulares sobre el general. La guerra de imagen entre los funcionarios es más importante que el alto índice de pobreza y sus niveles según Sisben. Lo que se transmite a través de los Medios de Comunicación poco o nada tienen que ver con el real interés de las comunidades - a menos que sea en pro de la imagen de algo o de alguien -. Para no ser injusto con los Periodistas de los Medios, basta con decir que las diferentes relaciones sociales que categorizan la Comunicación Urbana, por su cotidianidad, esta lejos de ser noticia de primera página, pues, como el aire, perdemos la noción de su existencia, no es algo novedoso, no se vende.
EL PERIODISTA COMO GENERADOR DE DESINFORMACIÓN Y DE VIOLENCIA.
Ya habíamos dicho, como lo ha dicho mucha gente, que lo existente en el intercambio, en el contrato social denominado Comunicación es la información, y en ella encontramos de todo, como en botica. El problema empieza cuando, siendo necesarios mecanismos para la circulación de información de una manera colectiva, estos están pensados desde el sistema económico y no desde el sistema social. Siendo como en Colombia, que los medios de Información dan cuenta del acontecer de determinados grupos, retroalimentando modelos de mundo ( Carlos Marx ) y generando un enfrentamiento entre las clases con base en estereotipos creados y matizados por el desconocimiento del otro; además de una educación negativa sobre el querer ser del hombre contemporáneo: el sueño americano, el consumismo...(Rusell Davenfort).
Hoy en día se ha producido un ciudadano muy particular: El Transnacional Individualismo. Dos conceptos que no se niegan ni se rechazan y que nos permite saber que está aconteciendo el mundo y en sistema político - económico oficialista del país y no conocer al vecino.
Desde este punto de vista se fundamentan grupos entrópicos, familiares por lo general ( si acaso) y grupales o barriales, en el mejor de los casos.
Todos estos factores han causado una tergiversación sobre una escala de valores en la cual irrestrictamente la vida iba primero y se ha volcado hacia un querer material y la satisfacción económica (sistema capitalista), por encima de cualquiera y de cualquier cosa, generando fenómenos como la corrupción exagerada y toda clase de vicios y de problemáticas sociales.
Todo esto por un lado, por el otro, para hablar específicamente de Colombia, los periodistas y los Medios de Comunicación, como portavoces de algunos actores que promulgan por opacar lo sociocultural propio de nuestra nación, y a lo largo de la historia, le han castrado al ciudadano su libertad de objeción (a pesar de que ahora nuestra Constitución la contempla) y de expresión sobre el acontecer del país. Nuestro ciudadano está ausente de contenidos ideológicos que le permitan estructurar una manera de pensar por fuera del consumismo, de tal modo que es hacia esto que orientan todas sus acciones. Siendo que la apatía política está muy arraigada en nuestro ser, no por ser así, natural, sino porque todas la voces son acalladas. Todos los días los Periodistas y los Medios de Comunicación repiten el esquema de una estructura (falsa) de sociedad, orientada hacia el fascismo y el autoritarismo enmarcado por un modelo artificioso de democracia.
Con el bombardeo constante de todos los esquemas históricos y ya mentales, los Medios de Comunicación y sus representantes, “ojos y oídos de la sociedad”, sólo generan divisionismo y estereotipos salidos de la realidad y que producen choques al momento de efectuarse la “convivencia ciudadana”. Se dan visiones amañadas sobre problemáticas y son capaces de poner en juego la vida de grupos humanos sólo por salvaguardar la imagen de un sector determinado.
Como dice Jerry Mander en su libro “cuatro buenas razones para eliminar la televisión”: los Medios de Comunicación nos hacen vivir un mundo que no es el nuestro.
EL CIUDADANO Y LA Comunicación
Creo que está claro a lo largo del texto que no pretendo en ningún momento ocupar el lugar de los sociólogos, simplemente estamos hablando de lo que es Comunicación y de cuando se produce, pues ese es nuestro objeto de trabajo, de los comunicadores. Quiero resaltar que los sociólogos hace tiempo que trabajan este tema y doy gracias a Dios que eso sea así, o sino quiénes llenarían el inmenso hueco en el conocimiento sobre el hombre que hemos dejado los comunicadores. Ahora una cosa si esta clara y es para acabar de rematar esta profesión. Nosotros somos los encargados, desde un punto de vista operativo, de comunicar a la sociedad con ella misma ( otro gran hueco) que apenas a finales de este milenio hemos caído en cuenta. Esta bien, nadie lo va a negar, tampoco Roma se hizo en un día.
Ahora si miramos el concepto de Comunicación, y sin reprocharle a nadie, observamos, como dijimos antes, que el ser humano es por esencia comunicativo, lo cual nos hace a todos comunicadores, y que lo único que nos diferencia es el grado de especialización sobre el uso y el manejo de la información. (Comunicadores y Periodistas). Sin embargo, esto no le quita la inherencia al hombre común de relacionarse con el otro. Así se construye la sociedad.
EL CIUDADANO
Empecemos por repetir que la Comunicación Urbana no se circunscribe a los Medios de Comunicación demasiado alineados, técnicos y masivos, y más bien tiene que ver con la practica cotidiana de la expresión de civilidad y de construcción de la sociedad.
Al hablar del ciudadano aquí, tampoco lo conceptuamos desde la idea de un habitante de un espacio físico, la ciudad, aunque su expresión sea en ella, sino como aquel inserto, perteneciente, connatural, a la idea de sociedad y de cultura, como una entidad viva que interactúa, mediatizado por lo simbólico, con sus semejantes.
Desde este punto de vista es válido entonces afirmar que ser ciudadano es ser Comunicador y ese simple hecho conlleva una gran cantidad de derechos y de deberes. El gran problema, como anotó el Periodista Javier Darío Restrepo en su conferencia “El periodismo en zonas de conflicto” (Apartadó, febrero de 1997) es que no se ejerce la ciudadanía, sólo, quizá, se ocupa un espacio. La verdad es que ni siquiera somos conscientes, no se nos educa para pensar ni para convivir, mucho menos para ser ciudadanos
CUANDO SE ES CIUDADANO Y LOS ESPACIOS PARA SERLO
Podemos decir que este punto es el meollo del asunto, y que para resolverlo se necesita una verdadera labor de pedagogía para la convivencia ciudadana como lo propone la Ex Alcaldesa de Apartadó (Urabá Antioqueño) Gloria Isabel Cuartas Montoya, pero también a ella es necesario hacerle saber que las palabras se las lleva el viento cuando no tienen asiento en la realidad.
Se es ciudadano cuando hacemos parte de un conglomerado, de una sociedad y cuando compartimos con los demás espacios para la cultura.
Siendo social la Comunicación se inserta necesariamente en la cultura, por que lo cultural impregna lo social y le da sustancia. Su ejercicio discurre en el ámbito de lo social y al ser así, queda inserta dentro del círculo de la cultura que prescribe los modos y formas de tal ejercicio. En cuanto la una se actualiza y hace reales las disposiciones de la sociabilidad, la Comunicación que esta en su origen vuelve a ser hallada de nuevo en su desarrollo y en sus consecuencias. Los roles y las guías de comportamiento sociales se originan por la cultura, el conjunto de pautas o normas sobre el vivir o el morir, en cuanto sirven de orientación común a un grupo cuyo punto de partida es tan válido como cualquier otro en cualquier otra cultura.
Estas prácticas están vigentes todos los días en la sociedad y lo están gracias a la Comunicación pues se transmiten, se revalidan todos los días y se participa de ellas todos lo días.
Nadie, de ningún modo se puede quitar el uniforme de ciudadano y por ende de Comunicador. Se es ciudadano siempre y se es Comunicador siempre (el autismo se está estudiando). Por eso, somos ciudadanos y comunicadores en todos los momentos de nuestra vida.
El primer espacio donde empezamos a vivir con estas tareas, la de ser ciudadanos y comunicadores es la familia. Es allí donde aprendemos los lineamiento que después nos ayudarán a obtener un mejor entendimiento con nuestros semejantes. La ausencia de estos elementos provoca que se produzcan altos niveles de violencia. Sin embargo, es tarea del estado, el propiciar la cualificación de esta primera célula de la sociedad, la cual está pensada a partir de una estructura occidental pero que en realidad puede tomar cientos de formas que van desde el concepto de manada hasta una conformación con elementos diferentes a los que por lo general concebimos, es decir, no siempre una familia tendrá padre, madre e hijos. Hoy por ejemplo tenemos un alto índice de Madresolterismo o de Mujer Cabeza de Familia, lo cual no significa forzosamente que no sea una familia, sino que esta estructurada de un modo diferente. Lo que si no puede faltar en un grupo familiar es la capacidad de comunicarse entre ellos, lo cual así sea una parte propia y natural del ser humano es posible de cualificarse.
Después de la familia vienen los grupos formales o informales que nos permiten desarrollarnos como personas y como participantes del juego que se llama sociedad. En este espacio también se dan los tipos de relaciones que anotamos cuando hablamos de para qué sirve la Comunicación. Y cuando una persona aprende a conocerse a sí mismo y a conocer a los demás sus relaciones mejoran, como consecuencia general. Estos grupos de los cuales estamos hablando son de amigos comunales o de trabajo, o de otros tipos. Lo importante aquí, es la educación que una persona reciba para comunicarse con los demás y cómo la ejerza.
La gran pregunta viene cuando se nos dice que en una sociedad como la nuestra donde la corrupción es el pan nuestro de cada día, donde la pobreza es apabullante y donde la vida vale menos que una entrada a cine, cómo es posible la comunicación si a cada uno le interesa únicamente lo que le puede quitar a los demás sin interesarse en lo que les pueda pasar. “Lo mas importante en mi vida soy yo mismo” es la expresión más popular. Mientras yo este bien lo demás no importa. Sin embargo, qué tanto me va a durar ese estar bien si lo que esta a mi alrededor tiende a dañarse y a corromperse todos los días? Realmente muy poco. O qué tan capaz soy yo de solucionar el problema de mis necesidades básicas? La respuesta es en la medida de que sea capaz de relacionarme con los demás (típico de comunicadores y Periodistas).
En la casa, con los amigos, en el barrio, en el colegio, en el trabajo, todos tenemos la obligación de ser buenos comunicadores como ciudadanos que somos. Si no se ejerce la ciudadanía es como estar absolutamente sólo en el mundo.
EL COMUNICADOR URBANO, FACILITADOR SOCIAL.
Puede haber desde los puntos de vista sobre la Comunicación urbana, una persona que se encargue de ejercerla como profesional? En que consistiría este ejercicio si supuestamente todos somos comunicadores?
Hemos detectado que uno de los principales problemas que generan el conflicto es el desconocimiento del otro. Esto por un lado, por el otro, cómo se le pide al ciudadano común que abandone el curso normal de su vida y participe en la construcción de sociedad. El ya construye sociedad desde su vivencia en sus propios espacios de socialización. Pero entonces cómo conectar estos espacios entre sí.
Debe existir y de hecho existe, una persona que se encarga de esta Comunicación. Es el Comunicador alternativo o comunitario. El problema es que se le ha metido demasiada cientificidad al asunto y no parece que cualquier persona lo pueda ejercer. Aunque no desconozco que la información apropiada para el ejercicio es insustituible, también enfatizo que siendo la comunicación inherente a la sociedad, sus instrumentos también le son inherentes[xiii], es sólo que se ha hecho un uso inapropiado de él.
Por una parte se ha querido reproducir los esquemas de medios y por el otro se ha visto al comunicador popular únicamente como un productor de medios locales. El mismo problema de los comunicadores profesionales. Y no se le ha permitido abandonar esa cárcel conceptual (Radio Latacunga. Ecuador).
Mario Kaplún nos habla de que existen tres modelos de Comunicación: de contenido, de efecto y de proceso.
En el de contenido lo que hacemos es difundir un saber, llenar un espacio con una información que por lo general se queda en el vacío. En el de efecto conseguimos que las personas que reciben la información realicen un “algo en especial”. Pero en la de proceso se destruyen los limiten entre quien informa y es informado y se convive dentro de una cotidianidad que le permite al comunicador popular no únicamente informar, sino orientar, es decir: dilucidar con el perceptor, fomentar y divulgar, los elementos y los instrumentos para la revalución y reconstrucción de su propia realidad. La de ambos. Y esto no esta circunscrito en un medio de Comunicación.
Debe el Comunicador Popular, entonces ser un líder capaz de orientar los procesos comunitarios, los procesos ciudadanos desde el punto de vista de la construcción de la sociedad. Para dar así solución a las innumerables problemáticas que se suscitan a raíz de la carencia y de la convivencia.
LA POLÍTICA, EL CONCEPTO DEL SIGLO XXI.
Desde todos los puntos de vista que hemos recorrido, se ha enfatizado en que hoy en día se ha vuelto muy fuerte el proyecto individual como proyecto de sociedad. Desde donde decir entonces que se nos permite convivir y hacernos parte de la sociedad, recordando a Rouseau, si no participamos siquiera de la vida de la comunidad y donde las formas de cohesión antiguas, como la plaza pública no producen otras reacciones que las de repudio por la estigmatización delincuencial que posee el funcionario público. Sin embargo estamos todos los día sufriendo las decisiones de las cuales no participamos y nos quejamos, muy calladamente, claro está.
Esta manera de observar el asunto tiene sus raíces en elementos antes mencionados como la violencia sobre todas las formas de protesta y la falta de una educación histórica y política que permita estructurar un pensamiento crítico y amplio sobre lo que sucede en el estado por ejemplo.
Es inútil preguntarle a cualquier transeúnte sobre Estado, Gobierno, soberanía ni ninguna de esas pendejadas que no dan para comer. Entonces como hacer que una persona se preocupe realmente por defender su situación y su futuro como ciudadano, ante toda la maquinaria estatal y paraestatal?
La respuesta todavía no la dan los pensadores de este asunto, pero lo que si podemos constatar es que los intereses de cada individuo, sólo pueden ser defendidos por él mismo, pues es él mismo el responsable de su presente y de su futuro.
Hoy en día la gente cree muy poco en la representatividad y para que hablar de las crisis de los partidos. Sin embargo como se concibe un estado sin habitantes. Se deben buscar entonces nuevas maneras de hacer política. Pero que se entiende por política?
POLÍTICA, LA POLÍTICA Y UNA POLÍTICA.
Para Tomas Moro en su libro Utopías, política es la defensa acérrima de las ideas, por encima de todas las consideraciones y puntos de vista. Para un político tradicional, la política no es otra cosas que el “arte de gobernar” y para cualquier administrador la política es el criterio que se establece para la toma de decisiones.
Cómo debemos entonces los ciudadanos entender la política y qué tiene que ver esto con Comunicación.
Si pensamos en una persona que trabaja todo el día, hace de comer, atiende a su familia, ve la televisión y todos sus días se convierten en una rutina que apenas si le permite interaccionar con sus semejantes por fuera de su familia, y que su noción de política esta muy vinculada a la de corrupción, es seguro que poco le podríamos pedir sobre su participación en política.
Pero si orientamos una educación que nos permita pensar que política es tan sólo el establecimiento de unos criterios para tomar las decisiones que le interesan a nuestra vida y la defensa de nuestros ideales, podríamos volver a caer en cuenta que todos somos un “zoom Politicom” , seres políticos por naturaleza, como por naturaleza también somos comunicadores. Todos los días hacemos política cuando escogemos el pancoger para el almuerzo o simplemente la ropa que vamos a llevar. Así como nadie puede ir al baño por nosotros, nadie puede hacer política por nosotros y por supuesto nadie debe tomar decisiones por nosotros.
Por supuesto que el gran número de habitantes hace necesario que exista una representatividad, un contrato por el cual todos podamos convivir para no caer en cierto tipo de anarquía incontrolada. Pero eso tampoco significa que debamos hacernos los de la vista gorda con las decisiones que pueden, y de hecho lo hacen, afectar nuestra vida.
La nueva manera de hacer política, y que no es tan nueva es la de vigilar las acciones que el aparato gubernamental ejecute como representante de una comunidad. Los instrumentos hace rato que están dados, lo que falta es la educación suficiente para utilizarlos.

De qué se trató este esfuerzo? Es sólo un búsqueda de ubicación frente a una carrera profesional que cada día sufre toda serie de calificaciones, justificadas unas y otras salidas de la realidad.
Estamos hablando de una profesión que se autodenomina Comunicación Social, pero que de fondo tiene muy poco de Comunicación y menos de Social. Sabemos ya que todos, como seres humanos pertenecientes a una sociedad, somos comunicadores, entonces dónde esta nuestro quehacer. Simplemente en la información. Somos ante todo profesionales de la información, pero información de dónde, para quién información?
Tenemos planteado ya el esquema de un periodismo nacional totalmente oficialista, en el cual la función de pensar la sociedad le fue castrada a los periodistas convirtiéndolos en simple repetidores de las fuentes oficiales, y dejando esta responsabilidad supuestamente a profesionales de otras áreas.
Cuáles han sido entonces las consecuencias de ese no pensar la sociedad en lo que nos concierne como lo son las relaciones del hombre con sus semejantes, viendo en este acto un contrato social que nos permite juntarnos, para, más que sobrevivir, convivir éticamente.
Hoy en día se ha producido un ciudadano muy particular: El Transnacional Individualismo. Dos conceptos que no se niegan ni se rechazan y que nos permite saber que está aconteciendo el mundo y en sistema político - económico oficialista del país y no conocer al vecino.
Es en estas relaciones entre el individuo y sus semejantes donde se materializa la Comunicación, dentro de un espacio y de un tiempo dado y desde las cuales se construye sociedad. Esta dinámica le da también un punto de partida, a la concepción de la Ética del hombre en su diario vivir y le da también un objeto de estudio a la Comunicación. Las relaciones entre el hombre y sus semejantes.
Pero tampoco podemos dejar de lado, por estas mismas ideas, al ciudadano como comunicador en si mismo y su realización de lógicas comunicativas cotidianas.
Es necesario plantear que se hace urgente el inicio de un nuevo proceso social pedagógico como el único el elemento capaz, en algunos años, de verificar una convivencia ciudadana mediante unos conocimientos viscerales de Comunicación, como un nuevo proyecto de, vida que nos permita continuar con nuestra individualidad, pero cumpliendo con nuestras tareas como hombres y ciudadanos.
[i] Moles Abraham, Teoría Estructural de la Comunicación y la Sociedad. Página 13.
[ii] Lacán, Jaques, Escritos Uno: Función de la palabra en el Psicoanálisis. Página 98.
[iii] Rouseau, Juan Jacobo. El Contrato Social. Página 19.
[iv] Neuropsicología Clínica de Ardila y Roseli, capítulo: Apraxias y Agnosis.
[v] Notas de clase. Periodismo del Tercer Milenio. Profesor Jaime Peralta. Septiembre 1995.
[vi] Mario Madrid - Malo Garizábal. Revista el defensor. Abril 1995.
[vii] Quinto Encuentro de Concertación Ciudadana. Alcaldía de Medellín. 1995
[viii] Congreso Internacional de Medios de Comunicación y Resolución de Conflictos
[ix] Morales, Manuel José. La Proxemia Urbana de Medellín. Universidad de Antioquia. 1996.
[x] La Cuestión Urbana. Manuel Castells. Ediciones Siglo XXI. México 1974.
[xi] Miralles Ana María. Mesa de Comunicación Urbana. Marzo de 1996. Profesora de Comunicación Social de la Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín - Antioquia - Colombia.
[xii] La Información como Derecho. Desantes Guantier, José María. Editora Nacional. Madrid. 1974.
[xiii] Alternativas de Comunicación. Mar de Fontcuberta, J.L.Gómez Mompart. Editorial Mitre. España 1983.

Hay que superar el lenguaje sexista
Medios: una definición
Los Medios de Comunicación Social
Comunicación masiva Tres términos que los expertos utilizan para describir la forma en que las personas se comunican son: comunicación intrapersonal, comunicación interpersonal y comunicación masiva. La primera se refiere a la comunicación dentro de una persona (la comunicación consigo mismo mediante el discernimiento personal); la segunda, es la comunicación con otros seres humanos utilizando gran parte de sus cinco sentidos (compartir directamente una experiencia entre dos o más personas); y la tercera, es la que se realiza entre un individuo o grupo de individuos a través de un dispositivo transmisor (un medio) para audiencias numerosas.
En el ámbito de la comunicación masiva podemos distinguir dos modelos básicos: el que pone su énfasis en el emisor (unidireccional) y el que propugna por una relación dialéctica entre emisor y receptor de tal manera que ambos pueden ser alternativamente emisores y receptores (bidireccional).La comunicación unidireccional El modelo clásico de comunicación masiva describe un proceso que comienza con el emisor (E), o fuente, que envía un mensaje (M) mediante un canal (C), o medio, el cual lleva el mensaje hacia el receptor (R). Se califica a esta comunicación como unidireccional porque fluye predominantemente en una sola dirección, en una única vía: del emisor al receptor o perceptor como también se le suele llamar para hacer referencia a cierto papel activo que éste juega en el proceso de comunicación.
En este modelo la comunicación consiste en la transmisión de informaciones, ideas, emociones, habilidades, etc., mediante el empleo de signos y palabras. El comunicador o comunicadora emite su mensaje (su artículo periodístico, su programa de radio, su impreso, su vídeo, etc.) desde su propia visión, con sus propios intereses y contenidos, a un lector, oyente o espectador al que no se le reconoce otro papel que el de receptor de informaciones o consumidor de cosas e ideas.
El esquema clásico se ha visto matizado por el denominado esquema de comunicación persuasivo que reconoce un papel relativamente activo al receptor (perceptor), pero sin lograr superar su carácter vertical. En efecto, en este modelo sigue habiendo un emisor (E) protagonista, controlador del proceso comunicativo, que envía un mensaje (M) a un receptor (R), el cual, por consiguiente, continúa reducido a un papel secundario, subordinado, dependiente; pero ahora aparece una respuesta o reacción del receptor, denominada retroalimentación (r) o, en inglés, feedback, la cual es recogida por el emisor. Con este nuevo elemento parecería atenuarse la unidireccionalidad del modelo tradicional e insinuarse una cierta bidireccionalidad . Sin embargo, no se debe olvidar que estamos ante una comunicación persuasiva cuyo objetivo es el de conseguir efectos. En tal contexto, la retroalimentación es tan sólo la comprobación o confirmación del efecto previsto, es decir, la reacción del sujeto ante una propuesta. Ella puede ser positiva si el individuo acata la propuesta o negativa si la rechaza.
En este último caso, le sirve al emisor como instrumento de verificación y control: puede ajustar los próximos mensajes, regularlos, hacerles cambios para obtener el propósito prefijado. No hay, pues, real participación ni incidencia del receptor en la comunicación. Sólo hay acatamiento, adaptación, medición y control de efectos. La retroalimentación no es sino el mecanismo para comprobar la obtención de la respuesta buscada por el comunicador. Dos buenos ejemplos de este mecanismo son: la publicidad comercial (cuyo feedback consiste en la comprobación posterior del aumento de ventas logrado por la campaña publicitaria) y los famosos rating de lectores o de audiencia que promueven los medios masivos, para afirmar luego que es el público el que escoge “libremente” determinados contenidos o programaciones. La retroalimentación o comunicación de retorno no es en sentido estricto una comunicación bidireccional, sino más bien un elemento del proceso de condicionamiento de los receptores: primero se los condiciona en su conducta, sus actitudes y sus hábitos, y luego se verifica si dan la respuesta para la cual han sido condicionados. El tipo de comunicación masiva que limita, prefija o anula la incidencia del perceptor en los procesos comunicativos, es predominantemente unidireccional. En tal sentido algunos autores prefieren denominarla difusión masiva.La comunicación bidireccional El carácter dialógico, la prealimentación y la empatía son tres notas básicas de este modo de comunicación. Describámoslas brevemente:
En primer lugar, lo dialógico hace referencia al hecho de que en sentido estricto el proceso de comunicación debe realizarse de modo que dé a todos la oportunidad de ser alternativamente emisores y receptores. Y esto es así, porque en una situación de real comunicación nunca estamos ante gente preparada exclusivamente para recibir mensajes, sino ante personas que emiten y perciben a la vez y que están insertas en un rico proceso mucho más complejo que el esquema simplista de un emisor que emite y un receptor que recibe. Esa emisión y percepción permanentes se hacen siempre desde un contexto socio-cultural con sus propias concreciones históricas. De ahí que se afirma que la comunicación es cuestión de cultura y no sólo de medios, canales y mensajes. Es cuestión de los actores sociales (emisores y receptores simultáneamente) y no sólo de estructuras comunicativas. Lo dialógico es condición de posibilidad para que el medio masivo pueda constituirse en un espacio de participación y expresión ciudadana, dando lugar a la respuesta y al análisis crítico de los destinatarios.
En segundo lugar, la bidireccionalidad supone prealimentación, esto es, insertarse en la realidad (política, social, cultural, económica, religiosa, etc.) de los destinatarios. El objetivo central de esta inserción no es sólo conocer los problemas, necesidades, identidades e intereses de los que ahora más que receptores son interlocutores, sino también, saber lo que tiene que comunicarse, cómo debe hacerse y qué lenguajes son necesarios para establecer una verdadera comunicación.
El esquema tradicional (emisor-mensaje-receptor) nos acostumbró a poner al emisor al inicio del proceso comunicativo, como el que determina los contenidos del mismo y las ideas que quiere comunicar. En tanto el destinatario está al final, como simple receptor, recibiendo el mensaje. La comunicación bidireccional plantea que si se desea comenzar un real proceso de comunicación, el primer paso debe consistir en situarse en la realidad concreta del destinatario. Antes de plantearse un hipotético feedback o retroalimentación, se incorpora y valora un componente de la comunicación del que casi nunca se habla: la prealimentación. Es decir, recoger las experiencias colectivas de los destinatarios, seleccionarlas, ordenarlas y organizarlas y, así estructuradas devolvérselas, de tal modo que ellos puedan hacerlas conscientes, analizarlas y reflexionarlas.
En tercer lugar, la empatía implica saber valorar a aquellos con los que tratamos de establecer comunicación. Es la capacidad de “pensar en el otro”, en sus intereses, sus preocupaciones, sus necesidades, sus expectativas. A esa capacidad de entender al destinatario, de ponernos en su lugar, de identificarnos con él o con ella, la psicología la denomina “empatía”. En buena medida la eficacia de la comunicación depende de la capacidad empática, de la capacidad de apertura “al otro”. Desde este rasgo podemos decir que la verdadera comunicación no comienza por la emisión sino por un esfuerzo consciente para ponernos en el lugar de nuestro interlocutor a fin de establecer una corriente de comunicación.
Con la aparición del Internet y las nuevas tecnologías de la información (ver Medios de comunicación masivos) parecen abrirse novedosas posibilidades no sólo para acceder a gran cantidad de información, sino para desarrollar una comunicación bidireccional. Los más entusiastas se atreven a afirmar que por esta razón el tiempo del monopolio de la producción y difusión de mensajes ha llegado a su fin. Sin embargo, nos parece que esa es una afirmación muy apresurada. Desde el tercer mundo hay que recordar que el Internet es un medio que no supera la barrera del analfabetismo. Pero hay todavía algo más contundente: una gran parte de la población no tiene, ni tendrá acceso a Internet. Actualmente, en los países pobres el uso del Internet sólo alcanza al 0.2 por ciento de la población, mientras que en los países ricos llega al 93 por ciento. En este terreno, como en muchos otros, la llamada globalización resulta ser selectiva y excluyente.
Internet y su origen militar
Internet suele ser citada como el paradigma de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, pero pocos saben que en realidad tiene varias décadas de vida. La historia poco contada de la Red.
Por Mariano Wiszniacki
Internet está hoy incorporada en nuestra vida cotidiana. La utilizamos para trabajar, para comunicarnos con nuestros amigos, para establecer contactos con personas de otras partes del mundo, para comprar, para estudiar y para muchísimas otras actividades que forman parte del día a día.
Sin embargo, y a diferencia de otras tecnologías que nacen al calor de las necesidades de abrir nuevos mercados, Internet fue durante muchos años un proyecto, y una realidad, no comercial sino fundamentalmente militar. Su origen no está relacionado con el proceso de globalización, como se cree habitualmente, sino con la trama posterior a la Segunda Guerra Mundial, en particular con la Guerra Fría. Durante ese período histórico, las potencias económicas y militares del mundo, en particular los Estados Unidos y la Unión Soviética, desarrollaron una carrera armamentista, política e ideológica poniendo al mundo al borde constante de una guerra nuclear.
Así, ante el avance tecnológico-militar soviético, el Departamento de Estado norteamericano crea en 1958 una agencia de investigación denominada A.R.P.A. (Advanced Research Projects Agency) que tendrá como misión desarrollar tecnologías de avanzada de Defensa y Seguridad y donde participarán importantes científicos de ese país. Comenzada la década del ´60 A.R.P.A. comienza a pensar cómo comunicar a las autoridades militares en caso de una guerra nuclear. De ocurrir un bombardeo atómico, las computadoras centrales de la Defensa norteamericana serían las primeras en ser destruidas, razón por la cual era preciso pensar un sistema de información que fuese descentralizado para que pudiese seguir funcionando, a pesar de que alguno de sus nodos/ciudades/bases militares fueran destruidas, y donde cada uno de esos nodos tuviese el mismo valor para producir y recibir mensajes. La intención era poder acceder a la información militar desde cualquier computadora del sistema.
Según el teórico español Manuel Castells, la participación militar fue sólo inicial y para la financiación del programa. Luego los científicos que participaban de A.R.P.A utilizaron los fondos para desarrollar estudios informáticos y crear redes tecnológicas. Durante los ´60 diferentes investigaciones realizadas tanto por el MIT (Massachusetts Institute of Technology), como por otras universidades norteamericanas, y por el National Physical Laboratory de Gran Bretaña, realizarán aportes con el objetivo de construir una red de computadoras que, además de evitar el peligro antes citado de la guerra nuclear, permitiese compartir datos y programas en tiempo real en diversas partes del mundo, pudiendo acceder desde diferentes ordenadores.
Tengamos en cuenta que en aquel momento el precio de las computadoras (que no eran PCs sino grandes equipos) sólo podían ser costeados por los Estados y fundamentalmente por el Pentágono. Los ordenadores eran producidos por distintos fabricantes y funcionaban de modo distinto. Por lo cual era necesario, para el Departamento de Estado norteamericano, estandarizar el trabajo de los equipos estableciendo una red. A fines de la década nace la primera red, que tomará el nombre de ARPANET.
Aunque existe una extensa polémica acerca de si fue o no al principio un proyecto pensado para la Defensa, no es un dato menor que recién en 1983 se separa el aspecto militar de ARPANET para construir su propia red, denominada MILNET. Por otra parte, le llevó varias décadas a Internet ser considerada como una herramienta de comunicación masiva y comercial. Castells cuenta que en 1972 el Pentágono le ofreció a la empresa ATT el proyecto ARPANET, para que lo desarrollara, pero lo rechazaron porque no lo veían rentable. Similares opiniones tenían otras grandes compañías como IBM.
Probada la idea de conmutación de paquetes informáticos (que es como aún hoy funciona Internet) aparecen a principios de los ´70 varias otras redes que interconectarán distintas universidades norteamericanas y europeas. Cuenta la anécdota que en ese momento, los directores de las investigaciones comprobaron que la mayoría del tráfico producido entre las terminales/computadoras de las universidades era básicamente comunicaciones y mensajes personales. Los científicos de los distintos institutos que formaban parte de esas redes compartían y debatían, más que sobre temas científicos, sobre hobbies o intereses en común, como por ejemplo la ciencia-ficción. Aparecían las primeras formas del e-mail e incluso nacían las listas de correo masivas. La red de redes, cuyo germen habían sido las políticas de seguridad, era ahora reapropiada por los científicos para comunicarse, establecer contactos e incluso debatir.
En este sentido, el origen de Internet permite plantear el interrogante de si una herramienta tecnológica define naturalmente su carácter o si es la apropiación que de ella se haga lo que puede determinar su rumbo.

La Propaganda en las Campañas Electorales
El papel de la propaganda
La propaganda es un medio idóneo para mantener la cohesión popular e informar a la sociedad de las actividades del partido político. Permite realizar acciones más consecuentes con el objetivo estratégico de alcanzar el poder político, con repercusiones inmediatas en el ámbito nacional, regional y mundial. Al no existir una eficiente propaganda, las actividades políticas y electorales pueden ser ignoradas por la población apta para el sufragio.
La propaganda tiene a bien, entre otros: mantener la cohesión de las unidades políticas y de la base social; Formar una conciencia política favorable al partido; además, ganar y quitarle adeptos y simpatizantes a la institución política adversaria, por eso, se cree indispensable convencer a la población, a partir de hechos evidentes y de una argumentación teórica simple, es decir, de fácil acceso y comprensión para la población.
En la campaña electoral se considera a la propaganda como arma estratégica y puede llegar a ser más eficaz que cualquier “misil”, pero su éxito depende principalmente de los recursos humanos, de los medios y de la utilización apropiada de éstos. El éxito comienza a ser palpable cuando algunos de los objetivos de la propaganda se cumplen, por ejemplo: haber formado una opinión pública favorable o militante; haber creado confusión entre los miembros del partido adversario; haber producido desconfianza y minado la moral del oponente.
La propaganda siempre debe estar a la ofensiva. A la vez, no tiene que ser sólo permanente, debe ser agitadora y agresiva. En la campaña electoral no se puede hacer una distinción entre información y propaganda, porque todo acto político consumado o a punto de realizarse es un acto de propaganda.
Cualquier actividad política, por pequeña que sea y sin que importe la relevancia ni la trascendencia de ésta, se debe dar a conocer y hacer creer que se trata de una gran actividad de vital importancia. Esta táctica es, por lo general, subestimada o no tomada en cuenta por algunos políticos, debido fundamentalmente a su desconocimiento del impacto psicológico que se puede lograr entre la población, y porque otros dan más o única importancia a las grandes actividades electorales; Cuando esta situación es sintomática es porque se ha caído en o se privilegia la propaganda sensacionalista.
La propaganda, al ser falaz, pierde credibilidad ante la población, algunas personas consideran que ciertos embustes podrán ser magistralmente utilizados y que únicamente se emplearán como último recurso y en casos verdaderamente excepcionales, con el fin de confundir al partido adversario. Es necesario destacar que la desinformación tiene por objeto engañar al enemigo en lo que concierne a su apreciación de las acciones electorales, y para lograrlo se le presentan falsas pistas e informaciones ficticias, pero con la intención de hacerle creer que son auténticas y fidedignas.
Por otro lado, la contra-propaganda apunta a disminuir el efecto de la propaganda enemiga. Se debe tener en cuenta que los partidos que disponen de grandes recursos económicos, tienen a su favor los medios de comunicación sofisticados y modernos, mientras que los de los partidos populares por lo general son artesanales y rudimentarios. En una campaña electoral, la creatividad y la imaginación pueden ser más potentes que la tecnología de punta.
En efecto, las técnicas y métodos populares son poderosos siempre y cuando se utilizan mesuradamente, de acuerdo con un plan propagandístico, el cual será el cuaderno de bitácora que dirigirá el combate contra todos los objetivos escogidos y que, a la vez, sea flexible para que se pueda incorporar la planificación de ataques contra blancos que aparezcan en el transcurso de la campaña. Asimismo se suele conjugar las técnicas de contra propaganda y desinformación, porque éstas son idóneas y efectivas para dividir, crear la envidia, la discordia, el descontento y para desmoralizar al partido adversario.
Se distingue tres tipos de propaganda: Blanca, Negra y Gris. Las más importantes son, sin embargo, las dos primeras.
La propaganda blanca
Es la oficial del partido y emplea, entre otros, boletines, periódicos, revistas, transmisiones de radio, televisión, etc. Se encarga de mantener a la población informada, asimismo de restar clientela electoral a los demás partidos.
Este tipo de propaganda —cuando es abundante y variada— es utilizada para intoxicar, es decir, proporcionar falsas pistas y erróneas informaciones a los partidos políticos rivales. La intoxicación consiste en hacer creer al adversario lo que es necesario que él crea para ser siempre sorprendido por el suceso, por la realidad, para que tenga constantemente una vista falsa de la situación, a fin de que ella lo induzca a llevar su guerra política ciega, luego paralítica1.
La propaganda negra
Siempre trata de parecer auténtica, pero en esencia es todo lo contrario. En apariencia no emano del partido que la patrocina, sino de sectores independientes o de grupos anónimos que trabajan para el partido, es decir, que emana de fuentes clandestinas o de órganos aparentemente independientes. ARENA, por ejemplo, se sirvió del ILYD, de Kirio Waldo Salgado, para hacer la propaganda negra contra el FMLN y su fórmula presidencial en 1994. De esa manera ARENA hacía la blanca y el ILYD la negra.
Por otra parte, para que durante el desarrollo de la campaña electoral la propaganda sea verdaderamente un arma estratégica, es primordial, entre otros, tener una organización donde la estructura sea, de preferencia, de pequeños equipos, de fácil movilización. La cual sería saludable que la conformaran cinco militantes partidarios, cada uno con sus propias responsabilidades bien definidas, por ejemplo, perifoneo, pinta, pegas, distribución de volantes, calcomanías, etc. Cada uno debería, además, auxiliarse con todos los colaboradores que se requieran.
En la organización debe reinar un espíritu de cuerpo, para hacer posible el trabajo, es preciso fomentar la crítica y la autocrítica, no sólo en los equipos de propaganda, también es necesario efectuarla en todos los niveles partidarios. Además, el trabajo realizado por los equipos debe ser evaluado regularmente, a fin de mejorarlo cada vez más.
La propaganda, por otra parte, es un medio que garantiza el mantenimiento de la unidad y la cohesión del partido. La propaganda debe ser elaborada según el sector, gremio, capa o clase social, etc., al cual se dirige, tomando en cuenta también la coyuntura particular y concreta. La forma o estilo (fundamentalmente el discurso) debe cambiar de acuerdo con la situación vigente y con los blancos escogidos, pero el contenido original no se modifica, debe ser el mismo. De tal suerte que la propaganda pueda responder más adecuadamente a los objetivos iniciales.
La campaña de propaganda proselitista debe ser permanente y planificada de manera objetiva y con minuciosa precaución. Los que consideran que la propaganda sólo se justifica en tiempos de guerra y de elecciones políticas cometen un grave error estratégico, debido, entre otros factores, a la formación litar o proselitista electoral de quienes así piensan. El partido político debe estar siempre dispuesto a contrarrestar la desinformación.
La agitación
Es un recurso auxiliar e imprescindible en la propaganda. A diferencia de ésta, que puede difundirse a través de los medios de comunicación, la agitación es por excelencia una acción que se ejecuta de viva voz ante grupos numerosos.
Los estudiosos afirman que el propagandista —en parte porque se ubica en los niveles superiores de la organización política— domina todas las ideas de la campaña, es decir, el todo y las partes de la estrategia y, en su momento, las comunica a pequeños grupos de colaboradores, que luego las hacen públicas.
Los agitadores, en cambio, dominan una idea o un conjunto muy reducido de ideas, correspondientes a la táctica de cada momento, proporcionadas por los propagandistas, y las comunican a grandes conglomerados, mediante acciones en la calle o en la plaza pública. La actividad agitadora permite alcanzar efectos propagandísticos apreciables, siempre que el partido cuente con las personas idóneas, en número suficiente para actuar con rapidez y efectividad entre la población.
Hay una relación de complementariedad entre propagandistas y agitadores. Los primeros planifican la estrategia y la táctica de la propaganda y formulan los mensajes para cada período y momento; los segundos divulgan entre todos los estratos de la población las consignas y las líneas específicas de las informaciones y orientaciones que al partido le interesa poner en conocimiento de todos los posibles votantes. Para las organizaciones políticas, cuyos recursos económicos son limitados, la labor de agitación puede asegurar buenos resultados a bajo costo.





En los conflictos en el mundo, el futbol es el único instrumento de conciliación que no ha fracasado El año pasado murió el hombre más viejo de Inglaterra. La vida de Bertie Felstead había atravesado tres siglos: nació en el siglo 19, vivió en el 20, murió en el 21. El era el único sobreviviente de un célebre partido de futbol, que se jugó en la Navidad de 1915. Se enfrentaron en ese partido los soldados británicos y los soldados alemanes. Una pelota apareció, venida no se sabe de dónde, y se echó a rodar, no se sabe cómo, entre las trincheras. Entonces el campo de batalla se convirtió en campo de juego, los enemigos arrojaron al aire sus armas y saltaron a disputar la pelota, todos contra todos y todos con todos. Mucho no duró la magia. A los gritos, los oficiales recordaron a los soldados que estaban allí para matar y morir. Pasada la tregua futbolera, volvió la carnicería. Pero la pelota había abierto un fugaz espacio de encuentro entre esos hombres obligados a odiarse. El barón Pierre de Coubertin, fundador de las olimpiadas modernas, había advertido: "El deporte puede ser usado para la paz o para la guerra". Al servicio de la guerra mundial que estaban incubando, Hitler y Mussolini manipularon el futbol. En los estadios, los jugadores de Alemania y de Italia saludaban con la palma de la mano extendida a lo alto. "Vencer o morir", mandaba Mussolini, y por las dudas la escuadra italiana no tuvo más remedio que ganar la Copa del Mundo en 1934 y en 1938. "Ganar un partido internacional es más importante, para la gente, que capturar una ciudad", decía Goebbels, pero la selección alemana, que lucía la cruz esvástica al pecho, no tuvo suerte. La guerra de conquista vino poco después, y el delirio de la pureza racial implicó también la purificación del futbol: 300 jugadores judíos fueron borrados del mapa. Muchos de ellos murieron en los campos alemanes de concentración. Años después, en América Latina, las dictaduras militares también usaron el futbol, al servicio de la guerra contra sus propios países y sus peligrosos pueblos. En el Mundial de 70, la dictadura brasileña hizo suya la victoria de la selección de Pelé: "Ya nadie para a este país", proclamaba la publicidad oficial. En el Mundial de 78, en un estadio que quedaba a pocos pasos del Auschwitz argentino, la dictadura argentina celebró "su" triunfo, del brazo del infaltable Henry Kissinger, mientras sus aviones arrojaban a los prisioneros vivos al fondo de la mar. Y en 80, la dictadura uruguaya se apoderó de la victoria local en el llamado Mundialito, un torneo entre campeones mundiales, aunque fue entonces cuando la multitud se atrevió a gritar, por primera vez, después de siete años de silencio obligatorio. Rugieron las tribunas: "Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar..." Hay partidos que terminan en batallas campales, hay fanáticos que encuentran en el futbol un buen pretexto para el ejercicio del crimen y en las gradas desahogan los rencores acumulados desde la infancia o desde la última semana. Como suele ocurrir, es la civilización la que da los peores ejemplos de barbarie. Entre los casos de más triste memoria se podría citar, por ejemplo, la matanza de 39 hinchas italianos del club Juventus a manos de los hooligans ingleses del Liverpool, hace poco menos de 20 años. Pero, ¿eso da para decir que el futbol incuba huevos de serpiente? En 1969, se llamó "guerra del futbol" a la matanza entre hondureños y salvadoreños, porque la primera chispa de ese incendio se había encendido en los estadios. Pero la guerra venía, en realidad, de mucho antes. Y su nombre mentiroso logró ocultar una historia larga: la guerra fue la trágica desembocadura de más de un siglo de rencores entre dos pueblos vecinos, entrenados para odiarse mutuamente, pobres contra pobres, por sucesivas dictaduras militares fabricadas en la Escuela de las Américas. El espejo no tiene la culpa de la cara, ni el termómetro tiene la culpa de la fiebre. Casi nunca proviene del futbol, aunque casi siempre lo parece, la violencia que a veces hace eclosión en los campos de juego. Es revelador lo que está ocurriendo en la Argentina. La locura de las "barras bravas" no tiene nada de nuevo; pero se han multiplicado los líos, los balazos y los garrotazos, desde que se desencadenó esta última crisis que ha precipitado al país a una caída en picada y ha dejado a los argentinos pataleando en el aire. Los estadios de futbol son los únicos escenarios donde se abrazan los etíopes y los eritreos. Durante los torneos interafricanos los jugadores de esas selecciones consiguen olvidar por un rato la larga guerra que periódicamente rebrota entre sus países. Y después del genocidio que ensangrentó a Ruanda, el futbol es el único instrumento de conciliación que no ha fracasado. Los hutus y los tutsis se mezclan en las hinchadas de los clubes y juegan juntos en los diversos equipos y en la selección nacional. El futbol abre un espacio para la resurrección del respeto mutuo que reinaba entre ellos antes de que los poderes coloniales, el alemán primero y el belga después, los dividieran para reinar. En Medellín, una de las ciudades más violentas del mundo, nació y se desarrolló el proyecto Futbol por la Paz, que durante algún tiempo funcionó con milagroso éxito. Mientras duró demostró que no era imposible cambiar balazos por pelotazos. El futbol resultó ser el único lenguaje alternativo para las bandas armadas de los diversos barrios, acostumbradas a dialogar a tiros. Jugando al futbol los enemigos empezaron a conocerse entre sí, al principio de muy mala manera y en cada partido un poquito mejor. Y los muchachos empezaron a aprender que la guerra no es el único modo de vida posible. Antes de cada partido, en cada Copa del Mundo, los jugadores escuchan y tararean sus himnos patrios. Por regla general, salvo algunas excepciones, los himnos los invitan a matar y a morir. Esos cánticos marciales profieren terribles amenazas, convocan a la guerra, insultan a los extranjeros y exhortan a hacerlos picadillo o con gloria sucumbir en heroicos baños de sangre. Ya vamos para el campeonato mundial número 17. A lo largo de las Copas del Mundo se ha visto que no faltan los jugadores dispuestos a actuar como obedientes soldados, siempre dispuestos a castigar con feroces patadas a los enemigos de la patria y, sobre todo, a los que cometen la imperdonable ofensa de jugar lindamente. Pero, la verdad sea dicha, la gran mayoría de los jugadores no ha hecho caso a las órdenes que sus himnos imparten, ni a los delirios épicos de ciertos periodistas que compiten con los himnos, ni a las instrucciones carniceras de algunos dirigentes y directores técnicos, ni a los clamores guerreros de unos cuantos energúmenos en las gradas. Ojalá los jugadores, o al menos la mayoría de ellos, se sigan haciendo los sordos en el Mundial que viene. Y que no se confundan a la hora de elegir entre la guerra o la fiesta.

Los medios de comunicación como vehículos de la ideología dominante
René Naba
Rebelión
Traducido por Caty R.
El desarrollo de la transmisión por satélite, la multiplicación de las cadenas transfronterizas y otros canales de difusión como Internet, correo electrónico, blogs y también el fax o el teléfono móvil, llevó a los sociólogos y analistas políticos a celebrar la llegada de una “sociedad de la información” como la marca característica del siglo XXI, el fracaso del totalitarismo y el fin de la democracia neoliberal.
No obstante, el aumento del control de los vectores de información por parte de los grandes conglomerados industriales, la importancia que han adquirido las estrategias de comunicación en detrimento de la información propiamente dicha, la endogamia creciente entre los medios de comunicación y la política, así como la interactividad entre los protagonistas de estos sectores, tienden a relativizar esa primera afirmación hasta el punto de que se plantea la cuestión de la viabilidad de un debate democrático en una sociedad donde los principales vectores de información están dominados por los poderes del dinero y la promoción de intereses privados.
En este contexto la lengua, medio de comunicación e intercambio por excelencia, se convierte en una marca de identidad cultural según la terminología o el acento utilizados por el locutor.
El hundimiento de la ideología de dimensión humanista, útil contrapeso de la hegemonía capitalista, aceleró esta evolución hasta el punto de que hoy el lenguaje aparece como un temible instrumento de selección y discriminación, de dominación y exclusión.
I. EL DEBATE DEMOCRÁTICO ANTE LA PROFUSIÓN DE INFORMACIÓN. LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN O LA ALDEA GLOBAL
En la historia de la humanidad la información nunca ha sido tan abundante e instantánea, hasta el punto de que la información globalizada, al suprimir las fronteras físicas y lingüísticas, ha transformado el planeta en una “aldea global”.
Todos los grandes acontecimientos mundiales se viven casi en una comunión universal, (Mundial de fútbol, Juegos olímpicos, grandes catástrofes naturales como el Tsunami en Asia en diciembre de 2004 y el huracán Katrina del verano de 2005 al sur de Estados Unidos, las dos guerras de Iraq en 1990 y 2003, y el derrocamiento de la estatua del presidente iraquí Sadam Husein en abril de 2003).
Desde la revolución tecnológica que se operó hace veinte años los canales de información continua han sustituido a las cadenas generalistas (CNN en Estados Unidos, LCI y France Info en Francia) desarrollando programas interactivos con intervenciones de los telespectadores en los debates políticos, induciendo antes del fin de las emisiones a un debate participativo.
En Francia el ejemplo más evidente se desarrolló en TF1 con motivo del debate sobre el referéndum constitucional, en abril de 2005, entre el presidente Jacques Chirac y un grupo de jóvenes, así como en la campaña presidencial francesa de 2007, también en TF1, con la emisión “tengo una pregunta para usted”, donde el candidato a la elección presidencial se enfrentaba durante 90 minutos a una muestra representativa de la población francesa.
Incluso la prensa escrita ha introducido un cambio y ha añadido a su publicación de papel una edición electrónica, dando así la posibilidad de que un grupo de lectores más amplio, más allá de los océanos, acceda a la información del diario.
En Francia, por ejemplo, los grandes periódicos parisinos se pueden consultar electrónicamente desde África o Asia, soslayando la censura generalmente en vigor en los países autoritarios. En el mundo árabe, donde la censura es la norma, el periódico Al-Qods Al-Arab, diario crítico del mundo árabe, brinda diariamente la hospitalidad de sus columnas a algunos de los principales intelectuales árabes proscritos y así evita, desde Londres, las restricciones decretadas por los gobiernos.
Del mismo modo, junto a la prensa de pago, se ha desarrollado en los países occidentales una prensa gratuita que amplía la oferta de información. Además se instituyó un servicio de mensajería a la carta para los usuarios de teléfonos móviles.
A. ¿Sobreinformación o desinformación?
Pero, ¿la concertación mediática y la profusión de información contribuyen sin embargo a un mejor conocimiento de los problemas? ¿A una mejor difusión del conocimiento? ¿Contribuyen a una mejora del debate democrático? ¿La sobreinformación favorece la información o desemboca en la desinformación?
En los años ochenta, cincuenta megacompañías dominaban el panorama mediático en Estados Unidos, pero menos de diez años después ya no permanecían más que veintitrés para un dominio similar. “La ola de enormes mercados concluida en los años noventa y la rápida globalización dejaron la industria mediática centralizada en nueve conglomerados internacionales: AOL-TimeWarner, Viacom CBS) News corporation, Bertelsman (Alemania), General Electric (NBC), Sony, ATT-LIBERTY Media y Vivendi Universal France).
Cuatro de ellos (Disney, AOL Time Warner, Viacom y News corporation) controlan todo el ciclo de la producción (películas, libros, revistas, periódicos, programas de televisión, música, vídeo y juegos) y la distribución (radio, cable, grandes superficies y multicines)” (1).
Pero esta concentración mediática, por muy impresionante que sea y con las inmensas posibilidades de difusión que guarda, ¿contribuye a una mejora de la información al ciudadano y al debate democrático?
La respuesta sólo puede ser parcial a juzgar por los disgustos registrados, tanto por Estados Unidos como por Francia, en dos momentos claves de su historia contemporánea: la guerra de Iraq para Estados Unidos y el referéndum sobre la Constitución Europea para Francia.
B. Estados Unidos y la guerra de Iraq
Estados Unidos se dio un baño de fervor nacionalista basado en el horror de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra los símbolos de la hiperpotencia estadounidense, las Torres Gemelas (Twin Tower) en Nueva York y el Pentágono en Washington. Ese entusiasmo, por otra parte, se fomentó por los medios de comunicación con una amplia difusión de las escenas de horror y los comentarios consecuentes.
La unanimidad nacional alcanzó su paroxismo durante la guerra de Afganistán, en octubre-noviembre de 2001, emprendida por Estados Unidos con la fianza de la ONU y percibida por la opinión estadounidense e internacional como la represalia por los atentados del 11 de septiembre.
Esa unanimidad se reprodujo con el mismo entusiasmo durante la guerra de Iraq emprendida dos años más tarde, en marzo de 2003, gracias, especialmente, al trabajo de movilización de la prensa estadounidense, aunque la guerra de Iraq se acometió sin el apoyo de las Naciones Unidas. Los grandes medios de comunicación de Estados Unidos retransmitieron durante mucho tiempo las tesis de la administración neoconservadora estadounidense antes de reconsiderar sus posiciones por los sinsabores militares de EEUU sobre el terreno: el saqueo del Museo de Bagdad, las torturas en la prisión de Abu Ghraib y las revelaciones de las mentiras de la guerra (ausencia de armas de destrucción masiva o relación del régimen de Sadam Husein con la organización Al Qaeda).
La periodista estrella del New York Times Judith Miller, una de las propagandistas más activas de la falsa tesis de las armas de destrucción masiva en Iraq, ha sido despedida de su periódico y grandes diarios como el Washington post y el citado New York Times han reconocido públicamente sus errores.
Eso no impide que durante la guerra de Iraq los medios de comunicación estadounidenses fueran cómplices de la mayor mistificación de la opinión pública retransmitiendo, sin la menor contención y durante un largo período, la propaganda de guerra del presidente George Bush jr.
La guerra de Iraq ha mostrado públicamente la connivencia entre el poder político y el mundo mediático en detrimento de la democracia.
C. Francia y el referéndum de la Constitución Europea
Los dirigentes de las principales formaciones políticas y casi la totalidad de los comentaristas importantes de los grandes medios de comunicación se pronunciaron a favor de la Constitución Europea tachando de arcaicos a sus opositores, aunque el texto sometido a referéndum fuera largo, denso, confuso e inaccesible para el lector de a pie.
Los partidarios del Sí -grandes magnates de la prensa e importantes dirigentes políticos- fueron rechazados de forma ostensible, pero no se pusieron en entredicho sus métodos de funcionamiento.
En el caso de Francia, aunque la connivencia es tan manifiesta como en Estados Unidos, la desaprobación está más marcada.
Al contrario que en Estados Unidos, los grandes medios de comunicación franceses como Le Monde o TFI nunca han formulado la menor autocrítica, ni por la guerra de Iraq, ni por la campaña del referéndum europeo o por la cobertura de la anterior campaña presidencial francesa, la de 2002 donde, contra todo pronóstico, el jefe de la extrema derecha francesa, Jean Marie Le Pen, líder del Frente Nacional, desbancó, en la primera vuelta de las elecciones, al Primer Ministro Lionel Jospin, candidato del partido socialista, eliminando a la izquierda de la primera competición importante del siglo XXI.
El diario Le Monde nunca dio una explicación sobre la sonora frase publicada por su ambicioso director según la cual “todos somos estadounidenses” tras los atentados del 11 de septiembre. Tampoco nadie le pidió explicaciones por erigirse en portavoz de todos los franceses sin que nadie lo eligiera. Seis años después de esa profesión de fe, mientras Estados Unidos se atasca en el cenagal iraquí, el Sr. Colombani ha cesado en su cargo, en junio de 2007, por un voto de desconfianza de los periodistas de su empresa que se han opuesto a la prórroga de su mandato.
Anteriormente se demostró la manipulación de Patrick Poivre d’Arvor, presentador estrella de TFI, la cadena de televisión más importante de Europa, sin que eso le haya acarreado el menor descrédito. Poivre d’Arvor se atribuyó abusivamente una entrevista del dirigente cubano Fidel Castro sustituyendo su imagen por la del entrevistado y reformulando las preguntas con el fin de dar a la entrevista un sello personal.
Jean Marie Colombani y Patrick Poivre d’Arvor fueron citados en los procesos relacionados con el asunto Pierre Botton, ex yerno del antiguo diputado chiraquiano de Lyon Michel Noir, sin que tampoco eso obstaculizara sus fulgurantes carreras. Poivre d’Arvor incluso fue condecorado con la insignia de caballero de la orden del mérito, en marzo de 2007, por el ministro de Cultura Renaud Donnedieu de Vabres, sin duda como reconocimiento por su contribución a la deontología del periodismo.
Por su parte Serge July, fundador del antiguo diario de izquierda Libération, en vez de preguntarse por su falsa percepción de la sociedad francesa, permanece clavado en su despacho tras el fracaso del referéndum constitucional europeo de mayo de 2005, acusando de todos los males a sus compatriotas, sin la menor crítica hacia los dirigentes que redactaron un texto largo y complejo, sin molestarse en hacer ninguna pedagogía política sobre el alcance y significado de la construcción europea e incluso sin la pretensión de cuestionar al presidente Jacques Chirac por su demagógica maniobra que instrumentalizó la apuesta europea y el referéndum constitucional para recobrar popularidad en la escena política local después de sus amarguras electorales.
Así, dos veces en cinco años, la clase político-mediática francesa ha sido desaprobada sin que eso implique una reforma de las relaciones entre el poder político y los medios de comunicación, hasta el punto de que, a juzgar por el número de emparejamientos cruzados entre políticos y periodistas, parece que se está desarrollando una tendencia a la endogamia.
Los medios de comunicación franceses se declaran y se consideran un “contrapoder” , pero “la prensa escrita y audiovisual está dominada por un periodismo servil, por grupos industriales y financieros, por un pensamiento mercantil, por redes de connivencia (…) Entonces, en un perímetro ideológico minúsculo, se multiplican las informaciones excluidas, los participantes permanentes, las notoriedades indebidas, los enfrentamientos artificiales, los servicios recíprocos (…) un pequeño grupo de periodistas omnipresentes –que consolidan el poder mediante la ley del silencio- impone su definición de la información-mercancía en una profesión cada vez más debilitada por el temor al desempleo. Estos alguaciles del orden son los nuevos perros guardianes de nuestro sistema económico” . Esta acta demoledora se vincula por momentos con la realidad. Ha sido elaborada por un periodista del mensual Le Monde diplomatique, Sarga Halimi, en un opúsculo de título devastador, Les Nouveaux Chiens de Garde (Los nuevos perros guardianes) (2).
El colmo de la coincidencia del periodismo con el poder político es el periodismo embedded , literalmente “en la misma cama”, durante la guerra de Iraq. Esta proximidad fue juzgada malsana por un buen número de miembros de la profesión, ya que falseaba el espíritu crítico en la medida en que se incorporaba al periodista literalmente con respecto a su observación, sin el menor distanciamiento. Con la inmersión total en el planteamiento y el combate de su coinquilino de tanque, inevitablemente se deterioraba su capacidad de valoración. Esta técnica consiguió retrasar, sin cancelarla completamente, la valoración objetiva de una política, como fue el caso en la invasión estadounidense de Iraq en marzo de 2003.
II. LAS CIFRAS DE LA PUBLICIDAD Y EL NEUROMARKETING (*)
La comunicación tiende sustituir a la información y sus derivados nos devuelven a la propaganda básica de los regímenes totalitarios que los países democráticos se supone que combaten. Spin doctor’s, es el nombre que se da en Estados Unidos y Reino Unido a sus “maestros del engaño” encargados de gestionar la opinión pública.
A finales de los noventa el presupuesto estadounidense de la industria de las relaciones públicas sobrepasó el de la publicidad. Según un estudio de John Stauber y Sheldon Rampton, considerados los mejores especialistas de la profesión y coautores de una notable obra sobre la cuestión: Toxic sludge is good for you (La intoxicación es buena para ti, N. de T.), Common Courage presse 1995, el número de empleados de las agencias de relaciones públicas (150.000) sobrepasa el de los periodistas (130.000).
En Estados Unidos el 40% de lo que se publica en la prensa se reproduce directamente, sin alteraciones, en los comunicados de “Public relations” afirma Paul Moreira, productor de la emisión de referencia de Canal+ y autor de la documentada obra Les nouvelles censures -dans les coulisses- de la manipulation de l’information (Las nuevas censuras -entre bastidores- de la manipulación de la información), Ed. Robert Laffont, febrero 2007.
Dos cifras bastan para caracterizar al imperio de los medios de comunicación: viven dos tercios de la publicidad y gastan cada año el doble del presupuesto del estado francés. A escala mundial el volumen de negocios de la televisión, aparte de las subvenciones, se acercó a 220.000 millones de dólares en 2006, de los cuales alrededor de 160.000 millones se financiaron por la publicidad, lo que representa el 70%. El volumen de negocios mundial de los diarios y revistas se acercó en 2006 a 275.000 millones de dólares, de los cuales unos 175.000 millones corresponden a la publicidad, lo que representa un 65%, y subiendo, con un máximo del 88% en Estados Unidos. Si añadimos las emisoras de radio, tendremos unos 540.000 millones de dólares al año, o sea, casi el doble de los gastos anuales del estado francés.
Entertainment (entretenimiento) como herramienta y advertising (publicidad) como finalidad. El objetivo no es informar, sino llamar bastante a la atención para colar el verdadero producto: la publicidad. La “información” que va incluida no es más que un excipiente cuyo objetivo no es informar sino llamar a la atención y transportar mensajes publicitarios. La información se convierte en infotainement, una información de entretenimiento, lo que explica que en Francia las grandes emisiones políticas de las décadas anteriores, como la “Hora de la verdad” en France2, hecha por periodistas desde hacía tiempo, cedió el lugar a las emisiones de entretenimiento. Los políticos prefieren, y con mucho, pasar por los animadores Michel Drucker o Marc Olivier Fogiel para promover sus ideas
El “tiempo de cerebro humano disponible” (**) del lector o telespectador engulle cada año mensajes interesados por valor de 400.000 millones de dólares, ¿emitidos por quién? De los 360.000 millones que proporciona la publicidad a los antiguos medios de comunicación, según un documento del grupo Lagardère, 160.000 millones, lo que representa un 44%, “son asignados” por los siete primeros grupos de publicidad, que hacen un volumen de negocios directo de cerca de 50.000 millones.
La captación del imaginario y el condicionamiento psicológico de los consumidores se hace a una edad cada vez más precoz. Según un estudio de un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford (California), el 48% de los niños entre 3 y 5 años están condicionados por la publicidad en su gusto alimentario. El director del equipo, el Doctor Thomas Robinson, jefe del departamento de pediatría de la Facultad de medicina de Stanford, cuyas conclusiones se publicaron en agosto de 2007 en la revista The Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, recomienda “controlar e incluso rechazar la publicidad y la comercialización de productos altos en calorías y de escaso valor alimenticio o prohibir toda comercialización dirigida directamente a los niños”, ya que los investigadores consideran que esa publicidad es “esencialmente desleal” (inherently unfair), porque “los menores de 7 u 8 años son incapaces de comprender los objetivos persuasivos de la publicidad”.
Con el lanzamiento de la campaña presidencial francesa en 2007 los publicistas han afinado sus investigaciones y sus objetivos. Se han volcado en el neuromarketing, una técnica para determinar la combinación ideal de medios de comunicación que permita mejor la penetración del mensaje. En resumen: “qué medios de comunicación elegir para que mi publicidad penetre bien en la cabeza del consumidor”. En la jerga profesional, el estudio puede determinar el impacto de un anuncio en la “memoria explícita” (la memoria consciente) así como en la “memoria implícita”, lo que el cerebro registra a espaldas de la persona.
Ciertamente la multiplicación de las fuentes de información es la garantía de la democracia, ya que permite la formación de una opinión libre cotejando los conocimientos. Pero la profusión de los vectores hegemónicos en su enfoque globalizador (con el control del continente, el contenido, la producción y la distribución), lleva en sí misma el riesgo de una desviación de la democracia por las manipulaciones que los operadores del campo mediático pueden intentar para la satisfacción de objetivos personales que pueden revelarse, por repercusión, nefastos tanto para la libertad de pensamiento como para la democracia.
III. LA LENGUA COMO MARCADOR DE IDENTIDAD CULTURAL O LA GUERRA SEMÁNTICA
La lengua es un marcador de identidad cultural lo mismo que las huellas digitales, el código genético y las medidas antropométricas son marcadores biológicos y físicos. El acento, el uso de los términos y el tono revelan la identidad cultural de la persona.
Bajo una apariencia engañosa (términos generales, planos e impersonales) se codifica y apacigua la lengua. Se convierte entonces en un temible instrumento de selección y discriminación. Un “plan social” remite a una realidad inmaterial contraria al doloroso término de “despido masivo”.
Al igual que “externalización y subcontratación”, operadores que funcionan fuera de las normas de la legislación social, “deslocalización”, “optimizar el rendimiento” que es la explotación salvaje de la mano de obra barata de países pobres y a menudo dictatoriales, sin la menor protección social, o por fin “privatización”, operación que consiste muchas veces en transferir a los capitalistas empresas de servicios sociales a menudo reflotadas por los caudales públicos, es decir, los contribuyentes.
Incluso en el discurso político la lengua se esteriliza hasta el punto de que el antiguo Primer Ministro socialista Pierre Mauroy acusó al candidato socialista a las elecciones presidenciales de 2002, Lionel Jospin, de borrar de su discurso la palabra “trabajadores”. En la lengua convencional se prefiere el pudoroso término “gente de condición modesta” al expresivo “pobres” así como para el tándem “excluidos” y “explotados”. O también clases (que sugiere idea de lucha) y capas sociales. Capas, como capas de pintura.
El lenguaje es connotativo. El único lícito es el LQR Lingua Quintae Respublicae (3), en boga durante la V República Francesa, aprobado y sellado. Cualquiera que recurra a una lengua personalizada forjada en un vocabulario que le sea propio, se arriesga al ostracismo, a ser señalado con el dedo, a que lo ridiculicen y lo tachen de tarado irremediable: “obsoleto”, “indeseable”, etcétera.
El lenguaje sustituye las palabras de la emancipación y la subversión por las de la conformidad y la sumisión. Se habla de flexibilidad en vez de precariedad, en un país que instituyó la renta de situación como un privilegio vitalicio, especialmente en la alta función pública. Los altos funcionarios disfrutan de una renta de situación vitalicia pero a cualquiera que se atreva a señalar esta incongruencia se le acusa de hacerle la cama al “populismo”.
Lo mismo ocurre en el ámbito diplomático: “el problema” de Oriente Próximo o “la cuestión” del Este.
Para un problema la respuesta es única, el problema abre la vía a los expertos que deben aportar técnicamente la solución. Pero la cuestión del Este es más confusa. Una cuestión sugiere respuestas múltiples e implica la ausencia de solución inmediata. Según utilicen un término u otro se les calificará de “modernos y dinámicos” o de “obsoletos”.
Un ejemplo: Le Figaro del 28 de agosto de 2004 ponía en titulares “La confesión del presidente Bush” sin precisar en qué consistía esa confesión, con respecto a qué. Diez años antes, cualquier otro diario complaciente habría titulado: “El presidente Bush admite que sus previsiones en Iraq han fracasado”. Pero si, para su desgracia, un periodista audaz hubiera titulado la verdad estricta: “Bush, el gran perdedor de la guerra de Iraq”, se le habría acusado inmediatamente de “antiestadounidense primario”.
La neolengua resulta de la presencia cada vez mayor de economistas y publicitarios, como responsables en el circuito de la comunicación, que garantizan una instalación gradual del pensamiento neoliberal.
Guerra psicológica tanto como semántica, la guerra mediática tiene por objeto someter al receptor a la propia dialéctica del emisor, en este caso la potencia emisora, imponiéndole su propio vocabulario y, más allá, su propia concepción del mundo.
Si la difusión hertziana es el arma menos contaminante en cuanto a la ecología, en cambio es la más corrosiva en cuanto al espíritu. Su efecto es a largo plazo. Las interferencias operan un condicionamiento lento para terminar por subvertir y forjar el modo de vida y el imaginario creativo de la colectividad humana específica. No hay rastros de daños inmediatos o colaterales. No son necesarios ni una intervención quirúrgica ni un golpe en la frente. En la guerra de las ondas dominan lo imperceptible, la insidia, el engaño y lo subliminal. ¿Quién se acuerda de Tal Ar-Rabih (la colina de la primavera)? Casi un siglo de emisiones sucesivas y repetitivas disipó este nombre melodioso, sinónimo de suavidad de vivir, para sustituirlo en la memoria colectiva por una nueva realidad. Tal Ar-Rabih ya se conoce en todo el mundo, incluso por las nuevas generaciones árabes, por su nueva designación hebraica, Tel Aviv, la gran metrópoli israelí. El trabajo de zapa es permanente y el combate desigual.
Lo mismo ocurre con las expresiones connotativas: el exterminio de una población debido a sus orígenes se llama en francés genocidio (genocidio armenio en Turquía, genocidio de los tutsis en Ruanda). Elegir la expresión hebraica del término bíblico de Shoah (holocausto) señala la pertenencia al campo pro israelí.
Israel nunca ha reconocido el carácter genocida de las masacres de armenios en Turquía a principios del siglo XX, seguramente para señalar el carácter único de las persecuciones de las que fueron víctimas los judíos en Europa: primero los pogromos de finales del XIX en Rusia y luego en Alemania y Francia durante la Segunda Guerra Mundial (1939-45).
Están también los términos antisemitismo y racismo. Árabes y judíos son semitas, pero el antisemitismo sólo se refiere a los judíos para distinguirse de los otros, mientras que el racismo engloba a árabes, negros, musulmanes, asiáticos, etcétera. El propio presidente Jacques Chirac al fustigar “el antisemitismo y el racismo” en su discurso de despedida el pasado 27 de marzo, consagró en el orden subconsciente un racismo institucional.
Hasta ahora los países occidentales en general, y Estados Unidos en particular, han ejercido el monopolio de la información, un monopolio considerablemente propicio a las manipulaciones del espíritu que no obstante se rompió en dos ocasiones con consecuencias perjudiciales para la política occidental: la primera vez en Irán en 1978-79, con la “Revolución de los casetes” en los que se registraron los sermones del ayatolá Jomeini en su exilio de Francia y se comercializaron desde Alemania para levantar a la población iraní contra el Sah de Irán; y la segunda vez con motivo del Irangate en 1986, el escándalo de las ventas de armas estadounidenses a Irán para financiar a la contra nicaragüense, que estalló públicamente como consecuencia de una filtración en el diario de Beirut As-Shirah, poniendo en un serio aprieto a la administración republicana del presidente Ronald Reagan.
Salvo estos dos casos, Estados Unidos ha buscado constantemente volver inaudibles a sus enemigos, si es preciso desacreditándolos con sus poderosos enlaces locales o internacionales, ampliando al mismo tiempo su ofensiva mediática, ahogando a la audiencia en una riada de información y practicando la desinformación a través de la pérdida de referencias debida a la superinformación con el fin de convertir a los oyentes y lectores en perfectos “analfabetos secundarios”, parafraseando al alemán Hans Magnus Einsensberger (4).
“No analfabetos o incultos, sino seres etimológicamente en proceso de desorientación, psicológicamente condicionados y reorientados en el sentido deseado. Puro producto de la industrialización, de la hegemonía cultural del norte sobre el sur, de la imposición cultural como un preludio de la invasión y el enriquecimiento de los mercados, el analfabeto secundario no es digno de lástima, la pérdida de memoria de la que adolece no le hace sufrir, su falta de perspectivas le hace las cosas fáciles”.
Se produce una inversión radical del esquema económico y la ley de la oferta y la demanda deriva hacia un método radicalmente diferente: ahora la fabricación del deseo de consumo determina la actividad de la empresa. Ya no es el consumidor quien marca el ritmo de la producción, sino el productor quien orquesta el deseo de consumo. El control del aparato de producción ya tiene menos importancia que el control de la demanda de consumo.
El ciudadano activo cede así el paso al consumidor pasivo, el aventurero de espíritu al devorador de televisión, el periodista al animador de entretenimiento, el dueño de prensa al capitalista, lo que implica el deslizamiento del periodismo hacia el reino del infotainement, neologismo procedente de la contracción de información y entertainment (entretenimiento en inglés). La globalización de los flujos de información permite así la infusión intravenosa continua de noticias de la prensa y, en consecuencia, la sedentarización profesional de la información, última etapa del analfabetismo secundario.
No obstante, la violación del mundo por la publicidad y la propaganda con su profusión de sonidos e imágenes en el paisaje urbano, en las pantallas, en la prensa y en los hogares, choca con resistencias dispersas pero firmes. Así como el monopolio del conocimiento por la tecnocracia se contradice en el ámbito internacional por contrapoderes, especialmente protagonistas paraestatales (Greenpeace, Médicos sin Fronteras, Confederación campesina), multiplicando las fuentes de información no controladas, también la informática ha desarrollado en la información una esfera de autonomía contestataria contra el orden mundial estadounidense.
Cada descubrimiento tecnológico se celebró con un redoble. Al casete del tiempo de la revolución jomeinista le sucedió el fax, luego los sitios de Internet, el blog y el periódico electrónico, cuyo desarrollo se aceleró desde la guerra de Iraq y la última campaña presidencial de George Bush jr. (2004); redobles que resuenan como señales de una venganza del espíritu contestatario y de la esfera de la libertad individual, en reacción al aporreamiento de la propaganda y la concentración capitalista de los medios de comunicación.
(1) Noam Chomsky y Edward Herman The manufacturing consent-La Fabrique de l’Opinion publique, la politique économique des médias americains, Ed. Le Serpent à plumes (2003).
(2) Serge Halimi Les Nouveaux Chiens de Garde, éditions Raisons d’agir, 2ª edición, 2005.
(3) LQR «Lingua Quintae Respublicae», por Eric Hazan, ed. Raisons d’agir, 2006.
(4) «Analfabetos secundarios», expresión del alemán Hans Magnus Enzensberger, autor de Médiocrité et folie Ed. Gallimard-1991, también en Aux ordres du Nord, l’ordre de l’information de Jacques Decornoy y en el bimestral del diario Le Monde «Manière de voir» N°74 «les 50 ans qui ont changé notre Monde».
Notas de la traductora:
(*) El neuromarketing es la ciencia que permite controlar las decisiones de consumo del cliente mediante técnicas que pueden considerarse agresivas para la intimidad de las personas. La neurología y la psicología se han aliado con la gran industria para llegar a las emociones personales y orientarlas hacia productos del mercado. Se trata de la última versión de la percepción subliminal, explica Le Monde, que señala el objetivo último de neuromarketing: impregnar el cerebro de publicidad sin que la persona pueda darse cuenta.
(**) “…ahora bien, para que un mensaje publicitario sea percibido es necesario que el cerebro del telespectador esté disponible. Nuestros programas tienen por vocación hacer que esté disponible: es decir, divertirlo, relajarlo para prepararlo entre dos mensajes [publicitarios]. Lo que vendemos a Coca-cola es el tiempo disponible del cerebro humano...” (Patrick Le Lay, gerente general de la cadena francesa de televisión TF1).
Las campañas electorales o la política como mercado

Publicidad que cosifica
Las campañas electorales
Cabría esperar que ambas cosas -imagen y calidad- fuesen componentes esenciales en las estrategias de los partidos políticos en la campaña electoral de 1997 y en las campañas electorales siguientes.