lunes 31 de marzo de 2008
viernes 28 de marzo de 2008
Coyuntura medíática internacional: la SIP y el Terrorismo mediatico
Los amos de la SIPYaifred Ron
Rebelión
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) es un cartel de los grandes dueños de medios de comunicación del continente, que nació en el marco de la Segunda Guerra Mundial y se moldeó luego, al calor de la Guerra Fría, para protagonizar una historia de defensa de intereses oligopólicos, alianza con los poderes imperiales y atentados contra la soberanía de los pueblos latinoamericanos.
La acción de la SIP, en ese sentido, está debidamente documentada y se ha basado en el empleo de esquemas de desestabilización que, al resultar exitosos, han sido repetidos y son repetidos todavía hoy, en toda la región latinoamericana. En estas páginas reunimos algunos ejemplos, estudiados por periodistas latinoamericanos, de cómo este grupo de propietarios de los medios ha implementado una tradición de presión contra gobiernos democráticos, con resultados nefastos.
Presentamos aquí los orígenes de la organización empresarial y su vinculación temprana con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), así como casos puntuales de desarrollo de propaganda negra por parte de la SIP contra los gobiernos que han promovido la libertad y progreso de sus pueblos, en contraste con el silencio y la complicidad mostrados con regímenes dictatoriales de la región, disimulando incluso el encarcelamiento y asesinato de periodistas.
En la última parte, intentamos exponer las manipulaciones que han permitido a la SIP no sólo continuar usurpando la representación del periodismo en la región, sino también abrogarse derechos que corresponden a las organizaciones sociales y no sólo a un puñado de poderosos propietarios de los medios. Para ello, hemos contado con la guía de dignos periodistas latinoamericanos que han luchado por rasgar las máscaras del poder mediático y han denunciado las perversiones de la actuación de la SIP, que han colocado a la gran prensa a espaldas de los pueblos.
Esperamos que este sea un aporte, entre muchos otros, al desarrollo de la necesaria conciencia crítica en contra de las manipulaciones y desinformaciones de los amos de la prensa.
La SIP y el panamericanismo imperial
El germen de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) hay que buscarlo en el concepto del panamericanismo. Pero no en el panamericanismo bolivariano del Congreso Anfictiónico de Panamá, sino en el panamericanismo imperial.
En la primera conferencia panamericana, celebrada en Estados Unidos, en 1889, se moldeó un aparataje orientado a organizar reuniones de gobiernos, con la intención, según sus creadores, de incentivar la comunicación y la colaboración entre los países, en condiciones de igualdad. Sin embargo, estas reuniones respondían en realidad a la preocupación de Estados Unidos por delinear las manifestaciones de control imperial, en vinculación con las oligarquías locales.
Este panamericanismo, de hecho, es entendido como una continuación de la famosa Doctrina Monroe de 1823, impuesta bajo el lema “América para los americanos”, a través de la cual Estados Unidos declaraba que no permitiría a ninguna potencia no americana intervenir en el continente.
Bajo tal signo ideológico, fueron celebradas estas conferencias en distintos países de la región y en 1923, en la Quinta Conferencia Panamericana, en Santiago de Chile, se planteó la necesidad de organizar una reunión sobre la prensa.
Esa primera conferencia sobre la prensa se realizó finalmente en Washington, tres años después, y aun cuando los historiadores oficiales de la SIP insisten en señalar que se trataba de un congreso de periodistas, era esencialmente una reunión de empresarios. Así lo resalta el investigador Juan Gargurevich, en su libro “A golpe de titular. CIA y periodismo en América Latina”, cuando afirma que aquella era la primera vez que se reunían tantos propietarios de periódicos de América Latina. “No está de más recordar que los temas tratados por las diferentes mesas (de la conferencia) no incluyeron los problemas de los periodistas mismos. A los norteamericanos les interesaban los dueños, no los empleados”, escribe Gargurevich.
Luego de esta conferencia inicial, se continúa efectuando reuniones en varios países, sin concretarse la creación de la organización, hasta que en 1943, en La Habana, tiene lugar la conferencia que funda la SIP.
En ese momento gobierna en Cuba el famoso tirano Fulgencio Batista. El planeta estaba estremecido por la Segunda Guerra Mundial, y Estados Unidos y la Unión Soviética hacían sociedad para derrotar el fascismo. Este clima histórico, permeado por la existencia de un frente antifascista, permite que al fundarse la SIP se incluyan entre sus miembros, aunque de manera minoritaria, algunas publicaciones progresistas y de izquierda, entre ellas, el órgano de prensa del Partido Comunista cubano, el diario Noticias de Hoy, fundado en 1938.
Desde esa primera reunión de la SIP, las voces minoritarias progresistas intentan impulsar la unidad de los trabajadores de la prensa en la región y asumen el papel de denunciantes, en contra del papel jugado en América Latina por las grandes agencias de noticias, que actúan como reproductoras del mensaje imperial.
Sin embargo, la historia cambia al finalizar la guerra. Ya en 1947, ha comenzado la Guerra Fría que enfrenta a los antiguos aliados —EEUU y Unión Soviética— se perfila el maccartismo en Estados Unidos y se crea en ese año la Agencia Central de Inteligencia (CIA), hecho que tendría un papel fundamental en lo que el periodista cubano Ernesto Vera llama el golpe CIA-SIP[1].
Este golpe se consuma en el año 1950 y fue promovido un año antes en Quito, en el V Congreso Interamericano de Prensa, por la delegación estadounidense, integrada por tres personajes claves: un representante del Departamento de Estado, Tom Wallace, y dos altos oficiales de la CIA, Joshua Powers y Jules Dubois. El trío era encabezado aparentemente por Wallace, pero en realidad el personaje central, como se demostraría luego, fue siempre Dubois, quien coordinó durante 15 años después la labor de la CIA-SIP en América Latina.
Este trío plantea en Quito que la próxima reunión de la SIP tenga lugar en Estados Unidos, ya que los anteriores encuentros habían tenido como sede capitales latinoamericanas: México, La Habana, Caracas, Bogotá y Quito. Un grupo de latinoamericanos, entre ellos el periodista peruano Genaro Carnero Checa, se levantó contra la idea de escoger a Estados Unidos como país sede, asegurando que la discriminación racial y política en ese país no permitía que existieran las garantías necesarias para celebrar allí un Congreso.
La delegación norteamericana, luego de aceptar que la discriminación en su país era bochornosa, se comprometió a brindar las seguridades para la participación de todos los delegados, con independencia de sus ideas políticas. Finalmente, la propuesta se impuso y se aprobó que la reunión del año siguiente se realizara en Nueva York.Al regresar a Estados Unidos, Wallace entregó un informe al Departamento de Estado, titulado “Background of previous Interamerican Press Meeting”, en el cual queda al descubierto la maniobra. En ese documento, Wallace resaltaba que en la reunión de Quito habían alcanzado el éxito en los dos objetivos planteados por la delegación norteamericana: trabajar por una nueva constitución de la organización original y procurar que la próxima reunión se hiciera en suelo estadounidense bajo los auspicios privados de las publicaciones de Estados Unidos:
“Tuvimos éxito en ambos propósitos sin tener que provocar la creación cismática de otra organización y dejar de esa manera en descubierto que la prensa de Estados Unidos había tenido que provocarla por no poder controlar la organización”, explicaba Wallace a sus jefes, en el informe citado por Gargurevich. De esta manera, había comenzado a gestarse el secuestro de la organización.
Las historias del tesorero
Según la historia oficial de la SIP, 1950 fue el año “más importante para la organización”. Fue precisamente en ese año cuando se refundó la SIP y quedó conformada tal y como la conocemos ahora, sin la participación de las pocas publicaciones progresistas que inicialmente habían sido incluidas en la Sociedad. A partir de ese año, se hacen claros los objetivos que la CIA conferirá al funcionamiento de la SIP en América Latina.
Pese a las garantías ofrecidas en Quito, los representantes de los órganos de prensa progresistas no fueron invitados a la reunión de ese VI Congreso Interamericano de Prensa. A algunos se les negó la visa de entrada a Estados Unidos bajo la acusación de ser comunistas. Cuando se quejaron ante los organizadores, Wallace les ignoró, indicándoles que la visa había sido negada por el gobierno y por lo tanto debían quejarse ante el gobierno.
Hubo incluso quienes llegaron hasta el aeropuerto de Idlewild, sólo para ser detenidos y devueltos por las autoridades de Estados Unidos, previo interrogatorio del FBI. Tal fue el caso del cubano Carlos Rafael Rodríguez, quien representaba al periódico Noticias de Hoy, pero era además el tesorero de la SIP, reelecto por tercera vez consecutiva, y por esta misma condición viajaba con pasaporte especial.
En una narración sobre este suceso, titulada “Crónica de una New York entrevista”, Rodríguez cuenta cómo fue retenido en Ellis Island, tildado de peligroso por su ideología, considerado “inadmisible” en Estados Unidos, ignorado por la comisión organizadora del congreso y depositado por el FBI en una aerolínea venezolana que lo devolvería a Cuba. En esa crónica, Rodríguez describía con detalles las razones por las cuales a los gestores de la nueva SIP no les interesaba su presencia:
¿Por qué se me excluyó del Congreso?
Se sabía muy bien que yo iba a New York a denunciar todos los casos de violación de la libertad de prensa en América. Los organizadores norteamericanos obrando al dictado de Washington, querían condenar sólo a un grupo, cargando la mano a aquellos gobiernos que no tienen el beneplácito del State Departament. Para mí Videla es igual a Perón, y la Junta Militar Venezolana no es menos culpable que Prío.
En segundo término se temía —y hacían bien en temerlo— que yo utilizara la tribuna del Congreso para protestar contra la vergonzosa intromisión del embajador de Estados Unidos en México, Mr. Thurton, en la libertad de prensa mexicana, a la que pretendió dictar una política de sometimiento a los intereses de Washington.
Estos hechos han sido denunciados por el ilustre periodista don Martín Luis Guzmán y por más de sesenta escritores mexicanos.
Por último no se quería que yo pusiera de nuevo en debate la tesis mantenida en Quito: la “libertad de prensa” en Estados Unidos no es más que formal. En el fondo la prensa norteamericana es un instrumento monopolista de las grandes empresas. Estas son las conclusiones a que arribó desde 1947 una comisión de expertos nombrada por la Universidad de Chicago, y pagada por el ultraconservador Henry R. Luce, de la revista Time, y por la Enciclopedia Británica. Cuando dije estas cosas en Quito, Mr. Tom Wallace —que presidió el Congreso de New York— me contestó airado que quienes tal cosa decían eran “un manojo de tontos”. De esa manera calificaba nada menos que a Robert Hutchins, canciller de la Universidad de Chicago; a Archibald Mc. Leish, subsecretario de Estado; al profesor de Economía en Columbia, John M. Clark; al profesor Arthur M. Schlesinger, de Harvard, y a otros conocidos intelectuales yanquis. Pero, como le repliqué a Mr. Wallace: puede pensarse que los investigadores universitarios son “tontos”; sin embargo, aunque sabemos que en el Senado de Estados Unidos hay una buena dosis de tontos, no son tantos como para formar mayoría. Y fue la mayoría la que en el informe de la Small Plants Comité, corroboró las ideas de que son verdaderos monopolios los que rigen la prensa americana.
Para impedir que se plantearan estas cosas se me retuvo en Ellis Island. Pero además, los organizadores yanquis tenían un propósito adicional. Pensaban dar —y dieron— un golpe de estado. Reformaron los Estatutos de la SIP de modo ilegal. Establecieron —arbitrariamente— el voto por publicaciones dando una artificial mayoría norteamericana. Arrebataron a Cuba la sede permanente de la Sociedad para radicarla en New York. Han destruido, en resumen, la Sociedad Interamericana de Prensa como entidad independiente, transformándola en un simple aparato político al servicio de los objetivos internacionales de Estados Unidos. Para hacer esto les estorbaba la presencia de algunos delegados. Yo les resultaba especialmente indeseable. (Rodríguez, 1950).
En efecto, antes de la conferencia del año 50, los estatutos de la SIP estipulaban que cada país tenía un voto dentro de la Sociedad, independientemente de la cantidad de órganos de prensa afiliados. El cambio de estatutos permitió tumbar el esquema “un país, un voto” y sustituirlo por “cada publicación, un voto”.
En un intento por maquillar este golpe, la historia oficial de la SIP señala que hasta ese año, las conferencias de la organización se celebraban bajo los auspicios del gobierno del país anfitrión, con lo cual “las delegaciones se limitaban a sentarse y a votar por países, y los miembros no siempre eran periodistas”. De acuerdo al lenguaje oficial, fue entonces para evitar estos “patrocinios” y hacerse “independiente” que se tomó la decisión de modificar los estatutos. Sin embargo, lo cierto es que en términos prácticos Estados Unidos pasó de un voto a 424 y se alzó con la mayoría[2]. Es de suponer que estos 424 votos componen “el pequeño grupo de editores y directores de periódicos” estadounidenses que se habían sumado a la SIP en 1946, de acuerdo con los historiadores oficiales de la patronal.
Es por ello que Vera, en una entrevista ofrecida recientemente insiste en que, desde 1950 hasta nuestros días, hay una libertad de prensa secuestrada por el poder del dinero, de los recursos, y lógicamente sobre la base de una estrategia imperial: “Por eso digo que hay una mentira organizada y hay una verdad dispersa. Hay una mentira organizada, porque hay una estrategia imperialista y no hay una verdad organizada porque no tenemos todavía una estrategia antiimperialista. Eso funciona milimétricamente”.
Voces dignas contra la SIP
El golpe CIA-SIP generó malestar en Latinoamérica. Mientras la SIP repetía que representaba a los periodistas, cada vez se hacía más evidente el perfil de la organización, integrada por los grandes medios impresos conservadores de la región —marcadamente proestadounidenses— y guiada por intereses imperialistas y empresariales, pero no periodísticos.
Este malestar incubado en América Latina se puso de manifiesto en la conferencia siguiente, celebrada en 1951 en Montevideo, Uruguay, donde representaciones del país anfitrión, Brasil, Chile, Perú y Argentina proclamaron su abandono de la SIP y suscribieron el Acta de Montevideo, en la que denunciaban que los propietarios de los medios se habían abrogado la función de determinar donde había o no libertad de prensa, cuando los que tienen derecho a ello, además de la sociedad, son los periodistas.
Tras manifestarse en contra de este secuestro, el Acta de Montevideo indicaba que era preciso el nacimiento de una organización que agrupara verdaderamente a las asociaciones de periodistas, a fin de evitar que sus funciones siguieran siendo usurpadas por los dueños de los grandes medios[3].
En su libro “Breve historia de la SIP”[4], el periodista Gregorio Selser registra entre las voces que se alzaron contra la SIP en 1951 al escritor y periodista venezolano Miguel Otero Silva, propietario de El Nacional de Caracas. En esa ocasión, Otero Silva reclamó que el cambio de estatutos aprobado en Nueva York violaba las normas más fundamentales de la organización, “dándole el carácter que ahora tiene: una entidad exclusivamente patronal de intercambio comercial, estrictamente controlada por los vendedores de papel, las agencias noticiosas y los buscadores de avisos que residen en Estados Unidos. Nada más inoportuno en ese ambiente que un periodista”.
Otero Silva denunció además como tendencioso un informe de la SIP en el cual “mientras se le dedicaba 80 ó 90 por ciento de su contenido a relatar minuciosamente los atropellos cometidos por Perón contra la libertad de expresión, se tendía un piadoso y cómplice manto sobre las dictaduras latinoamericanas”.
En ese mismo informe, continuaba Otero Silva, aparecía el tirano nicaragüense Anastasio Somoza “como un ángel tutelar de la libertad de pensamiento” y se colocaban como arquetipos de la democracia al chileno González Videla y a los dictadores bolivianos. Mientras tanto, “daba vergüenza ver en aquella asamblea de Montevideo a los esbirros intelectuales de Rafael Leónidas Trujillo bramando en la tribuna para decir que Perón era un tirano y que en su país, en cambio, se disfrutaba de una absoluta libertad de pensar”, afirmaba indignado el escritor venezolano.
En este libro de Selser, citado por el periodista José Steinsleger, aparece otro testimonio de denuncia contra la SIP, proveniente de sus propias filas. De acuerdo con Selser, en 1958 uno de los ex presidentes de la SIP, el mexicano Miguel Lanz Duret (1909-1959), director de El Universal, renunció a la organización cuando supo que la SIP había solicitado su inscripción como corporación, dando como sede la ciudad de Dover, en Estados Unidos. Con esta acción, para Lanz Duret, “la SIP iría a depender, a todos los efectos jurídicos y legales, de las leyes norteamericanas, desmintiendo así su supuesta independencia y desvirtuando en los hechos la recomendable extraterritorialidad que le confería, por ejemplo, una sede anual móvil, distinto de la norteamericana”.
Más recientemente, en el año 2000, una posición similar tuvo que ser adoptada por el diario uruguayo La República y la revista Posdata, los cuales hicieron pública su renuncia a la organización empresarial, al enterarse que el antiguo director de prensa de la dictadura militar en ese país (1973-1985), Danilo Arbilla, había sido nombrado presidente de la SIP.
La carta de renuncia a la SIP, firmada por el director de La República, Federico Fasano Mertens, y fechada el 24 de octubre de 2000, reprochaba que la designación de Arbilla como presidente de una entidad que tenía entre sus principales objetivos declarados “defender la libertad de prensa”, constituía un insulto a la conciencia democrática de los pueblos americanos. “Su designación al frente del organismo que pretende velar por la libertad de prensa equivale a poner al zorro a cuidar el gallinero. Por todo lo antes dicho, el diario La República tiene el alto honor de renunciar, formal y públicamente, como miembro de esta Sociedad mientras el impostor continúe a su frente”, concluía la misiva.
Mis amigos, los dictadoresComo dice el periodista cubano Ernesto Vera, el terrorismo mediático tiene muchas manifestaciones. Aunque la mayoría de las veces se manifiesta en la acción de la SIP y sus afiliados, en no pocas ocasiones se manifiesta en la omisión. Los silencios de la SIP son igual de elocuentes, sobre todo cuando cubren sus alianzas con regímenes dictatoriales.
En el año 2005, este denunciado ex presidente de la SIP, Danilo Arbilla, cargó contra el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner, a quien acusó de “manejar la publicidad de manera selectiva” y “tratar con desconsideración” a los medios de comunicación. Kirchner refrescó entonces el historial de Arbilla y recordó además al subdirector del diario argentino La Nación, Claudio Escribano, su complacencia con las atrocidades cometidas en Argentina durante la dictadura militar en ese país.
Esta vinculación de los dueños de la gran prensa con los regímenes dictatoriales latinoamericanos ha sido suficientemente documentada y citada en numerosas ocasiones, para demostrar que las preocupaciones de la SIP no se dirigen a la defensa de las libertades, sino a la preservación de intereses empresariales y oligárquicos.
En el caso Arbilla, éste había sido jefe de prensa de la última dictadura militar en Uruguay, que torturó y asesinó a ciudadanos uruguayos. De acuerdo al diario uruguayo La República, Arbilla fue designado en el cargo por el presidente Juan María Bordaberry y continuó desempeñando esas funciones luego de que el mandatario eliminara las instituciones republicanas contando con el respaldo militar, e incluso después de instaurada plenamente la dictadura.
Así, el diario recuerda que Arbilla fue cómplice del decreto presidencial del 27 de junio de 1973 que prohibía expresamente la divulgación por la prensa de todo tipo de información que “directa o indirectamente mencione o se refiera a lo dispuesto por el presente decreto atribuyendo propósitos dictatoriales al Poder Ejecutivo, o pueda perturbar la tranquilidad y el orden públicos”; durante su gestión entre 1973 y 1976, se clausuraron 173 medios de comunicación —14 de estas clausuras fueron definitivas— y se intervino la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU), la organización sindical de los periodistas. También fue desaparecido el subdirector del semanario Marcha, Julio Castro, y fueron encarcelados y torturados decenas de periodistas.
Un personaje parecido, el dominicano Germán Ornés, era el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP que dirigía cartas preocupadas al presidente chileno Salvador Allende por falsas violaciones a la libertad de prensa. Este mismo Ornés fue señalado por investigadores de distintas nacionalidades de haber actuado como adulador del dictador de República Dominicana, Rafael Leonidas Trujillo.
Otro ejemplo de la actuación de la SIP frente a las dictaduras lo encontramos en sus denuncias en el año 1974, cuando de acuerdo con la organización empresarial el peor enemigo de la libertad de prensa en el continente era el gobierno nacionalista peruano de Juan Velasco Alvarado, debido a las medidas de expropiación de la gran prensa. Mientras tanto, la brutal represión y el amordazamiento en las dictaduras de Chile, Argentina y Uruguay eran prácticamente ignorados por los amos de la prensa.
Los golpes de la SIP
En paralelo a su relación con gobiernos dictatoriales, la historia del cartel de la gran prensa americana registra un buen número de agresiones en contra de gobiernos constitucionalmente constituidos, en consonancia con los intereses imperialistas en la región. En este sentido, Gargurevich destaca la temprana conformación de un eje CIA, SIP y agencias de noticias, como parte de la estructura de dominación estadounidense, formando un poderoso aparato para los planes desestabilizadores en América Latina[5].
Quizás el caso más emblemático de acción desestabilizadora de la SIP, haya sido el de su campaña de propaganda sucia contra el gobierno de Salvador Allende en Chile, derrocado en 1973 por la combinación de fuerzas reaccionarias chilenas y la CIA, a partir de la implementación de una fuerte guerra psicológica.
El periodista chileno Hernán Uribe asegura que a lo largo de toda la historia de Chile, no hubo un período en el que reinara una libertad informativa de tal magnitud que incluso cayó en el libertinaje y en claras violaciones a la ética profesional, como en el período presidencial de Allende. El propio presidente Allende, en 1970, declaró a la agencia Prensa Latina que su gobierno estaría a favor de una irrestricta libertad de prensa, pero también propiciaría que todos los actores sociales y corrientes ideológicas tuvieran acceso a la opinión.
“Actualmente, esos derechos están consagrados formalmente, pero su ejercicio en la práctica aparece restringido a sectores minoritarios que tienen una situación prominente desde el punto de vista financiero”, señalaba Allende, según un recuento hecho por el también periodista Ernesto Carmona. Sus palabras, obviamente, no podían gustar a los magnates mediáticos. Menos cuando Allende apuntaba hacia un tema central, al indicar que los medios en los regímenes capitalistas se convierten no en instrumentos de información, sino en instrumentos de desinformación de los intereses populares.
Guiados por la CIA, los medios opositores chilenos, con el diario El Mercurio a la cabeza, no podían responder a la petición de Allende de informar en forma objetiva y mantener con hidalguía sus puntos de vista. Por el contrario, se dedicaron a difundir falsedades y a intentar dar una imagen de persecución a la prensa, echándole leña al fuego en el que cocinarían la dictadura pinochetista. De allí que Allende reclamara, el 12 de febrero de 1973: “Nos hemos visto obligados a señalar la falta de autoridad moral y el interés tergiversado de aquellos que se cobijan en la Sociedad Interamericana de Prensa. No nos inquieta la crítica. No sólo la aceptamos, sino que la reclamamos”.
Uribe resalta también que fue la CIA la encargada de manejar a la gran prensa chilena y a los afiliados de la SIP en una campaña de propaganda negra contra Allende, hecho corroborado por papeles desclasificados en Estados Unidos. En este marco, el diario El Mercurio, propiedad de Agustín Edwards, quien fungía como vicepresidente de la SIP, recibió los dólares suficientes para su campaña contra Allende, y llegó incluso a dejar de circular durante un día, alegando amenazas, “con el objetivo de armar un escándalo desinformativo que clamara ‘por el cierre’ de El Mercurio”.
De acuerdo con el periodista chileno, las falacias fueron tales que la campaña denunciaba que se agrediría a la prensa cortándole el suministro de papel, cuando en realidad el gobierno no tenía relación en el negocio del papel, pues el productor monopólico de ese elemento era una empresa privada.
En la investigación realizada por Gargurevich, se demuestra que esta campaña de desestabilización en el Chile de Allende incluía el deterioro de la imagen del gobierno de la Unidad Popular, tanto interna como externamente. Ese “frente externo” estaba conformado por los diarios miembros de la SIP. Las noticias eran redactadas por la CIA, difundidas por las grandes agencias de prensa y publicadas por los afiliados sipianos.
La SIP llegó incluso a reunirse en Santiago de Chile en octubre de 1972, reunión a la cual Allende no se negó, a pesar de la oposición de diversos sectores chilenos, conocedores de las intenciones de la organización. Aquella reunión en la que de nuevo se “defendía la libertad de prensa” tuvo, por supuesto, una amplia repercusión mediática.
El trabajo de la SIP y sus asociados en el derrocamiento del presidente guatemalteco Jacobo Arbenz, ocurrido en 1954, también ha sido develado por documentos de la CIA, desclasificados en 1999, y recogidos en el libro “La CIA en Uruguay” del historiador Roberto García[6].
La investigación histórica hecha por García prueba que las prioridades propagandísticas establecidas por la CIA en contra de Arbenz eran de inmediato reflejadas por la prensa de derecha de Uruguay. Medios como El País y El Día publicaban editoriales sobre la “infiltración comunista” elaborados por la CIA, incluso con errores de traducción del inglés y descaradamente destacados por ambos periódicos con un solo día de diferencia.
Las pruebas se encuentran en documentos como “CIA, Guatemala General Plan of Action” (Doc. Nº 135875, 12 November 1953), que establece los contenidos esenciales del plan de desinformación continental contra Arbenz; y “CIA, Hemisphere Support of PBsuccess” (Doc. Nº 913376, 16 February 1954), que detalla los apoyos hemisféricos para el plan de desinformación.
Toda esta operación estaba coronada por la infaltable denuncia de la SIP sobre violación a la libertad de prensa en Guatemala. En su publicación oficial “Press of the Ameritas” (Num. 25, Vol. 1, marzo 1º de 1954), la SIP apoyaba sus preocupaciones en una conferencia de prensa ofrecida por Jules Dubois, presidente del Comité de Libertad de Prensa de la SIP, luego que el presidente Arbenz alertara que la prensa estaba fomentando una intervención extranjera en su país.
De la misma manera, Gargurevich establece en su investigación los paralelismos entre la operación puesta en marcha para derrocar a Allende en Chile con la campaña que logró la derrota del primer ministro de Jamaica, Michael Manley, en las elecciones de octubre de 1980, acusadas de fraudulentas. Manley había sido señalado por Estados Unidos de inclinarse hacia el comunismo —con todo lo que eso significaba en el marco de la Guerra Fría—, tras establecer relaciones diplomáticas con Cuba, sumarse a los no alineados, elevar los impuestos a empresas transnacionales y declarar que su país se encaminaba hacia un socialismo democrático.
En este caso, el papel que jugó El Mercurio en Chile fue adjudicado a The Daily Gleaner, que en 1979 fue acusado por la Asociación de Prensa de Jamaica de asumir una conducta no profesional, y cuya feroz campaña contra el gobierno de Manley fue ampliamente reproducida por los diarios afiliados a la SIP.
Es conocida también la vinculación CIA-gran prensa contra el gobierno sandinista en Nicaragua, denunciada en 1981 por los periodistas nicaragüenses; y en general contra los gobiernos nacionalistas, socialistas, progresistas en la región que tomen medidas que puedan afectar a los intereses de las oligarquías locales y de Estados Unidos.
La propaganda negra continúa
Luego de probar con éxito estos esquemas de propaganda negra contra gobiernos democráticos y populares, el eje CIA-SIP continúa aplicándolos en América Latina, siendo obvia su utilización en el caso de Cuba, Argentina, con la presidencia de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner; Bolivia, con el gobierno de Evo Morales; Ecuador, con el presidente Rafael Correa; y Venezuela, con la Revolución Bolivariana impulsada por el presidente Hugo Chávez.
En el año 2005, el ex presidente de la SIP, Danilo Arbilla, denunciado por su vinculación con la dictadura uruguaya, cargó contra el gobierno del presidente Néstor Kirchner, al cual acusó de “manejar la publicidad de manera selectiva” y “tratar con desconsideración” a los medios de comunicación. La queja de Arbilla iba dirigida a la disposición del gobierno argentino de distribuir la publicidad oficial con criterio de equilibrio, entre los medios pequeños, medianos y grandes.
Contra Evo Morales, en el año 2006, la SIP señaló que en Bolivia estaba en peligro la libertad de prensa ante el propósito de apoyar la formación de una red de medios comunitarias, a pesar de que estos medios constituyen una herramienta para la democratización de las comunicaciones, a través de la gestión de las propias comunidades.
En cuanto al gobierno de Rafael Correa, el periodista ecuatoriano Alberto Maldonado ha denunciado que la SIP ubica al presidente Correa como “hostil a la prensa”, sólo por sus expresiones para calificar a determinados medios y representantes de la prensa, frente a acusaciones y calificativos que estos han usado en su contra sin ninguna discreción.
Sobre Venezuela, la SIP ha vertido numerosas acusaciones a lo largo del gobierno del presidente Hugo Chávez, reiterando el modelo de propaganda negra, según el cual estaría en peligro la libertad de expresión.
En el caso de la aprobación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión —conocida como Ley Resorte— en el año 2004, la SIP, fiel a su precepto de que “la mejor ley de prensa es la que no existe”, afirmó que esta legislación estimulaba la censura previa, cuando en realidad buscaba promover el derecho del pueblo a una información oportuna y veraz. Sin embargo, en abril de 2002, la SIP avaló el golpe de Estado contra el gobierno legítimo de Venezuela y no se pronunció sobre el black out informativo de los canales privados el 13 de abril, ni sobre el cierre de Venezolana de Televisión durante el efímero gobierno de facto.
Por otra parte, el lazo de la patronal de la prensa con los intereses de Estados Unidos ha quedado de nuevo en evidencia, como lo destaca Steinsleger, cuando el 13 de octubre de 2003, la entonces consejera de seguridad nacional, Condoleezza Rice, ordenaba en teleconferencia a la Asamblea General de la SIP, apoyar al gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada, cuya dimisión pedían los bolivianos luego de una intensa represión policial.
La SIP defiende el viejo orden
La Sociedad Interamericana de Prensa no sólo ha desatado campañas en contra de gobiernos legítimos, sino que ha tocado también a organizaciones internacionales del propio sistema de Naciones Unidas, que se han puesto al lado de los pueblos latinoamericanos en la lucha por la democratización de las comunicaciones. Así ocurrió en los años setenta contra la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), cuando ésta promovía el derecho de los Estados a establecer políticas comunicacionales.
En esa década, los países no alineados iniciaron un ágil movimiento exigiendo la creación de un Nuevo Orden Económico Internacional (Noei) que superara las injusticias del orden que prevalecía hasta el momento. Aparejado a este Noei, el Movimiento de los No Alineados, en su Declaración de Argel de 1974, proclamó la necesidad de un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (Nomic), que contribuyera a la democratización de las comunicaciones, utilizando entre otras fórmulas, la definición de políticas nacionales de comunicación. Denunciaba el Noal al sistema informativo existente como un instrumento de dominación.
La respuesta de Estados Unidos contra esta propuesta fue inmediata y constituyó una cerrada defensa a la doctrina del libre flujo de la información[7], en lo cual de nuevo la SIP actuó como su aliada. A esa doctrina, los países del llamado Tercer Mundo oponían la exigencia de un flujo equilibrado, a través de la reestructuración de los sistemas de información y comunicación, contra la unidireccionalidad de los mensajes y la concentración mediática.
Las denuncias contra ese “libre flujo” encontraron una aliado en el informe “Un solo mundo, voces múltiples”, presentado en 1980, resultado del trabajo de una comisión nombrada por la Unesco y presidida por el Premio Lenin y Premio Nobel de la Paz, Sean MacBride. En ese documento, conocido como Informe McBride, se exponía el desequilibrio del flujo informativo y se planteaba la necesidad de mayor justicia en el intercambio de información, así como de menor dependencia en relación a las corrientes de comunicación.
La SIP se convirtió en una de las más feroces voces opositoras al Nomic y a la implementación de políticas nacionales de comunicación (PNC), en una actitud reaccionaria de lucha contra cualquier posibilidad de democratización de la comunicación, que lógicamente atentaría contra los intereses de los poderosos grupos mediáticos.
El argumento central que alzaron en su ofensiva contra el Nomic fue el más trillado de toda la época de la Guerra Fría: ese nuevo orden olía a conspiración comunista y estaba impulsado por la Unión Soviética.Para frenar cualquier acción gubernamental que favoreciera la democratización comunicacional, la SIP se unió a otra patronal regional, la Asociación Interamericana de Radiodifusión (AIR). Ambas atacaron además en otro frente, al descalificar la acción de la Unesco, organismo que bajo la conducción del senegalés Amadou M’Bow había decidido impulsar el Nomic, estableciendo el vínculo entre comunicación y desarrollo. El acoso contra la Unesco no cesó hasta que Estados Unidos e Inglaterra anunciaron su retiro del organismo, denunciando la politización de este foro; y se obtuvo el nombramiento del español Federico Mayor Zaragoza, una figura considerada mucho más dócil ante los intereses dominantes. De allí que el investigador venezolano Oswaldo Capriles concluyera:
El castigo sufrido por Unesco es una de las principales lecciones que pueden sacarse en cuanto a la terrible fuerza que las organizaciones de agencias y medios noticiosos occidentales, en especial estadounidenses, tienen, no solamente en cuanto a capacidad específica para influenciar opinión a través de la tergiversación de la información, sino en cuanto a la capacidad para presionar directamente los gobiernos y obtener resultados políticos de tal gravedad en la escena de los organismos del sistema internacional de las Naciones Unidas. (1996, p. 42)
Los encargados de esta campaña fueron principalmente The New York Times, las agencias de noticias AP, UPI y AFP, y sobre todo la SIP y la AIR.
La acción de la SIP fue particularmente fuerte en 1976 en contra de la Conferencia de San José de Costa Rica, donde los gobiernos latinoamericanos se reunieron para debatir sobre políticas nacionales de comunicación. La SIP, al no haber solicitado el estatus de observador en la Unesco, no fue invitada a la reunión; sin embargo, la patronal emprendió una campaña asegurando que al no invitarla se rehuía el debate y, en un golpe de efecto, anunció una reunión paralela en San José, “bajo la gritona dirección de un periodista dominicano, ex portavoz del fenecido dictador Trujillo”, como señalaba Capriles.
En un análisis detallado de la campaña de la SIP y la AIR contra la Unesco, Capriles indica que ambas patronales lograron inundar la prensa del mundo con una guerra de opinión en la cual se impuso la idea de la existencia de una “tesis Unesco”, inspirada por la “extrema izquierda” y atentatoria contra la libertad de expresión. Adicionalmente, los ataques se concentraban contra aquellos países que apoyaban la conferencia, mientras que en los grandes diarios disminuían las noticias negativas sobre los países que se mostraban dispuestos a colaborar.
Los comunicados emitidos por la Unesco no eran publicados por casi ningún periódico, mientras que cualquier documento emitido por el llamado “Comité para la Defensa de la Libertad de Información”, creado por la SIP y por el International Press Institute (IPI) como uno de sus frentes de batalla, era reproducido en todos los medios afiliados. La campaña de la SIP era repetida en Estados Unidos por los periódicos del grupo Hearts y el New York Times[8]. Entretanto, desde “El Noticiero de la SIP”, se mezclaban hechos sin conexión, acusaciones de antisemitismo, denuncias de maniobras de la “aplanadora rusa-Tercer Mundo” para arremeter contra la Unesco.
Aunque una de las estrategias aplicadas por la SIP fue insistir en un supuesto complot contra la libertad de expresión orquestado por gobiernos de extrema derecha y de extrema izquierda, lo cierto es que como revela Capriles:
“En los países de gobierno dictatorial existió de hecho un acuerdo tácito entre gobiernos y medios difusivos sobre la base de situaciones previas de entendimiento, lo que demuestra de paso que los medios comerciales no estaban exigiendo democracia o libertad, sino defendiendo privilegios oligopólicos para su actividad publicitaria, actividad que en cambio consideraban amenazada en aquellos países de régimen de democracia formal, por el hecho de ser en estos —o al menos en algunos de ellos— donde se había planteado el tema de las políticas de comunicación, como elemento necesario para un avance o perfeccionamiento de la democracia”. (Capriles, 1996, p. 57)
Algunos de los acuerdos de esa reunión de Costa Rica consistían en crear una agencia latinoamericana y caribeña de noticias, establecer formas de cooperación para el desarrollo de las comunicaciones rurales, formar un consejo latinoamericano de comunicación social, exigir una circulación equilibrada de comunicación e información en el plano internacional y reconocer el derecho a la comunicación como derivado del derecho universal de expresión. Sin embargo, todos estos propósitos fueron abandonados por los gobiernos ante la fuerte presión mediática.
Particularmente en Venezuela, la SIP encontró el apoyo de la patronal Fedecámaras, que el 3 de agosto lanzó una declaración en la cual hablaba sobre la necesidad de salvaguardar la libertad de expresión y alertaba contra el peligro totalitario.
Desde entonces hasta ahora, la SIP se ha mantenido actuando contra los intentos de reivindicación del derecho a la comunicación y a la información veraz. Es por ello que a finales de los noventa, acusó al gobierno de Rafael Caldera de tener tentaciones totalitarias, buscando impedir que presentara su propuesta del derecho a la información veraz en la VII Cumbre Iberoamericana, reunida en la isla de Margarita, en 1997.
En aquella cumbre, a pesar de la violenta oposición de la SIP, se aprobó por primera vez un párrafo que habla sobre garantizar el derecho a la información veraz, en el acuerdo 38 de esa conferencia, que aún está vigente. Este principio encontró luego caminos más firmes en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que consagra en el artículo 58 el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial.
El lenguaje de la SIP. ¿Libertad de prensa o libertad de empresa?
En su lenguaje oficial, la SIP se esmera en utilizar conceptos que legitiman su comportamiento y la autoerigen en un referente a la hora de definir qué es la libertad de prensa y de decidir quién respeta esta libertad y quién no. No obstante, cuando hace esto, está incurriendo en la usurpación de un derecho colectivo de los pueblos y oculta en nombre de quiénes actúa verdaderamente esta organización patronal. Veamos algunos ejemplos:
* La SIP se empeña en hablar como representante de los periodistas, pero como hemos visto, se trata de una organización empresarial que sólo representa a los dueños de los medios. Por lo tanto, no puede hablar en nombre del gremio periodístico, como lo han denunciado periodistas de todo el continente.
* La SIP se abroga el derecho de decidir quién viola y quién respeta la libertad de expresión. Como advierte el periodista Ernesto Vera, la libertad de expresión es un derecho individual, del cual se deriva la libertad de prensa, pero en el tiempo de los medios masivos se convierten en un derecho colectivo. Es entonces un derecho de la sociedad y no de los dueños de la gran prensa. Dejarlo efectivamente en sus manos, es como si confiáramos que el derecho a la salud fuera defendido y definido sólo por las grandes clínicas privadas.
Oswaldo Capriles, en su libro “Poder político y comunicación”, señala también que la SIP utiliza la libertad de prensa para presionar en la opinión pública. Al presentarse como los encargados de definir en cuáles países hay libertad de prensa y en cuáles no, consiguen mantener presionados a los gobiernos y presentarse ante la opinión pública con un valor que no tienen. Recuerda además que se nos oferta la concepción dominante de la libertad de expresión como un exclusivo privilegio de los dueños de los medios.
En definitiva, ¿quién tiene derecho a la libertad de expresión, sino la sociedad? Es por eso que se denuncia con frecuencia la pretensión de la SIP de fusionar la libertad de prensa con la libertad de empresa, que no es más que la defensa de su capacidad de realizar negocios, tal y como lo expresa la Felap:
Siendo esta sociedad una agrupación nucleada con base en propietarios y editores de periódicos, la libertad de prensa que dice defender no puede ser otra que la libertad de empresa que necesitan sus miembros para participar en el comercio de la prensa y utilizar la noticia con una mercancía u objeto de consumo (2006, p. 28).
* La SIP pretende definir, sin la participación de otras instancias de la sociedad, qué es la libertad de expresión, un derecho que no les ha sido otorgado y del cual se han apropiado a partir de su poder económico. Esta pretensión de la SIP es muy clara en su Declaración de Chapultepec, en la cual se expresa una apología de un concepto de libertad de prensa que pretende una prerrogativa de los medios de difusión. La organización empresarial inició el proyecto de Chapultepec en 1994 y actualmente asegura que los diez puntos establecidos en la Declaración se han establecido como “el estándar reconocido mediante el cual el hemisferio mide la libertad de prensa y expresión”. De hecho, aseguran que a partir de 1994, se ha tomado “un concepto abstracto”, como el de libertad de expresión y se le ha dado una configuración que ha permitido que la gente ya no dé respuestas “confusas, esporádicas e incoherentes” cuando se le pregunta qué es libertad de expresión.
* La SIP invariablemente se presenta como la defensora de la prensa independiente. Vistos los cuantiosos ejemplos de manipulación y desinformación, habría que preguntarse, ¿esa prensa es independiente de qué? Independiente de los intereses populares; dependiente de los dueños del dinero y del poder.
* La SIP se opone duramente al concepto de información veraz, alegando que si lo aceptan tendrían que rendirles cuentas a los gobiernos, y que estos podrían censurar a la prensa al ser los que definan qué es la información veraz. Es esta una falsa dicotomía, porque es la sociedad la encargada de denunciar a los medios cuando mienten. El dilema no es SIP vs. Gobierno, sino SIP vs. Sociedad.
* La SIP siempre se ha manifestado en contra de las leyes de prensa, defendiendo en su lugar el concepto de autorregulación. Sin embargo, el hecho de que alguien tenga dinero para poseer un medio de prensa que alcanza a centenares de miles o millones de personas, no lo coloca sobre la sociedad o al margen de la sociedad; igual debe responder y asumir una responsabilidad ética y social; si no, estaríamos ante la paradoja de un poder antidemocrático que actúa como contralor de otro poder, este sí democráticamente constituido, sin tener que rendir cuentas y sin posibilidad de ser cambiado.
Habría que recordar, como lo hace Vera, que la prensa se apoya para su existencia en preceptos constitucionales que no se compraron con dinero, sino con el sacrificio y la sangre de todos los que lucharon por tener independencia.
Poderosos, pero no todopoderosos
A pesar de este historial de alianzas imperialistas, manipulaciones y desinformación, en los últimos tiempos gobiernos progresistas, de izquierda o revolucionarios, han logrado obtener victorias en procesos electorales en América Latina, aun en contra de la voluntad y la posición de los grandes medios de prensa, lo cual representa una derrota para los poderosos de la SIP. Esto evidencia, sin duda, un crecimiento de la conciencia crítica de los pueblos, aun cuando las campañas de propaganda negra continúan haciendo daño e intentando doblar la voluntad popular de avanzar hacia la transformación de nuestras realidades.
Una idea defendida por Ernesto Vera, luego de años en el ejercicio del periodismo, es que los dueños de los medios son poderosos, pero no todopoderosos. Y su punto débil radica precisamente en que su mensaje ofende la inteligencia humana y no se identifica con la realidad de la inmensa mayoría de los destinatarios. Es por ello que aun con menos recursos, tecnológicos y financieros, es preciso insistir en la tarea de desarrollar la conciencia crítica sobre lo que significan esos medios y sobre quiénes son sus dueños, y los dueños de esos dueños.
Referencias
Capriles, O. (1996). Poder político y comunicación. Caracas: Universidad Central de Venezuela.
Carmona, E. (2003, septiembre 14). Allende y la libertad de prensa. Tomado de http://www.elperiodista.cl/newtenberg/1477/article-41287.html
Díaz Rangel, E. (1991). La información internacional en América Latina. Caracas: Monte Avila Editores.
FELAP (2006). FELAP. Treinta años de principios. México: Universidad de Colima.
Gargurevich, J. (1981). A golpe de titular. CIA y periodismo en América Latina. Praga: Videopress.
La República (2000). La República renunció a la SIP. Tomado de http://www.ambiente-ecologico.com/ediciones/2000/076_11.2000/076_InfoGral11.php3
La República (2000, octubre 23). Durante la gestión de Arbilla en la dictadura masacraron a la prensa. Tomado de http://www.larepublica.com.uy/politica/25918-durante-la-gestion-de-arbilla-en-la-dictadura-masacraron-a-la-prensa
Maldonado, A. (2007). Correa ya está en la lista negra de la SIP. www.cubaperiodistas.cu/noticias/noviembre07/14/04.html - 68k -
Mazzarovich, G. (2007, agosto 20). La CIA ordenaba; El País y la SIP ejecutaban. Tomado de http://www.larepublica.com.uy/politica/271431-la-cia-ordenaba-el-pais-y-la-sip-ejecutaban%20(20
MacBride, S. et al (1993). Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e información en nuestro tiempo. México: Fondo de Cultura Económica.
MinCI (2004, diciembre 6). Comunicado oficial del Ministerio de Comunicación e Información ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Tomado de http://www.minci.gob.ve/noticias/1/1889/mci_responde_a.html
Red Voltaire (2005, marzo 5). Néstor Kirchner y la SIP: “No nos vengan a decir cómo funciona la libertad de prensa los que para imponer sus ideas mataron, asesinaron y secuestraron”. Tomado de http://www.voltairenet.org/article124103.html
Rodríguez, C. (1950). Crónica de un New York entrevisto. La Habana: La Vanguardia.
SIP (1994). Proyecto Chapultepec. Tomado de http://www.declaraciondechapultepec.org/
Steinsleger, J. (2006, octubre 11). SIP: Mordaza de libre presión. Tomado de http://www.jornada.unam.mx/2006/10/11/index.php?section=politica&article=022a1pol
Uribe, H. (2002, marzo 30). En busca de un Pinochet perdido. Tomado de http://www.pww.org/article/articleprint/926/
[1] Las informaciones y reflexiones aportadas por el periodista cubano Ernesto Vera surgieron de una entrevista personal realizada para este trabajo. Vera es presidente honorario de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y profesor del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.
[2] En 1950, la SIP tenía un total de 778 miembros, 424 eran estadounidenses, 314 eran latinoamericanos y 22 canadienses y europeos.
[3] Para dar respuesta a este llamado, pasarían 25 años, pues fue sólo en 1976 cuando se creó la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap), bajo el principio de apoyar siempre el derecho de los pueblos a la información veraz. Para fundar la Felap fue fundamental la acción del combatiente periodista peruano Genaro Carnero Checa, quien logró que el presidente de México para ese entonces, Luis Echeverría, le diera apoyo al nacimiento de la organización. Hoy en día, las acciones y declaraciones de la Felap continúan siendo silenciadas por los grandes medios.
[4] Las citas sobre este libro de Selser están recogidas por el periodista José Steinsleger, en el artículo “SIP: Mordaza de libre presión”, publicado por el diario mexicano La Jornada, el 15 de octubre de 2006. Sobre este tema de la SIP, Selser también es citado con frencuencia por Juan Gargurevich. Steinsleger anota que si la SIP fuese una entidad realmente comprometida con la libertad, la independencia y la democracia, el edificio que en Miami alberga su sede debería llamarse Gregorio Selser (1922-1991), en lugar de Jules Dubois.
[5] El investigador venezolano Oswaldo Capriles, en un libro titulado “Poder político y comunicación”, puntualiza que sin duda las agencias de seguridad estadounidenses han estado involucradas en la conformación de la SIP, aunque los dueños de los medios no necesiten mucha presión para mantener posiciones coincidentes con el complejo industrial-político-militar estadounidense, dado su lugar dentro de las élites dominantes. De allí se explica la tendencia ultraconservadora que otorga a la SIP.
[6] Las notas sobre el libro de García fueron publicadas en el diario uruguayo La República, el 20 de agosto de 2007, bajo el título “La CIA ordenaba; El País y la SIP ejecutaban”. La reseña del diario recuerda que Arbenz encabezó el segundo gobierno de lo que se llamó la "primavera democrática" en Guatemala y fue derrocado el 27 de junio de 1954, por una invasión de "un ejército libertador" organizado, financiado y armado por EEUU. “La operación de la CIA para derrocar a Arbenz se denominó “Sucess" y fue la primera que incluyó la implementación de "un aparato de construcción de opinión a nivel continental" según la definición propia de los EEUU. La operación fue autorizada por el presidente de EEUU, Dwigth Einshower e instrumentada por el entonces canciller John Foster Dulles, y su hermano Allen, director de la CIA. Los hermanos Dulles, eran accionistas de la United Fruit Company, propietaria de enormes latifundios y plantaciones en Guatemala, afectados por la Reforma Agraria emprendida por Arbenz para darles tierra a los miles de campesinos e indígenas privados de ella”.
[7] Ya en la Conferencia Interamericana de Chapultepec, realizada en 1945, Estados Unidos había impulsado la aprobación de una resolución relativa a la libre circulación de noticias. Como destaca el periodista venezolano Eleazar Díaz Rangel, en su libro “La información internacional en América Latina”, estas resoluciones podían ser inobjetables en la letra, pero en la práctica “sólo beneficiarían al único país en capacidad de hacer circular todo tipo de mensajes comunicacionales, consciente del poder de la información”. Un año después, en 1946, el Departamento de Estado informaba que un subsecretario de Estado se ocuparía de los asuntos de comunicación, con la función expresa de romper las barreras que se oponían a la expansión de los medios estadounidenses en el planeta, asumiendo la libertad de prensa como parte de la política exterior estadounidense.
[8] La reportera del New York Times, Deidre Carmody, sostenía los argumentos de la SIP y se quejaba de la imposibilidad de presentar los alegatos de la UNESCO afirmando que no había sido posible contactar a ninguno de sus funcionarios en la conferencia de Costa Rica, cuando luego quedó al descubierto que no sólo no estaba acreditada como corresponsal para el evento, sino que tampoco se encontraba en San José.
La Sociedad Interamericana (de dueños) de PrensaRaymond Nedeljkovic
Rebelión
El club de dueños de diarios, periódicos y agencias informativas de América, conocido como Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), celebrará en Caracas, del 28 al 30 de marzo, su acostumbrada reunión de medio año para analizar "el comportamiento de la libertad en las Américas", según anuncia su página Web.
Alrededor de 300 directores y editores de diarios invitados a la cita se congregarán en el Hotel Palace de Altamira, una zona residencial de clase media de la capital venezolana, apenas a dos cuadras del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos , donde se realizará el "Encuentro Contra el Terrorismo Mediático", evento alternativo al que asistirán numerosos periodistas e intelectuales de la región.
La reunión de la SIP será apoyada por el Bloque de Prensa Venezolano, aunque se espera que el director del diario de mayor circulación del país, Últimas Noticias, Eleazar Díaz Rangel, participe el viernes en la conferencia "Guerra Mediática en América Latina", enmarcada en el encuentro alternativo donde, desde este jueves y hasta el domingo próximo, se denunciarán los excesos del poder mediático mundial.
Acudirán al encuentro de la SIP el editor-director del diario opositor venezolano El Nacional, Miguel Henrique Otero, y el director del canal de televisión por cable RCTV Internacional, Marcel Granier.
Miguel Otero Silva, intelectual venezolano fundador de El Nacional y padre del actual editor-director del diario, afirmó en la reunión de Montevideo en 1951 que los estatudos de la SIP violaban "sus normas más fundamentales y dándole el carácter que ahora tiene: una entidad exclusivamente patronal de intercambio comercial, estrictamente controlada por los vendedores de papel, las agencias noticiosas y los buscadores de avisos que residen en Estados Unidos. Nada más inoportuno en ese ambiente que un periodista" [1].
Por su parte, Marcel Granier asiste este jueves en Buenos Aires a un encuentro de la derechista Fundación Internacional para la Libertad. Al respecto, el diputado argentino Miguel Bonasso afirmó en su artículo "La derecha desembarca en Rosario" [2] que el director de RCTV es un "conspirador en activo".
"RCTV es la empresa televisiva que promovió el Golpe de Estado de abril del 2002 y cuya concesión recientemente vencida y no renovada originó una intensa campaña mundial sobre 'atropellos a la libertad de expresión' en Venezuela", precisa Bonasso.
Miguel Henrique Otero y Marcel Granier se encontrarán en la reunión de la SIP con el director del diario colombiano El Tiempo y vicepresidente de la SIP, Enrique Santos Calderón, quien es el hermano del ministro de Defensa de ese país, Juan Manuel Santos, y primo hermano del vicepresidente Francisco Santos.
En el artículo publicado por Rebelión "El derecho a la ¿desinformación?" [3], Dax Toscano Segovia asegura que El Tiempo "tiene como su fuente principal de información a los aparatos de seguridad y de inteligencia de Colombia, lo cual se traduce en su visión periodística totalmente distorsionada y sesgada del conflicto que vive ese país".
"Así, tras la masacre perpetrada en territorio ecuatoriano el 1 de marzo de 2008 por el ejército colombiano y fuerzas especiales de los EEUU (...) el diario bogotano se dedicó a publicar 'noticias' basadas en unos supuestos documentos hallados en las computadoras 'antimisiles' que habrían estado en poder del líder guerrillero, con los cuales se pretendía demostrar la implicación de los gobiernos de los presidentes de Ecuador, Rafael Correa y de Venezuela, Hugo Chávez con las FARC-EP. Su objetivo, que no es otro que el del gobierno colombiano y norteamericano, era el de lograr, en ese momento preciso, la descalificación en la comunidad internacional de ambos presidentes", agrega Toxcano Segovia.
La SIP, consolidada en 1950 por los agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Jules Dubois y Joshua Powers, junto a Tom Wallace, agente del Departamento de Estado [4], invitó al presidente Chávez a su reunión semestral. En declaraciones ofrecidas este jueves desde el estado brasileño de Pernambuco, en el marco de la firma de acuerdos con su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva, el mandatario venezolano no confirmó su asistencia al evento, pero sí aprovechó para denunciar el "cinismo" de la patronal.
"Seguramente condenan a Venezuela desde Caracas por violar la libertad de expresión, pero estarán en Caracas diciendo que estamos en una dictadura (...), diciendo lo que les parece", concluyó Chávez.
[1] SIP: mordaza de libre presión: http://www.upec.cu/columnistas/jose_steinsleger/01.html
[2] La derecha desembarca en Rosario: http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=1035
[3] El derecho a la ¿desinformación?: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=65103
[4] SIP: Una libertad secuestrada: http://www.nnc.cubaweb.cu/novena/analisis/sip.htm
raymondnf@gmail.com
SIP es producto de la inteligencia norteamericanaCaracas,
Caracas, 27 Mar. ABN.- “La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que existía en los años 40, fue secuestrada en 1950 por fuerzas estadounidenses y desde entonces se ha convertido en un producto de la inteligencia norteamericana”.
Las declaraciones pertenecen al periodista canadiense Jean Guy-Allard, quien participará en el Encuentro Latinoamericano contra Terrorismo Mediático, que se realizará entre el 27 y el 30 de marzo en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg).
Guy-Allard resaltó que fue el coronel Jules Dubois, de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés), el precursor de este secuestro, y quien se convirtió en el ideólogo de la SIP hasta el momento de su muerte, 16 años después.
“Actualmente la SIP está conformada por una gran asociación de dueños de medios de comunicación, que se consagra a los intereses del Imperio norteamericano”, aseveró.
El periodista canadiense agregó que esta sociedad se radicó posteriormente en la ciudad de Miami, por ser éste el punto de encuentro de la extrema derecha americana, “integrada por grandes terroristas y asesinos de la talla de Luis Posada Carriles”.
En ese sentido, Guy-Allard subrayó que el grado de desinformación y manipulación que ejerce dicho organismo puede ser comparado con el mecanismo informativo que utiliza el Departamento de Estado norteamericano.
miércoles 26 de marzo de 2008
Sociedad e información...
Sociedad de la información1. Requisitos esenciales para crear una SI equitativa
2. Una Sociedad de la Información para todos
3. Acceso a la información y al conocimiento
4. Elementos que conforman la Sociedad de la Información
5. Obras consultadas
En la actualidad, la expresión "sociedad de la información" (SI) se ha popularizado enormemente a raíz de uso habitual en las iniciativas públicas que tienen por objeto promoverla, especialmente en la Unión Europea. Sin embargo, su origen se remonta a los setenta, cuando comenzó a percibirse que la sociedad industrial empezaba a evolucionar hacia un modelo de sociedad distinta, en la que el control y la optimización de los procesos industriales, en tanto que claves económicas, es reemplazado por el procesamiento y manejo de la información.
Las numerosas definiciones de Sociedad de la Información que existen actualmente en uso comparten este significado, aunque con distintos matices, en función del aspecto que interese cada autor. Como existe una gran diversidad de significados atribuidos a este concepto y no se ha impuesto una definición comúnmente aceptada, aunque es un término que se utiliza habitualmente, incluso en los medios de difusión casi siempre suele darse a este concepto un significado intuitivo, borroso y parcialmente coincidente entre una y otras fuentes. Por tanto, conviene definir con claridad el concepto de Sociedad de la Información.
"Sociedad de la Información es una fase de desarrollo social caracterizada por la capacidad de sus miembros (ciudadanos, empresas y administración pública) para obtener y compartir cualquier información, instantáneamente, desde cualquier lugar y en la forma que se prefiera".
El factor diferencial que introduce la Sociedad de la Información es que cada persona u organización no solo dispone de sus propios almacenes de conocimiento, sino que tiene también una capacidad casi ilimitada para acceder a la información generada por los demás y el potencial para convertirse el mismo en un generador de información para otros. Lo peculiar de la Sociedad de la Información es precisamente el carácter general e ilimitado que en ella tiene el acceso a la información. La expresión Sociedad de la información designa una forma nueva de organización de la economía y la sociedad.
Este cambio en la capacidad de acceso a la información es tan importante que constituye el factor desencadenante de una serie de transformaciones sociales de profundo alcance. La disponibilidad de nuevos medios tecnológicos abre una nueva puerta hacia un mundo de posibilidades. Las tecnologías se materializan en nuevas infraestructuras con las que se mejoran los procesos con un nuevo enfoque. Se modifica as formas de actuar, es decir las herramientas. Al cambiarse muchas formas de actuar, se ve afectada la propia forma de ser. A medida que se transforman los valores y las actitudes, podemos decir que, en última instancia, están cambiando la cultura y a la propia sociedad.
REQUISITOS ESENCIALES PARA CREAR UNA SI EQUITATIVA
• Una infraestructura bien desarrollada.
• Confianza y seguridad en el empleo de las TIC.
• Adecuado fomento de la creación de capacidades.
• Respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales reconocidas internacionalmente.
• Diversidad cultural y lingüística.
• Cooperación internacional y respeto del derecho internacional.
• Entorno propicio.
• Asociación entre todos los interesados.
• Protección de los grupos vulnerable.
• Integración de una perspectiva de género.
• Medidas destinada a apoyar a las empresas pequeñas y medianas.
UNA SOCIEDAD DE LA INFORMACION PARA TODOS
La sociedad de la información debe atender los intereses de todas las naciones y pueblos del mundo de manera tal que les asegure el desarrollo, justo, equilibrado y armonioso. Muy particularmente, deberá prestarse especial atención a los países en desarrollo.
ACCESO A LA INFORMACION Y AL CONOCIMIENTO
Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión, que incluye la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas. Las iniciativas para compartir y mejorar los conocimientos mundiales para favorecer el desarrollo serán mas eficaces si se eliminan las barreras que impiden un acceso equitativo a la información para las actividades educativas, científicas, económicas, sociales, políticas y culturales y se facilita el acceso a la información de dominio público. Dichas barreras podrían suprimirse mediante la promoción de:
• El libre acceso.
• Normas abiertas.
• La elaboración de programas informáticos de traducción plurilíngues
• La disponibilidad generalizada de puntos de acceso público.
ELEMENTOS QUE CONFORMAN LA SOCIEDAD DE LA INFORMACION
Desde la perspectiva de William J. Martin y Frank Webster, es posible distinguir cinco elementos que nos pueden ayudar a describir que es una sociedad de la información; estos son:
• Elemento tecnológico.
• Elemento económico.
• Elemento ocupacional.
• Elemento tiempo-espacio.
• Elemento cultural.
A continuación se describirá en que consiste cada uno de estos:
ELEMENTO TECNOLÓGICO:
El aspecto tecnológico utilizado en las actividades de información, ha hecho posible el procesamiento, almacenamiento, recuperación y transmisión de información en todos los ámbitos de la sociedad. El factor principal en todo esto es el uso de la computadora.
Actualmente el empleo de las nuevas tecnologías de información y comunicación, tanto en el ámbito económico como en el social, se identifican como las características distintivas de la sociedad de la información.
Sin embargo, autores como William J. Martin y Manuells Castells, quienes hacen hincapié en esta premisa sobre el empleo de la tecnologías de información y comunicación, no son capaces de dar una respuesta real, medible o probable, y esto hace que el empleo de estas tecnologías de información sea impreciso para decir que una sociedad sea ha convertido en una sociedad de la información.
William J. Martin, argumenta que hay dos problemas importantes que deben considerarse antes de poder hablar de instauración de una sociedad de información:
• Como se mide la tasa de innovación tecnológica.
• Cuando cesa una sociedad de ser industrial y entra a formar parte de una sociedad de la información.
ELEMENTO ECONOMICO:
Fritz Malchlup, intento trazar las industrias de la información en términos estadísticos, para la cual distinguió cinco ramas industriales:
a. Educación, escuelas y bibliotecas.
b. Medios de comunicación ( radio, televisión, publicidad)
c. Máquinas de información (equipos de computo, instrumentos musicales)
d.Servicios de información (leyes, seguros, salud, entretenimiento)
e. Otras actividades de información (investigación y desarrollo)
Trabajando con estas categorías se advierte que cada una tiene un valor económico y su respectiva contribución al PIB.
Hoy es común argumentar que nos hemos desarrollado en una sociedad cuyas características distintivas son la información y la globalización como los creadores de riqueza. Probablemente el trabajo mas conocido y mas citado sobre el surgimiento de una economía de la información sea la obra de Marc Porat, quien dividió la economía en sectores primario y secundario.
Porat incluyo en el sector primario todas aquellas industrias que hacen utilizable su información en mercados establecidos o en cualquier otra parte donde se le pueda otorgar fácilmente a esa información un valor económico. También busco identificar un sistema secundario de información con actividades tales como investigación y desarrollo dentro de una compañía química, la información producida por entes oficiales para consumo interno, y los recursos bibliotecarios de corporaciones industriales. De este modo Porat fue capaz de distinguir los dos sectores, y concluyo que el 46% de la población estadounidense esta involucrada en el sector información. Estados Unidos es ahora una economía basada en la información y como tal, una sociedad donde las mayores y principales áreas de la actividad económica son aquellas que producen bienes y servicios de información.
ELEMENTO OCUPACIONAL:
Una medida de surgimiento de una sociedad de la información es aquella que enfoca un cambio ocupacional y encuentra que el predominio del empleo yace en el sector de la información. Esto es, cuando el número de oficinista, profesores, abogados, y otros, sobrepasa el de obreros y trabajadores manuales, con base en que la definición ocupacional frecuentemente se combina con la medición económica.
Parece obvio que un trabajo que demanda fuerza física y destreza manual, como la industria y la agricultura, decline por ser sustituido por ocupaciones burocráticas, lo que nos indica la entrada de un nuevo tipo de sociedad en el mercado laboral, donde el conocimiento y la información se convierten en modos de producción no materiales.
Porat, desarrollo una topología para localizar ocupaciones involucradas en la información recurriendo a un esquema de tres enfoques, involucrando cuatro tipos ocupacionales y los explica como sigue: "Hay cinco categorías de trabajadores de la información: 1)productores, 2)distribuidores, 3)buscadores de mercado y coordinadores de especialistas, 4)procesadores, y 5)operadores de la información.
La primera categoría incluye a aquellos trabajadores cuya actividad primaria es producir y vender conocimiento: científicos, inventores, bibliotecarios, periodistas, profesionales y autores. La segunda categoría es la de los trabajadores que agrupan y diseminan información, y aquellas que mueven esta entre las empresas y el mercado, investigan y planean el proceso del mercado de la información: gerente, oficinistas, corredores de información, entre otros. La última categoría se refiere a los operadores de máquinas y tecnologías de la información que apoyan a las actividades anteriores: operadores de computadoras. Instaladores telefónicos, reparadores de medios electrónicos, y otros.
ELEMENTO TIEMPO-ESPACIO:
Este concepto de la sociedad de la información que descansa en la economía y la sociología tiene como núcleo la fuerza distintiva de un ámbito espacial. Aquí el enfoque principal esta en la redes de información que conectan localidades y en consecuencia, tienen efectos dramáticos en la organización del tiempo y el espacio. Frank Webster identifica cuatro elementos relacionados con la transmisión hacia una sociedad de la información, que son los siguientes:
1. La información esta ocupando en lugar central como recurso estratégico clave en la economía mundial, de ello se desprende que la organización y recuperación de la información es de valor excepcional y atestiguamos que se aplicara a un gran número de actividades.
2. Computación y tecnologías de información suministran la infraestructura que permite que la información se procese y distribuya, facilita la operaciones instantáneas de comercio y monitorea los asuntos económicos y sociales a escala global.
3. Ha existido un crecimiento excepcionalmente rápido del sector comercial de la información en la economía de servicios como medios de comunicación y el desarrollo de bases de datos en línea, que suministran información instantánea sobre precios de bienes, listas, fluctuaciones de monedas, así como resúmenes de revistas técnicas y científicas, entre otras.
Estas tendencias enfatizan la centralidad de redes de información que vinculan localidades, ciudades, países, regiones y continentes, y hacen posible la globalización de la información.
La restricción del espacio se ha limitado y, simultáneamente, el tiempo se ha reducido debido a la fusión entre telecomunicaciones y computadoras. Esta comprensión tiempo-espacio, como lo llama Anthony Giddens, incluye a corporaciones, gobiernos e individuos.
ELEMENTO CULTURAL:
El enfoque cultural en una sociedad de la información es quizá el que mas fácilmente se reconoce. Todos sabemos que en la trayectoria de nuestra vida diaria existe un extraordinario incremento de la información que circula socialmente; esto es, mas información que nunca antes. La televisión se ha expandido de un solo canal y servicio discontinuo a una programación de centenares de canales, lo que ha permitido el mejoramiento e incorporación de tecnologías de información, como el cable, los canales satelitales y los servicios computarizados como el teletexto. Y no podemos pasar por alto la enorme de títulos de libros y revistas editados en papel y en formato electrónico, todo lo cual testifica que habitamos en una sociedad abrumada por los medios de comunicación e información.
La cultura contemporánea es mas informativa que sus predecesoras, vivimos inmersos en una interacción simbólica en donde todo lo que se intercambia y recibe es reconocible. Esta explosión de datos y símbolos significa lo que muchos escritores conciben como la sociedad de la información.
OBRAS CONSULTADAS
* Estudillo García, Joel. "Elementos que conforman la sociedad de la información", p. 162-194. En: "Investigación bibliotecológica, vol.15, no. 31, julio-diciembre. CUIB, 2001.
• www.formatex.org/si.pdf
• Cumbre mundial sobre la sociedad de la informacion. Ginebra 2003-tunez 2005. Proyecto de declaración de principios.
* Castells, Manuel. "La era de la información: economía, sociedad y cultura, vol. I. La sociedad red, México, siglo XXI, 1997.
La comunicación y el flujo de información en la sociedad contemporáneaLic. Yaritza Medina M. ©
Puerto Rico
En la actualidad, uno de los aspectos más destacados de los investigadores de los medios de comunicación es la concentración de medios en conglomerados empresariales, que proveen contenidos con una visión particular de mundo, una idea hegemónica, que privilegia determinadas ideologías. Como señala Babe, (1998) "[...] intereses comerciales... buscan el poder mediante la manipulación y control de símbolos." Según Babe (1998), "muchos analistas concuerdan en que la información, el conocimiento y las formas de comunicación adquieren una nueva centralidad en nuestros días."
En una sociedad tecnológica, los medios de comunicación son el aparato de control de estas elites. El desarrollo de los medios, abarca hoy la presencia de la actividad económica como soporte al flujo de contenidos. La información en la sociedad contemporánea es una mercancía, por tanto se articula como un bien de consumo que ejerce determinados niveles de control. El pilar de estos cambios está asociado a la información que provee la prensa sobre los bienes de servicio y consumo y la ideología.
Se expone desde las empresas de medios la independencia editorial como sinónimo de sanidad económica de la prensa. Se asume el carácter objetivo, honesto e independiente de la prensa cuando no existen pensiones, ni exigencias, sobre todo económicas, en la empresa periodística. Desde el ámbito de la actividad empresarial, adquiere, su papel destacado porque utiliza esa motivación como instrumento para lograr sus propósitos. Cuando sobrepasa todo límite, su actividad puede transformarse en un serio problema para el individuo y la sociedad.
González Bedoya (1987) plantea la creación de determinadas necesidades como efecto de la actividad informativa. Por ejemplo menciona a la publicad, la que ya, no es sólo un instrumento de información sobre bienes de servicio y consumo es, gracias a los medios de comunicación, una actividad que mediante el uso de recursos y técnicas manipulativas crea necesidades. Los contenidos informativos en la actualidad adquieren mayor importancia por su capacidad para crear opinión, favorecer estilos de vida y por supuesto crear las condiciones necesarias para promover una visión unilateral del mundo. Como señala (Babe, 1998) "la información, el conocimiento y las formas de comunicación adquieren una nueva centralidad en nuestros días".
La comunicación como proceso
El proceso de comunicación se inicia cuando un receptor envía un mensaje a través de un canal al sujeto receptor. El proceso comunicativo se completa cuando el emisor recibe una respuesta, una vez descodificado el mensaje, es decir, se completa con la retroalimentación. La empresa periodística accede, entonces como un órgano emisor que transmite unas informaciones por medio del periódico, este es el canal, al público receptor. Para otros es un proceso de comunicación masivo, pero tiene matices que se deben aclarar.
Los partidarios del proceso comunicativo colectivo señalan que, éste culmina cuando el público adquiere el ejemplar de prensa. Pero, la empresa periodística, tal como existe en la actualidad, rebasa los límites de una relación comunicativa hasta convertirla en una relación, más bien, informativa.
La comunicación, según Miguel Urabayen (1988), "supone la existencia o la posibilidad de existencia de una relación de doble sentido entre quien inicialmente envía una información y quien la recibe." Señala Palau (1985) que, "una relación comunicativa supone la existencia de un emisor y un receptor en situación equitativa, en relación bilateral, o sea que ambos pueden ser emisor y receptor alternadamente. En una relación informativa, sin embargo, se excluye el intercambio de mensajes porque esto es una situación unilateral donde no es posible ni el diálogo ni la confrontación".
Esta relación unilateral, desigual, en el contexto de los medios de comunicación social, es importante para evaluar su contenido y sus efectos en la sociedad a la que sirven. Curbelo (2000) cuestiona el grado de intervención de los consumidores en todo el proceso comunicativo. Al respecto señala que, "[...] el acceso está predicado por el poder de decisión de los propietarios de los medios". El hombre como ser social necesita comunicarse. La comunicación es necesaria para la estructuración y cohesión del grupo social. El crecimiento de los grupos sociales y la necesidad comunicativa del individuo trajo como consecuencia la diversidad de ideas y opiniones. El hombre para articular esa realidad creó y desarrolló sistemas de comunicación facilitadores de esta tarea y lograr el conocimiento de su realidad.
Esta motivación, inherente al hombre, surge al tratar, mediante el acto comunicativo, de persuadir, manipular a los demás sobre ideas y puntos de vista propios. Uno de los mayores progresos del hombre fue la creación de los medios sociales de comunicación: la radio, televisión y en especial la prensa. Así pudo satisfacer su necesidad de información y la posibilidad de recibir gran cantidad de estímulos y datos. Pero, estos medios desarrollados para la producción, transmisión y recepción de mensajes se han concentrado en grandes grupos empresariales que les distinguen por el poder que ejercen en la generación de opiniones. La difusión de estos medios masivos de comunicación se halla altamente correlacionada con varios índices de desarrollo: alfabetización, urbanización, ingresos per cápita, industrialización. Es decir, tiene, en principio, efectos positivos en términos sociales y económicos.
Dentro del ámbito social los medios de comunicación sirven, entre otros, para la transmisión de la herencia social. No existen en el vacío, aislados de la sociedad. Hacen posible como señala Taufic (1987), que la sociedad opere, trabaje, mantenga su cohesión y sirva como mecanismo de distensión de ésta. Se caracterizan por la rapidez de producción de mensajes.
De Fleur (1982) menciona las características a los medios modernos de comunicación colectivos:
1. Aportar un flujo de información esencial para el sistema político, para las instituciones económicas, para los estilos de vida cotidiana e incluso, para las formas de expresión religiosa.
2. El desarrollo de construcciones subjetivas y compartidas de la realidad que comunican los medios. Esto trae como consecuencia que la conducta personal y social puede ser moldeada por las interpretaciones de los medios ante hechos y temas sociales a los cuales el individuo tiene pocas fuentes opcionales de información.
3. Se les atribuye la capacidad de moldear la opinión pública y de volcar a las masas hacia casi todo punto de vista que desee la persona comunicante.
Se desprende de estas acotaciones el poder que tienen los medios, en especial la prensa, por su acceso a las fuentes de información, interpretación de los hechos y la transmisión de estas de acuerdo a sus intereses particulares. Es decir, su poder reside en los efectos que puedan provocar en la sociedad como agentes vinculativos entre la información que proveen y el público.
Prensa y opinión pública
La formación de la opinión pública depende de las informaciones que proveen los medios. Por esta razón, se pronuncia constantemente la necesidad de que ofrezcan datos correctos. La manipulación de la información provoca una opinión pública subjetiva. Antes mencioné los efectos negativos de los medios y su incidencia, sobre todo, en la opinión pública. Creo, pues, pertinente contextualizar esta como parte del proceso comunicativo de los medios, sobre todo de la prensa. La opinión es el conocimiento propio de las cosas contingentes en cuanto objetos de ciencia. A partir de esta concepción de la opinión se entiende por opinión pública como el conocimiento de las cosas concurrentes para el grupo social. Los medios son los instrumentos para su formación y cobrar así su carácter público.
Como había mencionado anteriormente los medios de comunicación social sirven de marco proveedor de información mediante los cuales el hombre vive en sociedad, es decir, su función social es la de proveer y facilitar la posibilidad de vivir en sociedad con varias opiniones opuestas. La información es acción, por tanto, para que exista la opinión pública es necesario la información que desencadene dicha acción. Para esto se necesitan una serie de elementos desencadenantes:
1. Se necesita un objeto opinable en controversia, conocido y que contenga interés para muchos.
2. Necesita un conjunto de personas interesadas que opinen lo mismo y tengan conciencia de las coincidencias.
3. Implica en cada uno el conocer cómo opinan los demás, lo que exige que la opinión se manifieste de algún modo.
4. La opinión implica la toma de posición frente a otras posiciones. Exige la existencia de varias opiniones diferentes y está siempre dividida.
Como hemos visto, los elementos destacados en la opinión pública es el conocimiento de un hecho discutible, Personas que opinen lo mismo, necesita su manifestación y la toma de posición frente a otros.
Price (1994) establece varias limitaciones a la investigación de este concepto: la falta de competencia, se refiere a la valoración de la falta de capacidad del público para dirigir los asuntos públicos; la falta de recursos, se refiere a la falta de métodos de para evaluar de manera justa el conjunto de conocimientos del tema de la formación de la opinión pública; tiranía de la mayoría, para referir las dificultades de una minoría con puntos de vista válidos, pero sin el acceso al espacio público por presiones provocadas de la mayoría; la susceptibilidad a la persuasión, para referir la posibilidad de presentar argumentos emocionales por racionales al público y por último, el dominio de las elites, relacionado al poder de unos pocos desde las instituciones de los gobiernos hasta las elites económicas.
Para una formación de la opinión pública es necesario que los contenidos informativos ofrezcan datos objetivos. Pero, ¿qué sucede cuando los medios transmiten una información que ha sido condicionada por intereses particulares?
Una forma de abordar este particular hace referencia a la información como producto de unos profesionales de la información que no sólo ofrecen un dato escueto de los hechos que informa, sino que presenta su punto de vista sobre los hechos.
Además, existe el hecho de que la prensa no existe en el vacío, sino que responde a unos principios editoriales que enmarcan su actividad. Es decir, la redacción de un hecho informativo está determinada por los objetivos empresariales y su idea sobre lo que debe ser la información. Curbelo (2000) indica que, "para ejercer su derecho a estar informados, los consumidores dependen de proveedores que no sólo ejercen el rol de cadena de transmisión sino que interpretan esa información a lo largo de todo el proceso comunicativo."
La formación de la opinión pública depende, así, de la honestidad informativa. Datos ofrecidos de forma tergiversada llevan a la formación de una opinión pública inadecuada. Estrada (2000) se opone a los modelos del "gatekeeper" o guardabarreras y del llamado defensor del ciudadano. Propone como alternativa la representatividad del periodista. Para la autora, "los ciudadanos delegamos en los periodistas la búsqueda e interpretación de la información".
La información que finalmente llega al público está condicionada por una selección, redacción y valorización tanto de los profesionales de la información, los periodistas, como de la empresa periodística. Destacan, también, en la formación de la opinión pública las características de la prensa sobre otros medios. Primero, destaca por la permanencia de la letra escrita. Esto hace posible leer un texto tantas veces como sea necesario para su total entendimiento. Segundo, la prensa se distingue su periodicidad, necesaria para la persuasión.
Todos estos elementos son necesarios para la formación de la opinión pública, independientemente de si ésta es correcta o incorrecta y su mejor vía para tomar acción es a través de la empresa informativa.
Sociedad globalizada y medios de comunicaciónpor Miguel Guaglianone*
Que los medios de comunicación de masas son muy útiles para concentrar y manejar el poder sobre grandes conglomerados humanos es algo que fue evidente desde su invención, desarrollo e imposición en una Sociedad Occidental que durante todo el siglo XX se fue constituyendo como urbana y de masas.
William Randolph Hearst acumuló mucho poder usando sin restricciones morales la influencia proporcionada por sus 38 periódicos, lo que le sirvió entre otras cosas (además de para amasar una inmensa fortuna) para llegar hasta la cámara de Representantes de los Estados Unidos, aunque no le fuera suficiente (Gran Depresión por medio) para culminar con sus aspiraciones políticas hacia el Senado y la Presidencia de ese país. Paul Joseph Goebbels descubrió, desarrolló y usó el poder de la radio (y el de los espacios, eventos e imágenes) como una eficiente herramienta para adoctrinar y orientar al pueblo alemán que acompañó fervorosamente al nazismo en su proyecto de 1000 años de dominio mundial germano. La naciente televisión se inició (luego de la Segunda Guerra Mundial) convirtiéndose en el mejor medio de promoción y difusión del “American Way of Life” y la sociedad de consumo.
Alrededor de un siglo después de sus inicios, los medios se han convertido en un factor estructural de la sociedad globalizada, una red coherente a través de la cual se canaliza el control y el ejercicio del poder mundial.
Esta no es una afirmación gratuita. En una sociedad heterogénea y global como la nuestra, la persuasión constituye un factor tan o más importante que la fuerza para mantener el control de unas pequeñas minorías sobre grandes masas humanas. En la actualidad la persuasión se produce y ejerce fundamentalmente a través de ese sistema coherente y globalizado en que se han ido convirtiendo los medios.
La penetración -sobre todo de la televisión- en la vida cotidiana de grandes grupos humanos, permite la existencia de algo así como un “sistema de educación continua”, que transmite, no sólo una información parcializada de acuerdo a los intereses de quienes manejan los medios sino también un sistema de valores que determina en estos contingentes de seres humanos, no solamente sus patrones de consumo, sino también los distintos aspectos de su modo de vida, su visión ética y estética, el planteo de sus relaciones, sus objetivos de vida, sus aspiraciones, etc.. En el caso de la televisión, este proceso se realiza a través de un lenguaje audiovisual de altísimo impacto perceptivo cuyo objetivo -más que el sistema racional al cual formalmente apela- va directo a los sistemas emocional e intuitivo-sensible de los individuos, a los cuales afecta y altera sobre todo de manera inconsciente.
La estructura de la red comunicacional global
La situación se torna más grave, cuando analizamos la existencia actual de dos factores estructurales que son parte de este sistema globalizado de “comunicación”.
El primero es la concentración. Un grupo de alrededor de una docena de grandes corporaciones (en su mayoría de origen norteamericano) poseen y manejan hoy más del 90% de la comunicación mundial [1].
Esa concentración es un fenómeno relativamente nuevo, ya que si bien la comunicación tradicional había estado en Occidente siempre en manos privadas, se caracterizaba porque los propietarios de los medios disfrutaban de una cierta autonomía (ejemplificada en su etapa final en el caso Watergate, dónde la independencia del Washington Post provocó la renuncia de Richard Nixon), moderada autonomía que en un tiempo permitió llamar a la prensa el “Cuarto Poder”
Esta no es una característica exclusiva de los medios de comunicación, es un síntoma más del proceso de corporativización que se ha ido tornando una característica fundamental del neocapitalismo. La progresiva concentración del capital y el poder en un núcleo cada vez más reducido de grandes corporaciones (fenómeno que fue previsto por Carlos Marx en el siglo XIX) ha venido avanzando a nivel global desde el final de la Segunda Guerra Mundial y se refleja hoy en todas las facetas de la sociedad.
La concentración y la interdependencia corporativa, permitieron al gobierno de Bush influir en forma directa sobre todo el conglomerado de cadenas que manejan la comunicación para dar a su guerra en Irak un perfil particular. A diferencia de lo sucedido cuándo Vietnam, en la que la libertad de información de que disponían los medios constituyó uno de los factores para lograr una opinión pública opuesta a la guerra en los EE.UU., el absoluto control que hoy ejercen la Casa Blanca y el Pentágono sobre toda la comunicación que se relaciona con esta nueva guerra, ha mantenido a ese público alejado e ignorante de la realidad cotidiana de esa confrontación.
El segundo factor es que la concentración y la comunidad de intereses entre las corporaciones estimulan y aceleran el proceso de estandarización de la comunicación. El punto de vista desde el cual se comunica y lo que se comunica tienden a ser únicos e unidimensionales. Un ejemplo de esto es la paulatina implantación del concepto de “terrorismo” a nivel mundial. Este concepto, que ha sido utilizado por los poderes hegemónicos a lo largo de la historia para descalificar a los movimientos de resistencia que se oponen al poder imperial, se globaliza a partir de los sucesos de las Torres Gemelas, cuando el gobierno de Bush plantea su cruzada contra este nuevo enemigo. Toda información o comunicación que se realiza en adelante sobre cualquier movimiento de resistencia, está de alguna manera categorizada por los medios corporativizados como una información sobre terrorismo. Inclusive los esfuerzos del gobierno colombiano del presidente Uribe por lograr una calificación generalizada de terroristas a los movimientos insurreccionales que existen en ese país desde hace muchos años, confirman la progresiva imposición mediática del concepto.
Contenidos y consecuencias de la comunicación globalizada
Finalmente, veamos en detalle algo de lo que “comunican” e “informan” los medios:
En principio proporcionan “informaciones”, pero esas informaciones están seleccionadas y presentadas de tal manera que responden directamente a los intereses de quienes están detrás (dueños de medios, poder político, poder económico). Existen acontecimientos cotidianos que no tienen cabida en los medios (como por ejemplo la degradación ecológica en toda su magnitud, o las epidemias endémicas en zonas como África o Asia, o aún la promoción de datos tan sencillos de la ONU, como que la mitad de la población del mundo nunca ha hecho una llamada telefónica en su vida). Toda la información que proporcionan los medios está basada en la producción de “noticias”. Acontecimientos puntuales que llaman la atención del público, pero que en general no son más que eso, hechos puntuales presentados de la forma más llamativa posible. Es casi una misión imposible hacer a través de los medios el seguimiento de los procesos que están detrás de cada “noticia”. Nunca hemos podido enterarnos por ejemplo que sucedió después con los habitantes, las infraestructuras y los parajes que fueron devastados hace algunos años por el gran tifón que sacudió Asia, ya que la reconstrucción o el abandono no generaron noticias “de interés”. Igualmente, sufrimos la repetición sistemática de noticias “fabricadas” a partir de esos mismos intereses (por ejemplo las que tienen que ver con la industria de la farándula, los paparazzi, los chismes, etc.).
Pero lo más importante es que además los medios están transmitiendo constantemente patrones de conducta (originados por un sistema de valores implícito) que cubren todos los aspectos de la vida de los receptores.
En principio determinan -y esto es lo que se aprecia a nivel más superficial- los patrones de consumo, mostrando cuales son los productos que hay que consumir (creando la necesidad cuando ella no existe), y asociando el consumo de esos productos a confort, popularidad, status, fama, triunfo, etc. Pero también están determinando los patrones de conducta éticos, ya que en cada uno de sus mensajes está implícito (y a veces explícito) que es lo que está bien, y que es lo que está mal, cuales son los comportamientos adecuados y cuales los no adecuados. Aún más, determinan completamente los patrones estéticos (no solo cómo debemos actuar, sino también cómo debemos vernos). Por ejemplo, el prototipo de la mujer caucásica de pelo rubio liso y con un maquillaje impuesto por la moda dictada por las grandes corporaciones de cosméticos, se va imponiendo gradualmente a todos los otros patrones estéticos (basta con ojear los canales de TV del Oriente para apreciarlo).
En el mismo paquete, los medios están determinando los patrones de conducta social, que pertenecen sobre todo al modo de vida blanco anglosajón de los países del primer mundo. Estos patrones cubren desde como se imparte la justicia (el sistema de leyes, de policía y el derecho consuetudinario, temas recurrentes en los seriales producidos en EE,UU. se convierten en la propuesta global de justicia) hasta el ritmo de la conducta cotidiana de vida que se parece sospechosamente a la vida de los suburbios en ese mismo país. Proporcionan así los medios, no sólo las normas de comportamiento, sino los objetivos de vida “deseables” a grandes masas humanas, aunque ellas pertenezcan a una matriz cultural diferente.
El “Gran Hermano” está entre nosotros
George Orwell imaginó en “1984” un infierno particular, una sociedad cerrada con control absoluto de la vida de las personas por medio de una televisión de doble vía. A través de ella, el “Gran Hermano” vigilaba y dirigía la vida cotidiana de cada uno de los habitantes de la ciudad.
La realidad actual es bastante menos espectacular pero quizás no por sutil menos terrible. Los medios de comunicación de masas están proporcionando a grandes conglomerados humanos -en su gran mayoría apiñados en inmensos centros urbanos [2] - una “realidad virtual” que puede no tener nada que ver con la realidad “real”, pero que está construida al gusto y necesidad de los estamentos que manejan el poder global. Para los individuos atrapados en la rutina diaria y el aislamiento de las megalópolis, esta realidad virtual se convierte en su realidad. Es el más efectivo sistema de control: lograr que los dominados piensen y vean el mundo con los mismos ojos de los dominadores.
Los efectos colaterales son del orden de la tabula rasa. Del mismo modo como los productos transgénicos patrocinados por las grandes corporaciones tienden a eliminar la variedad vegetal del planeta, el mensaje hegemónico y único de los medios tiende a eliminar la diversidad cultural. El habitante de Bangkok y el de Montevideo se van convirtiendo, no sólo en consumidores de los mismos productos de las mismas marcas, sino que van adoptando un sistema de vida estándar proporcionado por los medios.
Si esto puede sonar a apocalíptico o exagerado, vea como ejemplo los informativos de las cadenas Al Jazeera y Telesur, dos loables intentos de los habitantes del Sur por quebrar la hegemonía del sistema comunicacional globalizado. Estudie el formato de estos informativos y analice la estética escenográfica y la personal de quienes informan (generalmente una pareja de hombre y mujer) y constate hasta que punto, una televisora ubicada en Quatar y otra en Caracas utilizan un patrón de formato y un estética estándares creados en los centros de dominación y que no están relacionados con el patrón cultural de los comunicadores (ni tampoco con el de los receptores).
Las esperanzas
En realidad, este panorama que mostramos no es tan desolador como pareciera. La diferencia entre el arte de Orwell y la realidad, es que ni el sistema de comunicación global ni la sociedad mundial son sistemas cerrados, por más intentos que realicen para lograrlo las minorías dominantes.
La lógica del neocapitalismo deja fuera cada vez más grandes grupos humanos. Las cifras respecto a los teléfonos, deben ser muy similares respecto a los televisores (y no hablemos de la palabra escrita). De esta manera, el sistema de control de los medios funciona eficientemente en un número limitado de habitantes del planeta (el de aquellos que pertenecen o son periféricos al primer mundo), número que además tiende a disminuir.
Y es precisamente desde esas masas humanas excluidas desde donde hoy están naciendo los movimientos de resistencia al sistema globalizado. Basta dar una ojeada por Latinoamérica para ver como son precisamente los grupos tradicionalmente marginados quienes están presentando nuevas alternativas de poder. Y esto no es exclusivo de esta región, aún la pauperizada África, o las masas de Medio Oriente cobijadas por el Islam, están agitando las aguas del poder impuesto desde los centros hegemónicos. Más aún, en esos propios centros se van acumulando estallidos de resistencia.
Y esto proporciona nuevas alternativas al sistema de control hegemónico, aunque la tarea (y este es el objetivo de estas reflexiones) es hacer cada vez más conciente como funcionan los medios como mecanismos de control y como podemos enfrentar estos mecanismos ocultos.
Miguel Guaglianone
Escritor uruguayo-venezolano radicado en Caracas, investigador independiente.
Intenta centrar metodológicamente el campo de estudio y ofrece una síntesis de la reflexión teórica actual en torno al impacto social de las nuevas tecnologías. Acerca de esta problemática, el autor alerta ante el peligro de interpretar las NTCI bajo los esquemas tradicionales que se han venido aplicando a la radio y la televisión.
I. PROBLEMAS CONCEPTUALES
Algunos autores ponen en cuestión el carácter novedoso de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información -en adelante NTCI.
Por ejemplo, para el profesor de la Universidad de Ámsterdam, Cees Hamelink, el apelativo de nuevo tiene únicamente una función comercial y publicitaria.[3] Estos medios no serían nuevos en absoluto, la única innovación importante sería la integración de técnicas que antes permanecían aisladas. Javier Pérez del Moral, [4] profesor también, pero esta vez de la Universidad Complutense de Madrid, mantiene una posición ambigua ante el hecho de adjetivarlas o no de nuevas, por una parte le reconoce vigor y validez al término de NTCI, pero por otra parte, señala que esas tecnologías son meras aplicaciones de ciencias viejas. Entendiendo que este tipo de planteamiento, como también aquel otro que le niega estatuto autónomo al estudio de los nuevos medios,[5] han tenido eco en nuestra institución, en lo que sigue me abocare a explicar en qué consiste el carácter novedoso de las denominadas NTCI. Todo esto enmarcado en el mejor espíritu de debate y aprendizaje colectivo y sin dejar de admitir que las fronteras a veces son frágiles y variopintas,[6] que algunas tecnologías como los satélites y el video parecen estar a medio camino entre las tradicionales y las nuevas, y que sistemas como la CATV semejan ser tecnologías viejas que ahora emplean nuevos soportes. Dadas estas acotaciones iniciales acometamos entonces la exposición.
Para algunos nos encontramos ante la emergencia de un nuevo sistema tecnológico con cuatro pilares básicos (nuevas fuentes de energía, nuevos materiales, la nueva biotecnología y la información digital) cuyos cambios están estrechamente relacionados y entremezclados. Para Riccardo Petrella,[7] la ciencia y la tecnología han adquirido renovada importancia en la economía y en la sociedad, y ello debido a cuatro razones fundamentales:
I.) La distinción entre investigación básica y aplicada se ha hecho confusa e imprecisa, y resulta difícil conseguir innovaciones técnicas fundamentales que prescindan de los avances relevantes de la ciencia.
De hecho, uno de los efectos culturales más importantes de las nuevas tecnologías es que promueven un conocimiento científico que alcanza los niveles de la investigación básica. Por ejemplo, los límites entre la biología molecular-ciencia básica y la ingeniería genética son imprecisos. El análisis numérico ha sido promovido por la tecnología de los ordenadores, y los "problemas planteados en psicología del aprendizaje y robótica están impulsando los estudios de inteligencia artificial que a su vez dan lugar a replantear de raíz los problemas fundamentales de la filosofía de la mente". [8]
II.) Con el proceso de
- "El empleo en el sector servicios es superior al de la industria y la agricultura juntos.
- La rápida disminución de coste del hardware con relación al coste unitario del producto (por ejemplo, un ordenador), comparado con el aumento del costo del
- Cada vez más, conocimientos e
III.) Las nuevas tecnologías, en especial las informativas, son combinatorias. Si una empresa domina la combinación (integración) de la nueva tecnología de la información, tendrá mayor presencia en el mercado. El microprocesador por sí solo vale poco, de hecho, desde hace tiempo se ha incrustado en múltiples productos y procesos.
IV.) El gran alcance -y la tendencia a la generalización- de la transnacionalización repercute en el desarrollo tecnológico y económico, mientras que a su vez es afectado por el progreso técnico.
En lo siguiente nos permitiremos reproducir un cuadro del texto anteriormente citado, que resume "lo que es nuevo" en las nuevas tecnologías:
- La ciencia es cada vez más tecnología e industria.
- La importancia creciente de la "desmaterialización".
- Las nuevas tecnologías son combinatorias.
- De nacional a transnacional.
- Del manejo de las cosas y de las máquinas a la gestión de funciones y sistemas complejos.
- La innovación integrada.
Fuente: Riccardo Petrella: "La Tecnología de la información: un reto para los europeos", ob. cit., p. 81.
Los análisis lineales y simplistas serán fútiles para prever y evaluar las implicaciones y las consecuencias que la nueva tecnología de la in•formación tendrá para la economía y la sociedad. La naturaleza y la variedad de los factores que afectan la difusión de la nueva tecnología de la información dificultan la tarea. "La explosión de la complejidad significa que la mayoría de los enfoques reinantes en la previsión y en la evaluación científica y tecnológica deben revisarse con el fin de que no sean tan reduccionistas y deterministas. La previsión y la evaluación que se limiten únicamente a las variables puramente científicas y tecnológicas (incluyendo los factores económicos) están destinadas a producir unos resultados engañosos e inútiles". [10]
Pero si anteriormente explicitamos en qué consiste el carácter novedoso de las nuevas tecnologías en general, ¿en qué radica específicamente la novedad de las NTCI? Este último término alude a un conjunto de tecnologías que tienen como base la electrónica y que se han venido desarrollando con intensidad desde aproximadamente tres lustros hasta nuestros días. Ejemplos conspicuos de ellas son los medios telemáticos, cuyo núcleo se encuentra en una pantalla de televisión, una red de computación y un teléfono. Son los dispositivos que hoy día conforman los equipos multimedia y que se avizoran como los medios del futuro. Podemos mencionar también entre los nuevos medios telemáticos el teletexto y el videotexto; además, encontramos otras tecnologías digitales dirigidas al ocio, verbigracia, los videojuegos, los videogramas (o películas grabadas), el videodisco y el disco compacto.
Para Denis McQuail[11] son varias las tecnologías implicadas, pero no son pocos sus elementos comunes. Los rasgos principales son los siguientes: ..."descentralización (la provisión y la elección ya no están predominantemente[12] en manos del proveedor de la comunicación); elevada capacidad (las entregas por cable o por satélite superan las severas restricciones que impone la transmisión por superficie); interactividad (el receptor puede seleccionar, responder, intercambiar y permanecer directamente unido a otros receptores); la flexibilidad de la forma, el contenido y el uso". [13] Con los nuevos medios de comunicación, la producción no requiere concentrarse al extremo en grandes organizaciones centralizadas (típicas del cine y la televisión nacionales), ni exige un control tan focalizado. No obstante, algunos autores piensan que si bien en la producción han sido abiertas claras posibilidades a la democratización, los canales de distribución siguen obturados para la mayoría.
En muchos casos los nuevos medios integran o rearticulan distintas tecnologías, algunas de las cuales no son estrictamente "nuevas". Empero, si bien reconocemos las limitaciones del concepto de NTCI, tema de un añejo artículo nuestro en el diario El Nacional ("¿Antiguas 'nuevas' tecnologías?", Caracas, Cuerpo C, Informática, 22-04-89, p.2), el carácter sui generis de las mismas y la emergencia y consolidación de un campo de estudio definido justifican de momento su utilización. Si se habla de "nuevos usos", en sustitución del término NTCI, debe aceptarse que ellos han sido posibilitados por transformaciones tecnológicas que implicaron la baja de los costes, la miniaturización y una mayor facilidad en el uso de los artilugios, sin que eso signifique que eludamos problemas importantes como la modificación de los modos de vida y concretamente, el de la permanencia de la caja negra.
CARACTERÍSTICAS DE LAS NTCI
Es indudable que el término "nuevas" plantea problemas: ¿nuevas
dónde?, ¿nuevas a partir de qué momento?, ¿nuevas hasta cuándo? Es innegable el carácter transitorio de la noción. Quizás en poco tiempo dejarán de calificarse de nuevas. Empero, no puede denegarse el surgimiento de un conjunto de fenómenos y problemas novísimos y específicos que por ejemplo han socavado las bases de algunos planteamientos tradicionales en comunicología.
Para un autor clásico como Wright la comunicación de masas se definiría por la naturaleza de la audiencia: grande, heterogénea y anónima; por la experiencia comunicativa: pública, rápida y transitoria y por las características del comunicador: una organización compleja que puede involucrar grandes gastos. Con la aparición de los nuevos medios, muchas de estas cualidades han entrado en crisis... "Por lo que hace referencia a la heterogeneidad del auditorio, los últimos estudios de la audiencia detectan una segmentación cada vez mayor de ésta. A medida que aumenta la oferta y se especializa la producción comunicativa, se produce una diversificación de la audiencia en sectores homogéneos. Las nuevas tecnologías de la comunicación también obligan a replantear la característica de la experiencia comunicativa pública. La privaticidad de la televisión a la carta por cable o de la utilización de bancos de datos está fuera de toda duda. La rapidez diferencia, según Wright, los medios de comunicación de masas de las obras artísticas que perduran a través de los años y son de consumo repetitivo. El video art, aunque no está muy desarrollado, pone en crisis estos conceptos. Además, las videotecas hacen, por ejemplo, de las películas un objeto de posible disfrute repetitivo. Con lo que la supuesta transitoriedad empieza a tener excepciones. Por último, la naturaleza del comunicador es, según este autor, la de una organización compleja que puede implicar grandes gastos. La complejidad de la organización y la costosa financiación encuentran de nuevo excepciones..."[14]
Por otra parte, con la interactividad de las NTC, muchos estudiosos latinoamericanos han visto perder una de sus banderas políticas, aquella que se relacionaba con la comunicación alternativa o "la verdadera comunicación". Me refiero al añorado diálogo, aclamado con romanticismo por doquier y que hoy día ya es posible con los nuevos medios. Mediatizado es verdad, limitado todavía, pero posible en una medida sustancialmente diferente al que era factible con la TV y radio nacionales del tipo tradicional.
Las NTCI han potenciado como nunca antes las capacidades de acumulación, tratamiento y transmisión de información. Algunos alertan sobre el problema de la privatización del saber y del conocimiento, y acerca del hecho de que se ha reproducido el tradicional desequilibrio informativo (Norte-Sur, e intrasocietal). El flujo de datos transfronteras vulneran la soberanía nacional de muchas naciones.[15] El papel de las transnacionales ha relevado al Estado en variadas funciones y ocasiones. Se han producido transformaciones en los modos de vida de los ciudadanos y ante amenazas graves en contra de su privacidad han surgido nuevos derechos: rectificación de la data personal, cancelación en algunos casos, además del tradicional derecho de acceso. Las NTCI son imprescindibles hoy día para el funcionamiento eficaz y productivo de cualquier empresa moderna y rentable y lo que es más importante, para la competitividad de las economías nacionales. Algunas de las NTC tienen un potencial uso alternativo y democrático como no lo habían tenido sus antecesoras.
El nuevo fenómeno social que se manifiesta con la tecnología informática en particular, es la producción técnica de objetos culturales. Lo más importante no es que provea soportes nuevos para la información, sino que genera información propia. ..."Dicho con términos más amplios: lo específico de la situación actual es que existen sistemas capaces de engendrar productos culturales específicos...". [16]
Evidentemente, en la tecnología informática es imprescindible la intervención humana intencional, pero eso no niega que los artefactos técnicos puedan generar por sí mismos productos culturales. Hoy día las máquinas pueden generar ideas, es posible diseñar un programa que permita la autoprogramación de un ordenador, y componer versos, melodías o cuadros. Cualquier descripción en este sentido se queda corta con las continuas innovaciones que abren el abanico de lo posible. Los ejemplos anteriores tienen una significación escasa si los comparamos con la realidad virtual, en donde las imágenes se volvieron cosas.[17]
La tecnología informática supone también una alteración radical de la forma de integración de la actividad intelectual o de la cultura en proceso productivo. Ahora, lo nuevo, es que esas tareas intelectuales están incorporadas a la propia actividad de las máquinas. Un robot se distingue de una máquina en que ejerce su propio control (a través de un programa, por supuesto).
Para el proyecto de investigación que adelanto en el ININCO,[18]
definí operativamente las NTCI y lo traduje en el siguiente diagrama:
DEFINICIÓN OPERATIVA DEL NTCI
INFORMÁTICA
TELEMÁTICA redes de datos, sistemas de información, teletexto.
VIDEO: videograma, videojuegos, videodiscos, videotexto.
TECNOLOGÍAS DIGITALES EN LOS MEDIOS PRENSA
RADIO
CINE T.V. DISCO
SATÉLITES
T.V. INTERACTIVA TECNOLOGÍA MULTIMEDIA
T.V. POR CABLE
Algunas pocas de estas tecnologías no se han incorporado al mercado nacional o tienen una presencia exigua, pero como se trata de adelantar un diagnóstico, en principio se incluyeron todas aquellas tecnologías que son consideradas internacionalmente como nuevas.
Desde hace ya varios años, hemos observado el fenómeno de la difusión planetaria de las NTCI. Con respecto a su impacto social, cultural y económico se han asentado en los últimos lustros distintas perspectivas,[19] entre las cuales cabe citar La Teoría de la Sociedad de la Información, La teoría de la Dominación y de la Dependencia, La Hipótesis del Distanciamiento y La Teoría de la Autodinámica Tecnológica Relativa. En el segundo apartado de este ensayo nos abocaremos a explicar los fundamentos y principios más relevantes de cada una de estas perspectivas e incluiremos los planteamientos de la teoría crítica, temporalmente un tanto fuera de nuestro objeto de reflexión, pero sin duda presentes como influencia en muchos autores contemporáneos.
CARACTERÍSTICAS BÁSICAS DE LOS PRINCIPALES SISTEMAS DE INFORMACIÓN ELECTRÓNICA

II. DIFERENTES PERSPECTIVAS EN TORNO AL IMPACTO SOCIAL DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA COMUNICACIÓN
LA TEORÍA DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN
ANTECEDENTES
Es evidente que entre los antecedentes más notorios de esta perspectiva nos encontramos con los planteamientos de Marshall
McLuhan. Su determinismo tecnológico, conceptos fundamentales tales como el de interdependencia global electrónica[20] y algunos de sus corolarios argumentales, verbigracia, el falaz vaticinio del declive de los nacionalismos, estarán presentes en los planteos de los autores analizados en la siguiente sección. Ya no como antecedente sino como intelectual influyente y coetáneo podemos mencionar a Daniel Bell,[21] quien señala el advenimiento de la sociedad postindustrial. Para este sociólogo estadounidense en la historia humana los medios de comunicación -"elementos claves del diálogo social"- han sufrido cuatro revoluciones diferentes: el lenguaje, la escritura, la imprenta y ahora las telecomunicaciones.[22] La revolución de los medios de comunicación aceleraría el desarrollo de la
1. El tránsito de una economía de mercancías a una economía de servicios, y
2. La innovación y el cambio comienzan a depender de la codificación del saber teórico.
Retomando ahora los antecedentes de la teoría de la sociedad de la información, ya para el año 1962 Fritz Machlup [23] había concluido, sobre la base del estudio de las cuentas del ingreso nacional de U.S.A., que hacia 1958 el 38 por ciento de la economía de ese país estaba dedicada a la producción y distribución de información. Asimismo, proyectó un ritmo de crecimiento exponencial en el sector de la información. Más tarde, Edwin Parker[24] (1976) rescatando algunos aspectos del trabajo de Marc Porat (1974),[25] concluye que hacia 1975 el 50 por ciento del potencial laboral de los Estados Unidos de Norteamérica está dedicado al sector de procesamiento de información. Es este sector y no el de servicios el que ha tenido un crecimiento sin igual desde el año 1950. Según este mismo estudio, las actividades industriales alcanzaron su punto más alto cerca de ese año y desde entonces han comenzado a descender. En el año 1975 el sector de servicios representaba un porcentaje menor del potencial laboral de lo que lo hacía a comienzos de siglo.[26] Pero pasemos ahora a ver en qué consiste la moderna teoría de la sociedad de la información.
LA TEORÍA EN SÍ MISMA
Los "teóricos" de la Sociedad de la Información señalan el paso de una sociedad industrial a la nueva sociedad de la información. Hemos analizado y sintetizado aquí los elementos comunes de tres de sus principales autores: Yoneji Masuda, James Martín y John Naisbitt,[27] pero deben mencionarse otros nombres como el de Marc Uru.[28]
Inicialmente, cabe señalar que en sus análisis los autores trabajados ignoran total o parcialmente el contexto europeo. Fundamentalmente, sus reflexiones tienen como referentes empíricos a U.S.A. y Japón, países donde las NTCI han alcanzado una mayor difusión. Por lo general emplean un enfoque "futurológico" que escamotea la diagnosis del impacto de las NTCI en el aquí y en el ahora. Típicamente es un análisis cara al futuro, de espaldas al presente.
Al haber transcurrido más de una década desde el momento en que fueron publicados estos trabajos, a veces describen posibles usos que ya han sido sobrepasados por la realidad empírica, y en otros, esta última relativiza las apresuradas y deterministas[29] "predicciones" sobre las NTCI. No obstante, sus contenidos continúan siendo plenamente válidos como constituyentes del discurso difusión y sus análisis recaen sobre tecnologías que desde el punto de vista histórico pueden seguir considerándose hoy como nuevas y de la mayor incidencia social.
El diagnóstico de los principales problemas a nivel mundial es convergente en varios puntos: polución, explosión demográfica, agotamiento de los recursos naturales no renovables, crisis energética, inflación y la agudización de la diferencia Norte-Sur, entre otros. Resulta típica la correlación entre la sociedad industrial y la sociedad de la información y los aspectos negativos y positivos del desarrollo, respectivamente. La tecnología en general y las NTCI en particular se proponen como las soluciones a los acuciantes problemas actuales.
En una economía global interdependiente, la información pasa a ser la fuerza motriz. Las NTCI son consideradas tecnologías ecológicas; no contaminantes, permitirían así una relación armónica [30] con la naturaleza. Para algunos la transformación de los modelos de comunicación y la descentralización de muchas actividades laborales, cuya forma extrema es el trabajo a domicilio, haría posible evitar muchos viajes ruti•narios e interurbanos y por ende, se ahorraría energía.
En general, las tecnologías son consideradas neutrales y las nuevas en particular, eliminarán los trabajos penosos y tediosos, que pasarán a ser realizados por las máquinas. Al liberar al hombre del trabajo de subsistencia y disminuir la jornada laboral, la revolución electrónica hará posible la ampliación del tiempo libre.
Para los teóricos de la sociedad de la información, la telemática hace posible la democracia directa en conglomerados de millones de personas. Con ella se transformaría en caduca la democracia parlamentaria. La participación de un gran numero de ciudadanos se ha hecho viable tecnológicamente con los ordenadores, los sistemas interactivos, los sistemas de tiempo compartido y los satélites, que además de otros cambios conllevan la descentralización.
Implícita o explícitamente se apunta la transformación del concepto de espacio, el paso de su referente estrictamente geográfico a un referente infraestructural compuesto y conectado por redes electrónicas de infor•mación que trascienden en muchos casos las fronteras nacionales. Se señala el surgimiento de un espacio global hecho posible por la imbricación de ordenadores, circuitos y satélites de comunicaciones. Las "ciudades virtuales" o "ciudades cableadas" estarán unidas por
"autopistas de información".
En la sociedad de la información, la orientación temporal de los hombres será cara al futuro. Dentro de una sociedad de cambio acelerado y permanente se postula la necesidad de una educación continua que permita la adaptación al cambio. La educación se liberará de las constricciones institucionales de espacio. Para estos autores, la difusión de las NTCI y la consolidación de la sociedad de la información conllevará a un aumento considerable de la creatividad y de la capacidad intelectual del hombre. La gente participará en el uso y en la configuración de una enorme cantidad de información computada y lógica. Se ampliará la capacidad de resolución de problemas, superando viejas y nuevas constricciones temporales y espaciales. Si bien este enfoque describe importantes aspectos del impacto de las tecnologías de la información, entre ellos, el de la potencialidad democrática de muchos de los nuevos artilugios y la transformación real y representacional del espacio, resulta en muchos sentidos una visión ideologizada y propagandística, en donde todos los cambios comportan efectos sociales positivos:
... mejor educación, mejores medios de información, mejoras en el proceso político, mejores formas de comunicación humana, más entretenimiento, mejores servicios médicos, menos contaminación, menos trabajos penosos, menos consumo de petróleo, una industria más eficiente y una sociedad mucho mejor informada y con una amplia gama de fuentes de información.[31]. Según esta perspectiva, la "nueva sociedad" contará con diversidad de medios y por ende, con libertad informativa. En este sentido, no se hace referencia a los procesos de oligopolización de los medios que se han producido en este siglo, dimensión del fenómeno que sí será analizada por las teorías de la dominación y la dependencia.
III. TEORÍAS DE LA DOMINACIÓN Y LA DEPENDENCIAEnmarcadas en las discusiones sobre los medios masivos y las tecnologías de la información, estas teorías se caracterizan por el intento de compaginar simultáneamente una orientación científica y una marcada perspectiva política. Describen como se manifiesta el dominio en el ámbito comunicativo y señalan cómo las dependencias de las periferias frente a las metrópolis se han intensificado en el sector de las modernas tecnologías de la información. Nordenstreng, Hamelink, Schiller[32] y la obra de los años setenta de Armand Mattelart[33] nutren estos enfoques.
El subdesarrollo -latinoamericano- sería un producto histórico de una desigual distribución internacional del trabajo. La dependencia multisectorial de un país se define como la consecuencia de las interdependencias asimétricas entre varias unidades nacionales y sociales. Es constante la denuncia de las expoliaciones que sufren los países subdesarrollados a manos de las transnacionales y particularmente, del "imperialismo norteamericano". Se indica también el carácter multifacético de la penetración de las multinacionales, que sería económica pero también política, ideológica y cultural. En este proceso las tecnologías de la información y la comunicación cumplirían un papel crucial.
Las crisis del sistema han propulsado no sólo la reorganización del modo de producción de bienes materiales sino también la redefinición del modo de producción de bienes simbólicos o de las mercancías culturales. Las transnacionales electrónicas han sido las protagonistas del proceso de internacionalización de la producción y de la circulación del nuevo modelo de acumulación del capital y se hallan íntimamente vinculadas a las economías de guerra de los países industrializados.
Entre los factores dinámicos se mencionan a estas compañías y a las NTCI, que implican mejoras sustanciales en la competitividad. No obstante, se denuncia la falacia de presentar a las NTCI como panacea a "la crisis del sistema mundial de mercado". [34]
Herbert Schiller, profesor de la Universidad de California y de la Universidad de Nueva York, es un representante conspicuo de este enfoque. Para Miguel Moragas Spa[35] la producción teórica de ese prolífico autor llena, desde el segundo lustro de los años sesenta, un inmenso vacío en la investigación sobre la función de la comunicación de masas en los Estados Unidos, al desmarcarse con una postura claramente crítica. Su voz es solidaria con los planteamientos de los países subdesarrollados enrolados en la búsqueda del equilibrio del flujo internacional de la comunicación.
La obra de A. Mattelart de los años setenta se inscribe también perfectamente en esta perspectiva y se prolonga hasta nuestros días como influencia en muchos centros, núcleos e investigadores latinoamericanos. Mattelart contextualiza con propiedad las nuevas industrias y analiza su vinculación con los vaivenes de una economía de guerra -que va a dar como resultado la
Estos autores se oponen per se a la privatización de los medios y a la consecuente imposición de los criterios de mercado. En la medida en que analizan los condicionamientos privados son interesantes y lúcidos algunos de sus análisis, pero quizá aquí radica una de las mayores limitaciones del enfoque, al centrarse exclusivamente en una variable (la económica) y en una dimensión (la propiedad).
...El predominio de los medios privados se ha desarrollado de forma casi totalmente dependiente de la publicidad y el patrocinio privado, lo cual ha introducido varios tipos de prácticas que no son básicamente informativas y democráticas. Por ejemplo, como están muy involucrados en la comercialización, los media tratan de
alcanzar las más audiencias posibles... (en el orden político) ¿Qué pasa con las políticas no respaldadas por los patrocinantes publicitarios, o con los programas que corren el riesgo de no lograr suficiente atención de
los media?[37]
Con respecto a los nuevos medios el autor nos señala:
...La información que deberíamos tener o podríamos necesitar tal vez nunca llegue a recopilarse, mucho menos a organizarse y difundirse. Si es que llega a producirse hay que comprarla. La base de la democracia desaparece con la destrucción de la información pública.
Para Schiller, con la imposición de los criterios de rentabilidad en los servicios de información, los requerimientos de las burocracias privadas y oficiales influirán decisivamente en el tipo de banco de datos a establecer y en el material seleccionado para engrosar los mismos. De hecho, estos autores sostienen una perspectiva pesimista y apocalíptica donde las NTCI comportan siempre y fundamentalmente mayor vigilancia y control, consolidación del sistema empresarial transnacional, dependencia, uniformización de los productos culturales, reforzamiento de los elementos dominantes del orden social, y una mayor mercantilización de las distintas esferas de la vida.
En general, esta perspectiva trasluce un reduccionismo económico. Consecuentemente con su raigambre marxista el análisis hace demasiado énfasis en la variable propiedad y soslaya otros factores como los específicamente culturales y/o comunicacionales. A veces toda la reflexión se limita a orbital alrededor de la siguiente interrogante: ¿Quién posee los medios? No obstante, esta particular mirada lleva a los autores a describir importantes procesos a que han estado sometidas las industrias culturales -y las tecnologías comunicacionales-, básicamente, la conglomeración, la diversificación, y la integración horizontal y vertical de dichas empresas.
De concebir la determinación social de la tecnología, se pasa a considerar ese influjo en todas las innovaciones tecnológicas como que si ninguna de ellas pudiera mantenerse al margen de dicha impronta.[38] En el análisis no hay espacio para lo indeterminado, lo irracional. Todo es necesidad, desaparece el azar. Todo confluye a un único objetivo: la dominación. La sociedad es una gran máquina donde todos sus engranajes actúan sinérgicamente con el firme propósito de dominar a amplios sectores sociales. No se consideran los elementos de ruido y de furia presentes en la vida social,[39] consecuencias involuntarias y accidentales que no tienen significado alguno. Fieles a su raíz marxista, los análisis priman la explicación "funcional"[40] y no esconden la teleología objetiva:
...Es un procedimiento normal entre los científicos sociales marxistas explicar cualquier institución, política o conducta dadas, buscando primero la clase a cuyo interés sirven y luego explicándolas a través de dichos intereses. O, con frecuencia se supone que todos los fenómenos sociales sirven a los intereses de la clase capitalista, y luego el asunto se convierte en la búsqueda de un sentido aceptable en el que esto sea cierto... Pero por supuesto, el solo hecho de que en cierto sentido se atienda a un interés de clase, no ofrece una explicación. Por ejemplo, es cierto que las divisiones internas de la clase obrera sirven a los intereses de la clase capitalista, pero no debemos concluir a partir de ello, que ocurren porque tienen dicho efecto.[41]
Cronológicamente anteriores a este enfoque y como un importante
antecedente del mismo, encontramos los planteamientos francfortianos, que por razones de claridad expositiva hemos analizado en la siguiente sección.
IV. PLANTEAMIENTOS DE LA TEORÍA CRÍTICA
Para Enric Saperas,[42] en Europa y en U.S.A., la Teoría Crítica de la Escuela de Francfort ha sido junto a la Comunication Research, una de las dos grandes tradiciones teoréticas dentro de la comunicología de los últimos cincuenta años. Si la incluimos en este recuento es porque su influencia se ha prolongado hasta la actualidad, a través de las interpretaciones que distintos autores hacen de la incidencia de las llamadas nuevas tecnologías en la sociedad.
Dentro de la historia del materialismo marxista, el aporte de la Teoría Crítica consiste en abordar nuevas temáticas que recogen las dinámicas propias de la sociedad de la época, verbigracia, el autoritarismo, la industria cultural y la transformación de los conflictos sociales en las sociedades altamente industrializadas. Sumariamente, si para la investigación administrativa los medios son instrumentos empleados para alcanzar determinados fines, para la Teoría Crítica, los media son "instrumentos de reproducción de masas que, en la libertad aparente de los individuos, reproponen las relaciones de fuerza del aparato económico-social”.[43]
Para Mauro Wolf, esta escuela vivió la dificultad de pasar del nivel de las descripciones generales de la "totalidad" de la industria cultural al análisis de los procesos propiamente comunicativos, con lo cual todas sus caracterizaciones de la comunicación se hacen en términos muy afines a los de la teoría hipodérmica.[44]
Los francfortianos critican la hegemonía de la razón instrumental, para ellos la razón técnica ha triunfado en occidente imponiéndose en distintos ámbitos y legitimando la dominación.[45] Una obra paradigmática en este sentido lo fue
Debido al cambio histórico de la relación entre algunos subsistemas sociales (politización de la economía), algunos francfortianos se plantearon la elaboración de una teoría de las sociedades del capitalismo tardío que superara la crítica marxista de la economía política. Para Marcuse la ideología del libre cambio había sido sustituida por la racionalidad tecnológica; para Habermas, en cambio, la primera había sido reemplazada por la autocomprensión tecnocrática de la sociedad. Como se observará, este planteamiento central hoy día no es vigente con la universalización de la desregulación, la privatización y el auge de la economía de mercado.
Las dos generaciones de la Escuela de Francfort abordaron el problema tecnológico, la primera de ellas (Max Horkheimer, T. Adorno y Herbert Marcuse), desde una crítica de la cultura de masas y la segunda de las mismas (J. Habermas), ubicando a la comunicación como el ele•mento central de la racionalidad crítica.[46] En líneas generales, Adela Cortina[47] rescata la riqueza de esta escuela si bien reconoce el fracaso de su planteo -sobre todo en la primera generación- al no señalar una salida viable para escapar del dominio de la razón instrumental he•gemónica. Desde el punto de vista cronológico gran parte de las reflexiones de esta escuela -sobre todo los de la primera generación- se salen de nuestro campo de reflexión. No obstante, sus planteamientos han ejercido una influencia sin igual en el mundo académico internacional y puede decirse que parte de la obra de Habermas sí se ubica dentro de nuestro objeto de análisis.
Para Habermas la ciencia y la técnica, traducidas formalmente a la conciencia positiva imperante y articulada como conciencia tecnocrática, comenzaron a asumir el papel de una ideología, la cual relevó a las ideologías burguesas destruidas. Además de la cientificación de la técnica en el capitalismo tardío encontraríamos la cientificación de la política. Desde la segunda guerra mundial la burocracia política y militar viene siguiendo notablemente las recomendaciones científicas. Habermas retomará la tesis marcusiana sobre la doble función del progreso técnico y científico. La técnica y la ciencia actúan como fuerzas productivas pero ya no tienen un poder subversivo, por el contrario, se constituyen en las mismas bases de la legitimación, la cual apela ahora a la creciente productividad y dominación de la naturaleza.
Si bien es cierto que Habermas revisa postulados básicos del marxismo que otrora tenían para algunos autores el carácter de leyes, también es verdad que rechaza la idea de una legalidad propia y autónoma del progreso técnico y denuncia la misma como una forma de encubrir los intereses sociales, los cuales seguirían determinando ampliamente la dirección del progreso técnico. Pero si Habermas argüía en contra de la tesis de Freyer y Shelsky, ignorará planteamientos ulteriores más elaborados al respecto como el de Landong Winner.
V. TEORÍAS DE LA AUTODINÁMICA TECNOLÓGICA RELATIVA
Estas teorías critican la concepción utilitarista e instrumental de la
Tecnología y plantean, consecuentemente, que la tecnología no es tan adaptable y flexible como a veces se supone, y limita de hecho el conjunto de metas sociales. El precursor del planteamiento fue el filósofo francés Jacques Ellul cuya obra El Siglo XX y la Técnica[48] fue publicada por primera vez en 1954 y traducida diez años después al inglés. En este sentido puede citarse también a Wizenbaum. Pero no será sino con Miller y Winner que comenzará la teoría científico-social sobre la autodinámica tecnológica relativa. José Luis Luján[49] ubica dentro de esta tradición a Marshall McLuhan y John Kenneth Galbraith, quienes serían los máximos defensores de la idea de la autonomía de la tecnología en el ámbito anglosajón desde la década de los sesenta.
Según J. K. Galbraith la tecnología posee iniciativa propia, por ello, al analizar el complejo cambio económico, ella debe ser el punto de partida lógico.<...Lo que determina la sociedad económica es el conjunto de los imperativos de la tecnología y de la organización, no las imágenes ideológicas>[50] Para el autor, no obstante, la tecnología no es sólo causa del cambio sino también resultado del mismo. Pero dejemos de un lado aquí los planteamientos de Galbraith y pasemos a reproducir los de Landong Winner, quizá el único autor de los citados que ha desarrollado con profundidad y sistematicidad el planteamiento teórico en cuestión y quien le ha dado el rango de teoría.
La hipótesis básica del autor es que más allá de un cierto nivel de desarrollo tecnológico el control de los fines libremente articulados y firmemente elegidos es una tarea irrealizable. La tendencia empírica es el exceso, el crecimiento tecnológico incontrolado. La adaptación inversa va determinando progresivamente lo que hay que hacer y como hacerlo. Los sistemas técnicos a gran escala se apartan de la posibilidad de influencia por medio de una dirección exterior y sólo responden a los requerimientos de sus propias operaciones internas.
...La crisis en la conducción del orden tecnológico no significa, como algunos parecen creer, que nadie empuña el volante y el coche se autoconduce literalmente. Por el contrario, significa que la relación entre el coche y el conductor, para seguir con la misma metáfora, es problemática y a veces no precisamente la que podríamos esperar siguiendo las concepciones habituales de uso instrumental. [51]
Para Winner la historia moderna está caracterizada por un proceso
continuo de cambio, pero en realidad, lo novedoso de la sociedad moderna radica en la celeridad con que los inventos y descubrimientos juegan un papel en la actividad práctica de la civilización. El proceso continuo y acelerado de la innovación técnica en todas las esferas de la vida conlleva consecuencias imprevistas e incontroladas en la naturaleza y la sociedad. El proceso de transformación que acompaña a la innovación tecnológica es avasallador, afecta a todas las esferas de la sociedad: las costumbres, los hábitos, las actitudes, las ideas e instituciones. El cambio engendra cambio.
Al proceso real objetivo de cambio tecnológico incontrolado se une predisposición del hombre a permitir que los cambios sigan su camino, con poca intervención de su parte. Estos dos elementos crean lo que Winner designa con el término de dinamismo tecnológico... "Un intenso movimiento histórico que en gran parte sigue hacia adelante sin una dirección humana consciente...”[52] Voluntariamente caminamos dormidos a través del proceso de reconstrucción de las condiciones de existencia humana, somos sonámbulos tecnológicos, nos involucramos en diversos contratos sociales cuyas condiciones se revelan después de haberlos firmado.
La Teoría de la Política Tecnológica, cuyas fuentes son muy diversas, hace énfasis en el ímpetu de los sistemas sociotécnicos a gran escala, en la respuesta de las sociedades contemporáneas a determinados impe•rativos tecnológicos y en la manera en que los objetivos humanos son transformados a medida que se adaptan a los medios técnicos. No se trata de reemplazar sino de complementar a las teorías de la determinación social de la tecnología. El que se preste mayor atención a los objetos técnicos no significa que se ignoran los contextos en los cuales se sitúan los mismos. Las tecnologías están moldeadas por las fuerzas sociales y económicas. Pero la determinación social de la tecnología es esencial•mente diferente de la determinación social de otros aspectos. La tecnología es relevante en sentido político por propio derecho[53] ..."La teoría de la política tecnológica sugiere que prestemos atención a las características de los objetos técnicos y al significado de esas características". [54]
Cuando Winner analiza el carácter mismo del producto de la innovación, afirma que las tecnologías modernas son intrínsecamente...
"sistemas a gran escala que movilizan enormes cantidades de energía y de recursos y requieren masivas inversiones de capital y abundante mano de obra especializada". [55] Los aparatos y las organizaciones técnicas de grandes dimensiones son básicas para la existencia social en el siglo XX. La escala surgiría como una necesidad técnica funcional[56] o como una consecuencia de la racionalidad del input-output. Se racionaliza una operación potenciando su rendimiento o reduciendo su costo, mediante el aumento del tamaño.
A la división precisa de los componentes de los sistemas técnicos le sigue una reconexión compleja:
El eficaz funcionamiento de cualquier organización o aparato técnico requiere la coordinación de numerosas partes en un todo racional y funcional. En los sistemas creados, los componentes tienen múltiples y diversas conexiones...[57]
Los componentes interconexos más importantes de los sistemas tecnológicos tienen una relación de interdependencia o colaboración orde•nada y de mutua necesidad pero todas las partes no se necesitan de un modo recíproco y equipolente. Las grandes redes -en que participan el hombre y la máquina- poseen estructuras jerárquicas y por ende, hay secciones más esenciales que otras, unidades de rango superior e inferior.
El funcionamiento del sistema tecnológico moderno depende de las instrucciones procedentes de un núcleo, único con acción autónoma. "La necesidad de coordinar diversas operaciones a lo largo de una red a gran escala suele imponer un control central"...[58]. Las características precedentes hacen que las grandes redes técnicas estén en constante peligro; si deja de funcionar un vinculo importante todo el sistema se para o se desordena. Langdon Winner denomina apraxia a esta situación virtual.
Los sistemas interconectados de manufacturas, comunicaciones, transportes, entre otros, que surgieron durante los dos últimos siglos conformaron un orden sociotécnico con características específicas. Evidentemente, esta manera de disponer a las personas y las cosas se desarrolló sin ningún plan, de manera gradual y en segmentos separados: sistema por sistema.
La sociedad tecnológica sería un subsistema del orden tecnológico en expansión... "Las relaciones sociales son tan sólo una especie de conexión. Los individuos y los grupos sociales tan sólo una variedad de componentes"...[59] Existe una tendencia hacia la integración a ese tipo de orden en todas las esferas de la sociedad occidental, que probablemente se desarrollará con rapidez a escala mundial. Para Winner la tecnología moderna es una forma omniabarcante de organizar al mundo. El gran artificio tecnológico necesita que virtualmente todo lo que esté al alcance se transforme, ya sea componente material o humano, todo en función de satisfacer las necesidades del conjunto tecnológico. El artificio racional modifica todo lo que emplea, lo reedifica, reconstruye y resintetiza.
Las condiciones características del orden tecnológico avanzado hacen que el anticuado modo instrumental sea sustituido por muchos otros tipos de relaciones entre las personas, sus fines y los medios. Se produce el fenómeno de la adaptación inversa: la adaptación de los fines humanos a los medios disponibles. Las personas se adaptan al orden, la disciplina y el ritmo de las organizaciones en que trabajan, y llegan a aceptar las normas de los procesos técnicos como algo esencial en sus vidas. La eficacia, la velocidad, la medición exacta, la racionalidad, la produc•tividad y la mejora técnica se convierten en objetivos que se aplican obsesivamente en ámbitos diversos e imprevistos.
Tanto la eficacia[60] como la velocidad[61] se transmutan de valores instrumentales de los sistemas y operaciones técnicas en valores univer•sales, en máximas aplicables a cualquier actividad. El criterio de eficacia se aplica al placer, al ocio, a la enseñanza y a todos los casos de comunicación humanas. Se observa así la primacía de los valores instrumentales en las actividades sociales.
Para Winner la neutralidad tecnológica es un mito. Las tecnologías dan un contenido real al espacio de vida en que son aplicadas, dándole prioridad a ciertos fines, negando e incluso anulando otros. Con el proceso de adelanto técnico se gana funcionalidad pero se sacrifican ciertas cualidades humanas. Hay beneficios evidentes, pero también costos importantes si bien sutiles. Estos últimos son generalmente olvidados o considerados inevitables por quienes los pagan, y en su conjunto son asombrosos. Según Winner, los innumerables modos en que la técnica ha configurado las formas específicas de la vida moderna, constituye una perogrullada.
Según el autor susodicho, la relación con los medios artificiales no puede reducirse exclusivamente a una cuestión de "uso". Ciertos modelos de conducta se exigen al individuo o a la sociedad para adaptar el ins•trumento. Algunos servicios regularizados hay que prestarle antes de que tenga utilidad. Los instrumentos complejos van provistos de normas para asegurar su funcionamiento, deben seguirse los métodos y procedimientos operativos adecuados. El "uso" de los instrumentos no es arbitrario. En la misma medida en que las tecnologías se construyen y se ponen en uso, ya están generando alteraciones significativas en los patrones de actividad y en las instituciones humanas. Este planteo se sitúa más allá de los llamados "impactos" y de los "efectos secundarios".
El aparato, la técnica y la organización de los sistemas técnicos se necesitan entre sí para el correcto funcionamiento mutuo. El aparato y la técnica requieren de una organización social racionalmente estructurada, necesitan que un gran número de personas se comporten de acuerdo con determinados principios. El orden total de las grandes redes técnicas es una forma de ordenar la actividad humana, no es neutral ni instrumental. El orden técnico es un modo de vida. Las tecnologías más que usarlas las vivimos. Las personas se encuentran sutilmente condicionadas por los aparatos; sus conductas están muy determinadas por una función previamente establecida y una técnica aprendida.
Para Winner la tecnocracia es la manifestación de dos influencias básicas: el imperativo tecnológico y la adaptación inversa, cuando estas se presentan a la sociedad como una necesidad opresiva. Poco importa quienes sean los sujetos que obedecen dichos imperativos o lleven a cabo la adaptación... "La posición privilegiada de una élite o clase dirigente no prueba que conduzcan el vehículo, sino tan sólo que tienen un confortable asiento para el viaje"...[62] Los fenómenos tecnocráticos están ligados a la política normal, no tienen que ver con la existencia de un centro o una élite en especial. Son la manifestación de un "realismo político" que puede estar en manos de cualquiera. Sean cuales sean las motivaciones ideológicas ("proletarias" o "burguesas") y los intereses sociales de las personas en el poder, seguirán los imperativos y cederán a los requerimientos de los principales sistemas productivos, en suma, se obtendrán los mismos resultados.
Para Winner el desarrollo tecnológico se ha caracterizado por el exceso, sus "tentáculos" se dirigen hacia donde nunca habían estado. Ante ello no cabe más que buscar límites morales razonables. La propuesta es, concretamente, la evaluación y el control democráticos del cambio tecnológico con la aplicación de normas sociales y políticas que a veces arrojarán resultados diferentes a los recomendados por las reglas de eficiencia técnica y económica.
Para Winner las distintas ideas acerca de la vida social y política suponen distintas técnicas para su realización. Se debería iniciar la
búsqueda de nuevas formas tecnológicas y un nuevo tipo de invención e innovación en los dispositivos básicos de la civilización moderna. El desarrollo de dichas formas debería producirse mediante la participación directa de todos los afectados por sus efectos finales, en la planificación, control y construcción tecnológica. En cuanto a ésta última, propone algunos principios específicos para guiarla:
- Los sistemas tecnológicos deben ser de una escala y estructura que resultan comprensibles, intelectual y físicamente accesibles.
- Los sistemas tecnológicos deberán construirse buscando un alto grado de flexibilidad y mutabilidad, debiéndose evitar que se impongan rígidamente.
- Las tecnologías serán... "juzgadas de acuerdo con el grado de dependencia que tienden a alimentar siendo consideradas inferiores las que creen una mayor dependencia"...[63]
En todo esto resulta sumamente importante retomar a la antigua comprensión de la tecnología corno un medio, a emplearse con pleno sentido de su propiedad, recapturar ese sentido perdido de la adecuación de los medios. Con ello recobraríamos la capacidad de
selectividad y la posibilidad de elegir entre las propuestas tecnológicas.
El autor advierte que las salidas son difíciles debido a la magnitud de lo que hay que superar. A toda esta ardua labor se le oponen varias barreras. Existen tecnologías ya implantadas que ocupan el espacio físico y social, a lo que se agrega la inexistencia de conocimientos y métodos de investigación aplicables a la situación actual que puedan indicarnos cómo avanzar de un modo distinto a como lo hacemos.
Una de las vías para superar tantos escollos seria aplicar lo denominado por Winner ludismo epistemológico[64] es decir, instrumentar el desmantelamiento o la desconexión de los sistemas
tecnológicos como métodos de investigación y aprehensión. No se hace referencia al desmantelamiento de cualquier pieza técnica, sino al estudio del elemento humano de la moderna tecnología social, es decir, aquellas formas de vida, pautas de conciencia y conductas humanas adaptadas a un fin racional y productivo.
En cuanto a nuestra posición en torno a los planteamientos winnerianos, podemos decir que cierto grado de autonomización de la tecnología es hoy día un hecho fáctico. El autor es perspicaz en su análisis de los fenómenos tecnocráticos. Vivimos día a día como la adaptación inversa conlleva la imposición de los valores instrumentales en diversos ámbitos de la vida y como se reducen los espacios de autonomía. Los imperativos técnicos y productivos determinan mucho de lo que se hace y deja de hacerse, a veces con consecuencias imprevistas Empero, si bien aceptamos las limitaciones de los llamados otros usos no compartimos el fatalismo del autor.
A Winner parece escapársele, al menos en la primera obra analizada,[65] que si bien las tecnologías de grandes dimensiones, devoradoras de ingentes cantidades de energía, ocupan un lugar importante en la sociedad actual, la "revolución microelectrónica" y la informática han catalizado el desarrollo de microtecnologías, que consumen poca energía y no requieren de un ejército de trabajadores a su cargo. Podría decirse que "lo grande" persiste de todas maneras bajo la forma de red informática o telemática, pero en este caso el carácter necesario de la inclusión de los pequeños aparatos en redes centralizadas es un tema que puede discutirse.
Por otra parte, la mayor parte de las innovaciones tecnológicas se producen en las plantas, laboratorios, departamentos de diseño y publicidad y núcleos de planeamientos de las grandes corporaciones de los países desarrollados. En estos sitios se capitalizan los conocimientos y los medios financieros necesarios. Se presenta aquí un problema no resuelto de viabilidad social, económica y política a las propuestas y "salidas" que plantea Winner. Cabría preguntarse si la sociedad tecnológica debería considerarse un subsistema del orden tecnológico en expansión o como otro sistema que coexiste con el sistema tecnológico.
El autor es presa del determinismo tecnológico cuando piensa que la tecnología es una forma omniabarcante de organizar el mundo. Sus planteamientos se aproximan a veces a los de la "racionalidad tecnológica", la ratio de los francfortianos que lo invade y domina todo. Con una perspectiva también crítica, pero con otra óptica y abordando específicamente las NTCI, podemos reseñar aquí a la denominada Hipótesis del Distanciamiento.
VI. LA
Para la
Ante la interrogante sobre si las nuevas tecnologías permitirán la ampliación o la reducción de los
Una hipótesis que puede establecerse para investigaciones futuras es que las tecnologías que se organizan para incrementar la diferenciación en la selección de la información entre los grupos sociales incrementará la disparidad en información entre los grupos de bajo y alto status. También puede esperarse que el empleo de tecnologías que permitan introducir nuevos tópicos en el distanciamiento sea una tecnología que típicamente está estructurada para proporcionar información a grupos especializados. . . la televisión por cable ha sido comercializada en algunas comunidades para in•formar a un amplio sector de los ciudadanos sobre los tópicos comunitarios, en otras ha permitido una mayor especialización de la información orientada hacia grupos especiales. Este último resultado es más probable que ocurra, considerando la naturaleza de los sistemas de radio y televisión...[67]
Dentro de esta concepción la noción de control resulta fundamental para la comprensión de
En definitiva, en la producción del
...Si el acceso y la distribución de la información pueden fácilmente ser susceptibles de cierto igualitarismo, las... diferentes pautas de reforzamiento para la adquisición de información pueden reducir el alcance con el cual los grupos con una menor educación formal encuentran y usan dicha información.[68]
Al reproducir aquí la hipótesis del distanciamiento lo hacemos porque este enfoque ha tenido una amplia difusión. Creemos que existen algunos elementos a rescatar tanto en esta hipótesis como en las otras visiones. No obstante, nos preguntamos si la segmentación y la fragmentación de las audiencias no conllevan consecuencias positivas, o son simples e irreversibles evoluciones del proceso de diferenciación[69] del sistema comunicacional. En un plano filosófico podemos decir que la racionalidad clásica del pensamiento tradicional ilustrado se ha esforzado siempre en identificar mediante lo único, a través de la igualdad y la constancia, pero nunca mediante la diferencia. Esta exigencia de unidad ha conllevado a la búsqueda de rasgos invariables, estáticos, y a la conversión de todas las diferencias en identidades. En el campo de lo comunicacional y/o cultural; ¿no convendría reconocer el lugar de la diferencia,[70] tanto a nivel epistemológico como ontológico, sin abandonar -claro está- la justa lucha por ciertos derechos democráticos elementales? ¿La exigencia de unidad no es el germen de los totalitarismos?
Hemos desarrollado cinco acercamientos al fenómeno de la difusión social de las NTCI: cinco abordajes presentados a la manera de tipos ideales, seguramente entremezclados en los enfoques concretos de muchos autores. Ahora bien, en torno a la problemática sociológica de las NTCI se han introducido en los últimos años nuevos protagonistas:
a. Los postmodernistas:[71] Jacques Derrida, Jean Francois Lyotard, Paul Virilio, Vilé Flusser (Brasil); Fiedrich A. Kittler (RFA); entre otros, que perciben en las NTCI el dominio de lo simbólico sobre la realidad.
b. Los representantes de la new age: Frijof Capra (USA) o Peter Dahlgren (Suecia) que aprovechan las NTCI para exigir una vuelta a la era de ilustración y de la racionalidad.[72]
c. Los prácticos de la escena alternativa de los ordenadores,[73] quienes visualizan el mundo informatizado del mañana como el comienzo del imperio de la libertad y el fin del imperio de la necesidad, con posibilidades comunicativas universales.
d. Los ecologistas de los medios: Barbara Mettler-Meuboo (RFA), Claus Eurich (RFA), Angela Fritz (Austria) y Joseph Weizenbau
(USA), quienes temen la creciente mediatización de la comunicación humana personal cara a cara.
Por otra parte encontramos los tradicionales evaluadores de la tecnología, que se suelen apoyar en los intereses de sus demandantes industriales y reducen la complejidad del cambio tecnológico social a unas cuantas variables... "En su mayor parte, la evaluación de la tecnología ha degenerado en una rama de consulting afirmativa y alcanza, tan sólo en los casos más raros, el nivel de los trabajos de investigación de la oficina de Technology Assessment del Congreso de los Estados Unidos". [74]
Aparte de los innegables elementos específicos de las NTCI, discutidos al inicio de este ensayo, todas ellas se inscriben en una transformación y redefinición de largo alcance del espacio público y del espacio privado que se viene gestando desde el siglo pasado. El segundo espacio se ha convertido en el lugar principal del ocio y ha crecido enormemente, escindiéndose en micro-espacios individuales. Simultáneamente, los espacios privados se han comenzado a movilizar por tradicionales espacios públicos en los que el individuo se encuentra aquí y en otra parte; solo y unido a otros, verbigracia, el walkmanista de las grandes urbes o el individuo que utiliza el teléfono móvil. Se superponen así dos socia•bilidades; una inmediata, a menudo atrofiada, y otra mediatizada. Existirían así dos tendencias que caracterizan al uso de la comunicación desde hace treinta años y que ejercen su influjo en los medios: la recepción individual y la portabilidad.
Es indudable que toda reflexión y análisis en torno al llamado impacto social de las NTCI es válido y plausible, pero cabe acotar aquí que desde el punto de vista de las ciencias sociales... "La sociología de las nuevas máquinas de comunicar es todavía muy embrionaria para que se puedan sacar hoy día conclusiones definitivas". [75] Cabría preguntarse si de momento lo más prudente no sería evitar el diagnóstico fácil y admitir la complejidad de los cambios socioculturales en marcha. Es evidente que las potencialidades de las tecnologías son diferentes, por ejemplo, en un sentido, el zappismo tiene una significación social muy diferente que el uso del magnetoscopio doméstico. Si bien ambos potencian la capacidad de elección el usuario, el zapping está ligado a un uso netamente individual y el video tiene un singular potencial de uso comunitario. Lo mismo diríamos si comparamos el carácter unidireccional de los videojuegos con las potencialidades que ofrece un PC o la televisión interactiva.
Hay que distinguir claramente entre los usos iniciales de una tecnología, sus usos previstos y sus usos sociales concretos, asentados y generalizados. En este sentido, la historia de la comunicación muestra que existen diferencias abismales entre virtualidad y realidad.
Es hora de retomar el viejo principio metodológico que exige partir de investigaciones puntuales y enfrentar la generalización como obstáculo epistemológico. El eclecticismo parecería lo más oportuno, si bien no asumido con candidez y reconociendo que hay elementos incompatibles dentro de los distintos paradigmas. Nociones metodológicas claves son excluyentes. Quizás de lo que se trata es de asumir un enfoque epistemológico coherente que no se niegue a incorporar los aportes de teorías distintas.
Dentro de los enfoques comunicológicos debería primar lo socio-cultural mas no prolongar el tradicional economicismo y la actitud militante que tanto daño le ha hecho al profesionalismo en nuestro sector. No se trata de pactar por simple moda de la perspectiva que establece la omnipotencia de los emisores a otra que ahora "determina" el protagonismo de los receptores. El sujeto nunca ha sido completamente pasivo, siempre ha resignificado, resemantizado, tal como lo reflejan los análisis que parten de la noción de representación social. Tampoco se trata de pasar de percibir horrorizados la manipulación de las masas por el poder a través de los medios, a vislumbrar la "interesante" hipótesis de la manipulación del poder por parte de las masas, utilizando los mismos "instrumentos". [76] La práctica del discurso especulativo puede llevarnos a distintas versiones simplificadoras que alcanzan el mismo paroxismo.
En la descripción del lugar de viejos y nuevos medios se deben considerar las mediaciones que imponen las culturas y las prácticas cotidianas y las relaciones interactivas y lúdicas de los receptores con los primeros. Si como parece preverse, el nuevo frente científico que se abre ahora y se proyecta hacia el siglo que viene, es el de la complejidad, las NTCI no pueden seguir interpretándose con los mismos esquemas apocalípticos y deterministas con que se trataron la radio y la T.V. nacionales, no sólo por sus especificidades intrínsecas sino por la necesaria y urgente renovación que debería sobrevenir con la aportación de las nuevas teorías.
El derecho a la ¿desinformación?Dax Toscano Segovia
Rebelión
La Liga de la Justicia:
Entre 1973 y 1985 William Hanna y Joseph Barbera, directores de la Metro-Goldwyn-Mayer, desarrollaron una serie de dibujos animados que se conoció con el nombre de: “La Liga de la Justicia”. La misión de Superman, Batman, Flash, la Mujer Maravilla, Aquaman, Linterna Verde, algunos de los héroes diseñados por la industria norteamericana del entretenimiento alienante para penetrar en la mente de la niñez y la juventud, era la de “luchar contra la injusticia, transformar el mal en bien y servir a la humanidad”. ¡Dios bendiga a América! por tanta bondad.
El objetivo ideológico claramente establecido por el establishment al servicio del imperialismo norteamericano era, y es hasta hoy día, el presentar a los EEUU como defensores de la paz mundial frente a cualquier agresión terrorista.
Estas aventuras fantásticas pretenden ser reeditadas por unos personajes que creen ser poseedores de superpoderes con los cuales ambicionan llevar a cabo, al igual que Superman y sus amigos, una nueva cruzada encaminada a defender al mundo de un sin fin de seres perversos que quieren destruir el armonioso orden que impera bajo la democrática sociedad capitalista.
Las transnacionales, monopolios y grandes empresas de la desinformación; así como los locutores, modelos de televisión, abogados, economistas y algunos que otros periodistas de profesión o que sin serlo se presentan como tales, son quienes han sustituido en esa lucha contra el mal a los “Súper amigos”, llegando a convencerse para sí mismos que también son los portadores de la verdad, de la sabiduría, del conocimiento y de una moral implacable que les hace invencibles e incólumes a todo lo pecaminoso que existe en el mundo. ¡Son casi dioses! ¿Será por ello que son inexistentes?
Revestidos de una aureola divina, estos seres inmaculados, tan justos y honestos como los policías, los militares, los jueces o los santos católicos, están dotados de habilidades que les ha permitido:
Acudir de inmediato al lugar de los hechos, al estilo de “Flash” o “Superman”. En ocasiones, incluso, se encuentran antes en el sitio mismo donde se va a dar un acontecimiento del cual elaborarán una noticia. Muchas veces van junto a los policías o militares para participar en sus operaciones o en la persecución a otros delincuentes.
Investigar con profundidad todo lo que se les ocurre; nada se escapa a los ojos del águila periodística, aunque en la generalidad parezcan topos. Sus fuentes siempre son las mismas: los cables de las empresas-agencias internacionales de noticias, los especialistas y políticos que defienden el status quo, los intelectuales bien pensantes disfrazados de “progre”.
Desarrollar casi con perfección el método socrático: son hábiles para sacar información a sus entrevistados por medio de sus preguntas, a pesar de que en su mayoría son verdaderamente estúpidas e incoherentes. Así, por ejemplo, el periodista de la televisora ecuatoriana Gamavisión, Fabián Loza en entrevista con el militante independentista vasco, Walter Wendelin, le interrogaba si él era miembro de “Harry” Batasuna y no de Herri Batasuna como es el nombre de la organización de la izquierda abertzale ilegalizada por el Estado español. No obstante estas ligerezas, jamás reconocerán que en realidad nada saben. Lamentable es que no se les pueda condenar, por malos discípulos, a beber la cicuta.
Analizar los problemas sociales, naturales y divinos con extrema seriedad. La parte negativa es que estos análisis parten del sentido común y de las opiniones de estos expertos en charlatanería.
Servir a la comunidad, por la que se desviven. Dicen que su interés es el del colectivo social; claro está que por encima de todo esto lo más sagrado es el sistema, el mercado, la empresa y, como es obvio, sus patronos.
Hablar con claridad y amplitud de términos. Son verdaderos poetas (del fútbol, de la muerte, de casi todo) y escritores, aunque no sepan utilizar ninguna de las figuras ni de los recursos que la oratoria, la poesía y la literatura han proporcionado a quienes quieren desarrollar estas artes.
Esta “liga justiciera”, conformada por una pléyade de sabelotodos, especialistas en la mentira, se ha arrogado el derecho a presentar su visión del mundo como la única valedera y cierta. En fin de cuentas, su misión divina es la de desinformar.
Unos cretinos que se hacen llamar “periodistas”:
Gotzon Toral, profesor de la Universidad del País Vasco, dice Alfonso Sastre, “trae a colación un término curioso --psitacismo (de ‘psitacus’, papagayo, cotorra)--, que él descubrió por casualidad (…) en un libro de Macías Picabea publicado en 1898. Este Picabea definía el término psitacismo como ‘síndrome morboso de la idiocia’ (…)”.
Toral, al igual que Sastre, acuden a este término para referirse a los cretinos que creen que por formar parte de los medios gozan de total impunidad para expresar sus opiniones, su chismografía, sus banalidades, sus idioteces. Sastre nos alerta sobre lo peligroso que resultan estos personajes.
La palabra cretino se usa para aludir a una persona estúpida, es decir necia, carente de inteligencia, pero sobre todo de la capacidad de pensar que para Eurípides significaba distinguir una cosa de otra.
Los cretinos que se hacen llamar “periodistas” tienen algunas características que les hacen plenamente identificables:
1. Son manifiestamente defensores de sus amos, ya sea de sus patronos criollos o de los de fuera, es decir, del imperialismo yanqui o europeo. Ven a EEUU como un modelo de sociedad democrática y a Europa como la cuna de la civilización. En América Latina algunos añoran a la “madre patria”. Actúan como buenos esclavos (ver “Decálogo del buen esclavo”, texto elaborado por el libertario andaluz). Otros, en cambio, creen ser la reencarnación de Pizarro o Benalcázar. Solo basta recordar el comportamiento genuflexo de estos “periodistas” cuando el Borbón pretendió callar a Chávez en la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Chile, en el mes de noviembre de 2007. Vargas Llosa, en un artículo publicado en el diario “El País” de España en 2007 con el título: “El Comandante y el rey”, expresa su odio a los procesos revolucionarios en América Latina y su vasallaje a la corona y a los golpistas venezolanos:
La enseñanza más obvia e inmediata de este psicodrama es que hay todavía una América Latina anacrónica, demagógica, inculta y bárbara a la que es una pura pérdida de tiempo y de dinero tratar de asociar a esa civilizada entidad democrática y modernizadora que aspiran a crear las Cumbres Iberoamericanas. Esta será una aspiración imposible mientras haya países latinoamericanos que tengan como gobernantes a gentes como Chávez, Ortega o Evo Morales, para no mencionar a Fidel Castro. Que sean o hayan sido populares y ganaran elecciones no hace de ellos demócratas. Por el contrario, muestra la profunda incultura política y lo frágil que son las convicciones democráticas de sociedades capaces de llevar al poder, en libres comicios, a semejantes personajes. Ellos no asisten a las Cumbres a trabajar por el ideal que las convoca. Van a utilizarlas como una tribuna para internacionalizar la demagogia y las bravatas con que mantienen hipnotizados a sus pueblos y, por eso, esas Cumbres están condenadas al fracaso y al circo.
Y más adelante, para tratar de encontrarle una justificación a la reacción de su soberano, dice:
Es posible que, al reaccionar como lo hizo, el Rey de España transgrediera el protocolo. ¡Pero qué alegría nos deparó a tantos latinoamericanos, a tantos millones de venezolanos! ¿La prueba? Que he escrito este artículo arrullado por los animados compases del flamante pasodoble que ahora entonan y bailan en todas las universidades venezolanas, que se titula ¿Por qué no te callas? y cuya tonadilla y letra llueven sin tregua sobre mi computadora.
Sin embargo de esto, editorialistas, escritores y periodistas de ésta calaña, simulan que son objetivos porque dicen estar desprovistos de valoraciones ideológicas de carácter subjetivo, lo cual les permite analizar correctamente lo que sucede en la realidad.
En ocasiones, inclusive, se atreven a emitir ciertas críticas contra algunas instituciones y personajes que forman parte de los grupos de poder en la sociedad capitalista.
No obstante, como dice Alfonso Sastre: “Los miembros de esta cofradía aparecen públicamente como muy celosos de su independencia y de su libertad; cuando en realidad es que generalmente coinciden su libertad y la ideología del Poder”.
Son defensores de la democracia, de la libertad, de la paz y la unidad nacional. Esto, que a simple vista parecería un noble ideal, esconde el propósito manifiesto de vaciar de contenido a estas categorías para, a su vez, ocultar las diferencias de intereses que existen en las sociedades divididas en clases sociales antagónicas. Al igual que los denominados “cientistas sociales”, esa “mezcla de esclavos y mercenarios” de los que habló Aníbal Ponce, que se encuentran enquistados en las universidades consideradas de la elite intelectual, instituciones “académicas” que tienen como pretensión obliterar todo pensamiento crítico, tal como lo denunciara Agustín Cueva, quieren convencernos de que la democracia, la libertad, la paz y la unidad nacional se pueden construir únicamente con el diálogo y el consenso entre todos los miembros de una sociedad, sin importar las contradicciones sociales históricas que son producto de la existencia de un sistema injusto, desigual y explotador como es el capitalismo.
Estos “demócratas” y “pacifistas” a ultranza jamás se preocupan por analizar y presentar las causas reales que originan los conflictos de carácter social. Para estos falsificadores mediáticos el problema de la violencia queda reducido a las acciones provocadas y ejecutadas por grupos extremistas tanto de derecha como de izquierda, aunque frecuentemente solo hablan de la violencia de la “extrema izquierda”.
Esto es evidente, por ejemplo, cuando hacen referencia a la situación que vive Colombia. Las FARC-EP son presentadas como las culpables del conflicto armado, dejando de lado el hecho de que han sido la oligarquía colombiana y el imperialismo norteamericano los causantes directos de los problemas que enfrenta la nación hermana. Mientras falsimedia lanza sus ataques contra las FARC-EP, organización revolucionaria a la que califican como de “terrorista”, “banda de asesinos y secuestradores”, “narcoterroristas”, ocultan y callan sobre las masacres perpetradas por el Estado terrorista colombiano, sus fuerzas militares y paramilitares, las mismas que reciben el apoyo directo de los EEUU. En cada momento expresan su “preocupación” por la situación de los prisioneros en manos de las FARC-EP, pero nada dicen de los guerrilleros presos en las cárceles colombianas sometidos permanentemente a torturas. De igual manera prefieren no poner mayor énfasis en los crímenes que llevan a cabo las fuerzas paramilitares al servicio de los grandes narcotraficantes, ganaderos y terratenientes colombianos contra los campesinos a los que se les acusa de brindar apoyo a la guerrilla.
Sastre explica que a la lucha de los débiles se la califica de terrorista, mientras que al terrorismo de los fuertes se lo presenta como una guerra defensiva, limpia.
La misma hipocresía tienen cuando hablan de la unidad nacional. Para ellos solo es posible salir adelante, progresar, acabar con los conflictos cuando todas y todos, opresores y oprimidos, explotadores y explotados, nos demos la mano para, “unidos”, alcanzar la felicidad.
Profesan un nacionalismo extremo, que en muchas ocasiones se expresa a través de actos xenófobos, racistas, propios del chovinismo fascistoide (ej. el odio a los los migrantes), pero no tienen ningún límite para lanzar loas a favor del modo de vida americano o europeo. Falsimedia, en fin de cuentas, no puede dejar de lado los lazos políticos y económicos que le unen a las transnacionales capitalistas como Coca-Cola, Mcdonald’s, KFC, Pizza Hut, Porta, Telefónica, Chevrolet, Ford, etc.
Esta es, en definitiva, la libertad que defiende la CNN, la SIP, Reporteros sin fronteras, Prisa, El País, Televisa, Teleamazonas, Ecuavisa, Globovisión, El diario Hoy de Ecuador, El Tiempo de Bogotá, etc.: la libertad de empresa y de mercado, cuyo negocio fundamental es la publicidad en la que se gasta anualmente un millón de millones de dólares para fomentar el consumismo.
Nada más alejado de la verdad es que las empresas capitalistas de la desinformación sean pluralistas y que través de ellas se puedan expresar la diversidad de concepciones existentes en una sociedad sobre diferentes hechos, sucesos, acontecimientos y problemas sociales.
El Tiempo de Bogotá, dirigido por Enrique Santos Calderón, primer vicepresidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), hermano del ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos y primo del vicepresidente Francisco Santos, tiene como su fuente principal de información a los aparatos de seguridad y de inteligencia de Colombia, lo cual se traduce en su visión periodística totalmente distorsionada y sesgada del conflicto que vive ese país. Así, tras la masacre perpetrada en territorio ecuatoriano el 1 de marzo de 2008 por el ejército colombiano y fuerzas especiales de los EEUU, cuyo objetivo era destruir un campamento de las FARC-EP y asesinar al Comandante Raúl Reyes, el diario bogotano se dedicó a publicar “noticias” basadas en unos supuestos documentos hallados en las computadoras “antimisiles” que habrían estado en poder del líder guerrillero, con los cuales se pretendía demostrar la implicación de los gobiernos de los presidentes de Ecuador, Rafael Correa y de Venezuela, Hugo Chávez con las FARC-EP. Su objetivo, que no es otro que el del gobierno colombiano y norteamericano, era el de lograr, en ese momento preciso, la descalificación en la comunidad internacional de ambos presidentes.
El periodista Dick Emanuelsson, de la Agencia de Noticias Nueva Colombia, ANNCOL denuncia en el artículo ¿Qué siente un periodista al ser declarado objetivo militar? que:
El Estado terrorista de Uribe quizás ha sido el más eficaz con los medios para que estos se pongan al servicio de la guerra en Colombia. El Departamento E-5, de la inteligencia del ejército, en donde uno de los mejores periodistas colombianos presta su servicio, está más activo que nunca y es una pieza clave en la Guerra Psicológica contra el pueblo colombiano.
Los “Falsos Positivos” de atentados con bombas, también tienen su paralelo virtual y escrito en la prensa colombiana. El Tiempo y la revista Semana son claros ejemplos de eso. Es decir, el estrecho “contacto” con los organismos de seguridad como el DAS o el E-5, consiste en que ellos les entregan documentos, fotos, videos, copias de llamadas telefónicas o de correos electrónicos “chuzados” a los periodistas que deberían verificar que los documentos son de alta credibilidad y lo que ellos dicen es verdad; pero que en realidad los periodistas corren a publicar sin el menor análisis.
La organización Reporteros Sin Fronteras, dirigida por Robert Menard y financiada por la NED (National Endowment for Democracy), que dice defender a los periodistas y luchar contra la censura, no es más que un instrumento de los grupos contrarrevolucionarios cubanos para lanzar sus ataques contra el régimen de ese país. RSF que acusa al gobierno cubano de atentar contra la libertad de expresión, mantiene un silencio cómplice cuando se trata de hablar de las violaciones a este derecho en EEUU producto de la aplicación de la denominada “Ley Patriótica”, luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 en New York. En el informe anual 2008 sobre la situación de la libertad de expresión en el mundo, en el capítulo referente al Oriente Medio, cuando habla de Irak en ningún momento hace referencia a la invasión norteamericana como una de las causas fundamentales para que los periodistas y reporteros corran un sinnúmero de riesgos en el ejercicio de su trabajo; así mismo, al señalar que las autoridades iraquíes imponen restricciones a los periodistas se olvida de indicar que esas autoridades han sido impuestas y gozan del respaldo del ejército invasor norteamericano.
Estos son algunos ejemplos de la hipocresía de quienes dicen ser “defensores de la libertad de expresión”.
Son verdaderos soldados de Cristo. Luchan contra herejes, paganos y brujas; aunque asiduamente acuden a ellas para tener una idea precisa de lo que sucederá en el país o en el mundo. ¡Cómo censurarles! si hasta Ronald Reagan tenía como asesora presidencial a una astróloga.
A pesar de estos deslices, los integrantes de falsimedia han conformado un verdadero tribunal de la Inquisición mediático que persigue a todo lo que no se ajuste a sus cánones religiosos.
Son enemigos acérrimos del aborto. Condenan los vínculos prematrimoniales y las relaciones homosexuales. La sexualidad sigue considerada como un acto exclusivamente destinado a la reproducción.
Son expertos en condenar a los condenados.
Sin embargo, no tienen ningún pudor en exhibir como mercancía a niñas y jovencitas para la venta de los productos que ofrecen sus auspiciantes; ni tampoco se escandalizan cuando difunden las películas de la industria hollywoodense o las telenovelas venezolanas, mexicanas o brasileras, donde se estropean los vínculos sexuales de las personas.
Como buenos creyentes, pretenden que todos se conviertan. La mentada libertad de creer está por encima de la libertad de no creer. “Guiarnos hacia el camino de la felicidad y descubrir la sabia voz del alma”, son los objetivos propuestos por el programa religioso “Recetas para el alma” de la cadena de la televisión ecuatoriana, Ecuavisa. En tanto que en el canal católico más grande del mundo, EWTN el Padre Alberto Cutié transmite sus celestiales enseñanzas a una audiencia que alcanza a 84 millones de hogares en 110 países. Cutié también da consejos a través de su columna en el periódico El Nuevo Herald de Miami.
Son serviles que, como señala Iñaki Gil de San Vicente, es la “personalidad típica de quien asume deliberada y gozosamente su destino de criado, de siervo, de rastrero que se humilla y se arrastra ante el poder, que carece de autoestima, orgullo y dignidad”.
Iñaki dice:
El ser servil deambula desorientado por su vida buscando siempre cómo agradar al amo, cómo lograr su palmadita paternalista, qué hacer para que el amo le premie con dinero o con un favor, un ascenso o una mención y distinción públicas ante los demás serviles que reptan junto a él y que también hacen lo imposible por destacar, como los perros, para ser recompensados con una migaja mayor que las que reciben los demás.
Pero a diferencia de los caninos, el servil tiene la desgracia de ser humano, y la humanidad es irreconciliable con el servilismo por lo que el ser servil está internamente podrido por una angustia que nunca puede ser suavizada ni siquiera con la cobardía permanente que le caracteriza. El perro al menos muerde, el servil, lame. Alguno puede hacer un gesto tenue de queja y hasta de protesta, apenas un gruñido, pero de inmediato se postra ante el poder al que sirve. Existe una diferencia cualitativa, un abismo insalvable, entre el ser servil y el ser humano, diferencia que se plasma en miles de prácticas diarias, cotidianas, matices aparentemente insustanciales pero que muestran lo irreconciliable, por ejemplo, el ser humano está en la cárcel por razones políticas y el ser servil es el carcelero por razones egoístas.
Embusteros como Carlos Alberto Montaner, Plinio Apuleyo Mendoza, Andrés Oppenheimer, Maite Rico, Álvaro Vargas Llosa y otros menos conocidos, pero igual de rastreros, como los ecuatorianos Jorge Ortiz, Carlos Vera, Alfonso Espinosa de los Monteros, Rodolfo Baquerizo, Thalia Flores, etc. forman parte de una larga lista de seres serviles que ejercen un periodismo indigno.
A la vez que están preocupados de quedar bien con el amo, aspiran encumbrarse, alcanzar el éxito, al costo que sea. Para ello no tienen ningún empacho en inventar historias, en mentir, en engañar, en denigrar y calumniar.
En 2006, por ejemplo, periodistas del Miami Herald y del Nuevo Herald fueron desenmascarados por recibir dineros del Departamento de Estado norteamericano para lanzar sus ataques contra Cuba.
Con motivo de la visita de los militantes de la izquierda vasca: Iñaki Gil de San Vicente y Walter Wendelin a la ciudad de Quito, los avezados periodistas y reporteros de los periódicos y televisoras ecuatorianas no dudaron en ningún instante de acusarles de ser miembros de ETA, todo con un afán sensacionalista.
Gustavo Merino y Christian Zurita, del noticiero de Teleamazonas, gracias a informes de la inteligencia ecuatoriana, con la que trabajan estrechamente, acudieron presurosos en busca de Walter Wendelin para preguntarle de sus supuestos vínculos con la organización armada vasca. Actuaron como verdaderos pesquisas. Sus rostros serios tornábanse molestos ante las respuestas claras y precisas de Wendelin, a quien a toda costa querían escuchar que era miembro o que tenía alguna relación con ETA.
El diario Expreso del 23 de febrero de 2008 manifestaba su preocupación en un titular: “Denuncias sobre presencia de activista de ETA en el país”. El diario Hoy del 13 de marzo de 2008 afirmaba en un trabajo titulado: “Los bolivarianos trabajan en 14 provincias del país”, que dos miembros de ETA, entre ellos Iñaki Gil de San Vicente, habrían presentado ponencias en el Congreso Continental Bolivariano celebrado en Quito en el mes de marzo del presente año. El Comercio del 16 de marzo de 2008, en el artículo “La Coordinadora busca un impacto continental” dice:
Representantes del Gobierno español anticiparon a las autoridades ecuatorianas de la entrada de dos visitantes no queridos: Walter Wendelin e Ignacio Gil de San Vicente.
Los dos hombres, supuestamente, están identificados con el Movimiento de Liberación Nacional Vasco, un organismo que justifica las acciones violentas y tiene una ideología socialista y marxista. Su rastro es seguido a pesar de que no tienen antecedentes que les impida moverse en España y hacia otros países.
El primero en llegar al Ecuador fue Gil de San Vicente. Lo hizo en febrero para el lanzamiento de un libro sobre el socialismo del Siglo XXI y para dictar una charla en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central.
Él trabajó en muchas organizaciones y medios de prensa que fueron identificados como pro ETA. Hoy es parte de una asociación que trabaja por los derechos de los reos vascos. En cambio, Wendelin es considerado como el “delegado para América” y llegó a Quito para participar en el Congreso Bolivariano.
La revista Vistazo de 21 de marzo de 2008 hace una afirmación similar: “Según informes reservados, tres simpatizantes de ETA estuvieron presentes (en Quito): Iñaki Gil de San Vicente, Walter ‘Warder’ y Beatriz Ilardia, todos de España”.
Todas estas afirmaciones, distorsiones, equivocaciones no son sino el reflejo de la falta de ética y la incapacidad que tienen para investigar quienes ejercen el periodismo en estos medios de desinformación ecuatorianos.
Iñaki Gil de San Vicente estuvo en Ecuador del 21 al 24 de enero de 2008 para impartir un seminario en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador, cuyo tema fue: “Poder adulto, medios de (in)comunicación e independencia juvenil”. De igual manera su presencia se debió a que en esos días se llevó a cabo la publicación del libro de su autoría titulado: “¿Marxismo en el siglo XXI?”. Posteriormente retornó a la ciudad de Quito en el mes de febrero donde, junto a Walter Wendelin y Beatriz Ilardia, participaron en el Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana, evento que fue difundido públicamente a través de la Internet. Ninguno de ellos es miembro de ETA, caso contrario ya hubiesen sido detenidos, tampoco son ciudadanos españoles como se afirma, sino del País Vasco.
Lo que los periodistas de estos medios obviaron decir es que los revolucionarios vascos son acosados y perseguidos en el mundo entero por el Estado español que, a través de un sinnúmero de acciones represivas, ha pretendido silenciar a un pueblo que lucha por su independencia. De igual manera nada señalan de la situación de los presos vascos encarcelados injustamente en penitenciarías francesas y españolas, a los que se les ha torturado y sometido a malos tratos, mientras sus familiares pasan penurias producto de las difíciles condiciones para acceder a visitarlos en los presidios. Asimismo silencian el ataque desatado por el juez Baltasar Garzón contra todas las organizaciones de la izquierda abertzale a las que, con el pretexto de tener relación con ETA, se las ha ilegalizado.
La estigmatización y satanización que se hace contra los revolucionarios de Euskal Herria es similar a la que se hace contra los palestinos a quienes pese a ser víctimas del terrorismo del Estado sionista de Israel, se los considera como victimarios.
Mentir y especular son sus máximas. Esto es evidente cuando se trata de hablar sobre lo que sucede en Cuba.
Tras la renuncia de Fidel a sus cargos en la dirección del Estado cubano, los medios del engaño no se cansan de repetir las falsedades que acostumbran sobre Cuba: que en la Isla se vive bajo una dictadura, pese a que se celebran periódicamente elecciones que son más democráticas que las de EEUU donde priman los millones de dólares que puedan tener los candidatos para alcanzar un cargo; que Raúl Castro ha sido designado por Fidel para sucederle en el cargo como si se tratara de una monarquía; que los cubanos buscan una apertura hacia el capitalismo, cuando por lo que luchan realmente, como se expresa en los cientos de miles de debates realizados a partir del discurso de Raúl Castro el pasado 26 de julio de 2007, es por perfeccionar el socialismo que están construyendo; que los cubanos que deciden quedarse en otros lugares lo hacen porque anhelan vivir en libertad, cuando lo hacen por las mismas razones de los ciudadanos de otros países del tercer mundo, es decir, por mejorar su situación económica. De igual manera nada dicen de las mafias que están detrás de los profesionales cubanos para comprarlos y luego lucrarse de ellos.
Iván Alonso, en un artículo publicado en Rebelión con el título “Huyendo del Ballet Nacional de Cuba”, desenmascara la postura asumida por el diario español El País:
Día de euforia en El País. El martes 18 de diciembre el periódico informa en sus páginas de que 3 jóvenes bailarines cubanos han desertado del Ballet Nacional de Cuba durante una gira por Canadá. La noticia cuenta cómo fue la “hazaña” de la deserción (al más puro estilo John LeCarré, se emociona el periodista, huyendo de autoridades cubanas “camufladas” en el ballet) hasta su rocambolesca llegada a Nueva York; entrevista al director del Cuban Classical Ballet of Miami (“el ballet del exilio” lo llama el periódico, aunque uno no deja de preguntarse qué pinta en la noticia), que afirma que dará ya –sin prueba alguna- “plaza a estos artistas en su conjunto” y anuncia que los traerá a España en junio de 2008 “como protagonistas” de una gira (sí que debe ser buena la formación de bailarines en la isla, sus declaraciones lo avalan). La noticia, además, nos informa de que estos chicos tienen ya los papeles del asilo político y la protección especial del gobierno de Estados Unidos.
Más adelante señala:
La noticia no aporta además ninguna información extra sobre el ballet, quizá el más prestigioso de América, que da formación totalmente gratuita a cientos de jóvenes cada año (…)
Quizá lo que El País no acierte a comprender es cómo unos bailarines que pueden forrarse en el ballet de Miami, o en cualquier ballet europeo, cobrando sueldos de vértigo y actuando en teatros de lujo cuya entrada más barata son unos 80 euros (en Europa) prefieran actuar para los niños de una escuela. Que de una compañía tan basta como del Ballet Nacional de Cuba se hayan fugado 3 artistas tentados por ofertas económicas mareantes y acuciados por la necesidad humana de ver a sus familiares no es noticia, es la triste realidad del bloqueo y del chantaje de los ricos a los pobres. También se van los buenos futbolistas de los equipos brasileños y argentinos a Europa y nadie titula en un periódico que huyan de la violencia desatada, el caciquismo, la discriminación o la pobreza endémica de un sistema económico y social injusto.
Igual mintieron cuando estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas de Cuba, en diálogo que sostuvieron con Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, le hicieron algunos cuestionamientos críticos respecto a ciertas prohibiciones que existen en la isla para las y los ciudadanos cubanos. Inmediatamente las cadenas de noticias presentaron algunas imágenes editadas de lo que fue el encuentro. Luego indicaron que los jóvenes de la UCI habían sido detenidos por las críticas realizadas. El Diario de las Américas señalaba:
Circula un vídeo en Internet, reproducido por algunas televisoras miamenses, en el que dos universitarios cubanos reprochan a Ricardo Alarcón, presidente de la llamada “Asamblea Nacional del Poder Popular”, las tradicionales políticas de restricción del castrismo. El primero de los estudiantes cuestiona la viabilidad del “voto unido” (poniendo en entredicho una recomendación de Fidel Castro). El segundo, el sistema de apartheid a partir del cual la ciudadanía no puede acceder a las instalaciones recreativas nacionales o viajar al extranjero sin autorización gubernamental. Alarcón se enreda en una suerte de cantinflesca, a ratos irrespirable, disquisición. La andanada de sus interlocutores roza lo desafiante.
El 11 de febrero de 2008 en un artículo de Ariel Remos, publicado en el diario citado con el títular “Preso el joven que interpeló a Alarcón”, dice:
El pasado sábado 9 de febrero fue arrestado en su domicilio del batey “El Yarei”, en el municipio Puerto Padre, el joven que osó interpelar al supuesto presidente de la Asamblea del Poder Popular, Ricardo Alarcón. Se trata de Eliécer Avila Cicilia, en cuyo domicilio se personaron agentes del Consejo de Estado y la Seguridad del Estado, que procedieron a arrestarlo.
Todo era una burda mentira. El joven Eliécer Ávila Cicilia, uno de los supuestos detenidos, lo confirmó así en una entrevista sostenida con la periodista de Cubadebate, Rosa Miriam Elizalde:
Rosa M. Elizalde.- ¿Qué sentiste cuando te dieron la noticia, de pronto verte en prácticamente todas las televisoras del mundo y los cables internacionales? ¿Qué pasó?
Eliécer Ávila.- Había escuchado mucho el tema de la guerra mediática, todo ese tipo de cosas; pero a veces hasta que uno no lo siente en carne propia, de esta manera, no se da cuenta de la magnitud de qué cosa significa guerra mediática.
Realmente, cuando he podido leer y he podido ver la gran dimensión y la gran cantidad de artículos que se han publicado rápidamente, además, asociándolos a muchos temas del país, me he dado cuenta, realmente, de cuán eficaz y cuán rápida es esa maquinaria que tienen para tergiversarlo todo y lograr publicar una gran cantidad de información; que, por supuesto, uno a veces siente un poquito hasta de impotencia por querer explicarle a todo el mundo, a todo el país muy rápido, realmente, que prácticamente todo lo que están diciendo es una mentira total y que desvirtúa totalmente el sentido de lo que muchos allí opinamos y dijimos, y por eso le vemos tanta importancia a este momento y a esta oportunidad.
Pascual Serrano denuncia como diversos periódicos y páginas digitales en el mundo luego que vieron y escucharon la entrevista de Rosa Miriam Elizalde con los estudiantes de la UCI, hasta cuando desmintieron sobre la supuesta detención, continuaron con la manipulación de los hechos.
¡Alerta ante falsimedia!
Falsimedia representa un verdadero peligro para la humanidad. Cree que goza de un derecho y privilegio especial para mentir al mundo, encubriendo sus verdaderas intenciones bajo el subterfugio de que lo que hace es por el bien público.
Nada más alejado de la realidad.
La verdad siempre es concreta, nos enseñó Hegel.
Lo importante es tener claro que los grandes medios al servicio del imperialismo yanqui y europeo y de las oligarquías criollas mienten, tergiversan la realidad y descontextualizan los hechos con un claro propósito ideológico.
La tarea urgente ante esta aterradora situación es ejercer un periodismo que se implique con las causas por las que luchan los pueblos, para así desenmascarar las patrañas de falsimedia. Para ello es preciso estudiar, investigar. Ya lo dijo Marx: hay que ser radicales y eso significa ir a la raíz de las cosas, lo cual nos permitirá pasar del mundo de las apariencias, al mundo de las esencias; y esto sólo se logrará mediante una praxis revolucionaria consecuente.
Bibliografía:
Sastre, Alfonso. La batalla de los intelectuales o nuevo discurso de las armas y las letras. Buenos Aires, CLACSO, mayo de 2005.
Gil de San Vicente, Iñaki. “El ser servil”. Cuadernos de pensamiento marxista No. 7 (Quito-Ecuador)
miércoles 12 de marzo de 2008
Iglesia electrónica, marketing de la fe...
Religión electrónica y predicación protestanteDr. Pablo A. Jiménez
(Publicado en la revista Pasos #13, Segunda Época, Septiembre 1987, pp. 10-13)1
Bosquejo:
1. Introducción
2. La Iglesia electrónica: una reseña critica
3. Religión electrónica y predicación protestante
4. Conclusión
5. Notas bibliográficas
1. Introducción
En los últimos años nuestra América Latina se ha visto invadida por programas religiosos en la radio y en la televisión. La religión electrónica se ha vuelto parte integral de la experiencia cristiana evangélica latinoamericana.
Sin embargo, el fenómeno de la Iglesia electrónica sólo está comenzando a estudiarse en nuestro medio.
Sólo recientemente se ha empezado a caminar en la investigación del tema. Uno de los primeros pasos en esta investigación lo constituye el libro La Iglesia electrónica y su impacto en América Latina de Hugo Assmann.2
Las reflexiones que presentamos a continuación nacieron con motivo de la presentación del libro de Hugo Assmann en el Seminario Bíblico Latinoamericano. Las mismas se dividen en dos partes. En la primera presentamos una breve reseña crítica del libro. En la segunda, presentamos algunas ideas germinales sobre la relación entre la religión electrónica y la predicación protestante. En todo esto, nuestro esfuerzo no es otro que el de aportar algunos elementos para el avance de la discusión del tema.
2. La Iglesia electrónica: una reseña critica
Nuestros comentarios sobre el libro se estructurarán a base de una serie de preguntas guías que, regularmente, usamos en nuestras clases en el Seminario. Las mismas exploran la tesis y el objetivo del material; la metodología empleada por el autor; sus presuposiciones teológicas, filosóficas y hermenéuticas; su reacción a posturas diferentes; los logros del escrito y una evaluación crítica del mismo.
2.1. Tesis y objetivo
La tesis de Hugo Assmann en su libro es la siguiente: Para comprender el fenómeno de la religión electrónica debemos ver su función socio-política e ideológica. Es necesario verla en su globalidad como parte del avance de las sectas y como parte de los diversos fetichismos que se utilizan para legitimar el sistema imperante. En fin, hay que verla como parte del proceso global que hoy vive América Latina.
El objetivo de Hugo Assmann es sacarnos de la mera denuncia personalista de los tele o radio evangelistas, llevándonos a ver el problema en su amplio marco social.
Es interesante notar que el libro no se desgasta en ataques personalistas sino que analiza el problema sin descartar la religión electrónica. Esta última ha sido, hasta cierto punto, la posición protestante en los últimos años. Sin embargo, el libro nos llama a transformar la religión electrónica. Debemos notar que el libro no es tímido en apuntar la manipulación del pobre que llevan a cabo estos medios. Sin embargo, Hugo Assmann reconoce que la Iglesia Electrónica tiene algunas funciones positivas. Esta le ofrece al oyente sueños de vida, por eso apela en especial a los pobres y a los marginados. A pesar de su carácter ultra-terreno e individualista, la religión electrónica cumple cierta función consoladora en medio de la situación en que vivimos.
2.2. Metodología
Assmann combina el análisis socio-político con la presentación resumida -- y a veces anecdótica-- de algunos movimientos que componen la Iglesia electrónica. Como buen teólogo latinoamericano, Assmann parte del análisis de la realidad para esbozar teorías e hipótesis sobre el problema. En este sentido, los primeros tres capítulos están dedicados básicamente a ese análisis de la realidad tanto en EE.UU. como en América Latina -- sobre todo en Brasil, tomando en cuenta estudios que se han hecho recientemente, en particular el del CELEP.3 Los últimos dos capítulos presentan pistas y pautas para la reflexión.
Cabe notar que el libro se define a sí mismo como un estudio preliminar,4 invitando así “a la continuación del diálogo y de la reflexión.”
2.3. Presuposiciones
Los supuestos del libro son claros. Hugo Assmann trabaja dentro del marco de la teología latinoamericana de la liberación. Cabe decirlo claramente: El libro no es neutral. Dentro de la mejor tradición latinoamericana, el autor presenta claramente sus supuestos teológicos, filosóficos y hermenéuticos.
2.4. Reacción ante posturas diferentes
Sin embargo, esto no quiere decir que el libro está cerrado a otras posiciones o análisis sobre el tema. En varios momentos se emplean materiales bibliográficos de personas con posturas diferentes. Hugo Assmann los emplea con gran provecho, señalando con honestidad sus reservas con respecto a la posición ideológica de los demás autores.
2.5. Logros
En general, el libro logra ampliamente su objetivo. La evidencia sobre el uso ideológico de la religión electrónica por la nueva derecha de los EE.UU. es contundente. Una y otra vez vemos retratadas en el libro las prácticas manipuladoras de las transnacionales de la religión.
Sin embargo, el libro nos ayuda a salir de la mera denuncia personalista. No son Robertson, Falwell o Swaggart el problema;5 el problema viene a ser la nueva ofensiva ideológica. Estos personajes son sólo instrumentos de esta ofensiva. La solución no está en hacer caer a estos individuos sino en transformar el sistema.
Además, el libro logra su objetivo de hacemos respetar la religiosidad del pueblo. Es fácil tomar una actitud pedante y menospreciar a las ancianitas que envían sus ofrendas esperando un pañuelo o una rosa ungida. Estos elementos que para nosotros no son más que fetiches, para la ancianita son sueños de vida: de un esposo recuperado del alcoholismo; de un hijo fuera de la drogadicción; de un matrimonio feliz para su hija; de una vida mejor; en fin, son sueños de oraciones contestadas.
2.6. Evaluación crítica
A nivel positivo, afirmamos:
a. La importancia de la investigación.
b. El tratamiento del tema en su contexto socio-político.
c. La sospecha ideológica del libro.
d. El llamado a soluciones integrales.
e. El respeto por la religiosidad del pueblo.
Algunos elementos que necesitan más trabajo son:
a. El carácter tentativo de la investigación.
b. La necesidad de algún excurso donde se defina mejor el fundamentalismo, sus características y su relación con la nueva derecha norteamericana.
c. Un análisis más profundo de la relevancia que tiene en especial la radio en la piedad, la educación, la predicación y el cuidado pastoral de la audiencia.
d. Y, su restricción más importante, la ausencia de un estudio como éste de aquellos programas que más influyen en el pueblo evangélico hispano parlante.
En resumen, lo que quiero decir es que el libro despierta el deseo de saber más sobre el problema. El libro nos desafía a continuar investigando.
3. Religión electrónica y predicación protestante
En esta sección, trataremos brevemente el tema de la relación entre la Iglesia electrónica y la predicación protestante. A continuación veremos tres niveles del problema: el práctico, el comunicativo y el teológico.
3.1. Nivel práctico
Es necesario reconocer que las Iglesias "Históricas” protestantes acostumbran "abandonar”, es decir, no trabajar, áreas completas de la teología y la práctica pastoral. Estas son, entonces, trabajadas por los movimientos fundamentalistas. Ejemplo de esto son la escatología y la pneumatología. Estas áreas habían sido trabajadas casi exclusivamente por los grupos fundamentalistas hasta que en los últimos años la teología latinoamericana de la liberación ha comenzado a desarrollar el tema del Reino y la espiritualidad. El uso de los medios de comunicación masiva, es una de estas áreas que ha sido dejada a los grupos fundamentalistas.
Otra verdad que debemos reconocer es que no son los seminarios ni las casas editoras quienes capacitan el liderazgo evangélico de América Latina. En las últimas décadas, la religión electrónica ha provisto los contenidos y los modelos para la predicación del pueblo evangélico latinoamericano. Nuestra gente aprende a predicar con la radio; nuestra gente aprende qué decir con la radio. Desde que terminó aquella primera etapa de Evangelismo a Fondo no hay modelos autóctonos que sean conocidos en toda la región. En las ultimas décadas, los modelos han sido Graham y Swaggart.6
3.2. Nivel comunicativo
Existen algunos principios comunicativos7 que nos ayudan a entender mejor el impacto de la religión electrónica. Estos son:
a. La audiencia es más influida por la forma que por el contenido de un mensaje; la gente es más influida por lo dramático que por lo lógico. Así un predicador dinámico se comunica mejor que uno inseguro.
b. La audiencia tiende a creer lo que oye por radio y televisión; la gente tiende a creer a quien escucha por estos medios. Esto se debe a que estos medios transmiten las noticias, las cuales se consideran regularmente fidedignas.
En este sentido no es sorprendente que un “importante predicador electrónico" tenga más credibilidad que un pastor local.
3.3. Nivel teológico
Este es el nivel más importante para comprender el éxito de la predicación tele-radial. Permítanme jugar el papel de abogado del diablo. Voy a hablar en blanco y negro --aunque la realidad es gris-- señalando algunos elementos teológicos que hacen tan llamativa la religión electrónica
3.3.1. La teología fundamentalista8
La teología fundamentalista es clara y simple. El tema de la Biblia es Jesucristo, aún del Antiguo Testamento. La predicación es la exposición de las escrituras y, por lo tanto, de Jesucristo.
Su lógica es clara. Hay sólo dos caminos: el cielo o el infierno. La función del sermón es sencilla: presentar el desafío del evangelio.
Su énfasis individualista apela a las necesidades inmediatas del oyente. Y. a veces, produce cambios radicales en la gente.
El estilo de predicación es narrativo, episódico e inductivo. Utilizan imágenes, ilustraciones e historias. No se parte de un bosquejo o de una idea central, sino que se "descubre a Cristo en el texto en la dinámica de la exposición.”
3.3.2. La teología protestante
La Iglesia protestante ha sostenido varias teologías, muchas contradictorias entre sí, durante el siglo XX.
Predicamos la iniciativa divina con Barth, el existencialismo con Bultmann y Tillich, el compromiso con Bonhoeffer, el liberalismo con Fosdick, la muerte de Dios con Robinson, a Dios en la historia con Von Rad, la esperanza en la historia con Moltmann y Pannenberg, y ahora hemos descubierto la dimensión liberadora.
Con Bultmann desmitologizamos el mensaje. Las imágenes bíblicas eran "criaturales"; eran la corteza que envolvía el Kerigma. Había que descartarlas. ¡Lo importante es el contenido, no la forma! Cayendo, así, en una especie de maniqueísmo estético.
En las últimas décadas recuperamos el carácter narrativo y literario de la Biblia. Rechazamos la idea de que la revelación es proposicional.
Descubrimos que el mensaje bíblico es más bien narrativo e inductivo. Esto nos ha llevado a la teología inductiva por excelencia: la teología latinoamericana de la liberación. Ahora partimos de la realidad; la teoría es un segundo paso.
Sin embargo, mantenemos un estilo homilético contrario a nuestra teología. Seguimos usando el sistema homilético del racionalismo inglés. Lo hemos aprendido con Spurgeon, Broadus, Crane, Stott y también Costas. Esta predicación proposicional, racionalista y monológica contradice nuestra teología inductiva y comunitaria. En consecuencia, algunos han pensado que el problema está en la disciplina: la predicación no es efectiva. Pero la Iglesia electrónica nos sigue probando la efectividad de la predicación. El problema no está en la disciplina; está en nosotros.
4. Conclusiones
Tanto el libro como la situación de nuestras Iglesias nos presentan varios desafíos. De estos, quisiera indicar tres que, a mi entender, presentan una agenda de trabajo para el liderazgo teológico y pastoral en América Latina.
En primer lugar, se presenta el desafío de la investigación. Es necesario continuar la misma, haciendo estudios tanto analíticos como técnicos.
Segundo, se presenta el desafío pastoral. Es necesario desarrollar un acompañamiento pastora! que cultive la confianza y la credibilidad.9
Finalmente, se presenta el desafío de la comunicación del mensaje. Es necesario encontrar formas mas efectivas para la comunicación del evangelio, usando eficazmente tanto los métodos tradicionales --por ejemplo la predicación-- como los medios de comunicación masiva. La Iglesia electrónica no nos llama a imitar sus métodos, sino que nos desafía a ser mejores comunicadores.
5. Notas bibliográficas
1. El 23 de septiembre de 1987 se realizó una mesa redonda sobre el libro "La Iglesia electrónica y su impacto en América Latina". En la mesa, de izquierda a derecha el Dr. Guillermo Cook, el Dr. Hugo Assmann, el Dr. Carmelo Álvarez y el Rev. Pablo A. Jiménez.
2. Hugo Assmann, La Iglesia electrónica y su impacto en América Latina (San José: DEI,1987).
3. Adolfo Ruiz y Dennis Smith, "Impacto de la programación religiosa difundida por los medios electrónicos en la población cristiana activa de América Central", Pastoralia 18 (Julio 1987): 129-161.
4. Hugo Assmann, op. cit., página 13.
5. Aunque no todos tienen plena conciencia de su papel en la lucha ideológica, algunos expresan abiertamente sus proyectos políticos. Véanse, por ejemplo, las declaraciones de Falwell y Robertson en las revistas Time del 2 de noviembre de 1985 y del 17 de febrero de 1986, respectivamente.
6. Esto ha sido señalado anteriormente. Véase, por ejemplo, el artículo de Cecilio Arrastía, "Billy Graham y sus imitadores", Pastoralia 9 (Diciembre 1982): 36-39.
7. Lo siguiente está tomado de Myron R. Chartier, Preaching as Communication: An Interpersonal Perspective (Nashville: Abingdon, 1981), páginas 51-59, passim.
8. Sobre la teología fundamentalista de la predicación véase el capítulo llamado "Fundamentalism: The Evangelists" (págs. 64-79), en Roben M. Duke, The Sermon as God's Word: Theologies for Preaching (Nashville :Abingdon, 1980).
9. Este llamado ha sido expresado en el “Comunicado de la consulta de obispos de América Latina y el Caribe a nuestras Iglesias", Pasos 10, DEI (1987): 16-20.

El lado oscuro de Dios, según el entropólogo peruano Marín González
Bush encarna "la guerra santa" del fundamentalismo cristiano
por Ernesto Carmona*
George Bush encarna una ideología guerrera inspirada en el fundamentalismo de la religión protestante que en el siglo 17 dispersó hacia América del Norte a los disidentes más radicales de la Reforma de Juan Calvino y Martín Lutero, aseguró el antropólogo peruano José Marín González, docente e investigador radicado en Ginebra. Por la fuerza de las armas -más que por sus ideas- los extremistas religiosos, auto erigidos en "verdadero pueblo elegido", están apoderándose hoy del petróleo y del gas del mundo islámico en su propio beneficio y de la "tierra prometida", es decir, EEUU.
El pretexto "civilizador" de una "religión superior" es el disfraz ideológico del afán de rapiña imperial. Según el académico Marín González, el fundamentalismo protestante es la base ideológica de toda la expansión geopolítica actual de EEUU. Todos los jefes del poder estadounidense están impregnados de una ideología que antes inspiró el exterminio indígena de América del Norte, para anexar sus tierras ancestrales, y arrebató después gran parte del territorio de México.
José Marín González se doctoró en antropología en la Universidad de La Sorbonne, cursó postgrados en el Instituto de Altos Estudios de América Latina (IHEAL) de París, en el Instituto Universitario de Estudios del Desarrollo (IUED) y en la Academia Internacional del Medio Ambiente de la Universidad de Ginebra, donde enseña desde 1989. Es investigador de la Red Internacional Universitaria de Ginebra (RUIG), trabajó en África con la Unesco y colabora con instituciones y publicaciones de Europa y América Latina.
Para el académico peruano, la principal base social del partido Republicano de George Bush está en el movimiento evangélico fundamentalista más conservador de EEUU. "Ese partido está asociado a los llamados tele-evangelistas, que son los grandes predicadores del sistema de televisión, conectados -además- a toda una red de publicidad y marketing que procura optimizar la manipulación del pueblo estadounidense", aseveró el docente peruano. "Todo ese integrismo está confrontado hoy a lo que ellos llaman "fundamentalismo islámico", que reacciona resistiendo al terrorismo de Estado que se impone a nivel planetario. No podemos hablar de terrorismo en términos singulares, hay que hablar de terrorismo en términos plurales", dijo Marín González, en esta estrevista en Bruselas.
El gobierno de EEUU monopoliza el terrorismo de Estado controlando las posibilidades militares, policiales y judiciales de coerción sobre sus ciudadanos. "Estamos presenciando que este fundamentalismo religioso estadounidense está aliado a la violencia militar que en estos días maltrata a la humanidad entera", afirmó Marín. En otras palabras, "estamos ante la confrontación de dos fundamentalismos", dijo. "Un poco en broma y un poco en serio se dice que existen talibanes al sur, pero también existen ‘talibushs’ en el norte", añadió.
Para el estudioso peruano, el fundamentalismo protestante estadounidense está hoy prácticamente en alianza con el sionismo, en una entente de "pueblos elegidos" o predestinados, aún cuando ambos fundamentalismos imaginan que posteriormente todos comprenderán su verdad y aceptarán la luz de su Dios: esto sella una serie de alianzas", manifestó el antropólogo. La condición de "pueblo elegido" habitando una "tierra prometida" está entronizada en la ideología religiosa fundamentalista estadounidense. "La expansión de Estados Unidos hacia Texas, Nuevo México y California en el siglo 19 estuvo inspirada en la llamada doctrina del ‘destino manifiesto’... Estamos hablando de lo mismo: ‘no es nuestra culpa, Dios nos escogió’... Así, no quedaba más que someterse a los designios divinos", dijo Marín.
Telepredicadores influyentes
A los pocos días de ser re-elegido, Bush recibió a los principales predicadores teleevangelistas, una cofradía de grandes controladores de opinión pública con acceso a millones estadounidenses a través de un sistema de televisión similar al que controlan hoy los pentecostales del Brasil. "Son capaces de ocupar grandes espacios de TV durante toda la semana y sobre todo en fin de semana", afirmó.
Los predicadores bombardean constantemente a la población con mensajes ideológicos. Precisamente, Pat Robertson, un catequizador que fue candidato presidencial republicano en 1988, llamó a asesinar al Presidente de Venezuela Hugo Chávez, durante una prédica transmitida el 22 de agosto de 2005 por la Christian Broadcasting Network, una red estadounidense de radio y televisión evangélica.
En la fanatizada visión religiosa fundamentalista de Robertson, el jefe de Estado de Venezuela es "un elemento diabólico" que debe ser eliminado. Marín afirmó que "los orígenes de este fundamentalismo, expresado como ideología del poder, provienen del siglo 17, pero en los tiempos actuales están más marcados en el partido Republicano, que se identifica plenamente con el programa evangelista.
Hollywood mostró por décadas a los indígenas estadounidenses personificando "el mal". Los cuáqueros, mormones y demás blancos fundamentalistas calvinistas —que en definitiva se quedaron con sus territorios— disfrutaron del derecho de matar, en acciones tácitamente aprobadas por Dios. Así, los "elegidos" terminaron por instalarse en una tierra "prometida"... pero ajena.
Línea directa con... Dios "Ronald Reagan (1981-1989) contrapuso ‘el imperio del mal’ (Unión Soviética) al ‘imperio del bien’ (EEUU). Y bajo ese principio, las iglesias contribuyeron a financiar mercenarios que masacraron sandinistas, porque según esa teoría Satán estaba invadiendo ‘la tierra prometida’, el imperio del bien. La respuesta militar llegó a Nicaragua con los llamados ‘soldados de la libertad’, mercenarios y asesinos profesionales financiados por el gobierno de Reagan cuando el padre del actual presidente dirigía la CIA", dijo Marín.
"Reagan y Bush aseguraron estar en contacto con Dios. El difunto mandatario pretendía obedecer la inspiración divina, ya que no se consideraba un político común y corriente. Al contrario, hasta sus primeros encuentros con los soviéticos en Suiza, dijo tener un contacto privilegiado para servir los designios divinos de una manera honesta y fiel", señaló el académico. Suiza fue el escenario de las primeras negociaciones de las dos super-potencias, entre Reagan y Mijail Gorbachov, en la década de los ’80.
"En algunos momentos hubo fricciones entre la emigración judía y los fundamentalistas cristianos, pero en su segundo período, Reagan —hablando ante los periodistas invitados a la Casa Blanca para celebrar la re-elección— afirmó estar casi seguro de que su generación llegaría al Argamedón, el lugar mítico donde se enfrentan el bien y el mal, según San Juan del Apocalipsis. Y dijo a los periodistas: ‘Dios ya escogió a sus aliados’", añadió el académico.
Primero oración, después café
"Bush asegura que hoy existe un ‘eje del mal’ y que ataca a los países de Oriente por mandato expreso de Dios. La oración matinal se convirtió en la primera actividad oficial cotidiana de casi todos los servidores públicos, incluida gran parte de los militares del estado mayor que acataron hasta en las oficinas del Pentágono la norma impuesta por el entonces ministro de Justicia John Ascroft. El trabajo del día debía comenzar con la oración religiosa, después que Ascroft hizo cubrir las estatuas griegas que atentaban contra este pensamiento moral", dijo Marín.
"El presidente proclamó sus propios encuentros con Dios. Bush pretendió obedecer a una predestinación de Dios para enviar sus ejércitos a Irak a cumplir el pacto de civilizar al mundo islámico, llevarle la verdad ...y la democracia. El concepto de que EEUU encarna a la civilización encontró respaldo teórico en el mundo académico. El profesor Samuel Hungtington, de la Universidad de Harvard, inventó una teoría del "choque de las civilizaciones", afirmando que el mundo islámico no está en capacidad de vivir la democracia "made in USA", sostuvo Marín. "Así, apoderarse del petróleo y del gas en ‘guerras preventivas’ tiene también una justificación religiosa".
Para el profesor Marín, este movimiento político no se limita a la política exterior o a su expansión geopolítica, sino que también tiene muy graves consecuencias en la vida cotidiana doméstica de los estadounidenses. El oscurantismo del sector gubernamental protestante se irroga el rol de "mayoría moral", manifestándose contra el aborto, los homosexuales y la presencia de la mujer en el trabajo económico fuera de casa. Los fundamentalistas cristianos preferirían a las mujeres de regreso en sus hogares, mientras -a nivel escolar- prohiben enseñar la teoría evolucionista de Charles Darwin sobre la evolución de las especies, ya reemplazada en casi todos los colegios por la teoría creacionista -Dios creó al hombre-. "En muchos estados, el pobre Charlie Darwin ha sido procesado y excomulgado del programa académico", aseguró Marín.
Según el académico peruano, "esta historia de ‘mayoría moral’ lleva prácticamente a un regreso a las cavernas, a un conservadurismo bastante primario y rudimentario que irroga sufrimientos a grandes sectores de la población". La alianza del fundamentalismo religioso con el patrioterismo extremista engendró la llamada ley "Acta Patriótica", que permite al Estado investigar la vida privada de los ciudadanos y seguir electrónicamente sus lecturas hasta en las bibliotecas municipales (The Patriot Act I & II). "Es una mezcla vil de patrioterismo, moralismo religioso y puritanismo...", sentenció el antropólogo.
Más racismo que antes
—Si Ascroft sólo fue ministro de Justicia, ¿cómo pudo tapar las estatutas griegas e imponer los círculos de oración incluso en el Pentágono, que es el ministerio de Defensa?
— Es que ésa es la tendencia general entre toda gran mayoría de los altos jefes del gobierno... No llegas a ser un cuadro clave en la administración Bush si no formas parte del movimiento religioso... No hay grandes inconvenientes en imponer comportamientos religiosos al interior del aparato del Estado.
La emergencia del fundamentalismoreligioso norteamericano como sustento ideológico de su expansión geopolítica amenaza con reproducir todos los monstruos que han asolado a la humanidad, principalmente el nacionalismo que alcanzó sus clímaxs con la experiencia turca frente al pueblo armenio, con el holocausto de más de seis millones de judíos o con las 500.000 víctimas del pueblo gitano masacradas por esta doctrina.
En el siglo 20 resurgieron el nacionalismo y el racismo, con la aparición del apartheid en Africa del Sur y el segregacionismo en EEUU. Reapareció toda una proposición dogmática sin ningún tipo de tolerancia, en la que no hubo espacio para la diversidad. La "Patriotic Act" es hoy la expresión de este regreso a la caverna. No estamos mejor... si se compara la "Patriotic Act" con la política interna de espionaje familiar que desarrollaron los nazis en la Alemania de Hitler.
Y el mega proyecto de control llamado Echelon busca espiar a la ciudadanía planetaria a través de Internet, del fax, del teléfono y hasta del tipo de lectura que uno realiza durante sus viajes... Echelon fue propuesto incluso para ser aplicado en las agencias de viaje...
— Al comienzo, Echelon fue resistido por Europa...
— El gran estratega de Echelon fue Donald Rumsfeld, quien trabajó como 20 años en el montaje del proyecto. —Y todo este fundamentalismo se inserta en una sociedad mercantil ... donde no todos pueden acceder al mercado...
—...No todos, porque muchos han sido llamados, pero pocos son los escogidos. Y como en el fundamentalismo hay un principio de "predestinación", tampoco existe un problema de "mala conciencia". Debería comprenderse a un banquero suizo, protestante y calvinista, que se va un martes a Buenos Aires, especula en la bolsa, destruye 20.000 puestos de trabajo, levanta 14 millones de dólares y el fin de semana está tranquilamente de regreso en su casa bebiendo champaña... sin ninguna culpabilidad porque está dentro de su ética. La ética protestante es el espíritu del capitalismo financiero. Lo afirmaba Max Weber cuando dijo: "Si estos son miserables, es porque Él lo sabe’".
— Entonces, no sólo es chiste que la sociedad de mercado es como el paraíso: ¡no es para todos!
—Para acceder a los puestos más importantes de los bancos en Suiza había que jurar ante la biblia. Allí es dónde entran las alianzas: son pactos con el poder divino. Alguien no se convierte en rico porque trabajó mucho... Hay una predestinación: "el Supremo está contigo". Si no, no podrían dormir.
En mis reflexiones relaciono siempre el tráfico de esclavos -físico y directo- con la presencia de las mejores colecciones de arte africano en un país mediterráneo como Suiza, que no tuvo ninguna actividad marítima. Esa riqueza artística se debe a que los banqueros suizos financiaron a los comerciantes de esclavos, quienes a su regreso devolvían el dinero, pero también traían "recuerdos de los salvajes", máscaras y atuendos, que terminaron en las bóvedas de los bancos... A la muerte de estos señores, algunas familias donaron esos objetos a los museos. Hoy el desplazamiento de exposiciones y muestras de arte que salen de países latinoamericanos también encubre fugas de patrimonio de esas naciones, al igual que las corridas bancarias al exterior del capital financiero".
Ernesto Carmona es consejero nacional del Colegio de Periodistas de Chile y secretario ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (Ciap) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap).

¡Descíframe, o...!
Campo religioso versus espacios mediáticos
PEDRO GILBERTO GOMES, SJ1
ANTÔNIO FAUSTO NETO2
Desde el desarrollo de los medios electrónicos, a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, las Iglesias en general y la Iglesia Católica en particular se han preocupado por utilizarlos en la actividad pastoral. En este trabajo, nuestro objetivo es reflexionar sobre la relación de la Iglesia Católica con los medios electrónicos, buscando identificar cuáles son los problemas y cuál es la concepción que orienta a la Iglesia Católica en el uso de esos medios. Según nuestra visión, la adopción de los medios electrónicos para la evangelización supone una enorme cantidad de retos a la Iglesia.
PALABRAS CLAVE: medios, iglesia electrónica, teleevangelización, procesos mediáticos.
Desde el desarrollo de los medios electrónicos, a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, las Iglesias en general y la Iglesia Católica en particular se han preocupado por utilizarlos en la actividad pastoral. La tradición de la Iglesia Católica con relación al uso de los medios de comunicación es muy grande, y se remonta a la prensa escrita. Sin embargo, desde la aparición de la radio, en la década de los años veinte, se viene luchando por dimensionar correctamente su relación con los medios electrónicos. Si, de una manera general, la técnica de los medios impresos fue privilegiada por la Iglesia, no se puede decir lo mismo en lo que se refiere a la electrónica, especialmente radio y televisión. Por eso, hoy, dando los primeros pasos en el tercer milenio, la Iglesia Católica aún se debate en una relación de amor y odio con los medios de comunicación electrónicos. En este trabajo, nuestro objetivo es reflexionar sobre esa relación, buscando identificar cuáles son los problemas y cuál es la concepción que orienta a la Iglesia Católica en el uso de los medios de comunicación.
Sin embargo, para que se entiendan los desafíos actuales enfrentados por la Iglesia Católica en sus experiencias de comunicación en Brasil, situamos aquí algunas referencias sobre el uso de la televisión por parte de las Iglesias Pentecostales. Se cree que esta alusión es bastante relevante, pues el mercado religioso en el Brasil contemporáneo reúne una serie de características posteriores a la entrada en escena de los procesos mediáticos.
De forma general, es bueno tener presente que no es unívoca la cuestión de la evangelización y los medios. Cuando se aborda el asunto, por lo menos tres aspectos deben ser considerados: evangelización por, en y a través de los medios. Cada uno de esos aspectos posee sus características y acarrea problemas específicos.
LA HISTORIA
Para esbozar algún tipo de encuadre del problema es prudente, en primer lugar, realizar un recorrido histórico de la relación de la Iglesia Católica con los medios de comunicación. La posición de la Iglesia sobre la comunicación social sufrió profundos cambios a través de los tiempos.3 A su vez, las manifestaciones eclesiales siempre estuvieron unidas a una preocupación pastoral. No obstante se haya manifestado desde los inicios de la prensa, esa preocupación se volvió más aguda con el desarrollo de los medios electrónicos.4
Tal preocupación siempre se movió dentro del marco de la educación, en este caso, la educación del sentido crítico. Por lo tanto, la comprensión de lo que se puede y se debe realizar en este campo siempre estuvo unida al concepto de educación. En determinado momento se privilegió el Saber, en otro el Hacer y, más recientemente, el Pensar. No obstante, ésta es una larga historia y un arduo camino –sin concluir– por el pensamiento y acción eclesiales.
Un primer tipo de educación pone énfasis en los contenidos, corresponde a la educación tradicional basada en la transmisión de conocimientos y valores de una generación a otra. Según la concepción de Paulo Freire, es la Educación Bancaria. Lo importante para este tipo de educación es el SABER.
En este modelo, la comunicación es comprendida como transmisión de informaciones. Existe un Emisor (E) que envía un Mensaje (M) a un Receptor (R). Como se puede ver, es un monólogo. Una sola vía. Un proceso unidireccional.
De esta forma, la Pastoral de la Comunicación se preocupó, en un primer momento, por la calidad de los mensajes que los medios de Comunicación transmitían para las personas. Se identificaban en estos mensajes las ideas que contrariaban la moral y las buenas costumbres, así como el pensamiento cristiano sobre el mundo, las personas y las cosas. Pío XI afirma, en la encíclica Vigilanti Cura, que la producción cinematográfica “estaba rebajando el sentido moral de los espectadores e hi- riendo la ley natural y humana”.5 Su preocupación estaba centrada en los efectos que el cine tenía sobre las conciencias más jóvenes, en las cuales “el sentido moral está en formación, cuando se desarrollan las nociones y los sentimientos de justicia y rectitud de los deberes y de las obligaciones, del ideal de vida” (ibid:25). De esta posición adviene la valoración moral de las películas, las centrales católicas de cine (CCC). La preocupación era formar, enseñar el correcto uso de los medios.
También en la línea de la formación crítica, de la enseñanza para utilizar mejor los medios, se sitúa la encíclica Miranda Prorsus, de Pío XII. Dice el Papa que “formar para asistir a los espectáculos de manera consciente y no pasiva hará disminuir los peligros morales, permitiéndole, al cristiano, aprovechar al mismo tiempo todos los conocimientos nuevos del mundo para elevar el espíritu hasta la meditación de las gran- des verdades de Dios” .6 El fundamento de Pío XII para su proyecto es una preocupación moral; el proyecto admite varios frentes, siendo el principal la formación del usuario a partir de normas morales; el contenido programático de la formación pasaba por las propias normas y por el estudio del lenguaje de cada uno de los medios modernos.
Por lo tanto, en la Pastoral de la Comunicación, lo importante en esa perspectiva es enseñar para que los usuarios sepan cómo actuar frente a los mensajes de los medios. Sabiendo la verdadera doctrina, las verdades morales y cristianas, los fieles podrían defenderse contra los peligros de los nuevos medios.
Un segundo modelo de educación es aquél que pone su énfasis en los efectos. Corresponde a la llamada Ingeniería del Comportamiento y consiste esencialmente en modelar la conducta de las personas con objetivos previamente establecidos. Puede ser comprendido como una Educación Manipuladora, donde se valoriza sobremanera el HACER.
Aquí, la comunicación es comprendida como persuasiva. Un Emisor envía un Mensaje a un Receptor que da una respuesta o reacción, denominada Retroalimentación, que es recogida por el Emisor. Lo importante son los efectos a ser conseguidos. Ocurre una falsa participación, una vez que la retroalimentación es una concesión del Emisor al Receptor.
De acuerdo con ese segundo modelo, la Pastoral de la Comunicación se preocupó por el uso de los medios. Ya estamos en la fase del Concilio Vaticano II. Una de las maravillas del mundo moderno son los medios de comunicación social. El Documento Conciliar Inter Mirífica – aunque aún permanezca preocupado con la moral– alaba estos medios como maravillas del ingenio humano. “Entre los admirables inventos de la técnica que, con auxilio de Dios, de modo particular en los tiempos actuales, el ingenio humano extrajo de las cosas creadas, la Madre Iglesia con especial solicitud acepta y hace progresar aquéllas que de preferencia se refieren al espíritu humano, que abrieron caminos nuevos de comunicación fácil de toda suerte de informaciones, pensamientos y determinaciones de la voluntad”.7 Siguiendo esta línea continúa. “Entre estos inventos, sin embargo, se destacan aquellos medios que no sólo por su naturaleza son capaces de alcanzar, mover a los individuos, sino a las propias multitudes y a la sociedad humana entera, como la prensa, el cine, la radio, la televisión y otros de este género, que por eso pueden ser llamados con razón Instrumentos de la Comunicación Social” (Idem).
Un documento posterior, emanado de la Pontificia Comisión de los Medios de Comunicación Social bajo orientación del Concilio, dará a los medios de comunicación el objetivo de promover la Comunión y el Progreso en la sociedad. “La comunión y el progreso de la convivencia humana son los fines primordiales de la comunicación social y de los medios que emplea, como sean: la prensa, el cine, la radio y la televisión. El desarrollo técnico de los medios aumenta y facilita el acceso a un mayor número de personas, así como el grado de penetración e in- fluencia” .8
Aquí, la actitud ya no es de simple condenación. Al contrario, la Iglesia descubre el valor de los medios. Sin embargo, ésta es una opción también para otras confesiones religiosas. Los fenómenos discursivos religiosos, a ejemplo de otros producidos por otras instituciones, están, hoy, atravesados por las nuevas configuraciones que constituyen la moderna esfera pública, circunstancia en que la mediatización, su cultura y sus procesos se constituyen en un nuevo orden estratégico en la estructura de sentidos. El recurso a las estrategias mediáticas como forma de actualizar la dimensión religiosa en la sociedad no supone, por lo tanto, un fenómeno exclusivamente religioso. Gracias a los procesos de mediatización de los medios, y de acuerdo con la forma para organizar la acción de los campos y modos, a través de los cuales éstos enuncian sus intereses, cada vez más, los diversos campos sociales se conectan entre sí para producir sentido
A partir de ahí, la Pastoral de la Comunicación va a acentuar el HACER. Los medios pueden ser un instrumento adecuado para alcanzar a las personas, moldearles la personalidad, modificarles el comporta- miento. De aquí que la preocupación sea utilizar los medios para alcanzar la finalidad que la Iglesia se propone: transmitir el mensaje evangélico a todos los rincones de la tierra. Lo que se mide es la eficacia de los medios. Si se cambia el comportamiento de la persona, se estará realizando una buena comunicación. Si ello no ocurre, el error reside en la manera de utilizar los medios que, en sí, son buenos instrumentos de comunicación y de progreso humano.
EL tercer modelo de educación pone énfasis en el proceso. Es decir, destaca el proceso de transformación de la persona y de las comunidades. Se preocupa más por la interacción dialéctica entre las personas y su realidad; se preocupa por el desarrollo de sus capacidades intelectuales y de una conciencia social. Se vale del método Acción-Reflexión-Acción, se comprende como Educación de la reflexión del problema y valoriza el PENSAR.
En esta visión, el ser humano es al mismo tiempo Emisor y Receptor. En un neologismo creado por Clotier, es un EMIREC. Comunicación es la relación comunitaria humana que consiste en la emisión/recepción de mensajes entre interlocutores en estado de total reciprocidad, según la comprensión de Antônio Pasquali. A su vez, en la explicación de Luis Ramiro Beltrán, es el proceso de interacción social democrática basado en el intercambio de signos por los cuales los seres humanos comparten, voluntariamente, experiencias bajo condiciones libres e igualitarias de acceso, diálogo y participación.
Con el tiempo, la Iglesia evolucionó hacia una comprensión más amplia de la comunicación. Así como la educación puso énfasis en el proceso, destacando la transformación de la persona y de las comunidades, de la misma forma la Pastoral de la Comunicación va a preocuparse por el proceso de comunicación que se establece entre las personas y en la sociedad en general.
La gran preocupación de la Pastoral de la Comunicación va a residir en valorizar el PENSAR. Es decir, comprender los mecanismos socia- les que impiden que los individuos y las comunidades sean sujetos activos de su comunicación.
Para llegar a esto, la reflexión eclesial se basó en la realidad de Amé- rica Latina. Por eso, la Iglesia constata, en Medellín (documento 16, núm. 2), que “muchos de estos medios están vinculados a grupos económicos y políticos nacionales y extranjeros, interesados en mantener el status quo social”.9 No obstante, fue en Puebla donde esta conciencia afloró con más vigor. Ya en un documento preparatorio, la CELAM decía que:
la comunicación social en América Latina se encuentra sumamente condicionada por esta realidad socio-cultural. Aún más, constituye uno de los factores determinantes que mantienen dicha situación.10
Más adelante, refuerza que:
la comunicación social, (...) al mismo tiempo en que vincula al hombre con un universo más amplio, lo coloca frente al riesgo de aislarse de su comunidad más inmediata. Se recurre frecuentemente a la manipulación y a la persuasión que acarrea la despersonalización del hombre, inculcándole falsos papeles sociales y modelos de comportamiento frente a lo social, a lo económico, a lo moral y a lo religioso (ídem).
Por otro lado, constata que:
la comunicación social es uno de los factores en juego en la situación de conflicto social que vive América Latina. Los grupos de poder, político y económico, que dominan los medios, obstaculizan la comunicación de los sectores marginados y crean dificultades para la expresión de los comunicadores responsables. Eso se manifiesta en la constante violación de los derechos humanos, la aplicación de la censura, las arbitrariedades y los abusos económicos a los que se vienen sometiendo tanto las instituciones como los profesionales de la comunicación social, comprometidos con la causa de la justicia (Ibid.:173-174).
El Documento de Puebla se apoya en este documento para reflexionar sobre la comunicación social. Por eso denuncia el control sufrido por los medios y “la manipulación ideológica ejercida por los poderes políticos y económicos que se empeñan en mantener el status quo y en crear un orden de dependencia-dominación o, por lo contrario, en subvertir este orden para crear otro contrapuesto”. 11
Denuncia, del mismo modo,
el monopolio de la información ejercido tanto por los gobiernos como por los intereses privados. Este monopolio permite el uso arbitrario de los medios de información y la manipulación de los mensajes de acuerdo con intereses sectoriales”.12
La comprensión de la comunicación, a partir del proceso establecido en la sociedad, para el caso brasileño, fue explicitado tanto en la Carta a los Comunicadores4 como en el texto-base de la Campaña de la Fraternidad de 1989. A partir de todas estos presupuestos, el trabajo pastoral en el campo de la comunicación tiene como objetivo que todos conozcan, compren- dan y experimenten la realidad de la comunicación social. El trabajo, de este modo, se concentra en crear condiciones para que las personas construyan la experiencia del proceso de comunicación que ocurre en el interior de las comunidades. A su vez, relaciona este proceso con el macroorganismo de la comunicación de la sociedad, identificando el autoritarismo, la verticalidad y la unidireccionalidad de la comunicación.
Consecuentemente, la Pastoral de la Comunicación se concentra en realizar una educación para la comunicación, donde cada individuo, grupo o comunidad, ejerza su derecho fundamental a la comunicación. Este derecho, fundamental y primario, se identifica con el derecho de ser. Aun cuando se ejecuta un trabajo a través de los medios de comunicación, se tiene en mente crear condiciones para que la palabra de la comunidad fluya viva y libre. En otras palabras, la Pastoral de la Comunicación tiene como objetivo que el ser humano sea un Emisor/receptor. De este modo, se busca crear condiciones para el establecimiento de una comunicación dialógica.

LOS AÑOS NOVENTA
Las diferentes fases de comprensión de la comunicación por parte de la Iglesia coexisten hasta nuestros días. Una fase se sobrepone a la otra, conviviendo dialécticamente. Sin embargo, en algunos momentos hay un predominio de la primera postura, más preocupada en adoctrinar. Eso aparece en los diversos textos producidos por la jerarquía católica en este período. Tal es el caso del Catecismo de la Iglesia Católica, que vincula la realidad de la comunicación social con el respeto a la ver- dad, al mismo tiempo que presenta una preocupación por el correcto uso de los medios de comunicación social. El texto aborda la preocupación pastoral acerca de los peligros y los desvíos en el uso de los medios.
La Conferencia del Episcopado Latino-Americano de Santo Do- mingo, por su parte, también trata sobre la comunicación. La parte específica sobre comunicación se sitúa en la línea de los documentos anteriores, sin agregar ninguna novedad. No obstante, el documento que de ella emana innova cuando, en las Perspectivas Pastorales para Amé- rica Latina, la comunicación es colocada como una prioridad. En él, las Conferencias Episcopales poseen una base oficial para dar prioridad a la comunicación en sus planos pastorales.
EL documento Aetatis Novae, publicado por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, en 1992, realiza una reflexión que parte de la realidad, iluminándola, para seguir con la doctrina. Eso es una novedad. Para ese documento, lo importante es el proceso, superando el mero uso de los medios de comunicación. Mucho más que hacer, se debe pensar.
Por último, una serie de documentos de la Iglesia aborda aspectos particulares. En 1996, la Congregación para la Educación Católica publicó un estudio dando orientaciones para la formación de los futuros sacerdotes acerca de los instrumentos de la comunicación social. Aquí, el documento enfatiza la formación para el uso de los medios, no obstante no entra ni desea entrar en las especificaciones técnicas sobre tales medios. Lo ideal es instrumentar a aquéllos que trabajan en la comunicación social. Un apéndice, publicado en aquella época, trae un resumen de los principales documentos eclesiales sobre el asunto.
A su vez, en 1989, el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales publica un documento que pretende dar una respuesta pastoral al fenómeno de la pornografía y de la violencia en las comunicaciones socia- les. El estudio indica como causa del fenómeno a la difusión de una moral permisiva. El documento está dirigido a las familias (no. 32), buscando suministrar subsidios para que ellas puedan realizar mejor su misión de educadoras en la fe. No existen informaciones sobre su aplicación práctica. En 1992, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una instrucción sobre algunos aspectos del uso de los medios de comunica- ción social en la promoción de la doctrina de la fe. El tono aquí es jurídico. La responsabilidad en la difusión de la doctrina pertenece a todos. Siendo así, todos poseen el derecho de utilizar los medios para tales fines. Aunque fue escrita en el mismo año que Aetatis Novae, el punto de partida y el enfoque son diametralmente opuestos.
Observando esos últimos documentos, se ve que la Iglesia no posee una directriz clara con respecto a la comunicación social. Dependiendo de la Congregación o del Organismo de origen del documento, la visión y el juicio de la comunicación social cambian substancialmente. Muchas veces, las perspectivas son opuestas.
Como la realidad es compleja, nada sería más justo que aceptar tal complejidad en la relación de la Iglesia con los medios de comunicación. Diversos segmentos eclesiales, de acuerdo con su realidad, perspectiva y situación, explicitarían su visión sobre la comunicación social y la consecuente relación con la evangelización. Eso sería razonable pues todos, independientemente del origen y del color, estarían compro- metidos y preocupados con la misión evangelizadora, mandato de Jesús. No obstante, parece que la resolución del problema no es tan simple.
Se advierte, en el momento, un doble movimiento. Por un lado, existen acciones que demuestran un desplazamiento que privilegia el SABER. Se enfatiza, en diversos sectores pastorales, un juicio moralista de la televisión.13 En este sentido suman fuerza los proyectos, comunes en los años ochenta, de lectura crítica de la comunicación y de formación de la con- ciencia crítica. Por otro lado, grupos de Iglesia enfatizan el HACER. Se vuelve, de esta forma, al deslumbre frente a las potencialidades de los medios para la difusión del Evangelio y para la transmisión de los actos litúrgicos.14 Esos proyectos mediáticos, no obstante obtuvieron el apoyo de miembros de la jerarquía católica, fueron generados en el interior de movimientos laicos, en su mayoría vinculados a la Renovación Carismática Católica. La Rede Vida de Televisión fue iniciativa de un laico del interior del estado de São Paulo que, con apoyo del obispo local, creó un Instituto para gestionar un proyecto de evangelización vía medios de comunicación. Actualmente, su red se extiende por todo el territorio nacional, vía satélite, por cable y en UHF. La Rede Canção Nova fue creada por un grupo de jóvenes pertenecientes al movimiento de Renovación Carismática. Inició con una emisora de radio y hoy es una red de televisión, con emisiones en el territorio brasileño, en Portugal y en África. Para mantener el proyecto fue creada una Fundación. La Televisão Século XXI es un proyecto de la Associação do Senhor Jesus, también vinculado al movimiento carismático. Inició como una productora de video que transmitía sus productos en las emisoras laicas. Esas últimas dos experiencias se mantienen con un grupo de asociados que buscan dar su apoyo para que la Iglesia pueda evangelizar a través de los medios de comunicación.
PECULIAR INDUSTRIA CULTURAL
La recurrencia a la esfera de la mediatización en el campo religioso busca varios objetivos, como la reconfiguración del mercado religioso; la práctica de estrategias de captura de fieles y, específicamente, la presentación de la religión no como un fenómeno abstracto, y/o doctrinario, sino como un servicio de atención de demandas, en el régimen de lo que se llama “aquí y ahora”. Anteriormente dirigidas a varios campos socia- les, junto a los cuales no encuentran respuestas ni destino para sus cuestiones, tales demandas son absorbidas, ahora, en el ámbito de determinadas “políticas de reconocimiento” cuyo eje no es tomar en consideración la naturaleza propia de estas demandas, sino su subordinación a los intereses instrumentales de una religión movida por la ética del consumo y la prestación del servicio.
Tales “políticas de sentidos” se realizan según la dinámica de una peculiar industria cultural que reúne negocios de la religión mediática en el formato de varios proyectos y productos. Se concreta por la existencia de complejas redes de producción y de reproducción de imágenes televisivas, capitaneadas por emisoras católicas y evangélicas, envueltas en el manto del neo-pentecostalismo que va dando estructura al “brazo mediático” de la religión y que disputa el mercado al lado de otras redes y servicios, como emisoras de radio, grabadoras, periódicos, productoras de discos, editoras y otras formas de negocios dirigidas para el mercado de más de 100 millones de fieles dispersos en las diferentes mallas urbanas y rurales de Brasil. Para que se tenga una idea de la magnitud de esta industria cultural religiosa existen en el país 3 redes católicas que se despliegan en 19 estaciones generadoras, además de otras afiliadas. Se registra también la existencia de otras dos –TV Aparecida y TV Nazaré– que entrarán en funcionamiento y que abarcarán gran parte de los territorios de las regiones Sur y Norte del país. Del lado pentecostal, la Rede Record se destaca con 18 emisoras propias y 18 afiliadas, en la calidad de estaciones generadoras, sin hablar de otras redes específicas. Éstos son apenas algunos datos relativos al nicho televisivo de fondo confesional (Dos Santos, 2004).
Sin embargo, la trayectoria de la comunicación de la Iglesia Católica en Brasil no inició con esas experiencias en la televisión. Desde los inicios de la radio en el país, se invirtió en emisoras de radio. En este particular se destacan las iniciativas de los padres Paulinos, Capuchinos y Redentoristas. Los primeros tienen una red de radio en el centro del país. Los segundos poseen una red de emisoras de radio en el sur de Brasil. Fueron ellos los pioneros de la televisión a colores en Brasil.15
Los terceros, entre otras, son responsables por la Radio Aparecida, la más importante emisora de radio católica en Brasil. Están, ahora, con un proyecto de televisión. Además de esas congregaciones religiosas, un número considerable de diócesis, a lo largo del país, poseen emisoras de radio. Entretanto, el proyecto de radio adoptado, en la mayoría, no difie- re de las emisoras comerciales. La evangelización se daba de modo in- directo, con programas de cuño humano y de orientación cristiana.
Una experiencia intermediaria, representada por la Associação Palavra Viva,16 que producía programas religiosos con contenido más social, apoyada en la Biblia, no produjo los efectos deseados, no alcanzando la amplitud y la importancia esperada.
Lo que cambia, ahora, es el intento de grupos eclesiales de desarrollar experiencias mediáticas de cuño pentecostal, con el formato de la Iglesia Electrónica Norteamericana. El cambio ocurre en el ámbito del contenido y no de la forma. Dentro del proyecto neopentecostal comienzan a surgir los teleevangelistas católicos, con gran fuerza17 en los medios de comunicación.
Presionada por el crecimiento desmedido de las Iglesias Pentecostales y con la desenvoltura con que esas instituciones se mueven en el universo mediático, la Iglesia Católica comienza a repensar su actuación en los medios de comunicación.
Diferentes Iglesias “se desafían” según determinadas estrategias, buscando imponer “derrotas” entre sí u obtener victorias, a través de la “captura” de los fieles. Si en el aspecto doctrinario sus fundamentos son diferentes, vale decir que practican el combate con las mismas armas discursivas y mediáticas, incluso de modo más específico, según estrategias que pasan por operaciones enunciativas convergentes. Siendo dependientes de la misma matriz –la cultura mediática– sus estrategias se repiten, pues lo que sirve como “seña” identificadora de sus programas son los diferentes géneros que constituyen la programación televisiva como un continuum de oferta discursiva. Gracias al acceso a los soportes y habilidades discursivas, los programas tele-religiosos se estructuran con los mismos ingredientes, independientemente de ser evangélicos o católicos.
Su vida pasa en el palco donde misas, cultos, novenas, sesiones espirituales y otros oficios religiosos son intercalados y estructurados por va- rios géneros y formatos como: programa de auditorio, talk show, emisiones escolares, entrevistas, debates, documentales, publicitarios, no- velas, etc. Muchos de los programas, según determinadas posibilidades, son realizados involucrando incluso la participación del público, actualizando, de esta forma, también los formatos de talk show y reality show en nombre de la fe, de la cura y de la conversión. De este modo se cambia, de cierta manera, el signo, en la medida en que las formas permanecen, modificándose lo que podríamos llamar contenidos.
Algunas características de esta cultura mediática tratan de mezclar marcas identificadoras de diferentes campos sociales, como medio y religión, en un sólo significante. Esa cuestión tiene que ver con la complejidad del funcionamiento “del género infoentretenimiento”, cuyas lógicas someten intenciones de diferentes campos a mecanismos discursivos que tratan de no disociarlos cada vez más.
Sin embargo, no solamente la presencia en los medios se ha redimensionado. La forma de las celebraciones, el modelo pastoral y doctrinal comienzan a cambiar. La experiencia de las comunidades eclesiales de base, con una fuerte carga social, es sustituida, gradual- mente, por una comunidad más espiritualista, que valoriza los sentimientos, los gestos, el canto.
Con esa perspectiva, importantes segmentos católicos, con apoyo popular, se dirigen en el campo mediático.
CAMPO RELIGIOSO VERSUS ESPACIOS MEDIÁTICOS
Si una sociedad estructura sus discursos y sus creencias en torno a la conversación que en ella se mantiene, significa decir también que la producción y el funcionamiento discursivos emanan directamente de lo que algunos llamarían sentido común, o sea, aquello que resulta de experiencias compartidas. Es en esas condiciones que el trabajo enunciativo mediático sobre la religión no es un hecho aislado, porque los medios reúnen hoy singulares competencias discursivas que son convertidas en nuevos dispositivos de la mediación de la experiencia.
Este fenómeno de la apropiación de campos mediáticos por el espacio religioso va más allá de la experiencia tradicional de la Iglesia Católica, sugiere un análisis y un comentario de cuño interpretativo. O sea, cuando el campo religioso utiliza los espacios mediáticos como instancia de realización y actualización de la cuestión de la fe, ¿qué consecuencias puede tener para la comprensión y la vivencia de la religión? La consecuencia más inmediata es el desplazamiento del espacio tradicional, retraído y restricto de los templos, hacia un campo abierto y multidimensional. Aún más, la lógica del templo, directa y dialogal, es substituida por la lógica de los medios modernos, con un público anónimo, heterogéneo y disperso. De ese modo, las tácticas de los predicado- res, su oratoria y desempeño se dejan impregnar por las leyes de la comunicación de masas, principalmente de la radio y de la televisión.
Las mudanzas operadas son de dos órdenes: del ministro del culto y sus acólitos, por un lado, y de los fieles por otro. En el primer caso, el con- tenido del mensaje cede lugar a la postura corporal, a los gestos, al canto, a la danza. El mensaje religioso es adaptado a las exigencias mediáticas para que tenga eficacia y para que alcance a las personas directamente en sus sentimientos. Por lo tanto, la emoción toma el lugar de la razón.
En el segundo caso, los fieles dejan de ser los actores del evento religioso para volverse asistentes. Para utilizar un concepto de Maria Cristina Matta (1993), se pasa del palco a la platea. La comunidad de fe sale de escena, dando lugar al conjunto de telespectadores. La construcción de comunidades de fe es substituida por la creación de grupos de asistentes. De la comunidad se pasa al individuo; de la experiencia comunitaria se va al consumo individual de bienes religiosos.
El desplazamiento identificado parece tener una primera explicación en el desencanto moderno con las formas tradicionales de las Iglesias Históricas. Los cultos y acciones de las Iglesias, cada vez más, pierden espacio en el corazón del hombre contemporáneo. De ese modo se crean nuevas formas de llegar hasta ese hombre. Si las personas no vienen al templo, el templo se dirige a ellas. Entretanto, ese desplazarse del centro hacia la periferia, a través de procesos mediáticos, exige que se hagan concesiones a los patrones de comportamiento dictados por los medios de comunicación: tanto en lo que dice respecto a la lógica de producción de mensajes como en lo que se refiere al consumo de bienes culturales, en este caso, culturales religiosos.
La segunda explicación está en el intento de superar la antigua dicotomía entre masas y minorías, también aplicada a la Iglesia. Una comprensión más politizada de la fe admitía que la vivencia religiosa solamente sería auténtica en pequeños grupos, en un encuentro personal con Dios, compartido con la comunidad. Con la crisis del paradigma, diversas Iglesias (inicialmente las pentecostales, después las históricas) se volcaron hacia un público de masas. Se necesitaba movilizar multitudes, transformar el mundo, al final del milenio, en un gran palco para que Jesús Cristo pudiese reinar “urbe et orbe”. En este caso, mucho más importante que la adhesión del corazón es la participación por la emoción.
Sin dudar de las intenciones que alimentan los proyectos mediáticos de las instituciones religiosas, se debe recordar que ninguna Iglesia está efectivamente interesada en producir reconocimientos de aquéllos que con ella interactúan, en el ámbito de programas, llevando en consideración sus singularidades. En lugar de eso, lo que se produce como reconocimiento es justamente el tipo de pertinencia que tiene el caso de aquél que asciende a la emisión para los fines estratégicos, de mercado, etc., del programa. Siendo así, el acceso se da bajo ciertas condiciones. Es verdad que, en el campo de las nuevas modalidades de interacción televisiva, los programas religiosos se constituyen también en un espacio de escucha, de acogida y de atención para con aquéllos que constituyen esa demanda. No obstante, esas posibilidades de hablar solamente se conceden en la medida en que las posibilidades de sentido, en vez de estructurar las palabras por decir, son estructuradas en una lógica de “palabras prontas”.
O sea, la oferta de la escucha se hace a partir de las individualidades, es decir, de ciertas singularidades, pero son singularidades que traen características emblemáticas, en los términos según los cuales la historia da la demanda de quien tiene algo que decir; es apenas un pretexto para las razones instrumentales y de mercado en que se funda la emisión televisiva.
COMUNIDAD DE AGLOMERACIONES
Las emisiones televisivas religiosas estudiadas18 por nosotros son estructuras complejas, como lo son hoy los discursos mediáticos construidos por dimensiones volcadas para la emoción y que se estructuran en torno de una cierta catarsis o, mejor dicho, conmoción. Sin embargo, el ápice de esas situaciones se deshace en la medida en que se disuelven las propias circunstancias sobre las cuales se fundan las emisiones.
En el período del 1 de octubre al 7 de noviembre de 2004, de acuerdo con un levantamiento de programación en 13 emisoras confesionales (católicas y pentecostales, sean abiertas o por cable), se transmitieron cerca de 55,215 minutos, o sea, 2,300.62 horas semanales.19
En esta “comunidad de aglomeración” se viven muchas situaciones: la iglesia pedagógica, situaciones de tele-atención y de socorro espiritual, encuentros terapéuticos, prácticas de oficios religiosos, celebraciones como posibilidades de pose de los bienes sagrados, situaciones de tele marketing, el antiguo confesionario, los cultos de exhortación fundados en la religión guerrera, la cura del malestar como negocio.
Se vive, así, la experiencia de nuevas aglomeraciones que se estructuran en torno de multitudes que comparten algo, pero apenas en términos circunstanciales. Y para que se mantenga cohesionada, se movilizan las estrategias del “hacer–hacer”, en torno de técnicas de sugestibilidad, mediadas por la fuerza de los actores que, en la condición de personajes mediáticos, ponen en acción ciertas estrategias por las cuales las personas se enlazan identificándose con sus referencias. Tal vez, el ápice de la religión personalizada esté en el hecho de que su naturaleza, sus fuentes de inteligibilidad y las referencias de sus fundamentos pasen por la espesura de esta estructura mediadora, que toma forma en la figura, corporeidad y pragmática de los presentadores, cualesquiera que sean sus orígenes y propuestas confesionales.
El ejercicio del discurso religioso deja de hacerse según reglas inmanentes a los rituales inherentes y específicos de cada religión, y pasa a orientarse cada vez más por un conjunto diverso y complejo de diferentes referencias culturales, semánticas por los principios y operaciones mediáticas.
Argumentaciones relativas a las cuestiones de devoción, sobre las cuales se inspira una religión, son substituidas por otras tantas fundadas, por ejemplo, en una pragmática y/o en la magia de objetos (rosarios, cds, libros, plantas, agua, etc.) y de otros referentes, instituyéndose, así, determinados sincretismos, como es el caso de los programas pentecostales que se apoyan en las simbologías de las religiones afro-brasileras, para descalificarlas, pero también para convertir sus fundamentos en nuevos procesos de ritualización de los modos de captura de los posibles futuros fieles neopentecostales.
Solamente es posible comprender el compromiso de las Iglesias católicas y neopentecostales en ofertas tele-mediáticas si tenemos en cuenta las características del mercado religioso brasileño y algunas de sus manifestaciones. A lo largo de las cuatro décadas de 1970 a 2000, los católicos continúan siendo la mayor población religiosa, no obstante se observa disminución en sus contingentes: si en 1970 a ella correspondía el 91. 8% de la población religiosa, en 2002, estos porcentajes caen a 73.9%. En igual período, la población evangélica salta de 5.2% a 5.6%, lo que significa decir que, según datos censales de 2002, los católicos se constituyen en una población de 125 millones de fieles contra 26 millones de perfil pentecostal. Habitando la región urbana, donde está más del 80% de los domicilios del país, el neo pentecostalismo avanza justamente en aque- llos espacios hacia donde fueron echados, en las últimas 4 décadas, más de 40 millones de brasileños, que salieron en busca de vida más digna, transformándose en este fabuloso “ejército de reserva”, o blanco de las más diferentes políticas públicas, sociales, asistenciales y religiosas pues- tas en práctica por las instituciones (Atlas 2003:20).
La retirada de escena de agentes estratégicos, como en el caso del Estado, hace que el campo religioso sea convertido en un protagonista en la medida en que transforma estos escenarios en insumos para las estrategias que buscan capturar segmentos de poblaciones para las huestes de las diferentes religiones. Actuando sobre el vacío político-asistencial dejado por el Estado y otras instituciones, las Iglesias eligen peculiares “políticas de atención”, convirtiendo la cultura mediática en la esfera en la cual las demandas temporales de los individuos serán transformadas y/o capturadas para los fines instrumentales de las instituciones. La religión deja de ser una abstracción y se coloca en el lugar de contacto. Los horizontes de salvación dejan de tener como parámetros la vida después de la muerte, y una serie de nuevas “prácticas terapéuticas” son accionadas como respuestas a la problemática del “aquí y ahora”. En estas condiciones, las estrategias tele-religiosas proponen la estructuración de espacios de cura, según operaciones en enunciaciones y que también son trabajadas por las lecturas de los receptores. Los estudios sobre la recepción de las programaciones tele-religiosas apenas se inician. En este sentido está en curso la investigación20 que examina las condiciones de apropiación de los discursos tele religiosos, a partir de observaciones hechas junto a receptores de programas católicos y pentecostales. Para eso, algunos da- tos llaman la atención. Según una tipología realizada, existe una múltiple condición de receptores. Significa decir la no-existencia de un público homogéneo. De forma sociológica podemos hasta distinguirlo –católico y pentecostal– pero, en términos de estrategias de sentidos se constata la existencia de otra constitución de receptores. Tenemos el “receptor in- fiel” que anuncia vínculo con la religión, pero ve programas de otra; el “agregado”, que ve el programa por influencia de un miembro de la familia; el “puntual”, que argumenta la existencia de fines específicos para ver un determinado programa; el “inducido”, aquél que es convencido por alguien para ver el programa; “el mediático” que asiste por las motivaciones estimuladas por la propia televisión; el “doctrinario”, aquél que busca en las emisiones informaciones que ayuden en el desarrollo de su vínculo con la institución religiosa; y finalmente, el “ocasional”, aquél que tiene contacto con el programa de tiempo en tiempo.
En función de la naturaleza de esos tipos de audiencia, los receptores establecen varios vínculos con los programas, dejando claro que éstos no son meros mensajes decorativos. Por el contrario, tienen, de parte de los consumidores, varios sentidos que les son atribuidos. Estas informaciones permiten decir que la recepción realiza varias lecturas de los programas, dándoles varios destinos, sea en la vida personal o en la vida religiosa.
Sin embargo, como el consumo es individual y solitario, la persona debe dar muestras de que está enlazada, comprometida. La expresión del compromiso se da a través de la compra de los libros y objetos anunciados; se participa a través de las limosnas para que el programa pueda mantenerse en el aire.
Una nueva Iglesia es creada, universal y virtual. Los templos son los propios hogares; los púlpitos son los aparatos de televisión; la marca de pertenecer al grupo se expresa en el consumo. Solamente es fiel de esa Iglesia aquél que posee la capacidad de consumir algunos de los productos por ella vendidos. Se repite, en el campo religioso, lo que Canclini (1996) señala para el campo social y político: consumidores y ciudadanos. Aquí, consumidores y fieles.
En todo eso, lo más importante es el espectáculo. El culto pierde el misterio de lo sagrado para revestirse de la transparencia de los medios, donde la imagen es todo. Se repite, en las Iglesias, la lógica de la sociedad del espectáculo. La participación ocurre en el nivel de la imagen. Esto es, se asiste a un espectáculo, con sus lógicas, abdicándose de la participación activa en la comunidad.21
No existen mayores exigencias, a no ser la participación por el con- sumo de los bienes ofrecidos. Los bienes religiosos son ofrecidos en casa, a la carte, de acuerdo con la necesidad del cliente.
Aunque los inicios de esa llamada Iglesia Virtual encuentren sus raíces en la acción pentecostal, principalmente en los Estados Unidos de América, su rápido desarrollo en Brasil desafió a la Iglesia Católica en nuestro país. Olvidando su propia experiencia, arraigada en la tradición, sectores de la Iglesia enveredaron por los caminos pentecostales y se dejaron deslumbrar por los reflectores de los medios de comunicación.
Asumieron para sí la máxima del Velho Guerreiro, Chacrinha, que decía: Nada se crea, todo se copia. Por ese motivo, pasaron a copiar las fórmulas de éxito popular de los tele-evangelistas, nacionales e importados. Hoy, en la mayoría de los casos, la diferencia, la identidad, reside en el contenido y no en la fórmula. La Iglesia pasa a copiar fórmulas alienígenas en su relación con los medios.
Sin embargo, la utilización indiscriminada de los medios tiene su precio. Ésta posee lenguajes, leyes y procesos que deben ser observados para que los objetivos sean alcanzados. El desafío que se coloca hoy para todos aquéllos que se sirven macizamente de los medios en su trabajo pastoral es discernir si existen diferencias significativas entre los dos lenguajes y los dos procesos. Aún más, deben identificar el lenguaje y proceso dominante. En caso contrario, aunque piense que está utilizando los medios de comunicación para un trabajo serio de evangelización, el agente de pastoral será dominado por las leyes de la media y su objetivo no será alcanzado.
Sospechamos que los medios son semejantes al primer Anillo, de Tolkien (2001). Esto es, no se deja dominar, sino que domina a aquél que lo usa, principalmente cuando se pretende sacar algún provecho propio.22 De ese modo, su uso indiscriminado, principalmente para la celebración, puede traer, como consecuencia, una superficialidad del misterio y una banalidad a lo que se celebra. Vale recordar que ésa fue una pre- ocupación siempre presente en los debates entre comunicadores y liturgistas sobre liturgia de radio y televisión (CNBB, 1982; 1994). Ade- más, el tema central del VI Encuentro Nacional de Liturgia de Radio y Televisión fue Lenguaje Litúrgico X Lenguaje Televisivo (CNBB, 1994:9).
LOS DESAFÍOS
La presencia de la Iglesia en los medios, utilizando criterios, formas y procedimientos similares a las Iglesias Neopentecostales, trae consigo desafíos que deben ser enfrentados por los agentes de pastoral. No se puede olvidar que la dimensión televisiva, por ejemplo, exige que se vaya más allá de una consideración sobre el contenido de los programas. Ya en 1969, Marshall McLuhan advertía que la influencia de la televisión en la vida de las personas era ejercida por el simple hecho de asistirla. El medio es mensaje, señalaba el pensador canadiense (McLuhan, 2002).
Por lo tanto, el teleevangelista católico es llamado a tomar en cuenta otras variables en su relación con los medios, superando las visiones tradicionales con que la Iglesia Católica interpretaba el fenómeno: el contenido, la utilización y la reflexión sobre el proceso. Hoy, al utilizar cualquier vehículo para la evangelización, otra dimensión se presenta como desafiante: el proceso de encuadre practicado por la televisión.23
EL proyecto de la televisión debe ser buscado en el modo como ésta realiza el encuadre de su programación, desde la apertura hasta el cierre. De este modo, cuando un programa entra a formar parte de la barra de programación de un medio, independientemente de su contenido, estará contribuyendo para la construcción de sentidos éticos buscados y proyectados por ese mismo medio. Consecuentemente, el medio deja de ser neutro, como canal, dando al programa un sentido y una dirección que puede ser el opuesto al deseado por el presentador o realizador. En esa perspectiva, a pesar de lo que se pueda decir, cuando se participa en determinado programa, por ejemplo, la presencia de un agente de pastoral en el medio de comunicación adquiere un sentido ético más allá de su voluntad o deseo. Eso significa decir que la participación en el Programa de Xuxa, de Faustão, de Ratinho o de Gugu Liberato,24 posee un significado ético y una semántica que sobrepasan los límites de lo que entrevistado y entrevistador puedan decir y hacer. Lo mismo se debe inferir de la celebración litúrgica inserta en la barra de programación de una emisora de televisión.
Aunque se pueda decir que lo importante es aprovechar las brechas que abre el sistema para pasar el mensaje evangélico, lo que prevalece en el imaginario de las personas es el proyecto ético de la emisora que transmite el programa. Tal proyecto es mayor y posee más fuerza que la propuesta del agente de pastoral. Aun cuando se piensa que se está utilizando el canal como un medio para hacer llegar el mensaje del Evangelio a todas las personas, el efecto es el contrario. No se utiliza el canal, sino que se es utilizado por él.
El enigma que desafía a la persona que desea aventurarse en el campo de los medios para promover la evangelización es la correcta dimensión de su inserción en el medio. Es imperativo encontrar los límites de los dos procesos –de los medios y de la evangelización– para identificar los pasos que se pueden y deben dar. La tarea es substantiva, pues de ella dependen los destinos de los sinnúmeros de tele-evangelistas católicos, desde las estrellas hasta los menos cotizados.
Más apremiante es el desafío cuando, en la postura de la Iglesia Católica frente a los medios, se advierte la tendencia de bautizarlos. De ahí que se haga una acción genitiva, subrayándose siempre el calificativo católico como el más importante. Con todo, en el caso de los medios, el sustantivo posee más fuerza e imprime sus reglas y sus leyes. Tal hecho ya había sido constatado en 1972, en el I Encuentro Nacional de Liturgia de Radio y Televisión (CNBB 1994:9-ss). En aquella ocasión se afirmaba que siendo la liturgia la cumbre y la fuente de la vida de la iglesia (...), la Liturgia de Radio y TV debe tener como primer objetivo la formación de la Iglesia, alcanzando los varios niveles de participación, respondiendo al plano de pastoral orgánica de las diócesis (ibid.:10).
Recuerda que la participación está unida a la transmisión, debiéndose conjugar bien la imagen y el sonido al transmitir el mensaje. De ese modo, la “liturgia debe ser adaptada tanto al medio ambiente a que se dirige, (...) como al medio que la transmite” (idem). Se deduce de ahí que existen diferencias substanciales entre una asamblea litúrgica (u orante) presencial y las relaciones que se establecen a través de medios de comunicación social. Si, por un lado, toda la interacción entre personas se inscribe en el ámbito de la comunicación (en este caso, todo es comunicación), por otro lado, los medios de comunicación son artífices
de un modo muy particular de interacción. Para que realmente sean propulsores interactivos deben subordinarse a procesos y leyes que los distingan sustantivamente de las demás formas de interacción. Sobre todo, en virtud de su subordinación a órdenes políticos y económicos dominantes. Son, antes que cualquier cosa, empresas comerciales, cuyo eje motor es el lucro (ibid.: 11).
Es el momento en que se debe volver a la observación realizada en el inicio de este texto, cuando se distinguía entre evangelización de los medios, con los medios y a través de los medios. En el primer caso se incluye aquella actuación eclesial que procura trabajar con los profesionales de los medios de comunicación, con los profesionales de la media. Como son personas que interactúan directamente con la opinión pública, poseen una amplia exposición pública y su palabra es formadora de opinión, necesitan de una formación humana, ética y religiosa de calidad. La solicitud pastoral debe mirar con atención a esos profesionales. Eso involucra trabajar, desde los tiempos de su formación universitaria básica, buscando que se desarrollen integralmente como personas.
En el segundo caso está el aprovechamiento de los productos culturales para, a partir de ellos, llevar a cabo la acción evangelizadora. Aquí se exige una formación más acentuada del agente de pastoral, pues supone conocimiento de la lógica del producto y su posible utilización como momento disparador de la discusión crítica.25 En este caso se valoriza los productos culturales de los medios para desencadenar una acción pastoral. Los dos primeros casos, no obstante que exigen una formación sólida para quienes se dedican a ello, no ofrecen mayo- res problemas. Éstos surgen en el tercer caso, cuando se pretende utilizar las transmisiones de los medios como formas para aumentar el alcance de la voz, de la imagen, del mensaje evangélico. La formación exigida, en este caso, supera en mucho a aquélla que poseen la mayoría de los agentes de pastoral que actúan en los medios. Éstos involucran la conjugación de la formación técnica y profesional de alto nivel, formación teológica y humana arriba del promedio. No basta tener una buena apariencia, buena voz y saber cantar o danzar. Es necesario conocer profundamente los procesos mediáticos. Al mismo tiempo, el que se dice debe resistir los cuestionamientos del tiempo y estar en consonancia con las grandes preguntas que los hombres y las mujeres contemporáneos se hacen constantemente. El periódico, el micrófono, la cámara no son meros instrumentos de potenciación del antiguo púlpito. Un programa religioso, colocado en una barra de programación que carezca de mayor preocupación con la formación integral de la persona, estará justificando esa misma barra. Así, no basta el contenido del pro- grama para justificar su transmisión y difusión. Es necesario considerar el canal que él transmite y la sociedad que él asume al ser producido y presentado. La exigencia se torna más imperiosa cuando el programa producido y transmitido es la celebración litúrgica. No se puede ignorar la compañía que se tiene durante el resto de la programación de la emisora, que debe ser examinada en su totalidad. En este particular cobra sentido el dicho popular: dime con quién andas y te diré quién eres. Es la totalidad lo que da sentido ético a la parte. En tal caso, el programa religioso estará cumpliendo con una función a propósito de- signada, sobrepasando las intenciones de su autor o presentador. En el inicio de las actividades, bendice el que viene después; en el cierre de las transmisiones, justifica todo lo que fue hecho. El sentido de la parte es dado por el proyecto de la totalidad.
Lo que vale para las emisoras comerciales vale igualmente para las redes católicas, sea de radio o de televisión. El sentido ético de su existencia no es construido a partir de un único programa, sino por el conjunto de su programación y la totalidad de sus opciones.26
Eso sin contar con la ya mencionada necesidad de hacer concesiones al lenguaje específico de los medios, no siempre compatible con el lenguaje y procesos religiosos. La dinámica de los medios electrónicos se apropia de la figura del comunicador cristiano y lo devora con sus exigencias. Dentro del mundo de los olimpianos, 27 las mismas leyes que rigen las estrellas de los medios se aplican a la figura del sacerdote que en ella se aventura. Él es explorado como un astro, es promovido, admirado, siempre y cuando posea audiencia y venda productos. Cuando deja de ser novedad, sale de moda y es olvidado por los medios. Ésta es la lógica del capital y de la industria cultural. Muchas veces, con vistas a la preservación de su imagen, determinado astro o estrella de la televisión sale de escena. Otras veces, su figura es tan fuerte que eclipsa a todos los demás que con él aparecen.28 Por otro lado, el trabajo con las masas, con multitudes de aficionados que aplauden y se desmayan, corre el riesgo de conmover sólo a través de la emoción, sin una mayor consistencia en la opción religiosa. Sin negar la importancia de la emoción y del imaginario, es imperioso recordar que la comunidad de fe necesita de personas comprometidas con la práctica de la solidaridad y de la justicia, según el proyecto de Jesús Cristo. Por lo tanto, es necesario que ocurra una verdadera conversión del corazón y de la mente, que se da con el encuentro personal con Jesús Cristo.
El comunicador cristiano que no esté consciente de todos esos riesgos podrá confundir el elogio fácil con la aceptación del mensaje evangélico, motivo final de todo el trabajo religioso. Las masas son volubles y el compromiso de ellas dura mientras dure su encantamiento por el ídolo. Quien debe brillar en el corazón de las personas es Jesús Cristo y no su ministro. En el trabajo es importante que el ministro disminuya para que Cristo pueda crecer. Decididamente, ésa no es la lógica de la industria cultural ni la propuesta de sus agentes.
El enigma está colocado para todos los que trabajan con evangelización en los medios. En caso que no sea adecuadamente descifrado, devorará a quien se atreva a desafiarlo, sumergiéndolo en el torbellino triturador de tantos otros ídolos y estrellas del pasado.
1 Profesor investigador del Programa de Posgrado en Ciencias de la Comunica-
ción. Pró-Rector Académico. Universidade do Vale do Rio dos Sinos. São
Leopoldo-RS-Brasil.
Correo electrónico: pgomes@unisinos.br
2 Profesor investigador del Programa de Posgrado en Ciencias de la Comunicación. Universidade Vale do Ro dos Sinos. São Leopoldo-RS-Brasil.
Correo electrónico: fausto@unisinos.br
3 Para la evolución del pensamiento de la Iglesia Católica sobre el asunto se puede ver Soares, 1988.
4 Para mayor información ver nuestro estudio en Gomes, 2002:121-137.
5 Pio XI. Vigilanti Cura, nº 7.
6 Pio XII. Miranda Prorsus, nº 17.
7 Concilio Vaticano II. Inter Mirífica, nº 1.
8 Pontifícia comissão para os meios de comunicação social. Communio et
Progresio, nº 1.
9 Medellín, Documento 16, nº 2.
10 Nota de traducción: CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana).
11 Puebla, op. cit. nº 1069.
12 Emanada, en 1984, de la Equipe da Reflexão do Setor de Comunicação da
CNBB. São Paulo: Paulinas, 1984.
13 Por ejemplo, campañas que abogan por el acto de apagar la televisión como
forma de protesta contra los desmanes realizados por los medios de comunicación. O también, movimientos contra la pornografía y la baja calidad de programas de auditorio y telenovelas, reivindicando una actuación más decisiva del Congreso y del Gobierno en términos de una ley para la televisión.
14 Aquí merecen destacar tres experiencias, todas vinculadas a movimientos laicos: Rede Vida de Televisión, Rede Cancão Nova de Televisión y la Televisión Siglo XXI.
15 La experiencia ocurrió en 1972, en Porto Alegre, con la TV Difusora, Canal
10. Más tarde, esa emisora de televisión fue vendida para la Rede Bandeirantes.
16 Experiencia llevada a cabo por un grupo de congregaciones religiosas, con el apoyo de la Conferencia dos Religiosos do Brasil (CRB), con sede en la ciudad de São Paulo.
17 El más famoso, con inserciones en todas las emisoras de televisión, es el P.
Marcelo Rossi. Además de la misa transmitida por la Rede Globo de Televisión, el P. Marcelo posee programas de la Rede Vida de Televisión, grava CDs
y publica libros. Su misa, en el Santuario del Rosario Bizantino, posee mucha demanda. En la esterilla del P. Marcelo, otros padres cantores surgieron en el resto del país. Su participación en programas de radio y de televisión inaugu- ran un nuevo modo de presencia de la Iglesia Católica en los medios.
18 “Processos Midiáticos e a Construçaõ de Novas Religiosidades: As Dimensões
Discursivas” PPGCC. Unisinos. São Leopoldo. 2002. Investigación coordina- da por el profesor Antônio Fausto Neto.
19 Sobre este asunto, el P. Zezinho (2004:35) hace referencia que, en apenas tres años (no menciona cuales), tres emisoras de televisión católicas emitían 2,700 horas de programación por mes. Existen varias informaciones de diferentes fuentes sobre la programación de las emisoras confesionales; datos, entretanto, que no están consolidados de forma segura.
20 “Processos Midiáticos e a Construção de Novas Religiosidades: As Estratégias
de Recepção” PPGCC. Unisinos. São Leopoldo. 2004. Investigación coordinada por el profesor Antônio Fausto Neto.
21 Éste es el fenómeno de los shopping centers, donde las personas van más para
mirar que para comprar. Se participa por la asistencia.
22 En el libro, el personaje Frodo, aún estando con el anillo sin ningún interés de
poder, llevándolo para ser destruido, en el final de la trama estaba totalmente poseído por él, sin condiciones objetivas de cumplir con la misión.
23 Conforme reflexión desarrollada por Kilpp (2002).
24 Los dos primeros poseen programas en la Rede Globo de Televisión. Los dos últimos poseen sus programas en el Sistema Brasileiro de Televisão (SBT). Xuxa, por demás conocida en la América Latina, es responsable por progra- mas infantiles en la Rede Globo. Fausto Silva (Faustão) presenta un progra- ma de variedades los domingos de tarde en la Rede Globo. Gugu Liberato compite con Fausto Silva en las tardes de domingo en el SBT. El presentador Ratinho posee un programa en el SBT mezcla de variedad y policial.
25 Por ejemplo, cuando el agente de pastoral se sirve de programas de televisión
conocidos, de películas que tocan profundamente en temas existenciales etc., para, a partir de ellos, discutir los asuntos esenciales de la fe y de la existencia humana. En ese particular están las películas: Minority Report, Cidade de Deus, Inteligencia Artificial, entre otros.
26 Eso significa decir que, al participar de la programación de una emisora identificada con un movimiento, el agente de pastoral, agente de comunicación, estará asumiendo las posiciones y visiones de mundo y teológicas de aquéllos que dirigen esa misma emisora.
27 Según expresión de Morin (1970).
28 Éste es el caso del P. Marcelo Rosi. Cuando él está presente en una celebra- ción transmitida por la televisión, todos los demás se tornan acólitos y asu- men un papel secundario. Es lo que ocurre constantemente con su obispo diocesano.
BIBLIOGRAFÍA
CANCLINI, Nestor García (1996) Consumidores e cidadãos. Rio de Janeiro: Editora da UFRJ.
CNBB (1982) Liturgia de rádio e televisão. Col. Estudos da CNBB, núm. 33. São
Paulo: Paulinas.
— (1994) Missa de televisión. Col. Estudos da CNBB, núm. 70. São Paulo: Paulus DOS SANTOS, Susy (2004) Uma convergência divergente: a centralidade da TV aberta no setor audiovisual brasileiro. Tese (Doctorado em Comunicação e
Cultura contemporanea) Bahia: Universidad Federal de Bahia.
GOMES, Pedro Gilberto (2002) “Contribuições do cristianismo para as idéias comunicacionais da América Latina”. En Marques de Melo, José, Gobbi, Maria Cristina y Kunsch, WaldemarL.. Matrizes Comunicacionais Latino- americanas. Marxismo e Cristianismo. São Bernardo do Campo: UMESP: Cátedra da UNESCO de Comunicação para o Desenvolvimento Regional.
KILPP, Susane (2002) Universidade do Vale do Rio dos Sinos: Ethicidades televisivas. São Leopoldo. Unisinos.
— (2003) Ethicidades televisivas. São Leopoldo: Editora Unisinos.
MATA, María Cristina (1993) Entre la plaza y la platea, en el Curso de Educa- ción para la Comunicación, Buenos Aires: La Crujía.
MCLUHAN, Marshall (1969) Os meios de comunicação como extensões do homem. São Paulo: Cultrix.
MORIN, Edgar (1970) Cultura de masas en el siglo XX. El espíritu del tiempo.
Rio de Janeiro: Forense.
SOARES, Ismar de Oliveira (1988) Do Santo Ofício à libertação. São Paulo: Paulinas.
SPOLETINI, Benito (1985) Comunicación e iglesia Latinoamericana. Buenos
Aires: Paulinas/OCIC-AL, UNDA-AL/UCLAP/WACC.
TOLKIEN, J.R.R. (2001) O Senhor dos Anéis. São Paulo: Martins Fuentes. ZEZINHO, Padre (2004) Novos púlpitos e novos pregadores. São Paulo: Paulinas.
Fecha de recepción: 8/06/2004. Aceptación: 15/11/2004.

ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS
"God bless America"
Enrique Soto*
La reciente campaña electoral en Estados Unidos (de resultado incierto al cierre de este número) se enmarcó en profundos procesos que han ido conformando la matriz ideológica sobre la que se sustente la sociedad norteamericana. La conformación de un nacionalismo político-religioso a partir de la identificación de la nación con las raíces anglosajonas y protestantes de los primero colonos no es ajena a jugadas políticas contemporáneas como la designación de los candidatos a Vicepresidente en los partidos mayoritarios. Por su innegable importancia hegemónica en el concierto internacional, así como por las características que imprime en las producciones culturales que se irradian al resto del mundo convendría detenerse a profundizar en algunas de las claves ideológicas predominantes del sistema político estadounidense. Más allá del registro anecdotario de la campaña electoral en donde George Bush hijo en algún momento pareció acumular el mayor número de imprecisiones que lo llevaron a una tendencia descendente en las encuestas, interesa reflexionar sin dogmatismo ni preconceptos- acerca del trasfondo ideológico sobre el que se levanta su candidatura, como marco referencial para aproximarnos a lo que está en juego en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos.
A grandes rasgos, podríamos considerar el marco ideológico estadounidense dentro de la tradición liberal europea; el texto de Declaración de la Independencia y la propia Constitución parten sobre todo de John Locke. Esta matriz ideológica ha sido a lo largo de los años modificada en diverso grado por diferentes tendencias en donde confluyen intereses económicos, políticos, religiosos y militares, llegando en determinados casos a contradecir los principios básicos del liberalismo. La más importante de estas tendencias se concreta en el "fundamentalismo", esa forma de conservadurismo político-religioso, en el que la religión predominante el protestantismo- se ha transformado en una verdadera ideología autolegitimadora. Para un sector considerable de la población blanco-protestante americana, Estados Unidos ha sido una nación bendecida por Dios. En esta perspectiva la historia estadounidense se ha identificado con las raíces anglosajonas y protestantes de los primeros colonos, edificando a lo largo de los años un nacionalismo político-religioso y demonizando a quienes pueden significar un peligro para sus intereses. Víctimas de ese discurso paranoico, moralizante y puritano desde una visión prejuiciada del texto bíblico, han desfilado los positivistas, masones, judíos, católicos, comunistas, homosexuales y feministas, entre otros. A pesar de la explícita separación entre la iglesia y el estado proclamada en los textos fundacionales, la religión se vive con características muy particulares y el índice de agnósticos y ateos es uno de los más bajos del mundo. Estados Unidos nunca ha tenido un presidente agnóstico ni ateo. En todas las campañas preelectorales se refleja un alto grado de compromiso religioso, se hace referencia permanente a Dios, los candidatos aparecen siempre rodeados de asesores morales y religiosos. Las condiciones de "blanco" y "protestante", están dentro de aquellas que viabilizan el acceso al sillón presidencial. Todos los discursos terminan con: "Dios bendiga América" (God bless America). John Kennedy fue el único presidente católico y esta condición lo obligó a sortear una larga cadena de dificultades para llegar a la Casa Blanca.
Esta impregnación religiosa de la clase política se acompaña por la permanente acción de los teleevangelistas que terminan convocando a la exaltación del público. El fundamentalismo de principios del siglo XX es el eje ideológico a partir del cual se vertebra gran parte del conservadurismo político-religioso actual. Esta particular lectura de la Biblia se transforma en la única referencia ética, política y cultural en contraposición a las teorías darwinistas y al avance del marxismo en Europa, impuesto por los cambios que se sucedían a partir de la sociedad industrial.
Entre 1915 y 1920, Lyman Stwart, un millonario del sur de California, editó una publicación de doce volúmenes con el nombre de "Los Fundamentales". Allí se recogía la visión de un importante número de teólogos conservadores, logrando una amplia difusión y aceptación en vastos sectores de la sociedad estadounidense. A partir de allí surge el término "fundamentalismo", que comienza a ser visto con simpatía, especialmente entre los miembros del Partido Republicano. Este término es retomado en la década de los setenta por la prensa estadounidense para referirse a los sectores más conservadores de los países islámicos. El "fundamentalismo" es el antecedente ideológico de uno de los fenómenos más influyentes de la historia contemporánea de los Estados Unidos: la Nueva Derecha político-religiosa o también llamada Nueva Derecha Cristiana. Esta nueva versión del "fundamentalismo" surge en respuesta a los movimientos de liberación de los años sesenta y setenta. Aparece con un gigantesco poder mediático consecuencia a su vez de un importante poderío económico que abarca desde grandes empresas, universidades y hospitales hasta cadenas de televisión. Según diferentes estudios su incidencia es mayor en las comunidades culturalmente más aisladas.
La Nueva Derecha Cristiana parte de los siguientes preconceptos:
a) la sociedad está en decadencia;
b) se deben recortar los derechos que están contra los designios de Dios y la tradición estadounidense (homosexualidad, aborto, feminismo, pornografía, drogas, humanismo);
c) reafirmación de la Biblia como referencia a seguir.
Su metodología de acción está cargada de un maniqueísmo que divide a la sociedad en buenos y malos, blancos y negros. Sus discursos son eufóricos, recordando el estilo seguido por muchos regímenes totalitarios. Esta concepción se indentifica más radicalmente con los sectores mayoritarios del Partido Republicano, que han dado cobijo institucional a estos sectores dentro de la estructura partidaria. En el año 1980 diseñaron una agresiva campaña publicitaria convocando a votar por Ronald Reagan y acusando a Carter de defender el derecho de los homosexuales. Muchos líderes de la Nueva Derecha Cristiana ocuparon lugares claves de gobierno en la administración Reagan. Este período (1980-1988) se caracterizó por una fuerte reducción de los impuestos a la riqueza y de la asistencia social, simultánea con el aumento del gasto en defensa. Esta corriente político-religiosa ha generado diversas reacciones, particularmente en los sectores más progresistas de la sociedad que observan con preocupación la incidencia que la misma ha alcanzado en los círculos de poder. Varias comunidades protestantes han manifestado que no se sienten identificadas con las propuestas y la línea de acción que lleva adelante la Nueva Derecha Cristiana, abriendo así un flanco a la hegemonía "fundamentalista".
La comunidad judía mira con desconfianza la evolución de este fenómeno, pero sus sectores más religiosos y ortodoxos comparten los postulados referentes al aborto, la pornografía, la homosexualidad y la moral. Incluso algunos pretenden extender la "mayoría moral", abarcando a sectores de la sociedad que se extienden más allá de la Nueva Derecha Cristiana, incluyendo a las comunidades judías ortodoxas.
Más relevante que las figuras de los primeros candidatos a la presidencia, George Bush Jr. y Al Gore, cuyos discursos arriesgaron poco con el objetivo de no perder electorado por ninguna de las puntas, resulta la elección de los vicepresidentes. La trayectoria más que el discurso de los mismos, sintetiza los criterios que se valorizan a la hora de conformar el esquema de poder en los Estados Unidos. Dick Cheney, un petrolero millonario, fue el candidato a vicepresidente por el Partido Republicano. Se trata de un hombre identificado con los sectores más conservadores del Partido, que ha votado sistemáticamente en contra de todas las leyes sobre derechos civiles, control de armas, derecho al aborto aun en caso de violación -, en contra de la protección de los parques nacionales, en contra de cualquier ayuda a las minorías y sectores más pobres. Cheney estuvo entre quienes se negaron a apoyar la solicitud de liberación de Nelson Mandela. Se trata de un fiel representante del "fundamentalismo cristiano". Al Gore optó por Joe Liberman, el primer judío que ha sido designado para ocupar un cargo de esta naturaleza. Con esta designación el Partido Demócrata emitió dos claros mensajes electorales. Por un lado intentó captar las simpatías de las minorías étnicas, religiosas, inmigratorias- y por otra apostó a que su condición de judío ortodoxo resultase atractiva para los cristianos fundamentalistas, entrando en la denominada "mayoría moral", pero desde un posicionamiento más liberal en lo político. Fue de los más duros al criticar al presidente Bill Clinton por su "affaire" con Mónica Lewinsky, pero también ha sido de los más fieles en respaldar la política económica del mandatario.
Opacadas por el inesperado show de no conocerse el ganador a quince días de realizadas las elecciones, la campaña electoral puso de manifiesto el grado de incidencia de las fuertes corrientes inmigratorias que han modificado el mapa sociopolítico de los Estados Unidos, particularmente en los últimos veinte años. Las nuevas colonias de inmigrantes -en especial latinos y asiáticos- no suelen sentirse identificadas con la tradición norteamericana. Todo parece indicar que los demócratas captaron esta realidad con mayor habilidad electoral, aunque parece que eso no fue suficiente. Sin cortar los lazos con la "mayoría moral" pusieron su mirada en otros pueblos que conforman la sociedad norteamericana. Esto quedó de manifiesto en las características de los candidatos y en propuestas programáticas más moderadas. Los republicanos continuaron fieles a su esquema clásico, reeditando los perfiles del "fundamentalismo cristiano" como forma de salvar la tradición norteamericana. Apostaron a resucitar la maquinaria del poder de la era Reagan, poniendo en los sectores más conservadores de la humanidad el gobierno de la primer potencia. Me temo que les salió bien.

La revancha de Dios
En 1976 fue elegidoCarter como presidente de los Estados Unidos, en 1977 por primera vez ocupó el puesto de primer ministro elegido israelí una persona no perteneciente al laborismo sino a un partido religioso, en 1978 salió del cónclave como Papa Juan Pablo II y en 1979 regresó Jomeini a Irán. Si todos estos acontecimientos tienen un elemento común que los identifica, todavía es posible multiplicar los ejemplos para cubrir la totalidad del mundo e, incluso, hasta cierto punto la totalidad de las religiones. En fechas parecidas la aparición de los evangelismos en Hispanoamérica hicieron nacer un protestantismo de raíz carismática como competidor del catolicismo predominante en la región. En India, movido por una especie de complejo de inferioridad ante el activismo de la minoría musulmana, el hinduismo también adquiría un nuevo talante más competitivo e incluso agresivo. Los teleevangelistas norteamericanos, durante mucho tiempo un fenómeno anecdótico, aparecieron pronto asociados a la regeneración moral que necesitaba una sociedad. En Israel el movimiento Gush Emunim promovió la repoblación con colonos de nuevos asentamientos en zonas de población palestina por motivos fundamentalmente religiosos mientras que en la propia Jerusalén casi un tercio de los votos iban a los partidos religiosos fundamentalistas. Todos estos ejemplos aparecen en un libro de Gilles Kepel significativamente titulado "La revancha de Dios". La tesis principal del mismo es que, a mediados de los setenta, para sorpresa de muchos observadores, se hizo presente en todo el mundo una nueva y más estrecha relación entre religión y vida política. Los hechos citados responderían, por tanto, a una ola de fondo consistente en la reaparición de la religión como elemento vertebrador de la vida social. No cabe, por tanto, atribuirlos a una casualidad aunque también hay que constatar que en ellos se encerraban realidades muy plurales. Así sucedió en cada una de las religiones. Tomemos el caso del catolicismo presente en una sociedad que parecía estar más secularizada que nunca. Como afirmó el cardenal Lustiger, arzobispo de París, los católicos del fin de siglo eran conscientes de vivir en el inicio de la era cristiana en cuanto que el olvido de Dios sería, según él, culpable de los males de la sociedad de esta época. Lo significativo es que Lustiger procede del mundo judío polaco y se educó en la burguesía liberal parisina, es decir de medios poco tradicionalmente vinculados al catolicismo. Para él el ansia de recristianización se presentaba como una superación de la modernidad o un desencanto de lo laico. Pero fenómenos concomitantes se podían encontrar en el cardenal Ratzinger, siempre insistente a la hora de subrayar la especificidad de lo católico, en el grupo "Comunión y liberación", proclive a ver como ideal una recristianización directa de la acción política sin las mediaciones de la democracia cristiana, e incluso en el Papa Juan Pablo II, que parece haber considerado a Polonia como modelo de resistencia de una sociedad cristiana frente a una ideología atea o como laboratorio de recristianización. La idea de Juan Pablo I sobre la "nueva evangelización" no puede desligarse de una mentalidad generalizada en este último cuarto de siglo. En el cónclave de 1978 los cardenales decidieron un viraje histórico porque pensaron que los tiempos estaban maduros para ello. De esta manera se rompió con la norma secular que presuponía la necesidad perpetua de un Papa italiano eligiendo un Papa de una procedencia particularmente inesperada hasta parecer inconcebible. Pero lo más importante reside en que el largo pontificado de Juan Pablo II ha tenido unos rasgos muy marcados y significativos. Ha sido un pontificado polifacético que, por ello mismo, se encuentra, desde el punto de vista históriográfico, con el problema de recibir un enfoque adecuado. Ha resultado, además, muy controvertido de modo que si para el Dalai Lama Juan Pablo II ha sido un gran hombre para el historiador Le Goff ha significado una síntesis entre el medioevo y la televisión. Lo que parece evidente es que el Papa es un personaje poco conformista: a partir de él los Papas pueden hacer alpinismo o nadar, e incluso haber tenido novia y haber escrito poesía. Papa de una época individualista, Juan Pablo II utiliza el yo personal incluso en las encíclicas. A la hora de establecer un balance de urgencia sobre su persona hay que decir que se ha tratado de un Papa viajero que había realizado a fines de 1998 ochenta y cuatro viajes internacionales y que, en consecuencia, casi un año y medio de su pontificado lo había pasado fuera de Roma. Eso quiere decir que los asuntos ordinarios han quedado, quizá, en una proporción superior a épocas anteriores, en manos de la Curia. Los viajes, por otro lado, no tienen el contenido político de otros tiempos sino que son en mucho mayor grado evangelizadores. Pero eso no quiere decir que hayan carecido de trascendencia en aquel aspecto. Como se verá en capítulos posteriores, el pontífice ha jugado un papel de decisiva importancia en la caída del comunismo. La persecución religiosa en los países comunistas sirvió para descubrir los valores de la libertad e identificar con ella a la Iglesia católica. Pero, al mismo tiempo, el pontífice ha visto en los países salidos de la dictadura comunista muchos peligros como, por ejemplo, los derivados de la secularización galopante de una sociedad vinculada con valores cristianos en momentos de resistencia. Juan Pablo II ha proseguido, por otra parte, los esfuerzos ecuménicos pero encontrando respuestas muy variadas. Han sido más frías en el Norte de Europa y, en cambio, más dialogantes en la anglicana, hasta que han surgido problemas con el sacerdocio femenino. Ha tenido, por otra parte, una visión de Europa más completa que la de sus predecesores al nombrar copatronos de Europa a los santos Cirilo y Metodio, pero las relaciones con los países de religión ortodoxa por la vinculación con los nuevos regímenes políticos salidos del comunismo y por las dificultades puestas al apostolado católico. En lo que atañe más directamente a la vida social y política, la actitud Papal de fondo ha implicado una frecuente actitud crítica contra el capitalismo y el socialismo. Ambos, en efecto, fueron condenados en la Laborem exercens, quizá el documento más definitorio del pontificado. Esta encíclica insiste en la exigencia de justicia social y señala como objetivo la solidaridad que debe ser entendida como un compromiso de responsabilidad colectiva para el bien común. Pero si bien el Papa considera que la religión debe tener impacto en la vida social, además tiene la idea clara de que debe reorientar a la propia Iglesia. Juan Pablo II es un intelectual; no puede extrañar, por tanto, que una parte de sus preocupaciones se hayan dirigido a poner en relación la ciencia y la religión. Pero es también un pastor cuya labor no se dirige tanto a los paganos o los pertenecientes a otras religiones como a los que, siendo católicos, muestran un comportamiento cada vez más cercano a los indiferentes. El esfuerzo mayor de su pontificado quizá haya sido el dirigido a reconquistarlos. En este sentido su visión respecto a la familia se fundamenta en la moral tradicional. Considera, por ejemplo, a las uniones de hecho con un "desorden" y una de sus más decididas batallas ha sido en contra de la legalización del aborto en las sociedades avanzadas. Al mismo tiempo, ha canonizado y beatificado a más personas que todos los Papas de este siglo -280 canonizaciones y 800 beatificaciones- estableciendo unos modelos a imitar que remiten al pasado. La Iglesia católica de Juan Pablo II es, en definitiva, más homogénea, articulada y dirigida desde arriba que la del pasado. Esta unidad la convierte en más autoritaria y centralista, más desacomplejada, más directamente activa en la vida social o política y, al mismo tiempo, más tendente a situar en sordina algunas instituciones urgidas del Concilio Vaticano II. Por un lado, se muestra más próxima que nunca a autofinanciarse y capaz de aceptar la paridad de derechos con la mujer pero, al mismo tiempo, muy rígida a la hora de condenar al sacerdocio femenino o el matrimonio de los sacerdotes. La Iglesia católica, por otro lado, es cada vez menos occidental y europea y lo seguirá siendo gracias a que las vocaciones crecen sobre todo en África y Asia. En Occidente, en cambio, frente a una Iglesia que parece primar la catequesis y el sacramento de la confirmación, abundan los cristianos sin Iglesia o aquellos que hacen poco caso de las directrices eclesiales. Con respecto a esta propensión, es relativamente poco lo que ha logrado el pontificado de Juan Pablo II. Si nos trasladamos a Medio Oriente encontraremos un panorama muy distinto pero coincidente, en la manifestación del creciente papel de lo religioso en la vida política y en la organización y en el restablecimiento de valores tradicionales junto con el empleo de medios modernos para lograrlo. En el fundamentalismo religioso islámico han jugado un papel muy importante la "intelligentsia" y los jóvenes. Significa, a menudo, una ruptura con la tradición religiosa inmediata expresada de forma institucional y una descalificación de los fundamentos del orden social heredado considerado en realidad como un desorden ilegítimo por poco respetuoso con la tradición auténtica. En este sentido, supone también el fracaso político, económico y social de quienes han ejercido el poder hasta el momento. Su personificación no es tanto el salvaje primitivo como la mujer con velo que utiliza ordenador. Su tiempo histórico no es el de un retorno al pasado como el de las consecuencias de una modernización rápida. En todo ello existe una diferencia esencial de grado con el mundo occidental cristiano. No es posible imaginar un equivalente de la República islámica fuera de Medio Oriente o en el Norte de África. El fundamentalismo propiamente dicho no ha nacido hoy sino que sucedió al final del XIX. Su propósito inicial fue reconciliar al Islam con la ciencia y, además, lograr la unificación de todos los ritos musulmanes. Los primeros y los más influyentes movimientos integristas nacieron en zonas de colonización británica como Egipto y Pakistán. Pero todos estos no fueron más que antecedentes. Los años setenta constituyeron una década bisagra para todo lo relativo a las relaciones entre religión y política, pues si hasta entonces había dado la sensación de que triunfaba la secularización de las sociedades islámicas, en 1975 la situación empezó a cambiar y se volvió a los valores religiosos como fundamentadores de la organización de la sociedad. No se entiende el proceso sin tener en cuenta que los movimientos de reislamización tomaron el relevo de los grupos marxistas muy influyentes en el mundo árabe en torno a finales de los sesenta. Ese relevo era, entre otros motivos, posible porque el Corán contiene doctrinas directamente referentes a la organización social y política de la comunidad de creyentes. La visión fundamentalista del Islam consiste en considerar que al avance técnico occidental se puede contraponer la superioridad moral propia. Los escenarios sociales con los que siempre se encuentra el fundamentalismo remiten a un crecimiento demográfico fuerte y a un proceso acelerado de modernización con decisivo impacto en la urbanización de la sociedad. En 1976 el 70% de los iraníes tenían menos de 30 años mientras que los países del Magreb en el año 2025 tendrán más de cien millones de personas en esa edad. El fundamentalismo no es, por otro lado, una realidad característica del mundo tradicional sino de una modernización a ultranza acompañada de un régimen autoritario sea de mayoritario componente conservador (Irán) o revolucionario (Argelia). De cualquier modo actúa como un mecanismo de rechazo frente a una situación de desagregación de una sociedad provocada por esa rápida transformación. En el fondo ésta ya se ha secularizado -o, al menos, ha empezado a hacerlo- pero en ella queda un poso del pasado que es recordado de forma nostálgica y en buena parte reconstruido. La solidaridad en esta sociedad descompuesta es reconstruida gracias a un componente comunitario que nace de lo religioso. Los fundamentalistas han obtenido su éxito en buena medida gracias a sus organizaciones de apoyo, beneficencia social y solidaridad. El fundamentalismo ha logrado su impacto a través de dos procesos sucesivos: la islamización desde arriba mediante un proceso revolucionario pero también desde abajo gracias a la conversión de unas masas que actúan en una estructura política que no aceptan. La revolución de Irán ejemplifica la primera y el caso del escritor Rushdie, perseguido por sus escritos, es un buen testimonio de lo segundo con la peculiaridad de que en este caso el origen del fundamentalismo estuvo en la población emigrada en Gran Bretaña. No es un fenómeno que resulte excepcional porque también se han producido conflictos parecidos en el caso, por ejemplo, de la población musulmana residente en Francia y el empleo del velo en las escuelas públicas, juzgado como denigrante o, alternativamente, como signo de identidad. El fundamentalismo islámico hizo una aparición espectacular con la revolución en Irán (1979) pero, frente a los temores iniciales, pronto se demostró inexportable. Con posterioridad fue legalizado en Jordania y en Argelia; en Sudán se organizó en dos partidos distintos. No siempre, sin embargo ha sido aceptado en Medio Oriente. Siria se convirtió muy pronto en el bastión por excelencia de la laicización y fue el que protagonizó una más decidida represión del integrismo con decenas de miles de víctimas; Argelia, otro régimen nacionalista y de inspiración socialista, tuvo también una relación muy conflictiva con el fundamentalismo, que allí tuvo gran éxito porque implicaba un encuadramiento de la vida social cotidiana. Algo parecido sucedió en Egipto. De cualquier manera, en Medio Oriente el fundamentalismo, su aceptación o su rechazo, ha estado desde los setenta hasta la actualidad, con muchas oscilaciones, omnipresente. La "intifada", por ejemplo, nacida de un incidente laboral a fines de 1987, convertida en una realidad persistente que causó bastante más de mil muertos y definida por el rey Hussein de Jordania como "un estado de rabia en el que nadie puede controlar nada", no puede entenderse sin el caldo de cultivo del fundamentalismo aunque no coincida con él. Pero, descrito el ambiente en que ha nacido este fenómeno, es ahora preciso tratar de él en sus diversos escenarios.

Por ahora, Estados Unidos de América sigue siendo "una nación bajo Dios"
El lunes el 14 de junio de 2004, los E.E.U.U. perdieron una ocasión histórica para cambiar el Compromiso de Lealtad relacionado con la Constitución. Exactamente medio siglo detrás - el día de bandera, el 14 de junio de 1954 – durante la presidencia de Eisenhower, el Congreso, presionado por los grupos religiosos, decidía desde las alturas de la guerra fría distinguir los E.E.U.U. de los "comunistas ateos" insertando a Dios en el Compromiso de Lealtad. No se había mencionado a Dios en el original, escrito en 1892.
Cincuenta años más tarde, el lunes el 14 de junio de 2004, se esperaba que el Tribunal Supremo deshiciera esta decisión y pusiera el recitado diario del compromiso de miles de escolares norteamericanos en consonancia con la Primera Enmienda, que prohíbe a las escuelas públicas y a otras instituciones del gobierno "establecer" la religión. Pero el Tribunal Supremo eligió una salida fácil y rechazó el caso de Elk Grove Unified School District vs. Newdow por medio de tecnicismos. La cuestión constitucional permanece todavía en espera de una decisión. En junio de 2002, el 9o Tribunal del Circuito de Apelaciones de los E.E.U.U. reglamentó que la frase "bajo de Dios" era "un apoyo a Dios" y su mención en escuelas públicas contradecía la Primera Enmienda. El ateo Michael A. Newdow ganó el pleito que realizó a nombre de su hija, entonces de cinco años, contra las autoridades de la escuela por obligarla inconstitucionalmente a una postura religiosa. La decisión, bienvenida por los seculares, desató una tormenta de la condenas y de fervor religioso - particularmente entre las filas más altas del gobierno. Se generó un drama nacional, con el presidente Bush siguiendo personalmente el tema con pasión, y el Congreso aplicando todos los frenos legales para conseguir que el juicio fuera desechado. Este compromiso no era ningún ejercicio religioso, ni la posición oficial, ni un reconocimiento ceremonial de la herencia cristiana de la nación, etc. El gobierno intentó movilizar a la Corte de Apelaciones para que reconsiderara la decisión polémica de su panel, pero la Corte lo rechazó. El caso fue enviado al Tribunal Supremo. Atrapados en una situación incómoda, los ocho jueces bajo el Jefe de Justicia, Guillermo H Rehnquist, buscaron una puerta de escape y la encontraron: la demanda no tenía "ningún asidero legal". La orden de la custodia de una corte de California surgió a tiempo para certificar que el Dr. Newdow no tenía derecho al final de tomar decisiones sobre la educación de su hija. Este derecho estaba en manos de de la madre soltera de la niña. Una nota, obtenida de la señora, afirmaba no tener ninguna objeción en contra de que su hija recitara el compromiso, incluída la frase referida a Dios. Esta vuelta inesperada de acontecimientos terminó con todo lo embarazoso que, de otra manera, el caso habría podido crear en este año de elecciones.
Nigeria: Comisión de Radiodifusión prohibe "milagros" por la TV
La Comisión de Radiodifusión Nacional (CRN) de Nigeria ha prohibido la presentación de "milagros" y curaciones por fe en todos los programas de televisión. Las estaciones televisivas han sido advertidas de respetar estrictamente el edicto so pena de recibir multas, suspensión temporal e incluso pérdida de licencia. El director general de CRN, el Dr. Silas Yisa inició la erradicación masiva con el fin de detener las prácticas de los pastores y teleevangelistas milagrosos cristianos, quienes solían inundar los canales con afirmaciones dramáticas sobre los éxitos sensacionales de sus servicios sanadores. CRN tiene la misión de proteger los intereses de los Nigerianos contra tales fraudes, dijo el Dr. Yisa.
Las estaciones de TV están sufriendo pérdidas financieras sustanciales después de la desaparición de los programas de milagros. Ellas habían cosechado millones de las iglesias y los teleevangelistas. La radiodifusión de un programa de una hora, vía satélite, costaba US $ 10000; algunas de las iglesias solían patrocinar 20 horas por semana. Ahora los espacios en la programación son llenados con música no comercial y con documentales. Muchos nigerianos se sienten aliviados y felices por el cambio a programas de TV "libres de polución". Hay gran resentimiento en contra de las iglesias, que son percibidas en general como empresas de negocios escrupulosas. Algunos exigen que ellas paguen impuestos. Las iglesias cristianas se están movilizando en contra de la prohibición. Han tratado de movilizar el Senado en contra de ella, el cual ha comenzado una investigación oficial de la cuestión, pero hasta el momento no ha tomado ninguna posición. La "Embajada Cristiana", una de las iglesias más grandes de Nigeria, está retando la prohibición en la corte.
Estados Unidos: Plegarias en lugar de antibioticos
Rhianna Rose Schmidt murió el 19 de agosto de 2003. Tenía menos de dos días de edad. Infectada con sepsis puerperal al nacer, podría haber sido auxiliada con antibióticos. Pero sus padres, DeWayne y Maleta Schmidt no permitieron ningún tratamiento médico. Ellos, en lugar de eso, llamaron a los superiores de la Iglesia de los Primogénitos de Morgantown, de la cual son miembros, y les pidieron que rezaran por la bebé. Los 150 miembros de la iglesia “confiaron en Dios para curar la enfermedad” y rechazaron cualquier tratamiento médico.
Ahora un gran jurado en el Condado de Johnson, Indiana, investiga e caso para decidir si los Schmidts serán acusados por la muerte de la bebé. En casos similares en los años 80, muchos padres han sido condenados por negligencia infantil, homicidio involuntario u homicidio culposo. Los sucesos de muertes de niños causadas por fanatismo religioso de los padres no se han detenido desde entonces sino que a menudo pasan sin ser reportados, o se toman con ligereza por la policía y la justicia. Se conocen por lo menos dos casos más recientes que involucran a la pequeña comunidad de la Iglesia de los Primogénitos en Morgantown.

Carta al Dr. Navarro-Valls
NOTA con fecha 20 de Abril, 2003: Esta carta fue originalmente dirigida al Dr. Navarro-Valls, Portavoz del Vaticano y miembro clave del Opus Dei, indicándole que aparte del Opus Dei habían otras organizaciones/grupos tan serios y determinados como el Opus planeando la "Salvación del Mundo".
También le indicamos la futildad de dichos esfuerzos asi como exhortamos a abandonar tales planes.
Ahora bien, esta carta se aplica tanto a los "Salvadores" del Opus Dei como a los del Eje Mesiánico del Presidente Bush, como a los del Eje Verde de Gorbachev, como al grupo Islamista Fanático, etc. Por lo tanto, la publicamos como fue originalmente escrita hace ocho años y el lector puede aplicar el mensaje a todos los grupos "Salvadores".
Miguel de Portugal
[Carta Original publicada en Julio de 1995]
Asunto: Vuelva al Dios. Los planes cuidadosamente orquestados por el hombre para Salvar al Mundo fallarán.
Saludos y Buena Voluntad, Dr. Navarro-Valls:
Las Sagradas Escrituras, acentuadas por revelaciones Divinas, indican a dónde se dirige el mundo. Se sabe el resultado final. Nadie está siendo llamado por Dios para intentar pararlo. Sería tan satánicamente inspirado como Pedro intentando impedir que Jesús volviera a Jerusalén para ser crucificado. [Mateo 16:23]. Esta carta le es dirigida a usted y a sus colegas de la Prelatura de la Santa Cruz y del Opus Dei debido a las exigencias de Misericordia Divina. Matemáticamente hablando, lo que a Dios, Padre, le gustaría lograr a través de este contacto es reducir a un mínimo el sufrimiento que el mundo está padeciendo [el cual seguirá aumentando dramáticamente] dado el número de almas que tienen que ser salvadas antes del Final de Estos Tiempos. Ningún humano tiene el "poder" de salvar un alma; el poder humano sólo reside en reducir el nivel de sufrimiento que un alma tiene que soportar antes de que responda y regrese al camino en el que tiene que estar antes de que se separe del cuerpo.
En el marco de referencia del Tiempo se dice: "debemos salvar almas ". Desde la perspectiva Eterna lo que debería decirse es: "debemos cooperar con la Voluntad de Dios para realizar en el Tiempo lo que ya ha sido ordenado desde toda la Eternidad, sin violar la ley de Dios al hacerlo." Dr. Navarro-Valls, para facilitar nuestra comunicación, a continuación hay una lista de los grupos más importantes cuyo objetivo es "salvar al mundo".
Dentro de los escalones superiores de la Iglesia Católica
1. Los que abrazan ideologías Marxistas y sus derivados. Mejor ejemplificado por los que adoptan la Teología de Liberación en su forma literal y no en la forma teológicamente más pura.
2. Los super-Católicos que han programado su personalidad interior para: (a) persiguir el elitismo = egocentrismo colectivo; y (b) establecer una base de poder asentada en el dinero, a la vez que acomodan su aspecto para irradiar piedad.
Fuera de la Iglesia Católica
1. Los Judíos no orientados a Dios. Como aquellos que crucificaron a nuestro Señor.
2. Los super-Cristianos. Los TeleEvangelistas, predicadores apocalípticos, y aporreadores de Biblias. Su interés en la salvación de las almas sólo puede ser medido en dólares y en centavos.
3. Zhirinovsky y otros neofascistas/neonazis, y su socios entre bastidores.
4. El grupo de Un Orden Mundial. Ahora visiblemente encabezado por M. Gorbachev, Anthony Blair y el Ex-Presidente Bush (*).
5. Los Musulmanes no orientados a Dios. Los extremistas violentos.
[Ninguno de los poderes Mundiales Económicos y Militares está en la lista porque son controlados por uno o más de tales grupos.]
Dichos grupos trabajan para un mismo fin: salvar al mundo, según su forma de entender el problema. Todos ellos confian en el poder del dinero, y así, como consecuencia lógica y mística, dejan al Dios Vivo y Verdadero fuera de su solución. Como Ud debería saber, Dr. Navarro-Valls, "Nadie puede tener dos amos.... No puedes servir a Dios y mammon" [Mateo 6:24] aunque el Sr. Escrivá, mediante sus acciones, insinuó que tal aberración fuera posible. Los grupos citados en esa lista tienen directamente al dinero como amo, con el poder-derivado-del-dinero como corolario lógico, excepto los adeptos de la Teología de Liberación. El problema al que ellos se enfrentan es que en su "lucha de liberación" acaban usando los recursos de alguno de los otros seis grupos, por los cuales, en el análisis final, también serán controlados. Sí, Dr. Navarro-Valls, el mundo está en una situación que necesita la salvación. Filosóficamente y matemáticamente hablando, el mundo no puede seguir hundiéndose en la depravación moral, social y política, a un ritmo exponencial, sin destruirse. Precisamente por eso, el Dios Vivo y Verdadero tiene que intervenir directamente. Sólo Él puede sacar a la humanidad del agujero negro espiritual en el que se está hundiendo rápidamente. Cada grupo se considera a sí mismo Iluminado. Pretenden tener La Verdad. En Su más Sagrado Nombre se le pregunta a usted: ¿Qué Iluminación? ¿Qué Verdad? ¿Acaso usó Jesucristo o Sus Apóstoles un poder basado en el mundo material para establecer la Iglesia? ¿Se unió Mateo a los Apóstoles y siguió ganando grandes sumas de dinero para poder ser a un buen Apóstol y ayudar a los pobres? ¿Le dice Jesús al joven rico: "danos tu dinero para que podamos promover Mi mensaje, únete a nuestro grupo y luego vas a..."?
Dr. Navarro-Valls, eso es un "camino" bien conocido y muy transitado y no conduce en ninguna otra parte excepto al infierno. Ud y los miembros claves de otros grupos de la lista piensan que todos los planes cuidadosamente orquestados van a dar los resultados deseados. No, Dr. Navarro-Valls, no será así. Dios ha permitido a todos esos falsos planes salvíficos llegar tan lejos por la acción de Su Voluntad Pasiva. Es parte del Misterio de Iniquidad. No han llegado tan lejos porque Él esté de acuerdo ni porque no se haya dado cuenta. [El Capítulo 22, versículos 13-23 del Libro 1 de Reyes clarificará lo que significa Su Voluntad Pasiva.]
Por ejemplo, Dr. Navarro-Valls:
(A). Puesto que las Apariciones y Mensajes Marianos no se ajustaban a los planes de ciertos grupos, han sido adaptados de modo que incluso los "mensajes" actuales sean compatibles con sus proyectos. Han sido desprovistos de su urgencia y/o exactitud Apocalíptica. El mejor ejemplo de esto es la revelación de la supuesta Tercera Parte del Secreto de Fátima. Un esfuerzo realmente patético. ¿Acaso tal acción va a impedir al Cielo ejecutar Sus planes? El Opus Dei puede controlar las Apariciones Marianas pero ellos no controlan a Dios, el Dios Vivo y Verdadero que llevará a cabo las advertencias de Fátima y de posteriores Apariciones. Entonces, ¿qué es lo que Msgr. Luciano Guerra. [Rector del Santuario de Fátima] va a hacer con la reliquia del Muro de Berlín que ha construido en Fatima en conmemoración del llamado "Triunfo" del Inmaculado Corazón de María? Como consecuencia del trabajo de otros grupos, Fátima puede desplomarse y, con ello, todas las Apariciones Marianas y los Papas que las han aprobado. ¿En qué lugar deja todo esto a los proyectos del Opus Dei? Nosotros lo sabemos, pero, lo sabe realmente usted?
(B). Ahora que algunos piensan que "el problema de que Juan Paul II fuese el último Papa" ha sido resuelto de forma ingeniosa, ¿qué pasará cuando ocurran el Aviso, el Milagro y la Señal profetizados en un principio en San Sebastián de Garabandal? Se puede establecer paralelismos similares con los proyectos de los otros seis grupos. En este fútil juego de ajedrez el gran maestro, satán, hace que todos los peones (los grupos) sean movidos según sus planes destructivos, mientras que los grupos piensan individualmente que se están "adelantando a los otros". Una visión realmente patética. Dios, en Su Sabiduría Infinita, simplemente vigila hasta el tiempo designado, momento en que dirá: ¡Ya basta! y llevará esta farsa humana a una estruendosa conclusión.
En Conclusión
Con lógica, Ud. podría preguntar ahora: "Si vivimos en el Tiempo solamente para dar cumplimiento a los planes Eternos, y el Opus Dei (y otros grupos) sólo pueden intentar realizar sus planes hasta que fallen completamente, ¿por qué se me explica esto a mí y se nos exhorta a cambiar nuestro camino?" La Misericorida Divina lo exige. Cada individuo, frente al Trono de Justicia, no estará en una posición de alegar que no le dieron la oportunidad necesaria para intentar corregir su camino antes de la separación final cuerpo-alma (**), también conocida como "la muerte".
Hay mucha gente buena que ha sido cegada por doctrinas erróneas y que puede reconocer su error a tiempo. Si fuera posible llevar a los grupos "Salvadores del Mundo" hacia la Luz Divina y armoniosamente, rindiéndose a la Voluntad de Dios, alcanzar un entendimiento basado en el amor y resolver todas las diferencias, el Cielo no podía ser más feliz. Lamentablemente, el mundo ha alcanzado el punto de no retorno que nos conducirá al Final de Estos Tiempos. Sin embargo, Dios amplía Su invitación a tantos como sea posible para volver al Dios Vivo y Verdadero y reducir al mínimo el sufrimiento requerido para realizar el destino de cada alma sobre la tierra hasta el Final de Estos Tiempos.
Dirigiendole a usted la amonestación que Juan Pablo hace al mundo desde el comienzo de su Pontificado, "No tengáis miedo." La cuestión para Ud., Dr. Navarro-Valls, es: Si Ud. no estuviera en la aparente posición de control en la que se encuentra ahora, podía acaso decir con franqueza: "no tengo miedo"? Medite profundamente sobre esto, puede cambiarle completamente la perspectiva.
(*) Como resultado del último conflicto Iraqi-Estadounidense, este grupo se ha separado en dos sub-grupos de "Salvadores del Mundo"; uno encabezado por el Eje Mesiánico del Presidente Bush, hijo, y el otro por M. Gorbachev.
(**) Para los que no han oído el Evangelio (debido al fracaso de los que han sido cargados con esa responsabilidad), en el momento de su separación de alma y cuerpo el tiempo será distosionado y se les dará la oportunidad, en el más breve de los instantes (en el marco del Tiempo), de reconsiderar sus vidas a la luz del Evangelio infundido instantáneamente. Entonces, por decirlo así, pueden pasar de la antecámara a la Sala del Trono para el Juicio.
Esta versión corregida ha sido publicada el 11 de diciembre de 2001.
Corregido y Enlazado a nuevos documentos para clarificación el 19 de enero de 2003.
Derechos de autor 2001 - 2003 por The M+G+R Foundation. Reservados todos los derechos.
IGLESIA ELECTRONICA
Hace algunos años llamaban al televisor "la caja del diablo". Pero después se dieron cuenta de la gran utilidad de la televisión y la radio para hacer proselitismo, y se lanzaron sobre ellos en cuerpo y alma. Empezaron con invertir en estos medios de comunicación las ganancias de sus campañas y el cobro de sus diezmos y ahora son dueños de emisoras de radio y canales de televisión.
Normalmente son fundamentalistas. Cada pastor es jefe de su Iglesia e interpreta la Biblia a su modo. Por lo general, pertenecen a la línea pentecostal. Insisten en la acción del Espíritu Santo, el fin del mundo que se aproxima, los milagros de curación, el éxito económico para sus seguidores, la necesidad de enviar ayuda económica para hacer progresar la "obra de Dios". Como siempre, dinero y más dinero. ¡Una actitud tan diferente de la de Cristo y los apóstoles!.
"Apacienten el rebaño de Dios que les ha sido confiado, cuidándolo no a la fuerza, sino con gusto, a la manera de Dios. No piensen en alguna ganancia, sino háganlo con entrega generosa" (1 Pedro 5,2). Además, normalmente esos pastores tienen una fuerte actitud anticatólica, logrando poco a poco en los oyentes una mala imagen acerca de la Iglesia Católica y una buena imagen acerca de su manera de vivir el Evangelio.
La "Asociación Evangélica Billy Graham", el "Club 700" y "Visión Mundial", representan las más grandes transnacionales religiosas, que han hecho de los medios masivos de comunicación su arma fundamental de penetración.
He aquí lo que dice a este propósito Ben Amstrong, responsable ejecutivo de las Televisiones religiosas de Estados Unidos. Son palabras extraídas del video propagandístico, titulado: "El intento de conquistar América Latina para Cristo".
"Nuestra fuerza aérea es la T.V.; la infantería son todos los convertidos, que van de casa en casa...La nueva cruzada no se está llevando a cabo de forma aritmética, sino geométricamente, y las ondas de Radio suscitan cada día una nueva Iglesia. Anunciamos todo un mundo unido, en breve, vía satélite, como propone el Apocalipsis". Y nosotros, los hijos de la Luz, ¿qué estamos haciendo?, ¿no sería mejor en lugar de construir algún nuevo Santuario, dedicar más dinero, esfuerzo y tiempo al uso de los medios masivos de comunicación como medio para evangelizar? Un reto pendiente, en espera de una respuesta urgente.
Veinte años luchando contra las sectas
De vez en cuando, normalmente a raíz de sucesos trágicos o de procesos judiciales controvertidos, se suele hablar de las sectas, al intentar analizar el alcance y las causas de este fenómeno mundial. Desde el suicidio colectivo de Guyana, en 1978, donde murieron más de 900 seguidores de la secta El Templo del Pueblo, otros episodios trágicos protagonizados por sectas, hasta entonces desconocidas, se han convertido en una triste realidad. Hace medio año, en San Diego, 39 miembros de otra secta, la Puerta del Cielo, decidieron poner fin a su vida, convencidos de que nuestro planeta estaba a punto de ser reciclado con la llegada del cometa Hale-Bopp. Pero, curiosamente, cada vez que se intenta poner freno a las actividades de las sectas denominadas destructivas, aparece un gentío de defensores de la libertad, los cuales, amparándose en el incuestionable derecho a la libertad de asociación y de culto, atacan encarnizadamente las medidas legales que algunos estados adoptan contra determinadas sectas. El caso más clamoroso se produjo a principios de año, cuando 34 personalidades norteamericanas -Dustin Hoffman, Oliver Stone, Tom Cruise, Gore Vidal, etc.- acusaron a las autoridades alemanas de "persecución organizada" por haber prohibido las actividades de la Iglesia de la Cienciología, comparándola con el trato que recibieron los judíos por parte de los nazis.
Y es que pocas cuestiones generan tanta agresividad y ruido como la de las sectas. Además, a menudo, se confunden los términos y se acaba tildando, por ejemplo, a todo el mundo protestante o evangélico de sectario, cuando la realidad no es así. Hace pocos días se ha celebrado el I Congrés Protestant de Catalunya y, con toda la razón, sus responsables se han quejado de que hay una tendencia a identificarlos con las sectas. No hay duda de que, en especial en América Latina, se está llevando a cabo una penetración de las sectas fundamentalistas evangélicas, la misión de las cuales tiene una clara finalidad política, como contrapunto a la teología de la liberación y al posicionamiento de la Iglesia católica en favor de los pobres. El impacto de la que se ha denominado "iglesia electrónica" ha sido investigado por sociólogos, teólogos y otros estudiosos -Alfredo Silletta lo ha expuesto crudamente en su libro Multinacionales de la fe, Religión, sectas e iglesia electrónica (Ed. Contrapunto, Buenos Aires)-, los cuales han alertado sobre la invasión de programas religiosos difundidos desde los Estados Unidos. Los mencionados programas, controlados por las sectas, suelen transmitir mediante los famosos "telepredicadores", mensajes apologéticos con una carga ideológica radical que se sitúa en la órbita de la extrema derecha. El caso más paradigmático es el de la Fundación DeMoss, que desembarcó en el Estado español con una campaña publicitaria centrada en el libro Fuerza para vivir, y que se ha demostrado que tenía unos fuertes lazos con los escuadrones de la muerte de El Salvador. No es de extrañar, por tanto, que cada vez que el papa viaja a un país de América Latina, las sectas orquesten una campaña de desprestigio hacia la Iglesia católica, su principal enemigo. Según un reciente estudio, sólo en Brasil, el último país visitado por Juan Pablo II, entre 1980 i 1991 se fundaron 4.000 sectas, la más potente de las cuales -la Iglesia Universal- controla dos canales de televisión, 26 emisoras de radio i 2 revistas.
El fenómeno de las sectas, sin embargo, se extiende por todo el mundo. Es difícil establecer con precisión el número de personas enganchadas a las sectas; se calcula que sólo en el Estado español ya son más de trescientas mil personas. Para estudiar esta realidad, prevenir sus efectos y detener el goteo de personas captadas, se constituyó una comisión parlamentaria, presidida por Pilar Salarrullana. Sin embargo, las presiones que recibió obligaron a esta diputada a abandonar esta peligrosa labor y no dejó de expresar amargamente su frustración e impotencia. Así pues, los instrumentos existentes para luchar contra la pesadilla de las sectas, a causa de la falta de legislación clara i de la dudosa voluntad política para erradicarlas, parecen, cuando menos, escasos. A estas alturas, la única entidad existente que lucha por limitar la impunidad de las sectas es la asociación Asesoramiento e Información sobre Sectas (AIS), fundada inicialmente con el nombre de Asociación Pro-Juventud, para ofrecer apoyo a los padres de los jóvenes captados por la secta de los Niños de Dios. Gradualmente, el abanico de servicios se ha ido ampliando e, incluso, AIS ha organizado dos congresos internacionales sobre la influencia de las sectas en nuestra sociedad. En la actualidad, esta entidad desarrolla tareas de asesoramiento e información, de acogida de las familias afectadas y facilita rehabilitación terapéutica a los ex adeptos que consiguen salir. Una muestra de la importancia de su trabajo es el número de solicitudes de información atendidas: el año pasado, AIS atendió 1.892 demandas concretas, tanto de familiares de personas involucradas, como de instituciones públicas i órganos judiciales. Respecto a la asistencia terapéutica, des de que entró en funcionamiento, AIS ha ofrecido tratamiento a más de 400 personas, el 70% de las cuales ha obtenido un resultado satisfactorio; sólo el año pasado, comenzaron tratamiento 40 personas. Lógicamente, el trabajo que lleva a cabo AIS, ingente y pesado, ha sido objeto de persecuciones y ataques feroces, centrados, sobre todo, en la figura de su responsable, Maria Rosa Boladeras. A pesar de todo, la tenaz presidenta de AIS no piensa renunciar a continuar prestando este servicio público, aunque reclame, con toda la razón, más atención de la administración y una financiación que les garantice la continuidad de su obra, parecida a la que reciben asociaciones similares europeas.
Después de que el Parlamento de Cataluña aprobase la ley del menor, en la que se incluye una referencia a la necesidad de poner los medios para prevenir los efectos de las sectas, se debería dar un paso más. El año pasado, Los Mossos d'Esquadra detectaron el funcionamiento en nuestro país de 200 sectas. ¿Por qué no se crea una comisión de investigación en el Parlamento, tal como ha pedido con insistencia la asociación AIS? Podría ser una herramienta útil, conjuntamente con otras iniciativas y la potenciación de la información y la prevención, para limitar la impunidad con que actúan las sectas entre nosotros.
Marcel.lí Joan Alsinella
Periodista
Republica Fundamentalista Cristiana de America
Sobre la Republica Cristiana
"Estados Unidos es un país religioso. De sus 281 millones de habitantes, 168 millones forman parte de alguna iglesia y 158 se declaran cristianos. Más de 200 canales de televisión y unas 1.500 emisoras de radio basan su programación en la Biblia. Pero incluso en una sociedad tan rica en fe, las continuas invocaciones a Dios del presidente George W. Bush y sus vínculos ideológicos con los grupos teocráticos más extremistas empiezan a causar inquietud.
La religión se está mezclando con la política y la ultraderecha cristiana, núcleo del actual partido conservador, no es ajena a una estrategia para Oriente Próximo basada en la tradición bíblica apocalíptica. Bush simpatiza con esos grupos ultrarreligiosos, lo que permite preguntarse si Dios tiene algo que ver con la guerra en Irak.
"Bush sólo ha mencionado una vez la palabra 'cruzada', pero temo que las ideas subyacentes en ese término formen una parte importante del discurso del presidente, y creo que las tesis de Samuel Huntington en El choque de las civilizaciones (un ensayo de 1993) son esenciales en ese discurso", comenta Harry Heidi, profesor de Religión en la Universidad George Washington. Según la tesis de Huntington, el siglo XXI será el siglo del conflicto entre distintas tradiciones culturales y religiosas.Resumiendo, el choque del cristianismo y el islam. Esa idea ejerce gran influencia en el sector más laico de la actual Administración estadounidense. El sector más religioso de la Administración prefiere leer la Biblia y, de ella, los pasajes predilectos de las congregaciones evangélicas: los referidos a la batalla final, el Armaggedon. Esa batalla final ha provocado una extraña alianza entre los judíos conservadores y los cristianos ultraconservadores, ya que, según la tradición apocalíptica, la Segunda Venida del Mesías sólo ocurrirá cuando Israel recupere la plenitud. Tras el regreso de Cristo debe producirse la gran batalla entre el Bien y el Mal, paso previo al establecimiento del reinado directo de Dios sobre el mundo. Relacionar el Armaggedon con las formulaciones estratégicas de la superpotencia puede sonar a disparate. Hasta una revista tan laica, escéptica y proamericana como The Economist reconoce, sin embargo, que no debe descartarse que el apoyo sin matices de Estados Unidos al Israel expansivo de Ariel Sharon derive de las creencias apocalípticas.
La agresividad contra Sadam Husein y el uso de términos como "mal" o "maldad" para referirse a regímenes enemigos es una expresión más de las raíces religiosas de la cosmovisión de Bush. También ayuda que haya elegido a un teólogo, Michael Gerson, para que redacte sus discursos. El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, admite que el "renacimiento religioso" del presidente, que le ayudó a dejar la bebida a los 40 años, "cambió su personalidad".
Cuando George W. Bush dice que "la fe ayudará a resolver los más graves problemas de la nación", cita al profeta Isaías para lamentar la catástrofe de la nave Columbia, abre las reuniones de su Gabinete con una oración o congrega al personal de la Casa Blanca en un hotel para realizar ejercicios espirituales, pocos estadounidenses se extrañan. Hasta los dólares llevan una invocación a Dios. Pero la estrecha relación de Bush con telepredicadores como Jerry Falwell o Pat Robertson resulta más inquietante.
"Dios sigue permitiendo que los enemigos de América nos den lo que seguramente nos merecemos", declaró Falwell dos días después de los atentados del 11-S. Robertson, fundador de la Coalición Cristiana, un grupo muy activo en las campañas electorales de Bush, fue más lejos: "Los paganos, los abortistas, las feministas, los gays, las lesbianas, la Unión Americana por las Libertades Civiles... Les señalo con el dedo y les digo: 'vosotros contribuisteis a que esto ocurriera". Según ambos telepredicadores, los atentados constituyeron un castigo de Dios. Falwell fue, sin embargo, uno de los invitados de honor de George W. Bush en el solemne funeral celebrado en la catedral de Washington por los 3.000 muertos."
Introducción al mundo de las sectas: De cuándo los políticos se enteraron de que existían sectas
(Fuente: Rodríguez, P. (1989). El poder de las sectas. Barcelona: Ediciones B., Introducción, pp. 15-25)
El día se había levantado gris y desapacible. Y al fantasma de una dracaena, antaño orgullosa de su verdor y ahora víctima de un excesivo celo en el riego, le gustaba tan poco como a mí. Sonó el teléfono por enésima vez en la mañana.
- Quisiera hablar con el señor Pepe Rodríguez.
La voz tenía el sello inconfundible de la secretaria profesional, incisiva pero cortés.
- ¿Quién lo llama? inquirí.
- Soy la secretaria del Vicepresidente del Senado, del señor Juan Carlos Guerra Zunzunegui. ¿Es usted el señor Rodríguez?
- Sí. Dígame usted.
- El señor Guerra Zunzunegui está muy interesado en hablar con usted sobre el problema de las sectas. Querría mantener una reunión privada con usted para estudiar que posibilidades de abordaje social y político tiene esta cuestión.
La proposición no me sorprendió, sabía ya que, desde meses atrás, el senador mallorquín Joaquín Ribas de Reina había empezado a recoger información sobre las sectas y que varias veces había intentado, infructuosamente, comunicarse conmigo. Pocos días después de la llamada, el 26-2-86, el Vicepresidente del Senado convocaba un almuerzo de trabajo en el restaurante del Congreso. En torno a un delicioso pescado, nos reunimos los senadores Guerra Zunzunegui (CP-PDP), Ribas de Reina (AP) y Joan Josep Martí i Ferrer (CiU-MC), que se apuntó a última hora, y Mercedes Montenegro, responsable de la delegación madrileña de la Asociación Pro Juventud. Una vez expuesto el núcleo básico de la problemática sectaria, se mostraron de acuerdo con mi proposición de que había que crear una comisión de investigación de las sectas que contara con el respaldo de todos los partidos políticos.
- Si la proponemos ahora -comentó Guerra Zunzunegui-, que estamos casi al final de esta legislatura, será un esfuerzo inútil. Vamos a esperar que pasen las próximas elecciones para pedir su creación.
No se solicitó jamás. Aunque creo que de haberlo hecho la mayoría gobernante (PSOE), nada sensibilizada a esta problemática por aquellos días, habría impedido el proyecto. Tuvieron que pasar dos años antes de que la diputada Pilar Salarrullana de Verda (CP-PDP, ahora transformado en DC-PP) desenterrara el proyecto en una interpelación urgente al Gobierno sobre la "situación de las sectas religiosas en España".
Medio año antes de presentar su interpelación, Pilar Salarrullana me escribía:
- Por informaciones que he recibido esta temporada veo que es algo urgente que exista una Ley que las regule [a las sectas religiosas] y después de leer su libro [se refiere a Las sectas hoy y aquí], aún estoy más decidida.
Personalmente y por carta, en diferentes ocasiones, le facilité a la diputada Salarrullana los datos que me solicitó pero, especialmente, intenté convencerla de dos puntos básicos: que no cabía pedir una Ley que regulara a las sectas ya que, como tales, eran sujeto pasivo de Derecho en la misma medida que cualquier otro ciudadano o colectivo y no podían ni debían ser sometidas a regulaciones específicas; para atajar el problema ya existía suficiente instrumental jurídico, sólo que nadie se encargaba de aplicarlo. Por otra parte, le insistí en que el calificativo de "religiosas" no era el más indicado para definir a las sectas que la preocupaban y que podría inducir a errores graves, al margen de que -tal como ocurrió- se daba un puente de plata para que sectas denunciables por sus comportamientos delictivos objetivos, se revolvieran como víctimas de una imaginaria "nueva Inquisición" y trasladaran el debate al campo ideológico en el que, al contrario del penal, sí son inatacables.
- Desde que la Prensa publicó que yo me preocupaba por las sectas -me comentaba Pilar Salarrullana- he caído en una espiral increíble. Recibo denuncias de afectados, llamadas anónimas de gente que dice tener miedo, amenazas de miembros de sectas que tienen la desfachatez de identificarse como tales, intentos de soborno y hasta veladas advertencias de compañeros políticos que me piden que no me meta en este tema. ¿Crees que es un mundo tan peligroso como aparenta?
Pilar, de trato llano y afable, a medida que conversábamos, frente a un café con leche, en la concurrida cafetería del madrileño hotel Convención, se me iba configurando como una gentil y complaciente profesora de instituto que, de repente, hubiese descubierto que puede ser el Cid Campeador. Se la veía convencida y presta a dar la gran batalla, pero aún no se había hecho con el control de la espada.
- Es un mundo que tiene sus reglas y sus riesgos -le contesté-, hay que tratar con fanáticos y enfrentarse a soterrados e importantes intereses económicos y políticos. Si entras en él no cabe tener miedo, pero tendrás que extremar la precaución. Llevas dos meses en contacto con este problema y te sientes ahogada en él. Es una especie de síndrome por el que pasan todos los que empiezan a descubrir el fondo de este tema. Es un asunto de matices muy complejos, yo llevo catorce años trabajando en él y aún no he tenido tiempo para aburrirme.
Cuando Pilar Salarrullana interpeló al Gobierno y fue contestada por el entonces Ministro de Justicia Fernando Ledesma Bartret, su semilla fue a caer en un terreno abonado ya de antemano. Desde un año antes, marzo de 1987, gracias al apoyo de Jordi Baget, asesor del ministro Ledesma, se había podido conformar un grupo de investigación sobre sectarismo en el seno de la Comisión Interministerial para la Juventud. Su nacimiento no había sido fácil debido a los grandes recelos que el tema despertaba entre algunos miembros de la Comisión. En una sesión plenaria de la Comisión, Andrés Canteras, experto en investigaciones sociológicas, y este autor, como experto en sectarismo, presentamos la problemática y el proyecto de investigación. Finalmente se dio luz verde al grupo de trabajo, que quedó conformado por diferentes técnicos de la Administración y por tres expertos (Canteras, Álvaro Rodríguez, psicólogo, que se incorporaría pocos meses después, y yo mismo). A la pregunta escrita por la que, en septiembre, Pilar Salarrullana se interesaba sobre la situación de las sectas religiosas en España, el Gobierno contestó con un escrito muy pulcro, pero que eludía deliberadamente el fondo del problema.
- Te envío la respuesta que me ha dado el Gobierno a la pregunta que ya te envié. A ver que te parece y qué se puede hacer -me escribió inmediatamente la diputada Salarrullana en una escueta nota.
Le recomendé que solicitara la formación de una comisión de investigación. El momento, a pesar de todo, parecía más propicio que en los días de Guerra Zunzunegui. La existencia del grupo de trabajo sobre sectas de la Comisión Interministerial era un antecedente importantísimo y había supuesto una notable sensibilización en el seno de la Administración y, particularmente, en el departamento del ministro Ledesma. Pero existió un factor aparentemente anecdótico que logró desnivelar la balanza del pasotismo histórico con el que el Gobierno, cualquiera de ellos, había encarado hasta la fecha el problema de las sectas y que facilitó que Salarrullana lograra triunfar parcialmente en su interpelación: fue el formidable impacto social y emocional que se derivó de la emisión (20-11-87) del programa televisivo "En Familia", dirigido por Iñaki Gabilondo. Desde el mismo momento en que me llamaron para colaborar y participar en este programa de máxima audiencia, intuí que era una oportunidad única no sólo para informar sobre un problema grave, sino para lograr que el Ejecutivo levantara, levemente al menos, su nariz hacia un problema que se venía denunciando con especial intensidad durante los últimos siete años. Millones de personas, de las que votan, quedaron impactadas por la dinámica del programa. El Gobierno debería estar obligado a manifestar interés, aunque fuera aparente, por conocer si las sectas denunciadas representaban o no un problema real. Con todo a su favor, Pilar Salarrullana no logró que se constituyese una comisión de investigación. Quizá porque las sacras paredes del poder aún estaban empapadas de la memez que, en 1979, se habían intercambiado el entonces Ministro de Interior y el de Cultura. A instancia del Ministro de Interior se había realizado un informe confidencial sobre la actuación (entonces ya muy conflictiva) de algunas sectas en España. El informe resultó desfavorable para las sectas, pero fue archivado y olvidado.
- Una acción sobre las sectas -opinaban al unísono los entonces responsables de Interior y Cultura-, aunque justificada, podría dejar malparada la imagen democrática de este país.
Muy débil debe de ser la democracia española cuando no se atreve a defender los derechos fundamentales de sus ciudadanos, pisoteados pública e impunemente por determinadas sectas. De todas formas, Salarrullana forzó la creación de una comisión de estudio que, si bien resultaba inoperante por propia definición (por sus límites de funcionamiento establecidos en el Reglamento que la regula), se preveía que podría ser un acercamiento útil del Ejecutivo hasta el mundo de las sectas. La Prensa, en demasiados casos con más buena voluntad que acierto y sentido común, se lanzó desde este momento a una espectacular campaña de información sobre "el peligro de las sectas". Apenas si se dijo nada nuevo a lo ya publicado en los últimos cuatro años pero, eso sí, se empezaron a manejar cifras de afectados y listados de sectas tan diversos e imaginativos que no sólo ofendían al sentido común sino que, mucho más grave, imponían una sensación de inquisición desatada que llegó a extremos lamentables. La Prensa convirtió la Comisión Parlamentaria de estudio de las sectas, cuyas máximas posibilidades operativas la limitaban a realizar una reflexión sobre la situación general del problema, en una de investigación, con omnímodas y agresivas atribuciones judiciales o casi. Esta caricatura de la realidad no sirvió más que para defraudar las esperanzas de los afectados y para soliviantar, de un modo gratuito, el gallinero de las sectas. Ante la Comisión Parlamentaria no han comparecido, pese a lo que algunas sectas han afirmado, ni sectarios ni antisectarios. Únicamente lo han hecho responsables de la Administración y expertos relacionados con el problema.
Una de las últimas comparecencias ante la Comisión parlamentaria de estudio fue la de la Comisión Interministerial para la Juventud. Todo se desarrolló dentro de la normalidad clásica de una sesión de este tipo, con una exposición personal de cada compareciente, un turno de preguntas de los diputados y el consiguiente turno de respuestas. En mi intervención me planteé el dimensionar el problema en su verdadera magnitud (importante, pero sin llegar a la caricatura tragicómica que había difundido cierta Prensa) y la centré casi exclusivamente en el aspecto jurídico de la problemática sectaria. Delimité el concepto y alcance de lo que debería entenderse por secta destructiva (SD), para poder diferenciarla de otras sectas no criticables, y entré a desglosar parte del instrumental jurídico aplicable a sus comportamientos. Defendí la evidencia de que hay base jurídica sobrada para protegerse de las actuaciones delictivas de las SD, pero que, ni desde las diversas Administraciones (central, autonómicas y locales), ni desde la Administración de Justicia (con especial responsabilidad del Ministerio Fiscal) había el menor interés en aplicar la legislación vigente. En unas ocasiones por exceso de trabajo y falta de medios, en otras por desidia e ignorancia y en algunas otras por interés en proteger a alguna secta en concreto. La caja de los truenos pareció quedar abierta y el diputado liberal Manuel Botella se lanzó a la carga.
- Señor Presidente -dijo Botella, dirigiéndose a Juan Manuel del Pozo con voz pausada y estudiada solemnidad-, el señor Rodríguez ha efectuado graves acusaciones. Haga el favor de requerirle para que aporte a esta Comisión los nombres de las personalidades que están en sectas y que las protegen.
- El señor Rodríguez -contestó del Pozo para establecer los derechos que tenía cada cual- comparece voluntariamente ante esta Comisión, por lo tanto, es muy libre de aportar o no los datos que crea convenientes.
Noté en el tono del diputado Botella, en la mayoría de las preguntas que me dirigió, una manifiesta animadversión y unas ganas de rizar el rizo realmente curiosas. Era una actitud que ya me esperaba. Aunque tenía un trato personal con los más relevantes miembros de la Comisión, para mantener una absoluta libertad y elegancia en las relaciones (ética innecesaria, ya que las sesiones eran públicas), jamás les había preguntado por el desarrollo de las sesiones o por el posicionamiento de sus diferentes miembros. En parte, también, porque desde el momento en que se formó la Comisión y supe su mecánica de trabajo, ya intuí, a grandes trazos, las líneas maestras de las conclusiones a las que llegarían. No me equivoqué. A pesar de no conocer al diputado Botella, me habían llegado datos sobre su actividad en el seno de la Comisión que lo definían como una especie de dinamitero del trabajo del grupo. Una actitud que me parecía razonable y necesaria siempre que sus críticas fuesen fundadas. Pero el comportamiento que presencié personalmente me dio a entender que Botella navegaba a la deriva por aguas que desbordaban su capacidad de marinero. Me pareció ridículo -y sumamente grave- que solicitara formalmente al Presidente de la Comisión el inicio de las gestiones oportunas para que fuera invitado a comparecer el juez José María Vázquez Honrubia a fin de que explicara los pormenores de su acción judicial a la Comisión. Al diputado del Pozo, hombre de gran cultura y pletórico de sentido común, no le pareció una idea digna de ser tenida en cuenta y le aleccionó elegantemente sobre la separación de poderes que existe en España y la independencia del Poder Judicial. Botella volvió a la carga a través de una cuestión de orden y, además, se mostró muy preocupado por el posible riesgo que podían correr sus señorías por hacer su trabajo. Insistió en que el juez Vázquez Honrubia había incautado un listado a la secta de la Cienciología en el que figuraban todos los enemigos de la secta y que había que solicitarlo para ver si ellos corrían peligro o no.
A un observador parcial -y a mi me había invitado a serlo en aquellos momentos- le podía parecer que el diputado Botella estaba mostrando la carta de los celos hacia su colega Salarrullana, a la que el Ministerio de Interior acababa de poner escolta policial. Botella, si es que en algún momento había pretendido ponerme entre la espada y la pared, me acababa de dar una divertida oportunidad para darle jaque mate.
Hacía días que tenía una copia del famoso listado de enemigos de Cienciología que, efectivamente, había sido encontrado por la policía en la memoria de un ordenador de la secta. Era uno de los típicos listados de su departamento de inteligencia OSA (Oficina de Asuntos Especiales) que actúa en España bajo la cobertura del Departamento 20 de la sede de Dianética. No era el primero, ni mucho menos, que había llegado a mis manos. No en balde yo encabezaba, con máxima puntuación, esta y otras listas de "enemigos" que la secta quería neutralizar. En el listado incautado figuraban algunos de los diputados de la Comisión, todos con una puntuación de 3 excepto Salarrullana que tenía 6. Y Botella que había pasado de tener un 3 a tener un asterisco (*). En la lista habían ocho asteriscos más, algunos correspondían a sectas como Hare Krisna, Meditación Trascendental y Nueva Acrópolis. ¿Que significaban tales asteriscos? Pues, sencillamente, que sus titulares ya habían sido abordados y se habían convertido en amigos y colaboradores de Cienciología y/o que ya estaban controlados y habían dejado de suponer un riesgo para la secta. Podría haberse generado una situación embarazosa para el diputado Botella, paladín de las libertades sectarias a ultranza. Pensé en su interés por interrogar al juez Vázquez Honrubia (la nueva bestia parda para los cienciólogos), en las opiniones, no transcribibles aquí, que de él tenían los directivos de esta secta (sin duda logradas a través de los informes facilitados por el hermano de un responsable de la secta, que trabaja en el Congreso). Tenía el documento en el portafolios. Hice un amago para alcanzarlo, pero me detuve inmediatamente.
- Ya tienes bastantes enemigos -musité para mí mismo- no te busques más de forma gratuita. Es posible que estés malinterpretando los hechos. Ya has comunicado previamente a tres diputados lo del asterisco. Es su problema. Punto.
Cuando me llegó el turno de respuestas, por riguroso orden, pasé a contestar, en segundo lugar, el bloque de preguntas que me había dirigido el diputado Botella. Estaba ya muy harto de policías, fiscales, políticos, periodistas, etcétera que no saben leer. Durante años he publicado decenas de investigaciones sobre sectas, dando nombres, hechos y pruebas. Pero nadie parece haberlas leído a juzgar por las preguntas que una y otra vez se me hacen. De vez en cuando alguien (especialmente políticos y periodistas) se pone medallas por "descubrir" algo que ya estaba publicado hacía años. Los únicos que las leen, al parecer, son la caterva de individuos que plagian los datos sin citar la fuente original y, lógicamente, fingiendo su paternidad. Estaba harto de un país en el que se procesa antes al periodista que denuncia un hecho que al delincuente que lo comete. Estaba harto, en fin, de hacer el imbécil y de ponerle los datos a huevo a los demás. El tiempo de espera, antes de contestar, había aumentado mi irritación. Pero creo que me contuve suficientemente.
- No tengo ningún inconveniente en dar los nombres que se a esta Comisión -afirmé-, yo sólo hablo de cosas que puedo probar, pero no tiene ningún sentido el hacerlo aquí, en una Comisión que no es operativa. Lo haré si se me reclama ante una comisión de investigación, o ante un juez o un fiscal, pero aquí es inútil ya que nada de lo que diga se va a investigar ni moverá a acción alguna.
Acto seguido me explayé en un malicioso sobrevuelo sobre un muestrario indicativo de casos de políticos, funcionarios, fiscales, etcétera que han cometido irregularidades conscientemente para beneficiar a sectas. Y mencioné que la nómina de casos en los que se había beneficiado a sectas por la ignorancia (injustificable) de funcionarios públicos era mucho más nutrida aún.
- Además, señor Botella, muchos de los nombres que a usted le interesan ya los he publicado hace tiempo. En mi último libro sobre la secta Moon, por ejemplo, doy más de un millar de nombres. Hay unos cuantos españoles ilustres entre ellos. Y doy pruebas. Como las que indican que se ha instrumentalizado la figura del Rey en beneficio de la secta Moon, por ejemplo. ¿No es eso un delito? Pues nadie está interesado en perseguirlo. El ex presidente de Venezuela Luis Herrera Campins, secretario general de la Internacional Demócrata Cristiana, es uno de los hombres asociados a Moon que ha posibilitado la innoble utilización de la figura del monarca español. El nombre de Herrera Campins cayó como un jarro de agua fría sobre un par de los diputados. Pero les había ahorrado enojos, otros nombres de políticos en activo les hubiesen sentado peor.
Tres meses después, el Pleno del Congreso aprobaba el dictamen presentado por la Comisión de Estudio de las sectas en España. El informe final, en resumen, daba el enterado sobre un problema que generaba malestar social; constataba la existencia de indicios de actuación delictiva en materia de atentados a la libertad y seguridad de las personas, de coacciones, amenazas, estafas, delitos laborales, etc.; y evidenciaba la suficiencia del marco jurídico actual, con la excepción del obsoleto régimen jurídico de entidades no lucrativas, para abordar el problema planteado. Entre las once propuestas de resolución presentadas por la Comisión, destacaremos: la de controlar la legalidad de los estatutos por los que se rigen los grupos y evitar los fraudes en su aplicación. Modificar el régimen jurídico de asociaciones. Racionalizar las inspecciones de Trabajo y Hacienda en grupos con movimientos económicos injustificados. Fijar criterios firmes para controlar los grupos que se dediquen a la rehabilitación de drogadictos y las subvenciones que reciben. Tratar, como medidas preventivas, de que el Poder Judicial reciba adecuada información sobre el síndrome disociativo atípico (generado por la dinámica de las sectas destructivas), de que el área sanitaria estudiase medidas de apoyo a las víctimas de las sectas, de que se promoviese la información policial sobre las actuaciones sectarias delictivas, y de que se mejorase la protección de los menores de edad. Una recomendación final, fundamental para la prevención del problema sectario, es que "a los jóvenes, en el ámbito cultural y educativo, se les difunda información acerca de aquellas actuaciones de tipo sectario que pudieran ser negativas para ejercer los legítimos derechos o libertades de asociación y de religión en el marco de tolerancia y de pleno respeto a la Constitución". La Comisión parlamentaria, con rigor y delicadeza de cirujano, llegó hasta la máxima cota de análisis y propuestas que le permitió el marco constitucional y sus limitaciones funcionales. La unanimidad de todos los grupos políticos en el apoyo de las conclusiones, caso infrecuente en el trabajo parlamentario, subraya aún más la realidad e importancia del problema generado por las sectas. Y, las propuestas de resolución, sin duda importantes, ponen marco político, por primera vez, a la incomprendida voz de alerta que venía denunciando el problema desde hace ya más de diez años. Más vale tarde que nunca. Ahora el Congreso de los Diputados ya tiene conciencia de que las sectas existen. Y Pilar Salarrullana, con energía inagotable, se va a encargar de refrescarle la memoria al Ejecutivo.
- No he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca, ya la frente, silencio avises o amenaces miedo -les recitó Pilar Salarrullana, parafraseando a Quevedo, a sus colegas diputados, para solicitar su apoyo más allá del ya aprobado, y extinguido, trabajo de la Comisión.
Diez días antes, mientras cenábamos, habíamos recordado la conversación, ya lejana, que mantuvimos en la cafetería del hotel Convención.
- La verdad es que no creía que este mundo de las sectas fuera tan peligroso como tu me habías advertido. Tengo una sensación extraña. Me siento vigilada, amenazada y, lo que es peor, me siento sola. Muchos de mis compañeros diputados aún no han comprendido nada sobre este problema. Pero voy a seguir adelante cueste lo que cueste.
Hacía muy poco que la Policía Judicial había incautado los dossiers que demostraban que la Iglesia de la Cienciología había estado investigando, con detectives, la vida privada de la diputada, del juez que instruye la causa contra la secta y la de este autor.
- ¡Pero es que tenían hasta extractos de las cuentas corrientes familiares y datos sobre los movimientos de mi marido y mis hijos! -me comentaba Pilar con indignación.
- Eso es absolutamente normal -le contesté-, esas son las técnicas habituales que usan para intentar presionar y acobardar a los que les denuncian. Ya te lo había advertido, tanto a ti como al juez. ¿Sabes que a los que dirigen el ataque contra nosotros les han incautado una cerbatana?
- ¿Que los cienciólogos tenían una cerbatana? -balbuceó Pilar, poniendo unos ojos como platos.
- Así es. Y es un arma altamente eficaz a una distancia media -le comenté-, es algo a tener en cuenta.
- ¿Pero es que estos tíos no sienten el menor respeto por la ley o que?
- Pilar, creo que no está de sobra la escolta policial que llevas.
Entonces yo aún no lo sabía, pero, pocos días después, también a mi me tocó empezar a acostumbrarme a vivir veinticuatro horas al día bajo escolta policial.
La inquietante alianza entre la derecha cristiana norteamericana y la derecha judía.
Ibrahim Warde
Tras un enfrentamiento de larga duración histórica, la derecha cristiana norteamericana y la derecha nacionalista judía se han aliado contra un enemigo común que constituye (según ambas) claramente la encarnación del mal: el Islam. La traducción política de la dimensión profética de las religiones cristiana y judía no haría más que agravar la perspectiva de un futuro convulso y sin esperanza de paz entre estas tres civilizaciones que rivalizan entre sí.
El dios del islam no es nuestro dios, y el islam es una religión muy dañina y perversa". De ésta manera se expresaba el reverendo Franklin Graham en octubre de 2001. Quiso el azar que, varias semanas después, el público descubriese que su padre, el reverendo Billy Graham, sin duda el predicador más respetado, acostumbraba a hacer declaraciones igualmente ofensivas sobre los judíos. La grabación de una conversación privada mantenida en 1972 con Richard Nixon en el despacho Oval de la Casa Blanca, acababa de hacerse pública. El pastor -que era amigo íntimo y consejero espiritual de todos los presidentes desde los años cincuenta- se quejaba (entre otras cosas) de la influencia de los judíos en los medios de comunicación: "Hay que acabar con esta esta influencia, si no el país está perdido". Bill Graham presentó sus "sinceras disculpas" por declaraciones "que no reflejaban en nada su pensamiento", y recordó que él siempre había apoyado sin reticencias al Estado de Israel. El heredero de su imperio de predicación no ha intentado atemperar sus declaraciones antimusulmanas. Al contrario, las ha acentuado.
El paso del antisemitismo a la islamofobia es más sorprendente aún en el caso del pastor Pat Robertson. en una obra publicada en 1960, se alzaba contra "los judío liberales que en estos cuarenta últimos años se han dedicado a reducir la influencia cristiana en la vida pública norteamericana". Desde entonces, el célebre telepredicador se ensaña sobre todo con los musulmanes: "Quieren coexistir hasta que puedan controlar, dominar y luego, si es necesario, destruir". En julio de 2002, el mismo Pat Robertson recibiía el premio de los amigos de Israel concedido por la Organización sionista de América.
Este interés por Oriente Próximo no es reciente. Desde el siglo XIX, la región era una tierra de misión para numerosas iglesias protestantes, algunas de la cuáles no habían visto con buenos ojos la creación del Estado hebreo. Sólo los grupos fundamentalistas --que hacían una lectura literal de los textos sagrados-- veían en la creación de Israel la realización de las profecías bíblicas. Y como en el caso del pastor Billy Graham, el "sionismo cristiano" podía coexistir tranquilamente con el antisemitismo, del que se nutría en ocasiones.
UNA ALIANZA ESTRATÉGICA
Es preciso remontarse a los años setenta para comprender el fuerte ascenso de la derecha cristiana y su alianza con Israel. Las convulsiones sociales, políticas y económicas de la época crearon el caldo de cultivo necesario para las agrupaciones religiosas reaccionarias como la Mayoría moral del pastor Jerry Falwell. En Israel, el Likud, partidario del "retorno" a toda la tierra Israel (Ertz Israel) bíblica, había accedido finalmente al poder. En 1978 y 1979, el reveréndo Falwell viajó a Tierra Santa, invitado por el ministro Menahem Begin. Fue tal la sintonía entre ambos que en 1980 el pastor fue honorado con la medalla Vladimir Jabotinsky (del nombre del fundador del sionismo "revisionista" y mentor de Begin).
Estos años estuvieron igualmente marcados por convulsiones en el seno de la comunidad judía norteamericana. Dos de sus principales representantes, Irving Bristol y Norman Podhretz, rompían con la tradición "liberal" (con el sentido norteamericano de progresista) en la que los intelectuales judíos se habían inscrito durante mucho tiempo. Tras haber militado por los derechos cívicos, la "discriminación positiva" y las buenas relaciones con la Unión Soviética, volvían a dar un nuevo giro espectacular, fundando de esta manera el movimiento neoconservador. Numerosos puntos en común --la crítica del Estado providencia, el retorno a los "valores tradicionales", el anticomunismo puro y duro, y el apoyo sin reservas al Likud-- los acercaban a partir de ese momento a la derecha cristiana.
La elección de Ronald Reagan en 1980 consagó esta alianza. Los neoconservadores ejercían entonces la función de intelectuales de la corte, mientras que el nuevo presidente designaba a su Gabinete de fundamentalistas militantes. El secretario del Interior James Watt explicaba que la polución del planeta no debía ser una preocupación pues "la vuelta del Señor está cerca". Y fue ante la Asociación nacional de grupos evangélicos donde el presidente pronunció su célebre discurso en el que calificaba a la Unión Soviética de "imperio del mal".
Durante la etapa de Bush padre y y de Clinton, el retroceso de estos grupos fue sólo aparente: aunque los neoconservadores y la derecha cristiana eran menos visibles, seguían influyendo en el panorama político e ideológico. en 1989, considerando su "misión cumplida", el revendo Falwell había abandonado a su Mayoría moral. Por otro lado, las iglesias fundamentalistas estaban debilitadas por el escándalo de los telepredicadores evangelistas, y el "lobby" israelí AIPAC (American Israel Public Affaire Comite) sufría una de sus raras derrotas. De hecho, el presidente Bush se había opuesto a garantizar un préstamo de 10.000 millones de dólares, mientras el primer ministro Ytzak Shamir continuase con su política de apoyo a las colonias en los territorios ocupados.
EL ENEMIGO COMUNISTA Y EL ENEMIGO ÁRABE
Además, la caída del comunismo restaba un argumento a los defensores de movimientos anticomunistas en América central (numerosos entre los fundamentalistas) así como al argumento geoestratégico en favor de Israel ("único estado democrático y estable en una región amenazada por la Unión Soviética"). El APAC se propuso ampliar su radio de acción: más que concentrar sus esfuerzos en estados de numerosa población judía (Nueva York, California, Florida, Illinois), el "lobby" proisraelí creaba entonces alianzas en todo el país, incluidos los lugares en que la población judía era casi inexistente. Durante la etapa de Clinton, las travesuras del presidente y sobre todo la batalla de "impeachment" unieron de nuevo a los neoconservadores y a la derecha fundamentalista en una liga por la virtud generosamente financiada y muy bien organizada.
Con la ayuda de la fiebre milenarista, las elecciones presidenciales de 2000 marcaron el gran retorno de dios al debate político. El candidato republica George W. Bush declaró que su filósofo político preferido era Jesucristo, mientras que su rival Al Gore anunciaba que antes de tomar una decisión difícil se preguntaba: "¿Qué habría hecho Jesús?". Al escoger como miembro de la misma candidatura al senador Joseph Lieberman, un judío ortodoxo conocido por su discurso moralizador, dio una alegría a todos los integristas.
Pero fueron sobre todo los atentados del 11 de septiembre de 2001 los que cimentaron la alianza de los neoconservadores y los fundamentalista, empeñados ambos en convertir el "choque de civilizaciones" en una profecía autorealizadora. El islam era considerado, de hecho, el nuevo imperio del mal. El discurso machacado hasta la saciedad por los medios de comunicación retomado por casi todos los parlamentarios norteamericanos adoptaba las tesis del Gobierno israelí: como Yasser Arafat es "el Ben Laden de Israel", los dos países están unidos en un mismo combate. Por otro lado, son los miembros de la línea dura cercanos a Israel (como el secretario adjunto de Defensa Paul Wolfowitz o el estratega del Pentágono Richard Perle) quienes han presidido la nueva puesta al día de la doctrina de defensa: en lo sucesivo, Estados Unidos procederá a ataques preventivos contra los países capaces de dotarse de armas nucleares, biológicas o químicas --de ahí la urgencia de un "cambio de régimen" en Iraq.
Todos los nombres importantes de la derecha cristiana --Ralph Reed, Gary Bauer, Paul Weyrich etc-- se han sumado a la nueva cruzada, a menudo teleguiada por Israel. De tal manera que ha sido el propio Ariel Sahron quien ha querido que el rabino Yechiel Eckstein, fundador del International Fellowiship of Christians and Jews, contratase al Ralph Reed, antiguo presidente de la Coalición cristiana para predicar la palabra de Dios: 250.000 cristianos han enviado de este modo 60 millones de dólares a Israel. Asimismo, la organización Christians for Israel/USA ha financiado la inmigración de 65.000 judíos, con el objetivo de realizar, al decir de su presidente, el reverendo James Hutchens, "la llamada de Dios que consiste en ayudar al pueblo judío a volver a reinstaurar el Estado de Israel".
"LOS QUE NO ESTÁN CON NOSOTROS ESTÁN CONTRA NOSOTROS"
La retórica del presidente Bush ("los que no están con nosotros están con los terroristas", "nosotros somos buenos", etc) ha favorecido un discurso binario y maniqueo que coincide con los esquemas del pensamiento de los integristas. Según un sondeo reciente de Time/CNN, el 59% de los norteamericanos piensan que los acontecimientos descritos en el Apocalipsis se van a producir, y el 25% cree que los atentados del 11 de septiembre estaban predichos en la Biblia. De ahí el gran éxito de la serie "left Behind" (50 millones de ejemplares vendidos): diez volúmenes a medio camino entre la novela de anticipación y la guía práctica para el fin de los tiempos, que pretenden ofrecer las claves de los misterios del Apocalipsis.
En algunos medios fundamentalistas, la intransigencia de Ariel Sharon y su espíritu guerrero son acogidos con exaltación. ¿No es esta visita --de pura provocación-- del 28 de septiembre de 2000 al monte del Templo (la explanada de las Mezquitas) la que desencadenó el ciclo de violencia cuyo fin parece no llegar nunca?. Ahora bien, según las Escrituras es sobre este lugar sagrado donde se erigirá el Tercer Templo, preludio de las sangrantes guerras escatológicas. En estas condiciones, una solución pacífica o concesiones territoriales podrían comprometer --o retardar-- la realización de las profecías. Como ha señalado el Pastor Hutchens: "No puede haber paz antes del advenimiento del Mesías".
A pesar de su aparente solidez, la alianza entre extremistas y fundamentalistas cristianos se basa en un malentendido. el teólogo Harvey Cox lo afirma: "Si yo estuviese en el lado isaraelí, sería extremamente prudente". De hecho, la cronología planteada por los fundamentalistas ofrece razones para la preocupación: en primer lugar las plagas, los sufrimientos y las guerra; luego la reconstrucción del Templi y la llegada del Anticristo; por último, el segundo advenimiento del Mesías y el combate final en Jerusalén entre el Bien y el Mal. Los Justos serán entonces conducidos en estado de arrobamiento al cielo. Las dos terceras partes de los Judíos serán convertidos, los otros serán eliminados o abocados a la condena. Para algunos, el fin del mundo está, además, más cerca de lo que parece. En enero de 1999, el reverendo Jerry Falwell declaraba que el advenimiento del Mesías podría producirse en los diez próximos años. También afirmaba que el Anticristo estaba ya entre nosotros, y que era "Judío y varón".
* Le Monde Diplomatique
V CONFERENCIA- SECTAS Y MEDIOS DE COMUNION SOCIAL
Una de las grandes preocupaciones de la Iglesia Católica en América Latina es sin duda el de las sectas fundamentalistas.
Este tema ocupará un espacio importante de reflexión durante la V Conferencia del Episcopado en Aparecida – Brasil
La reflexión sobre el problema de las sectas que van desangrando a la Comunidad Cristiana Católica en América Latina, tiene varias aristas: desde la financiación económica por potencias mundiales, hasta las razones geopolíticas de la expansión de dichas sectas en el continente que ha sido denominado el Continente de la Esperanza, porque se decía que más de la mitad de los cristianos católicos se encontraban en el Nuevo Mundo.
Aunque el término fundamentalista es usado por primera vez en la década de los 20 en Estados Unidos[2], es precisamente al inicio de la década de los 80 nace la fusión de los predicadores pentecostales y el uso inteligente de los medios masivos de comunicación (en aquel entonces la TV y la Radio, hoy en se ha sumado el uso de Internet como un formato en el que convergen todos los demás medios masivos de comunicación)
Lo cierto es que la Iglesia Católica – especialmente en América Latina – se vio invadida en las últimas décadas por grupos de predicadores evangelistas itinerantes, estaciones de radio y canales de televisión regionales y en red nacional, casas editoras que publican una gran variedad de revistas populares, libros religiosos, productos musicales, contactos con el público a través “cartas personales computarizadas”, universidades virtuales, sitios Web interactivos, centros de peregrinaje, parques de diversiones para familias, grupos de presión política, hospitales, etc.
Muchas de estas iniciativas son, hoy en día, autosostenibles por las insistentes campañas de donación de los adeptos a dichos movimientos y la administración de dichos medios está bajo la dirección de los mismos líderes protestantes, que han logrado crear estructuras independientes de cualquier jerarquía eclesiástica, ya que los miembros de estos grupos tienen la sensación de asegurar su salvación siguiendo la voluntad de Dios que les es indicada por el predicador.
La V Conferencia no puede no hablar de los Medios de Comunicación Social
Dejando a un lado las teorías comunicativas y los fundamentos teológicos de este fenómeno real para otros espacios de reflexión académica, es importante llamar la atención sobre el hecho de que el fenómeno de las sectas y la progresiva reproducción de dichos grupos pentecostales está íntimamente ligado al uso de los medios de comunicación que realizan. Más aún cuando, finalmente hemos tomado conciencia de que la sociedad está fuertemente condicionada por la irrupción de las nuevos modos de comunicar y por el acceso a los nuevos instrumentos de comunicación.
No se trata de entrar en una competencia tecnológica en el ámbito de la comunicación, sino de estar concientes del uso y la importancia que tienen los medios de comunicación en el ámbito, no sólo social, sino también eclesial, espiritual y en cada aspecto de la vida de la Iglesia.
Discípulos y misioneros de Jesucristo
De la Iglesia Católica, Comunidad de Comunidades, se espera excelencia y ejemplaridad en cada acción que humaniza más a la sociedad secularizada. Así pues, si hoy la Iglesia busca un espacio para dialogar con el Mundo, lo hará usando los medios y lenguajes actuales que utilizan las personas de nuestra época.
No se trata de encaramarse en la idea de que nuestro Mensaje de Salvación debe ser buscado por los demás, ya que si es cierto que nuestra misión es “ir y evangelizar todos los rincones de la tierra”, este mandato divino se traduce en ser discípulos que utilizan los instrumentos que la Divina Providencia ha puesto a nuestra disposición, así como lo haría el apóstol de las gentes: Pablo de Tarso.
“El Discipulado” ha sido precisamente el tema central de reflexión que han escogido los Pastores del Continente de la Esperanza.
No basta pues con ignorar el recto uso que se puede dar a los medios de comunicación social, que al fin y al cabo son sólo instrumentos, depende de nosotros el uso que queramos darle, sin olvidar que nos guste o no vivimos en un contexto fuertemente marcado y condicionado por la novedad de los espacios virtuales o reales que son productos de nuestra época.
P. Justo Ariel Beramendi
Comunicador SocialOficial para América Latina del PCCS[1]
martes 4 de marzo de 2008
Conceptos básicos de Sociología de la Comunicación
La sociología del la comunicación es un área de la sociología que estudia las implicaciones socioculturales que nacen de la mediación simbólica, con particular atención a los medios de comunicación de masas (radio, cine, televisión internet...)
Estudiar los medios de comunicación significa examinar como el mismo mensaje mediático tiene, según el contexto cultural, economico y social consecuencias distintas sobre los grupos sociales y los individuos. Algunos de los principiales sociologos que han trabajado en este area son:John Baptist Thompson, Anthony Gitlin, Erving Goffman, Alfred Schütz, Jürgen Habermas. Aunque también se han recibido aportaciones de autores de matriz no sociológica como Sonia Livingstone.
Comunicación SocialPor comunicación social se entiende generalmente al contenido que brindan los medios de comunicación como diarios, radios, televisión e Internet.
Como campo de estudio, se refiere a los modos sociales los modos de construcción, transmisión y percepción de la información como objeto cultural y sus reglas de interacción y retroalimentación.
En el ámbito académico, la comunicación social como campo de estudio empezó a definirse como tal a principios del siglo XX, y es el objeto de estudio de las Ciencias de la comunicación si bien también de la Psicología social, Sociología, Semiótica, Lingüística, entre otras, las cuales exploran las formas en que los elementos culturales pueden ser percibidos, transmitidos y entendidos, así como sus reglas de interacción y retroalimentación social y el impacto que estas tiene en la sociedad.
En política
Sus inicios
Es al principio del siglo XX que se aprovechan las tecnologías de comunicación (periódicos, radios, altavoces) con fines propagandísticos.
Con el paso del tiempo, medios de comunicación masivos crecieron en cantidad y cada vez eran más consumidos. Surgió un nuevo fenómeno social: la Opinión pública.
Casos de estudio
Actualidad
La comunicación devino en un fenómeno complejo.
Todo candidato toma muy en serio como comunicarse generando estrategias, por ejemplo, estudiando momentos propicio de apariciones y anuncio públicos (eligiendo en que programas aparecer), o asociando su imagen a algún valor más o menos moral (seriedad, trasparencia). Y también presentando un estilos: direccional (haciendo sólo declaraciones sin permitir preguntas), frontal (abierto al debate), confrontación (reafirmando constantemente su pensar, negando otros hechos u opiniones.
En la iglesia católica
Dentro del ámbito de la iglesia, el término comunicación social que fue adoptado por el Concilio Vaticano II en el decreto Inter Mirifica, promulgado por el Papa Pablo VI el 4 de diciembre de 1963, prefiere usar el término, en los documentos de la Iglesia Católica Romana, para referirse a los medios de comunicación masivos (radio, televisión). La ventaja que tendría, como término de gran connotación, consiste en que, si bien “toda” comunicación es social, “no toda” comunicación es “masiva”. En efecto, es posible que los dos términos se puedan usar como sinónimos.
El fallecido Papa Juan Pablo II promovió[cita requerida] de forma vigorosa la comunicación social no sólo de personas, sino a través de mensajes dados al mundo de la comunicación de hoy y por medio del apoyo del Concilio Pontificio para la Comunicación Social. Generalmente la iglesia católica denigra a los comunicadores por su mal manejo de la información.
Como profesión
La Comunicación Social (en algunos países el Periodismo, como carrera académica, recibe el grado de Licenciado en Comunicación Social) es un programa de educación superior, que busca formar profesionales poseedores de gran fluidez y propiedad para expresarse oralmente o por escrito, mediante lo gráfico y, muy especialmente, a través de los medios audiovisuales tales como: Videos institucionales, documentales, comerciales, dramatizados y noticieros. Que posea capacidad de síntesis y análisis periodístico con visión de la realidad presente y futura del hombre y la sociedad, que esté siempre abierto a los avances en el campo comunicacional.
El egresado de Comunicación Social y Periodismo, puede desempeñarse en areas como prensa escrita, radio, televisión, comunicación organizacional, investigaciones, etc.
Sociedad de la informaciónLa sociedad de la información es vista como la sucesora de la sociedad industrial. Relativamente similares serían los conceptos de sociedad post-industrial (Daniel Bell), posfordismo, sociedad postmoderna, sociedad del conocimiento, entre otros.
Una de las primeras personas en desarrollar un concepto de la sociedad de la información fue el economista Fritz Machlup. La frase fue empleada por primera vez en su libro de 1962 The production and distribution of knowledge in the United States ("La Producción y Distribución del Conocimiento en los Estados Unidos") en donde concluía que el número de empleos que se basan en la manipulación y manejo de información es mayor a los que están relacionados con algún tipo de esfuerzo físico.
Sin embargo, la concepción actual de lo que se entiende por Sociedad de la Información es influjo de la obra del sociólogo japonés Yoneji Masuda, quién en 1981 publicó The Information Society as Post-Industrial Society (Editorial World Future Society, Estados Unidos), traducido al castellano en 1984 como "La Sociedad Informatizada como Sociedad Post-Industrial" (Madrid, Fundesco-Tecnos, 1984).
Aun cuando no existe un concepto universalmente aceptado de lo que se le llama "Sociedad de la información", la mayoría de los autores concuerda en que alrededor de 1970 se inició un cambio en la manera en que las sociedades funcionan. Este cambio se refiere básicamente a que los medios de generación de riqueza poco a poco se están trasladando de los sectores industriales a los sectores de servicios. En otras palabras, se supone que en las sociedades modernas, la mayor parte de los empleos ya no estarán asociados a las fábricas de productos tangibles, sino a la generación, almacenamiento y procesamiento de todo tipo de información. Los sectores relacionados con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), desempeñan un papel particularmente importante dentro de este esquema.
Desde la perspectiva de la economía globalizada contemporánea, la sociedad de la información concede a las TIC, el poder de convertirse en los nuevos motores de desarrollo y progreso. Si en la segunda mitad del siglo XX los procesos de industrialización fabriles marcaron la pauta en el desarrollo económico de las sociedades occidentales que operaban bajo una economía de mercado, a principios del siglo XXI, se habla más bien de las "industrias sin chimenea"; es decir, el sector de los servicios, y de manera especial, las industrias de la informática.
Algunos autores sugieren que este modelo de desarrollo tuvo un origen más preciso a principios de la década de 1990, en el llamado Consenso de Washington, en el que el grupo de los países desarrollados definieron algunos de los principales lineamientos económicos que habrían de adoptarse para enfrentar el problema de los llamados "países en vías de desarrollo" y el fracaso de sus economías.
Algunas de las acciones derivadas de este acuerdo y que se han observado en todo el mundo occidental, son:
- La privatización de las industrias de las telecomunicaciones.
- La desregulación del mercado de las telecomunicaciones.
- La búsqueda del acceso global a las TIC.
- Muchos críticos han señalado que la llamada "Sociedad de la Información" no es sino una versión actualizada del imperialismo cultural ejercido desde los países ricos hacia los pobres, especialmente porque se favorecen esquemas de dependencia tecnológica.
Quienes están a favor de la "Sociedad de la Información" sostienen que la incorporación de las TIC en todos los procesos productivos, ciertamente facilitan la inserción a los mercados globales, donde la intensa competencia obliga a reducir costes y a ajustarse de manera casi inmediata a las cambiantes condiciones del mercado.
En todo caso, aun quienes se muestran optimistas con respecto a la "Sociedad de la Información", admiten que la brecha digital es uno de los principales obstáculos en este modelo de desarrollo. A grandes rasgos, este fenómeno se refiere a todos aquellos sectores que permanecen por muy diversas razones, al margen de los beneficios y ventajas asociados a las TIC.
La sociedad de la información no está limitada a Internet, aunque este ha desempeñado un papel muy importante como un medio que facilita el acceso e intercambio de información y datos. La Wikipedia es un excelente ejemplo de los resultados del desarrollo de este tipo de sociedades. Recientemente se considera a los weblogs como herramientas que incentivan la creación, reproducción y manipulación de información y conocimientos.
El reto para los individuos que se desarrollan en todas las áreas de conocimiento es vivir de acuerdo con las exigencias de este nuevo tipo de sociedad, estar informados y actualizados, innovar, pero sobre todo generar propuestas y generar conocimiento, conocimiento que surge de los millones de datos que circulan en la red.
De acuerdo con la declaración de principios de la Cumbre de la Sociedad de la Información llevado a cabo en Ginebra (Suiza) en 2003, la Sociedad de la Información debe estar centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo, en que todos puedan crear, consultar, utilizar y compartir la información y el conocimiento, para que las personas, las comunidades y los pueblos puedan emplear plenamente sus posibilidades en la promoción de su desarrollo sostenible y en la mejora de su calidad de vida, sobre la base de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Unión Europea
La Directiva 98/34/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de junio, es un texto refundido de los textos anteriores sin modificaciones sustanciales. La Directiva 98/48/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de julio, modifica por primera vez la Directiva 98/34/CE y amplia su campo de aplicación a los reglamentos relativos a los servicios de la sociedad de la información.
Las citadas disposiciones, dirigidas a eliminar o reducir los obstáculos a los intercambios comerciales de productos de fabricación industrial y de productos agrícolas, incluidos los pesqueros, así como a la libre prestación de servicios de la sociedad de la información dentro del territorio comunitario, que puedan derivarse de las normas, de las reglamentaciones técnicas y de los reglamentos relativos a los servicios de la sociedad de la información, se concretan en la implantación de mecanismos de comunicación y transparencia que permitan a la Comisión Europea, a los Estados miembros y al público o particulares europeos o no, estar informados de las medidas que vayan a ser adaptadas en el ámbito interno de cada Estado miembro y disponer, además, de un período de tiempo suficiente para formular observaciones y proponer modificaciones a las mismas, fundadas en el principio de libre circulación de mercancías y libre prestación de servicios.
El abanico de áreas que cubre la Directiva 98/34/CE, es amplio, desde medio ambiente; agricultura, pesca y productos alimenticios; productos químicos; productos farmacéuticos y cosméticos; construcción; mecánica; energía, minerales y madera; sanidad y equipos médicos; transporte; mercancías y productos diversos; y no sólo telecomunicaciones.
Dispone de una base de datos de gran interés técnico y normativo, en casi todas las lenguas de la Unión, que permite acceder a los sistemas normativos de otros países y a sus normativas, incluso Turquía, Islandia o Noruega, que no pertenecen a la Unión Europea. Esta base de datos es accesible previo registro gratuito en [[Comisión Europea > Empresas > TRIS]] (http://ec.europa.eu/enterprise/tris/index_es.htm) y permite conocer por adelantado las normas locales e incluso suscribirse de forma selectiva a área específica seleccionada.
El gran avance que supone esta norma y su desarrollo, es que el incumplimiento de los procedimientos por las autoridades locales puede viciar una norma local, haciéndola perder toda su fuerza, por lo que su conocimiento es fundamental para cualquier tema técnico que locálmente se pretenda regular. Ademas de ser una de las principales cosas para contener los aspectos inportantes dentro de una organizacion.
Tecnologías de la información y la comunicaciónTecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), se encargan del estudio, desarrollo, implementación, almacenamiento y distribución de la información mediante la utilización de hardware y software como medio de sistema informático.
Las tecnologías de la información y la comunicación son una parte de las tecnologías emergentes que habitualmente suelen identificarse con las siglas TIC y que hacen referencia a la utilización de medios informáticos para almacenar, procesar y difundir todo tipo de información con diferentes finalidades (formación educativa, organización y gestión empresarial, toma de decisiones en general, etc.).
Definición
Las TIC se encargan del estudio, diseño, desarrollo, fomento, mantenimiento y administración de la información por medio de sistemas informáticos, esto incluye todos los sistemas informáticos no solamente las computadoras, éstas son sólo un medio más, el más versátil, pero no el único; también las redes de telecomunicaciones, los teléfonos celulares, la televisión, la radio, los periódicos digitales,faxes, dispositivos portatiles. Todas esas herramientas electronicas de primera mano.
Necesidad
La instrumentación tecnológica es una prioridad en la comunicación de hoy en día, ya que las tecnologías de la comunicación son una importante diferencia entre una civilización desarrollada y otra en vías de desarrollo. Éstas poseen la característica de ayudar a comunicarnos ya que, a efectos prácticos, en lo que a captación y trasmisión de información se refiere, desaparece el tiempo y las distancias geográficas.
Carácter dual
La tecnología es dual por naturaleza ya que el impacto de éstas se verá afectado dependiendo del uso que les de el usuario: se puede ayudar a una comunidad rural a aprender por medio de la televisión, como también se puede explotar una bomba por medio de un teléfono celular. El uso de las tecnologías también es dual ya que pueden servir como medio de información y de entretenimiento.
En cualquiera de los dos aspectos depende de los usuarios que ofrezcan contenidos de calidad, ya que es la audiencia quien determina y exige el tipo de contenidos que desea. Por tal motivo se habla de la implicación de las tecnologías dentro de la construcción social. La audiencia debe ser educada de una manera creativa, para que exijan contenidos de calidad y se elimine la marginación de mercado, ya que la programación –en el caso de la televisión y la radio- está dirigida sólo a ciertos consumidores.
Sociedad del conocimientoLa noción de sociedad del Conocimiento fue utilizada por primera vez en 1969 por Peter Drucker, y en el decenio de 1990 fue profundizada en una serie de estudios detallados publicados por investigadores como Robin Mansel o Nico Stehr.
Las sociedades de la información surgen con el uso e innovaciones intensivas de las tecnologías de la información y las comunicaciones, donde el incremento en la transferencia de información, modificó en muchos sentidos la forma en que se desarrollan muchas actividades en la sociedad moderna. Sin embargo, la información no es lo mismo que el conocimiento, ya que la información es efectivamente un instrumento del conocimiento, pero no es el conocimiento en sí, el conocimiento obedece a aquellos elementos que pueden ser comprendidos por cualquier mente humana razonable, mientras que la información son aquellos elementos que a la fecha obedecen principalmente a intereses comerciales, retrasando lo que para muchos en un futuro será la sociedad del conocimiento.
Cabe destacar que la sociedad del conocimiento no es algo que exista actualmente, es más bien un ideal o una etapa evolutiva hacia la que se dirige la humanidad, una etapa posterior a la actual era de la información, y hacia la que se llegará por medio de las oportunidades que representan los medios y la humanización de las sociedades actuales, mientras la información sólo siga siendo una masa de datos indiferenciados (hasta que todos los habitantes del mundo no gocen de una igualdad de oportunidades en el ámbito de la educación para tratar la información disponible con discernimiento y espíritu crítico, analizarla, seleccionar sus distintos elementos e incorporar los que estimen más interesantes a una base de conocimientos), entonces seguiremos estando en una sociedad de la información, y no habremos evolucionado hacia lo que serán las sociedades del conocimiento.
Peter Drucker y la "Sociedad del Conocimiento"
En 1974, Peter Drucker escribió su libro “La sociedad post-capitalista”, en el que destacaba la necesidad de generar una teoría económica que colocara al conocimiento en el centro de la producción de riqueza. Al mismo tiempo, señalaba que lo más importante no era la cantidad de conocimiento, sino su productividad. En este sentido, reclamaba para una futura sociedad, para una sociedad de la información en la que el recurso básico sería el saber, que la voluntad de aplicar conocimiento para generar más conocimiento debía basarse en un elevado esfuerzo de sistematización y organización. A finales del años 60, Drucker, el nuevo teórico del management, en relación a la Sociedad del Conocimiento afirmaba que sería una sociedad en la que la gestión empresarial cambiaría radicalmente su relación con los trabajadores del conocimiento empleados, pues éstos últimos estarían mucho menos necesitados de instituciones empresariales e incluso de la tradicional gestión del conocimiento que las primeras lo estarían de ellos.
Así pues, el discurso de Peter Drucker cuando mezcla “sociedad del conocimiento” y Global Shopping Center (el "centro comercial global"), se refiere al desarrollo de las empresas de talla mundial y al auge de las industrias, las redes de información, liberando del peso de las fronteras a los gestores de la producción, consumidores y productos, interconectándolos en un mercado único que se autorregularía de per se , en la tradición de la "mano invisible" de Adam Smith.
Brecha digital
Brecha digital es una expresión que hace referencia a la diferencia socioeconómica entre aquellas comunidades que tienen Internet y aquellas que no, aunque también se puede referir a todas las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (teléfonos móviles y otros dispositivos). Como tal, la brecha digital se basa en diferencias previas al acceso a las tecnologías. Este término también hace referencia a las diferencias que hay entre grupos según su capacidad para utilizar las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) de forma eficaz, debido a los distintos niveles de alfabetización y capacidad tecnológica. También se utiliza en ocasiones para señalar las diferencias entre aquellos grupos que tienen acceso a contenidos digitales de calidad y aquellos que no.
El investigador holandés (Jan van Dijk) identifica cuatro dimensiones en el acceso: la motivación para acceder; el acceso material; las competencias para el acceso; y el acceso para usos avanzados (o más sofisticados). Plantea que la brecha digital está en constante evolución, dado el surgimiento de nuevos usos tecnológicos, que son apropiados más rápidamente por aquéllos que tienen el acceso en forma más permanente y de mejor calidad (determinado por el ancho de banda).
Según Internet World Stats, actualizado en el 2005, de los 985 millones de internautas conectados, casi el 70% vive en los países industrializados, donde reside el 15% de la población mundial. Mientras que Europa y Estados Unidos suman 500 millones de usuarios, en todo el continente africano no hay más que 4, y estas diferencias se manifiestan asimismo entre hombres y mujeres, ciudad o campo, edades, estatus sociales, paralelamente a las "brechas" de siempre: el acceso a la sanidad, a la educación, la mortalidad infantil, el hambre, la pobreza.
El término procede del inglés digital divide, utilizado por la Administración Clinton - en concreto, se cita a Simon Moores como acuñador del término - para hacer referencia a la fractura que podía producirse en los Estados Unidos entre "conectados" y "no conectados" si no se superaban mediante inversiones públicas en infraestructuras y ayudas a la educación, las serias diferencias entre territorios, razas y etnias, clases y géneros. De ahí que algunos autores prefieran, en español, el término fractura digital o estratificación digital, por ser mucho más expresivos sobre lo que realmente significa. La traducción a otras lenguas latinas, como el francés, también ha optado por el término de fractura. No obstante, la mayoría de los autores hispanos se decanta por el de brecha, más suave y políticamente correcto.
Otros autores extienden el alcance de la Brecha Digital para explicarla también en función de lo que se ha denominado analfabetismo digital, que consistente en la escasa habilidad o competencia de una gran mayoría de miembros de las generaciones nacidas antes de los años sesenta para manejar las herramientas tecnológicas de computación y cuyo acceso a los servicios de Internet es por ende muy limitado.
de los lazos sociales y de economía de explotación y aumentando exponencialmente la polución tecnológica.
a los gobiernos y el sector privado, y defendió la necesidad de estimular no sólo el acceso, sino también el uso y la apropiación de las nuevas tecnologías porque sostienen que éstas efectivamente puedan incidir en los propios procesos de desarrollo, combatiendo las demás brechas que subyacen a la digital.
Las TICs deberían proporcionar un espacio de encuentro de una nueva esfera pública, donde la sociedad civil pueda definirse y comprenderse en su diversidad y donde las estructuras políticas estén sujetas al debate público y sean evaluadas por sus acciones, garantizando la participación de las categorías más excluidas a través de perspectivas de género, regionales y sociales.
En ocasión de WSIS/CMSI los principales grupos de la Sociedad civil dieron vida a la campaña CRIS (Communication Rights in the Information Society –Derechos de Comunicación en la Sociedad de la Información), con el objetivo de infundir la agenda de la Cumbre con cuestiones relacionadas con los medios de gobierno y derechos a la comunicación.
En la CRIS se ha enfatizado el rol de las nuevas tecnologías como herramientas de comunicación de valores comunes entre grupos, individuos y organizaciones sociales, criticando una justificación instrumental de las tecnologías vistas principalmente como un fin más que como un medio para impulsar un cambio social, una visión instrumental que no considera ni las barreras culturales y lingüísticas, ni las relaciones de dependencia y subordinación técnica, económica y política entre y dentro el Norte y el Sur del Mundo.
La inclusión digital, sostiene la sociedad civil, hay que pensarla como un asunto colectivo, no individual, donde los beneficios sociales hay que verlos en relación a los que se generan para las comunidades, organizaciones, familias y grupos que sacan provecho de las tecnologías, aunque no tengan acceso a éstas. La eficacia de las políticas de inclusión digital dependerán de las posibilidades de integración del conocimiento en los propios objetivos de sus beneficiarios, considerando que no existe un solo modelo, sino muchas posibles sociedades de la información y de la comunicación adaptadas según las diferentes necesidades y objetivos individuales y comunes de un planeta para nada homogéneo.
Si Según la Organización Mundial del Comercio, las nuevas oportunidades tecnológicas (y del libre comercio a escala global) serán el motor de una "tercera revolución industrial". Gracias a las TICs, se sostiene, se podrán anular las brechas de pobreza y de falta de recursos existentes, confrontándose en el campo de la economía, de las transformaciones políticas y sociales, de la identidad, en la cultura y en el poder, modelando nuevas relaciones a escala global.
A través del e–comercio y de los e-servicios, de la reducción de los costos de conexión, mejorando la eficiencia de los gobiernos y servicios públicos y favoreciendo el rol del sector privado, se creerá un "entorno favorable" para la lograr la reducción de las desigualdades entre y dentro de los Estados, siempre según la OMC.
Si bien en las grandes agendas internacionales se enfatizan los grandes beneficios que las Nuevas Tecnologías pueden tener para los países del Sur, lo que hasta ahora se identifica con la Sociedad de la Información se muestra como una invención de las necesidades de la globalización, vista como un fenómeno neoliberal; un desarrollo que no tiene en cuenta las necesidades de un Sur, que se encuentra en la parte equivocada de la brecha digital.
Son los países del Norte los principales propietarios y beneficiarios de la web, así como de la industria del hardware, del software y de la producción de los contenidos, el 70% en inglés. El Sur permanece excluido, y con ello aumentan las diferencias sociales regionales, y se impone un modelo de desarrollo "desde el Norte", a su imagen y semejanza.
De hecho, se proponen de nuevo viejas lógicas que nunca han promovido cambios significativos y que, al contrario, han dado lugar a nuevas relaciones de dependencia y han acentuado las desigualdades existentes: el hardware, por ejemplo, está pensado en Occidente, lo que supone para el Sur nuevas formas de trabajo, muchas veces femenino e infantil, en las industrias de ensamblaje, reforzando la destrucción de los lazos sociales y de economía de explotación y aumentando exponencialmente la polución tecnológica.
Una manera de disminuir la brecha digital es implatar políticas de accesibilidad web, para que todas las personas, independientemente de sus limitaciones físicas o de las derivadas de su entorno puedan usar de forma satisfactoria la web.
Desinformación
Desinformación es el acto de silenciar o manipular la verdad, habitualmente en los medios de comunicación de masas.
Procedimientos
Por parte de la publicidad pública de un régimen político o de la publicidad privada o por medio de hoax, "filtraciones" interesadas o rumores, "sondeos", estadísticas o estudios presuntamente científicos e imparciales, pero pagados por empresas o corporaciones económicas interesadas, uso de "globos sonda" o afirmaciones no autorizadas para inspeccionar los argumentos adversos que pueda suscitar una medida y anticipar respuestas y uso de medios no independientes o financiados en parte por quien divulga la noticia o con periodistas sin contrato fijo.
La desinformación se sirve de diversos procedimientos retóricos como demonización, esoterismo, presuposición, uso de falacias, mentira, omisión, sobreinformación, descontextualización, negativismo, generalización, especificación, analogía, metáfora, eufemismo, desorganización del contenido, uso del adjetivo disuasivo, reserva de la última palabra o ordenación envolvente que ejerce la información preconizada sobre la opuesta (orden nestoriano).
La demonización o satanización consiste en identificar la opinión contraria con el mal, de forma que la propia opinión quede ennoblecida o glorificada. Hablar del vecino como de un demonio nos convierte a nosotros en ángeles y las “guerras santas” siempre serán menos injustas que las guerras, a secas. Se trata ante todo de convencer con sentimientos y no con razones a la gente habitualmente la mayoría. Habitualmente se emplea en defensa de intereses económicos; cuando se demoniza Internet llamándolo cuna de pederastas y piratas, encubriendo la intención económica a que obedece ese punto de vista aparentemente bienintencionado de regularlo y que pierda su gratuidad y generosidad.
Algunas palabras y expresiones no admiten réplica ni razonamiento lógico: son los llamados adjetivos disuasivos, contundentes y negativistas que obligan a someterse a ellas y excluyen el matiz y cualquier forma de trámite inteligente. Su contundencia emocional, el pathos emotivo del mensaje, eclipsa toda posible duda o ignorancia, principios de cualquier forma razonable de pensamiento: la constitución o la integración europea es irreversible.
La misma aplicación tienen los adjetivos incuestionable, inquebrantable, inasequible, insoslayable, indeclinable y consustancial. Su maximalismo sirve para remachar cualquier discurso y crear una atmósfera irrespirable de monología. Además, según Noam Chomsky, muchas de estas palabras suelen atraer otros elementos en cadena formando lexías: adhesión inquebrantable, inasequible al desaliento (incorrecto ya que inasequible significa inalcanzable, inconseguible), deber insoslayable, turbios manejos, legítimas aspiraciones, absolutamente imprescindible. Lexías redundantes como totalmente lleno o absolutamente indiscutible, inaceptable o inadmisible.
Misticismo
El esoterismo es la tendencia al enigma y al oscurantismo en la expresión sibilina, ambigua, enredada y cercana a razones que no atan ni desatan o bernardinas, así que cualquier interpretación es plausible y por tanto errada. Se suprime cualquier conclusión lógica y se deja el poder de interpretación en manos de quien está y las posiciones en que estaban sin iniciar ningún camino y negando toda posible evolución o pensamiento.
Es habitual entre los políticos hablar de las reglas del juego, pero nadie dice cuáles son; también se habla del marco institucional si bien nadie ha descrito ese marco; tampoco existe quien lleve el árbol genealógico de las llamadas familias políticas. Es frecuente el alargamiento de las construcciones verbales en forma de perífrasis verbales paralizantes y fatigosas construcciones pasivas analíticas. Se usa además la hipérbole, la dilogía o disemia, la eufonía y el énfasis (dar a entender más de lo que se dice) recurriendo a hiperónimos.
Las palabras del político abusan del léxico abstracto, toman segundos acentos enfáticos al principio o en los prefijos y se alargan mediante procedimientos inútiles de derivación: ejercitar (y mejor éjercitár) por ejercer, complementar por completar, señalizar por señalar, metodología por método, problemática por problema. Son característicos los verbos ‘ampliados’ viciosamente con el sufijo –izar, como judicializar por encausar, criminalizar por incriminar, concretizar por concretar, sectorializar, potencializar, institucionalizar, funcionalizar, instrumentalizar, racionalizar, desdramatizar, ideologizar, sobredesideologizar, objetivizar. Algunos llaman a este frenesí por alargar las palabras sesquipedalismo.
El lenguaje político ha llegado a ser bautizado como oficialés a causa de su ininteligibilidad. La jerga burocrática cancilleresca incluso ha llegado a arrancar exclamaciones desabridas a políticos ante párrafos desalmados como éstos:
Rúbrica de la disposición transitoria segunda. Se suprime la referencia a las tarifas de conexión para desarrollar el contenido resultante de la tramitación previa en el Congreso de los Diputados. Por último, también por razones de técnica legislativa, una disposición derogatoria que prevé expresamente la abrogación del Real Decreto Ley del que trajo origen este Decreto Ley
Retórica de la desinformación
Apelación al miedo. Un público que tiene miedo está en situación de receptividad pasiva y admite más fácilmente cualquier tipo de indoctrinación o la idea que se le quiere inculcar; se recurre a sentimientos instalados en la psicología del ciudadano por prejuicios escolares y de educación, pero no a razones ni a pruebas.
Apelación a la autoridad. Citar a personajes importantes para sostener una idea, un argumento o una línea de conducta y ningunear otras opiniones.
Testimonio. Mencionar dentro o fuera de contexto casos particulares en vez de situaciones generales para sostener una política. Un experto o figura pública respetada, un líder en un terreno que no tiene nada que ver… Se explota así la popularidad de ese modelo por contagio. Por ejemplo, un juez respetado como Baltasar Garzón entra en un partido político acusado de corrupción para aprovechar su respetabilidad.
Efecto acumulativo. Intenta persuadir al auditorio de adoptar una idea insinuando que un movimiento de masa irresistible está ya comprometido en el sostenimiento de una idea, aunque es falso. Se da por sentada una idea mediante la falacia de la petición de principio. Esto es así porque todo el mundo prefiere estar siempre en el bando de los vencedores. Esta táctica permite preparar al público para encajar la propaganda. Es preferible juntar a la gente en grupos para eliminar oposiciones individuales y ejercer mayor coerción, principio de mercadotecnia o marketing que ejercen los vendedores.
Redefinición y revisionismo. Consiste en redefinir las palabras o falsificar la historia de forma partidista para crear una ilusión de coherencia.
Demanda de desaprobación o poner palabras en la boca de uno. Relacionada con lo anterior, consiste en sugerir o presentar que una idea o acción es adoptada por un grupo adverso sin estudiarla verdaderamente. Sostener que en un grupo sostiene una opinión y que los individuos indeseables, subversivos, reprobables y despreciables la sostienen también. Eso predispone a los demás a cambiar de opinión.
Uso de generalidades y palabras virtuosas. Las generalidades pueden provocar emoción intensa en el auditorio. El amor a la patria y el deseo de paz, de libertad, de gloria, de justicia, de honor y de pureza permiten asesinar el espíritu crítico del auditorio, pues el significado de estas palabras varía según la interpretación de cada individuo, pero su significado connotativo general es positivo y por asociación los conceptos y los programas del propagandista serán percibidos como grandiosos, buenos, deseables y virtuosos.
Imprecisión intencional. Se trata de referir hechos deformándolos o citar estadísticas sin indicar las fuentes o todos los datos. La intención es dar al discurso un contenido de apariencia científica sin permitir analizar su validez o su aplicabilidad.
Transferencia. Esta técnica sirve para proyectar cualidades positivas o negativas de una persona, entidad, objeto o valor (individuo, grupo, organización, nación, raza, patriotismo...) sobre algo para hacer esto más (o menos) aceptable mediante palancas emotivas.
Simplificación exagerada. Generalidades usadas para contextualizar problemas sociales, políticos, económicos o militares complejos.
Quidam. Para ganar la confianza del auditorio, el propagandista emplea el nivel de lenguaje y las maneras y apariencias de una persona común. Por el mecanismo psicológico de la proyección, el auditorio se encuentra más inclinado a aceptar las ideas que se le presentan así, ya que el que se las presenta se le parece.
Estereotipar o etiquetar. Esta técnica utiliza los prejuicios y los estereotipos del auditorio para rechazar algo.
Chivo expiatorio. Lanzando anatemas de demonización sobre un individuo o un grupo de individuos, acusado de ser responsable de un problema real o supuesto, el propagandista puede evitar hablar de los verdaderos responsables y profundizar en el problema mismo.
Uso de eslóganes. Frases breves y cortas fáciles de memorizar y reconocer que permiten dejar una traza en todos los espíritus, bien de forma positiva, bien de forma irónica: "Bruto es un hombre honrado".
Eufemismo o deslizamiento semántico. Reemplaar una expresión por otra para descargarla de todo contenido emocional y vaciarla de su sentido: "interrupción voluntaria del embarazo" por aborto, "solución habitacional" por vivienda, "limpieza étnica" por matanza racista. Otros ejemplos, "daños colaterales" en vez de víctimas civiles, "liberalismo" en vez de capitalismo, "ley de la jungla" en vez de liberalismo, "reajuste laboral" en vez de despido, "solidaridad" en vez de impuesto, "personas con preferencias sexuales diferentes" en lugar de homosexuales, "personas con capacidades diferentes" en lugar de discapacitados y "relaciones impropias" en vez de adulterio.
Adulación. Uso de calificativos agradables, en ocasiones inmoderadamente, con la intención de convencer al receptor: "Usted es muy inteligente, debería estar de acuerdo con lo que le digo".
Infobasura
Infobasura (información basura) es toda aquella información general o especial de carácter irrelevante y nula trascendencia tanto a nivel personal como social.
La infobasura se encuentra sobre todo en las noticias de televisión y se usa principalmente con tres finalidades:
1. Rellenar huecos de manera que los noticieros tengan una duración homogénea: un noticiero al que se le ha asignado 30 minutos de duración no puede durar 15 minutos por falta de acontecimientos importantes. Un ejemplo típico de infobasura de relleno es hablar de la ola de calor, los incendios forestales, el temporal de lluvias (cuando caen cuatro gotas) o la ola de frío que azota a Europa (aun cuando no hace más frío que cualquier otro año).
2. Enmascarar noticias más importantes para desviar la atención del consumidor de información. Por ejemplo, se pasa de puntillas sobre una noticia importante (huelgas, protestas, disturbios, el discurso de algún sindicalista, etc.) pero se deja oír durante diez minutos las declaraciones insípidas de alguna estrella del fútbol.
3. Publicidad: existe también la publicidad subliminal, encubierta de noticia. Frases como "las ventas de reproductores de DVD se han disparado durante el último año" o "la mayoría de los españoles prefieren el calor azul y los colchones de látex" no son, en realidad, más que reclamos publicitarios.
También encontramos mucha infobasura en las discusiones de los foros de Internet y, aunque no lo parezca, en la propia Wikipedia.
Hiperrealidad
Hiperrealidad (no confundir con surrealismo) es un concepto en semiótica y filosofía postmoderna. Entre los hiperrealistas más famosos se incluyen Jean Baudrillard, Daniel Boorstin y Umberto Eco.
Introducción
El hiperrealismo es un síntoma de la cultura postmoderna. No se puede decir de la hiperrealidad que "exista" o "no exista". Simplemente es una forma de describir la información a la que la conciencia se ve expuesta.
Se puede pensar en la mayoría de los aspectos de la hiperrealidad como "realidad a través de intermediarios". En particular, Baudrillard sugiere que el mundo en el que vivimos ha sido reemplazado por un mundo copiado, donde buscamos nada más que estímulos simulados.
Baudrillard toma de Borges (quien a su vez tomó de Lewis Carroll) el ejemplo de una sociedad de cuyos cartógrafos crean un mapa tan detallado, que se mimetiza con las mismas cosas que representa. Cuando el imperio decae, el mapa se pierde en el paisaje, y ya no existe la representación, ni lo que queda de lo real – sólo lo hiperreal (véase El hacedor, de Borges).
La concepción de hiperrealidad de Baudrillard fue marcadamente influenciada por la fenomenología, la semiótica y Marshall McLuhan.
El nacimiento de una hiperrealidad
Los bienes de consumo tienen un valor de signo, es decir que indican algo sobre su poseedor en el contexto de un sistema social (véase Baudrillard). Por ejemplo: un rico tiene un Mercedes Benz para indicar su estatus de rico.
Fundamentalmente, el valor de signo no tiene un significado o un valor intrínsecos, más allá de los acuerdos hechos en torno a los bienes. A medida que los valores de signo se multiplican, la interacción social se basa cada vez más en objetos sin un significado inherente. Por ende, la realidad se vuelve cada vez menos importante a medida que el valor de signo toma precedencia.
Si se depositan granos de arena en una mesa, en cierto momento los granos pueden ser vistos como un solo montón de arena. Similarmente, en un momento dado cuando el valor de signo se torna más y más complejo, la realidad se desplaza hacia la hiperrealidad.
El significado de la hiperrealidad
La hiperrealidad es significativa como un paradigma que explica la condición cultural estadounidense. El consumismo, por su dependencia del valor de signo, es el factor contribuyente para la creación de la hiperrealidad. Ésta engaña a la conciencia hacia el desprendimiento de cualquier compromiso emocional verdadero, optando en cambio por la simulación artificial, e interminables reproducciones de apariencia fundamentalmente vacía. Esencialmente, la satisfacción y la felicidad se encuentran a través de la simulación e imitación de lo real, más que a través de la realidad misma.
La interacción en un lugar hiperreal como un casino de Las Vegas brinda la sensación de estar atravesando un mundo de fantasía, donde todos contribuyen a la ilusión. La decoración no es auténtica, todo es una copia, y la experiencia en su conjunto se siente como un sueño. Lo que no es un sueño, por supuesto, es que el casino se queda con el dinero, y uno es más propenso a entregar ese dinero si uno no se da cuenta de lo que verdaderamente está pasando. En otras palabras, aunque intelectualmente uno entienda el funcionamiento de un casino, la propia conciencia cree que apostar dinero en el casino es parte del mundo "irreal". El interés de los decoradores es enfatizar la apariencia de fachada del conjunto, para aparentar que toda la experiencia es irreal.
Nota: Muchos filósofos postmodernos, incluyendo a Baudrillard, no hablan de hiperrealidad en términos de una dicotomía sujeto/objeto.
La expansión de la hiperrealidad
Con el desarrollo de Internet y las nuevas tecnologías se pueden crear, casi literalmente, nuevos mundos de los que, en cierto sentido, se puede decir que no necesitan de la materia prima del mundo real para existir e interactuar.
Definiciones de hiperrealidad
"La simulación de algo que en realidad nunca existió." (Jean Baudrillard)
"La falsedad auténtica." (Umberto Eco)
Ejemplos de hiperrealidad
- Las bebidas deportivas de un sabor que no existe ("Xtreme, Fierce, X-factor").
- Un árbol de navidad con mejor apariencia que cualquier árbol real.
- La foto de una modelo que se retoca con ayuda de una computadora antes de publicarla en una revista (y la consiguiente proliferación de sujetos empíricos que, influenciados por los medios de comunicación de masas, pretenden parecerse a la hiperrealidad de la belleza retocada).
- Un jardín muy bien cuidado (la hiperrealidad en la naturaleza).
- El cine.
- Disney World y Las Vegas.
- La pornografía ("más sexy que el sexo mismo").
- Las relaciones amorosas creadas y mantenidas exclusivamente a través de Internet ("cibernoviazgo").
- Un videojuego, real o no, en el cual el jugador olvida temporalmente la diferencia entre el juego y la realidad.
